Natalia Tapia, nacida en Caldera y con formación en Física y Ciencias Navales, forma parte del reducido equipo de oficiales responsable de los reactores del emblemático buque estadounidense. Su historia salió a la luz durante la visita que el presidente José Antonio Kast realizó al Nimitz el 16 de abril en el marco del ejercicio Southern Seas 2026.
En medio del imponente portaaviones nuclear USS Nimitz (CVN-68), una chilena de 29 años cumple una de las responsabilidades técnicas más exigentes a bordo, contribuir al funcionamiento seguro y continuo de sus dos reactores nucleares.
Se trata de la teniente Natalia Tapia, originaria de Caldera, quien se desempeña como oficial del Departamento de Reactores del buque. Su rol forma parte del equipo de unos 15 oficiales encargados de mantener operativos los sistemas de propulsión nuclear que permiten al Nimitz operar durante meses sin reabastecimiento, generando la energía necesaria para mover sus hélices, producir electricidad y sostener la vida de cerca de 5.000 tripulantes que convierten al portaaviones en una auténtica ciudad flotante.
Tapia, que cuenta con nacionalidad chileno-estadounidense desde 2020, completó sus estudios de bachillerato en Física en la Universidad de Memphis y se especializó en Ciencias Navales. Su trayectoria ha transcurrido entre ambos países desde niña, cuando su familia se trasladó temporalmente a Estados Unidos por razones médicas. Esa experiencia temprana, combinada con una sólida formación técnica y una clara vocación, la llevó a convertirse en oficial de guerra de superficie con especialidad nuclear (Nuclear Surface Warfare Officer).
El 16 de abril de 2026, durante la visita oficial del presidente de la República, José Antonio Kast, al portaaviones que se encontraba desplegado frente a las costas chilenas en el marco del ejercicio bilateral Southern Seas 2026, la presencia de la teniente Tapia no pasó inadvertida. Acompañado por el ministro de Defensa, Fernando Barros, y otros altos funcionarios, el mandatario fue recibido a bordo y tuvo la oportunidad de conversar con ella.
“La experiencia es genial, el capitán sabe español, lo que siempre es muy bueno”, comentó la oficial en ese momento, según registros del Ministerio de Defensa. El ministro Barros, por su parte, destacó que Tapia representa “lo mejor de la mujer chilena: talento, esfuerzo y profesionalismo que trasciende fronteras”.
El USS Nimitz, botado en 1972 y comisionado en 1975, es el portaaviones más antiguo en servicio activo de la Armada de Estados Unidos y se encuentra en lo que se considera su último gran despliegue operativo antes de su retiro programado para 2027. Durante la visita, la delegación chilena pudo observar de primera mano sus capacidades, desde el puente de mando hasta la cubierta de vuelo, donde se realizaron demostraciones de operaciones con aviones F/A-18E/F Super Hornet.
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F/A-18E/F Super Hornet en la cubierta vuelo del Portaaviones USS Nimitz (CVN-68)
La historia de Natalia Tapia ilustra cómo el talento técnico chileno puede abrirse camino en plataformas de alta complejidad de aliados estratégicos. En un entorno donde no hay margen para el error, los reactores funcionan como grandes calderas nucleares que hierven agua presurizada para generar vapor y mover turbinas, su contribución diaria es silenciosa pero esencial para la operatividad del buque.
Casos como este refuerzan los lazos de cooperación en defensa entre Chile y Estados Unidos, evidenciados también en los ejercicios aéreos Blue Sky VII, donde cazas F-16 de la Fuerza Aérea de Chile operaron junto a aeronaves del Nimitz sobre el Pacífico.
Una chilena en el corazón de uno de los buques más poderosos del mundo. Una muestra más de que las fronteras no limitan la capacidad cuando se combinan preparación, dedicación y oportunidad. (Luis Andres Lautaro)






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