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Se dotará de sistemas de protección activa a los vehículos del Ejército de Tierra

La necesidad de implementar equipos que incidan en la supervivencia de los sistemas de armas operando en diferentes zonas y tipos de conflicto está hoy, atendiendo a ejemplos reales recientes, especialmente clara. En algunos programas del Ejército de Tierra (ET) español, como el del VCR 8X8, se incluían detalles sobre su consecución, aunque con poca incidencia en novedosos equipos que mejorasen la protección ante todo tipo de ataques del personal transportado y de sus tripulantes.

En el marco del III Foro 2E+I Fuerza 35, tercera edición del mismo que tiene lugar en la Academia de Infantería de Toledo entre los días 4 y 6 de noviembre con notables limitaciones de presencia por el tema del COVID-19, se ha abordado y dejado claro que el ET sí que está por la labor clara y definida de incidir en la incorporación de tecnologías, equipos y soluciones que incidan en que sea más difícil atacar sus actuales y futuras plataformas de armas.

Hemos sabido que se ha experimentado ya en fechas recientes, con apoyo de distintos organismos internos de validación y con el inestimable apoyo de aquellas empresas que ofrecen las mejores tecnologías en esa materia, con equipos de protección activa. Éstos son sistemas con sensores que detectan la presencia cercana de amenazas, que van desde granadas procedentes de lanzacohetes a misiles contracarro de última generación, y actúan para impedir que impacten en el vehículo portador, acción que propugnan con lanzadores de proyectiles que los interceptan en vuelo y provocan su detonación sin que alcancen el blindaje protector.

Se trata de una tecnología ya probada en combate y en la que destacan soluciones israelíes y alemanas muy desarrolladas, desconociéndose con precisión qué modelos se han evaluado y cuáles son las capacidades verificadas en las pruebas. Lo que sí está claro es que estarán destinados a los principales sistemas de armas del ET, como lo es hoy el carro de combate Leopardo y los vehículos de combate Pizarro, siendo más que probable que se cuente con ellos en buena parte de la flota de un millar de VCR 8x8 que se pretende ir incorporando en tres lotes de los que se ha autorizado el primero.

Paralelamente a la valoración de medios activos, se está avanzando también en otros pasivos que sean complementarios. Se tenían previstas para el 2020 unas pruebas de distintos sistemas de ocultación de vehículos, que lanzan distintos artefactos para incidir que tanto la firma física como la infrarroja no sea accesible al adversario, que se han retrasado por el tema COVID-19. Se trabaja ya con la previsión de que puedan realizarse en marzo de 2021, pruebas en las que es bastante probable se vean inmersas unidades de experimentación como lo es la Brigada de La Legión. 

La llegada previsible de esas tecnologías está definida y es necesaria. Si se obtienen las necesarias dotaciones económicas podría ser que algunos equipos activos y pasivos comiencen a ser instalados en unos pocos años en parte de la flota de los actuales vehículos, previéndose ya la incorporación de otros más avanzados aún en un proceso que podría aplicarse cuando se decida modernizar los Leopardo y los Pizarro. Seguro que hay actuaciones de I+D+I de empresas españolas que podrían beneficiar ese objetivo ya claro y definido. (Octavio Díez Cámara)

Fotografia: Entretanto se decida avanzar hacia un futuro carro de combate es necesario proveer a los Leopardo con los más modernos medios de protección activa y pasiva. (Octavio Díez Cámara)

Los equipos de protección activa detectan la amenaza en vuelo y actúan diligentemente para neutralizarla. (Rheinmetall)

Los vehículos de combate Pizarro incorporan lanzadores que podrían recibir nuevos tipos de granadas, aportación que sería bueno complementar con sistemas activos. (Octavio Díez Cámara)


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