El escenario de la Guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se ha ido extendiendo a cada vez más países, en algunos de los cuales ya operaban desplegadas, antes de que comenzaran los ataques, fuerzas españolas implicadas en misiones internacionales de paz y seguridad en la región. Aunque el Gobierno español resume su postura en un “No a la Guerra”, se sigue apoyando a los aliados de la OTAN. La semana pasada, la ministra de Defensa, Margarita Robles, reiteraba el apoyo dado por el destacamento español que mantiene operativa una batería de misiles antiaéreos MIM-104 Patriot en la base aérea turca de Incirlik, que gracias a sus sensores de detección pudo localizar la traza de un misil iraní.
Este proyectil, cuyo destino más probable era dicha base, al sur de Turquía, donde además tienen presencia fuerzas de los Estados Unidos, pudo luego ser destruido en vuelo por un misil SM-3 lanzado desde un destructor de la Marina de los Estados Unidos (US Navy), que podría ser el USS “Oscar Austin” (DDG 79), basado en Rota (España).
Más al sur, España lleva años participando y liderando la denominada operación “Atalanta”, que actualmente implica un destacamento que opera un avión D.3 de Vigilancia Marítima (VIGMA) desde la base aérea francesa de Yibuti, y mantiene la presencia permanente de un buque de escolta, en estos momentos la fragata de la clase Santa María “Canarias” (F-86). La Operación Atalanta se desarrolla en el océano Índico occidental, principalmente en el Golfo de Adén, la cuenca de Somalia, el mar Rojo, el golfo de Suez y el golfo de Aqaba, así como en aguas próximas de Omán y países vecinos.
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El radar principal de la Batería española de “Patriot” en Turquía. (foto EMAD)
La fragata “Canarias” en la Operación Atalanta
Como el escenario geográfico de la operación coincide con el de la guerra lanzada contra Irán por parte de Israel y Estados Unidos, iniciada el pasado 28 de febrero, existen áreas de solapamiento del conflicto, como las aguas de Omán. En concreto, Irán ha atacado en dicho país árabe objetivos para hacer efectivo el cierre del estrecho de Ormuz. Así, el puerto de Duqm fue alcanzado por dos sistemas aéreos no tripulados o Unmanned Aircraft System (UAS), hiriendo a un trabajador, mientras el Centro de Seguridad Marítima de Omán confirmó que un petrolero con bandera de conveniencia de Palaos, denominado “Skylight”, fue atacado a 5 millas náuticas al norte del puerto omaní de Khasab, causando cuatro heridos entre la tripulación indo-iraní.
La fragata “Canarias” y su dotación, que partieron desde su base de Rota el pasado 4 de febrero, ya relevó en la misión a sus compañeros a bordo de su gemela, la “Victoria”, también perteneciente a la activa 41ª Escuadrilla de Escoltas de la Armada. De momento, no hay reportes directos de incidentes con ninguno de los buques implicados en la operación “Atalanta”, aunque la escalada del conflicto amenaza la seguridad marítima en la región. Lo normal sería que, mientras se desarrolla el conflicto, el Gobierno de España ordene al navío de escolta permanecer más al sur, en aguas de Somalia, para evitar verse implicado en acciones bélicas.
El otro riesgo podría venir por una intervención en el conflicto de los hutíes de Yemen, que desde esa posición atacan la navegación que discurre por el mar Rojo, en los trayectos de ida y vuelta entre el mar Mediterráneo (vía Canal de Suez) y el océano Índico, como hacen los navíos españoles que participan en “Atalanta”. Aunque de momento este grupo terrorista chií no secunda a Teherán, como sí ocurrió entre 2023 y 2025, cuando, alegando apoyar a Hamás en Gaza, atacaron el tráfico mercante, motivando la puesta en marcha de la operación “Prosperity Guardian” por parte de una coalición internacional para garantizar la libre navegación, en la que España se negó a participar para no contrariar a los sectores de ultraizquierda que apoyan su Gobierno. Asimismo, los hutíes fueron duramente atacados, a raíz de esas acciones, por Israel y, en menor medida, por Estados Unidos, lo que habría motivado no querer implicarse en el actual conflicto, al menos de momento.
Despliegue español en Líbano
El otro gran aliado de Irán, Hizbulá, que desde hace décadas controla parte del sur del Líbano, sí ha entrado de lleno en la guerra en curso, atacando Israel con cohetes, UAS e incluso, en menor medida, misiles, lo que ha provocado la respuesta de Jerusalén. Esta ramificación del conflicto afecta de lleno a los 650 militares españoles y guardias civiles que forman parte de la misión de paz de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas para el Líbano o Force Intérimaire des Nations Unies au Liban (FINUL). La participación de España en la misión de la ONU en Líbano cumplirá 20 años en 2026.
La Brigada Multinacional Este está compuesta por unos 3.500 efectivos de 7 nacionalidades diferentes (India, Nepal, Indonesia, Serbia, El Salvador, Brasil y España). El contingente español, que llegó a contar con un máximo de 1.100 militares, se mantiene desde 2012 entre 600 y 700. Hasta el pasado mes de junio, España ostentó el mando de Fuerza Provisional de Naciones Unidas para Líbano.
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Un militar español destinadas en la misión de la UNIFIL de Líbano frente a dos 4x4 MLV “Lince”. (foto EMAD)
Lo que se definió durante años como un escenario de calma inestable derivó con la invasión de Gaza por Israel en un marco de alta tensión ahora incrementado. Mediante una resolución aprobada el pasado agosto, la ONU estableció el fin de las operaciones de FINUL para el 31 de diciembre de 2026, y el repliegue de las fuerzas a lo largo de 2027. En referencia a este tema, la ministra de Defensa ha manifestado que, de producirse esta finalización, la voluntad de España es mantener su apoyo al Gobierno de Líbano y a las Fuerzas Armadas libanesas hasta que se den las condiciones oportunas.
Según la ONU, la situación de esta fuerza se ha vuelto “altamente peligrosa”, debido al avance de las tropas de Israel en el sur del país, para neutralizar a la citada milicia chií libanesa. El Ministerio de Defensa confirma que las tropas no han sufrido bajas y que han debido reforzar al máximo las medidas de seguridad y permanecer “bunkerizados” la mayor parte del día para evitar ser alcanzados por el intenso fuego cruzado entre la milicia chií y las Fuerzas de Defensa de Israel o Israel Defence Force (IDF). (Julio Maíz)







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