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Viernes, 19 de julio de 2024 Iniciar Sesión Suscríbase

El elevado coste de armar con misiles a los buques de combate de superficie de la Armada

La adopción de nuevos misiles tiene que plantearse dentro de un concepto genérico de capacidades y costes complementarios. (Royal Navy)
La adopción de nuevos misiles tiene que plantearse dentro de un concepto genérico de capacidades y costes complementarios. (Royal Navy)

Recientes misiones, como la que varias flotillas occidentales han realizado en la zona del Mar Rojo para actuar contra los ataques de las milicias hutíes contra navíos comerciales transitando por la zona, han demostrado que amenazas de baja intensidad han sido contrarrestadas con el uso masivo de costosos misiles.

Tradicionalmente se arma a los buques de combate de superficie con lanzadores, generalmente ya del tipo vertical, para disparar misiles superficie-aire con los que interceptar aeronaves o misiles que supongan una amenaza y también misiles superficie-superficie para atacar a otros navíos u objetivos determinados en zonas próximas a la costa.

Se da la circunstancia, en un entorno actual en el que podemos definir que son necesarios entre 600 y 1.200 millones de euros para construir y obtener un navío de combate de superficie con potencial de lucha antiaérea, antisuperficie y antisubmarina, que para equiparlo con misiles se requiere una suma significativa que, probablemente, no se contempla en los costes propios de la compra.

La introducción de nuevos sistemas antibuque, como los misiles NSM, lleva aparejada su compra que es onerosa para el cliente.

Misiles en las fragatas F-100 de la Armada

Partamos, para nuestro análisis genérico, de una nave tipo, como las fragatas F-100 de la Armada española, que desarrollan cometidos multimisión propios de los buques de combate de superficie principales, concepto que podemos extrapolar a diseños contemporáneos similares.

Disponen de un lanzador vertical VLS a proa con 48 celdas en las que situar distintos tipos de misiles, que en su caso podrían ser los del tipo RIM-66L Standard SM-2 a razón de uno por celda o los RIM-162 ESSM (Envolved Sea Sparrow Missile) de los que pueden ubicarse 4 por celda; usualmente, ambos son antiaéreos o antimisil y se llevaría un número variable que combinase su potencial en función de la misión.

En total cerca de 200 millones de euros la capacidad antiaérea completa por buque de combate de superficie y tenemos 5 en activo. y 96 de los segundos, para un enfrentamiento de alta intensidad. Observando diferentes contratos propios y extranjeros, llegaríamos a una media de unos 2 millones de euros para cada uno de los RIM-66L -más en las más recientes versiones con capacidad anti misil balístico- y 1,5 millones por ejemplar de los RIM-162. misilesSupongamos 24 de los primeros

Los misiles antiaéreos de una fragata tipo F-100 completamente armada suponen una inversión de unos 200 millones de euros. (Lockheed Martin)

A futuro, se contemplaría proveer a esos navíos de la Armada también con algún sistema de misiles de corto alcance para amenazas más concretas, lo que supondría en el caso de 2 lanzadores triples llevar unos 24 misiles en total que se sumarían a los anteriores. La capacidad antibuque es hoy de 8 misiles AGM-84 Harpoon, que supondrían 8 millones más, y en un futuro de otros tantos NSM, cuya compra seguro que acercaría esa cifra a unos 20 millones, más si se cuenta con un arma con capacidad de ataque a superficie.

Sumar los 12 torpedos Mk46 que se disparan desde los dos lanzadores triples Mk32 que suponen unos 700.000 euros el ejemplar. En total, cada buque de combate de superficie requeriría armas lanzables, complementadas con proyectiles convencionales, por no menos de 225 millones de euros a los que se sumarían los de los misiles asignados a sus dos helicópteros multipropósito.

Los costes son sustanciales, y eso sin contar los que se tendrían que tener en los almacenes, y de ahí que se requieran de nuevos sistemas de armas que sumen aquella rentabilidad coste-eficacia que se requiere para conflictos de intensidad limitada o para actuar contra medios autónomos aéreos y de superficie. Los críticos a los pocos misiles de las fragatas F-110 de la Armada seguramente no contemplan el elevadísimo coste de armarlas. (Octavio Díez Cámara)


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