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Leopard, Tigres, Mirage F-1 y otros fracasos presupuestarios de la defensa española

La declaraciones de la ministra de Defensa acerca del estado “absolutamente lamentable” de  los carros de combate Leopard 2A4 que se pensaba ceder a Ucrania, de no ser una excusa para no entregarlos pone de manifiesto los problemas de financiación de su Departamento, que han obligado al achatarramiento de otros medios, como los helicópteros Tigre HAP, los Mirage F-1 qataríes, o al portaaviones “Príncipe de Asturias”.

 

Este proceso, que no se puedes achacar sólo a la actual cúpula del Ministerio de Defensa, ya que se ha manifestado con especial intensidad en las últimas décadas,  tiene su génesis en los insuficientes presupuestos de Defensa desde finales del pasado siglo y a la carencia de ciclos de financiación plurianuales, como los que tienen otros países de Europa.  La guerra de Ucrania, y la incapacidad de entregar  a este país material militar pesado, ha puesto sobre la mesa claramente un problema que viene de lejos, el de sistemas de armas relativamente modernos y eficaces que se han de dar de baja por falta de fondos para su sostenimiento/mantenimiento o modernización.

Mirages, Tigres y el portaaviones “Príncipe de Asturias”

Así, a principios de la década, en concreto en 2002,  se daba de baja muy anticipadamente  un lote de 12 cazabombarderos Mirage F-1 EDA/DDA del Ejército del Aire y del Espacio comprados de segunda mano a Qatar entre 1994 y 1997, en lo que fue un más que costoso y fallido parche para evitar comprar más EF-18, supuestamente más caros.

En el caso naval, el portaaviones “Príncipe de Asturias” se dio de baja por parte de la Armada española en diciembre de 2013, aunque ya llevaba casi dos años inmovilizados en la base naval de Rota (Cádiz). Se ha de tener en cuenta que este navío capital había sido entregado en 1998, por lo que apenas estuvo 24 años en servicio, una cifra muy baja  dado que la vida útil de un buque de este porte está en torno  a los 40 años. La principal razón de la dolorosa decisión para las capacidades de la Armada fue que la necesaria  fase modernización integral nunca se produjo, programada para finales de la primera década de este siglo, se encontró con el draconiano recorte de los ya escasos presupuestos de defensa,  que se aplicaron tras el inicio de la crisis económica que comenzó en 2007/2008.

Un caso parecido ocurrió con los seis helicópteros Airbus Helicopters AS665 Tigre de la variante inicial, denominada Helicóptero de Apoyo y Protección (HAP), que recibió  la Aviación del Ejército de Tierra español en la primera década de este siglo. Lo planeado era modernizarlos a la versión Helicóptero de Apoyo y Destrucción (HAD), pero igualmente la falta de recursos paralizaron el proyecto, y magníficos recursos terminaron siendo ser canibalizados para ahorrar ciertas cantidades en repuestos.

Airbus Helicopters AS665 Tigre

Los carros de combate Leopard 2A4

La última demostración de que la falta de una financiación adecuada acaba con cualquier planificación, es el la de los Leopard 2A4. En total llegaran en 1998  al Ejército de Tierra español 108 unidades de este carro de combate,  fruto de un acuerdo de colaboración entre España y Alemania, bajo un concepto de leasing, que luego se consolidó en compra.  Años más tarde, el Ministerio de Defensa contrató con la empresa fabricante, Krauss-Maffei-Wegmann, otras 239 unidades, de la más moderna versión Leopardo 2E, que en su mayor parte se fabricaron en Alcalá de Guadaira (Sevilla). 

Con la progresiva incorporación de éstos últimos al Ejército de Tierra, se pudieron dejar en reserva 53 de los Leopard 2A4 con el objetivo de ser transformados en vehículos especiales de carro de zapadores y en vehículos lanzapuentes.   

Pero tal decisión quedó en suspenso por la ¡crisis económica iniciada a finales de la primera década del actual siglo, por lo que en octubre de 2012 el Ejército de Tierra anunció que, a la espera del inicio del citado programa, que nunca contó con la necesaria financiación, el desarrollo de un plan específico de concentración de 53 de estos carros de combate en la sede de la Agrupación de Apoyo Logístico nº 41 (AALOG 41), en la modalidad de almacenamiento de larga duración.   

Una decisión que, según la Ministra, ha llevado a los carros a un estado “absolutamente lamentable”, que pondría en cuestión la labor de los profesionales militares implicados en el proceso, o que también podría ser una excusa para no suministrarlos a Ucrania, y evitar el enésimo lío con la parte de Podemos del Gobierno de España, abiertamente anti OTAN y los Estados Unidos y contraria a la ayuda a Kiev.

En todo caso, este pronunciamiento al más alto nivel, llevará a achatarrar estos medios, tarde o temprano.  Estamos así frente un nuevo paso de pérdida de capacidades de reserva ante un conflicto, o la necesidad de apoyar  a un aliado, que pone una vez más en entredicho la prioridad que tienen los temas de Defensa. Además, tras décadas de democracia, los partidos políticos no han podido, o más bien no han querido, consensuar una ley de programación militar, como la que tienen nuestros vecinos más directos, como Francia y Portugal, que permita una estabilidad presupuestaria y sobre todo realizar una planificación a largo plazo que evite casos como, entre otros,  los aquí  descritos. (Julio Maíz Sanz)


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