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Augusto Ferrer-Dalmau y la cultura de defensa

José Ortega y Gasset dijo que la «cultura es labor, producción de las cosas humanas; es hacer ciencia, hacer moral, hacer arte». Esta acertada, profunda y pragmática cita de uno de nuestros más ilustres filósofos nos cuadra a la perfección para abrir este atípico pero, en nuestra opinión, oportuno y necesario artículo.

En él, usando los términos de la mar, muy del agrado de nuestro protagonista, nos lanzaremos al abordaje de un metafórico navío, el de la vida y milagros  de Augusto Ferrer-Dalmau, una persona,  personalidad y personaje apodado el pintor de batallas. Después de unas sucintas reflexiones sobre la cultura de defensa,  haremos una breve semblanza de nuestro genio y figura, resumiendo lo que hasta ahora ha hecho en pro la difusión de nuestra historia militar y relatar los últimos trabajos y vicisitudes y sus nuevos proyectos anda embarcado. 
 
La Ley de Defensa Nacional dedica una de sus disposiciones a la cultura de defensa, estableciendo que se promoverá con la finalidad de que la sociedad española conozca, valore y se identifique con su historia y con el esfuerzo solidario y efectivo mediante el que las Fuerzas Armadas salvaguardan los intereses nacionales . La cuestión no es baladí pues el nivel cultural de una sociedad en materia de defensa influye de manera decisiva en cuestiones tan trascendentes como la actitud hacia las Fuerzas Armadas y de modo determinante en las asignaciones presupuestarias. Por otra parte, nuestra  vigente Constitución establece que  los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España . 

En definitiva, la defensa de la nación, como no podía ser de otra manera, es cosa de todos, no es patrimonio exclusivo de las Fuerzas Armadas. Por ello todos estamos llamados a tomar parte en tan digna e imprescindible tarea, cada cual en la medida de sus posibilidades, pues en tal empresa cualquier esfuerzo, independientemente de su forma o entidad, es muy bienvenido y altamente valorado. Augusto Ferrer-Dalmau puede ser una de las personas, que en los últimos tiempos, más ha contribuido a fomentar la cultura de defensa y muy en particular  a que la sociedad española conozca, valore y se identifique con su historia (Artículo 31 de la Ley de Defensa Nacional).

Semblanza

Augusto Ferrer-Dalmau Nieto nació en Barcelona el 20 de enero de 1964.  Cursó sus estudios en el colegio jesuita de San Ignacio de Sarriá. Llamado a filas como quinto  del primer reemplazo de 1984,  el 15 de enero de ese mismo año se incorporó al Centro de Instrucción de Reclutas nº 11 de Araca (Vitoria). Tras jurar Bandera el 18 de febrero, pasó destinado al Regimiento de Cazadores de Montaña América 66 (Pamplona) donde permaneció cumpliendo el Servicio Militar, hasta 15 de abril de 1985, fecha de su licenciamiento.
 
Una vez cumplidas sus obligaciones militares comenzó a trabajar en el sector textil en calidad de diseñador, actividad que compatibilizaba con su verdadera vocación: la pintura. Desde el principio se decantó por un estilo figurativo (realismo artístico) de corte clásico. En su primera etapa, a finales de los ochenta, comenzó pintando paisajes y marinas pero –influenciado por el gran maestro Antonio López– cambió su temática hacia la representación de entornos urbanos, principalmente rincones y parajes de su ciudad natal. A esas alturas su obra ya era objeto de reconocimiento y buena crítica. 

foto: Augusto Ferrer-Dalmau durante su Servicio Militar en el Regimiento “América” 66.

El artista  empezaba a despuntar como brillante pintor de prometedor futuro cuando, de repente, resolvió dar un giro a su carrera. En contra de la opinión de muchos, Augusto sorprendió a propios y extraños tomando la decisión de especializarse en temática histórico-militar. La apuesta era arriesgada, pero benditos fueron el riesgo y los resultados. El pintor de batallas es autor de una colosal obra, tanto en cantidad como en calidad, que comprende una gran diversidad de temas y formatos (cuadros, bocetos, ilustraciones…).

Haciendo bueno aquello que decía Machado del se hace camino al andar, Ferrer-Dalmau ha estado en numerosas ocasiones en distintas zonas de conflicto, conviviendo con las tropas de varios países, compartiendo sus vicisitudes y acompañándoles en sus acciones y operaciones; todo ello al objeto de tomar apuntes y recopilar material gráfico para posteriormente plasmar con conocimiento de causa, realismo y rigor lo que en cada escenario acontece. El pintor ha estado en lugares tan dispares y expuestos como Afganistán, Líbano, Malí, Siria o Irak.     

El año pasado se celebró el Centenario de la fundación de la Legión. Con tal ocasión, el amigo del pintor que escribe estas líneas recibió el encargo de proponer a Ferrer-Dalmau la realización de un cuadro que contribuyese a dar realce a tan especial aniversario. Previamente también se habían establecido contactos con Francisco Fernández Verni, presidente de la Agrupación Nacional de Legionarios de Honor (ANLH) para sondear si se podía contar con el apoyo y cooperación de esta asociación. La respuesta fue inmediata y entusiasta, los Legionarios de Honor consideraban que la idea estaba a la altura de tan histórica ocasión y que por tanto la ANLH no podía faltar a tan importante cita. La película estaba en marcha, ya teníamos productor y director pero faltaba el guionista. 

Y fue el propio Augusto el que señaló quién habría de ser la estrella invitada. Se trataba de un acreditado conocedor y apasionado amante de la historia de España; ameno, sobresaliente y riguroso escritor; académico letra T de la RAE y, sobre todo, gran amigo del pintor: Arturo Perez-Reverte. Director y guionista – Augusto y Arturo – decidieron mano a mano que el tema de la obra sería el Blocao malo o de la muerte, sacrificada y heroica acción que tuvo lugar en las operaciones que después del desastre de Annual contuvieron y derrotaron a las cabilas rifeñas de Abd el-Krim. Disponiendo del relato Voluntarios para morir  que sobre el tema publicó Pérez-Reverte, sería una osadía y una pérdida de tiempo entretenerse en divagar sobre un texto alternativo.

foto: Afganistán 2012: Primera experiencia en operaciones con la Brigada Paracaidista.

Voluntarios para morir 

Transcribimos algunos párrafos de lo que nuestro inopinado y bienvenido guionista dejó escrito: Sucedió en Marruecos en 1921. Guarnecido por tropas disciplinarias –veinte hombres enviados como castigo al lugar más peligroso–, fue atacado por una enorme masa de enemigos rifeños. Al enterarse de que la guarnición estaba a punto de sucumbir, el jefe de la unidad más cercana, que era de la Legión, pidió permiso para socorrerla. Se le denegó por el riesgo de que perecieran todos; y entonces el oficial, avergonzado por dejar sin ayuda a los del blocao, pidió a su gente voluntarios para morir. La unidad completa dio un paso al frente, y de ella se eligió a los que no tenían mujer e hijos o dijeron no tenerlos: un cabo y catorce legionarios. Y de noche, caladas las bayonetas, los quince hombres emprendieron la marcha, cruzaron las alambradas, atravesaron luchando cuerpo a cuerpo la masa de atacantes enemigos y entraron en el blocao llevando con ellos a dos compañeros heridos en el exterior, cuando los defensores, casi todos muertos o heridos, estaban a punto de sucumbir. 

Resueltos a tomar el reducto, los rifeños mandaron oleada tras oleada de atacantes, apoyados por el fuego de un cañón. Pelearon los legionarios a oscuras, sólo iluminados por los fogonazos de los disparos y el resplandor de las bombas de mano. Lucharon como fieras, cayendo uno tras otro. Y a las dos de la madrugada, sin municiones y mientras los supervivientes calaban bayonetas para encarar el último asalto, el cabo ordenó a dos de ellos abrirse paso para pedir refuerzos o, al menos, informar de lo ocurrido. Después los atacantes penetraron en el reducto, y los últimos supervivientes, tras defenderse al arma blanca, fueron pasados a cuchillo. Y cuando a la mañana siguiente llegaron al fin sus compañeros a socorrerlos (a la voz de «a mí La legión» acudirán todos y, con razón sin ella socorrerán al compañero en peligro, decía entonces el código del Tercio) allí sólo había legionarios muertos, rodeados de docenas de cadáveres enemigos.

Este es la narración de unos hechos que con algo de investigación y mucha imaginación ha dado como resultado un cuadro que, por pertinencia y coherencia conserva el mismo título del original relato: Voluntarios para morir. En definitiva, Arturo puso la letra y Augusto la música (en este caso la imagen). Si Augusto tiene alguna otra vocación, estamos seguros que no es otra que la carrera de las armas. Pues bien quiso el azar o el destino o ambos que el mismo año del Centenario se dieran las circunstancias propicias para que el pintor de batallas iniciase, o más bien retomase (recordemos que sirvió como soldado entre enero de 1984 y abril de 1985), la profesión de las armas  (entiéndase como acción y efecto de profesar: tener una determinada inclinación o un sentimiento intenso hacia algo o alguien). 

foto: Afganistán 2014: El pintor de batallas en compañía de un grupo de “marines” norteamericanos

Habiendo sido soldado, era hora de un ascenso y así solicitó plaza y asiento como sargento reservista voluntario (RV) en una muy singular unidad: La Legión. Tras acceder a la plaza solicitada, en  octubre del pasado año, comenzó su instrucción en el CEFOT (Centro de Formación de Tropa) 2 de Camposoto (Cádiz). Una vez superada la instrucción básica, con los fundamentos y principios que todo militar ha de conocer, llegó el turno de la específica, la propia del destino que el militar está llamado a ocupar. 

Como Ferrer-Dalmau había solicitado alistarse a La Legión, este segundo periodo se realizó en noviembre en su Brigada, en Viator (Almería), donde la enseñanza específica se tiño de verde sarga convirtiéndose en formación legionaria.   Finalmente mediante Resolución 562/00365/21 de fecha cinco de enero de 2021 (Boletín Oficial de Defensa nº 6), Augusto Ferrer-Dalmau Nieto adquiría la condición de RV con el empleo de sargento y adscripción al Cuartel General de la Brigada de la Legión. 

LA FUNDACIÓN

Este es el más reciente y ambicioso proyecto del polifacético pintor. La idea surgió cuando fue a Moscú a entregar el cuadro que, titulado Alepo, la ayuda ha llegado, inmortaliza la presencia de los soldados rusos en Siria. Viajó en compañía, cómo no, de Arturo Pérez-Reverte y allí tuvieron la ocasión de visitar el taller Grekov. Volvemos a echar mano de nuestro académico letra T para tomar prestado parte su artículo Pintores de batallas rusos  donde narra su impresión sobre lo que se fragua allí.

El caso es que, gracias a Augusto y sus contactos bolcheviques, o lo que sean ahora, conseguí visitar hace unos días el legendario taller Grekov. Y digo legendario porque, a ochenta y cinco años de su fundación, el Grekov sigue siendo un lugar impresionante, catedral de la pintura histórica de este viejo y sufrido país. La idea original, y para eso nació el taller, era crear un espacio donde los mejores pintores rusos, soviéticos entonces, pudieran trabajar en obras que representasen momentos importantes; no sólo soldados y batallas, sino también ciudades, puertos, paisajes donde la historia hubiese dejado huella a través de los siglos. Recorrer las salas y talleres del Grekov es inolvidable. Allí trabajan los mejores escultores y pintores de asuntos históricos […] convertido en formidable escuela donde los jóvenes pintores interesados en la historia de Rusia aprenden de los grandes maestros vivos y también de quienes los precedieron. Hasta cuadros e iconos se restauran allí.

foto: Irak 2019: Un alto en el camino, descansando apoyado en uno de los  Iveco LMV “Lince” de la patrulla.

Insisto: visitar el Grekov es toda una experiencia. Lleno de maquetas, proyectos y obras en ejecución, el recinto huele a pintura fresca, yeso, mármol a medio trabajar, bronce recién fundido. Huele a la historia que los escolares visitarán en excursiones colegiales, aprendiendo más sobre sus abuelos y tatarabuelos: batallas napoleónicas, revolución rusa, guerras mundiales y conflictos modernos alternan con paisajes y retratos de todas clases. Y no se trata sólo de gloria y fanfarria nacional. Hay obras que exaltan lo patriótico, por  supuesto. La vieja Unión Soviética tuvo mucha tradición en eso. Pero abundan también las realistas y críticas que muestran el dolor, el desastre, la muerte, el sufrimiento y el sacrificio. La secular tragedia, las luces y sombras de la larga y compleja memoria histórica rusa. Si viajan a Moscú, búsquense la vida e intenten visitarlo. Sobre todo porque en España es imposible un sitio como ése

Según parece Augusto se tomó la cosa a título personal y se puso manos a la obra para que Arturo se vea de buen grado forzado a modificar su frase final que, si todo sale bien, quedará como sigue: Si viajan a Moscú, búsquense la vida e intenten visitarlo y compárenlo con el que en España existe. El proyecto, en avanzado estado de gestación, se materializará a través de la creación de la que se denominará Fundación Arte e Historia Augusto Ferrer-Dalmau. El fin principal, según se establece en los Estatutos, es promover la divulgación y puesta en valor de los recursos históricos, artísticos y culturales de España en su conjunto y de todos y cada uno de los territorios y municipios que la componen. 

Al objeto de dar cumplimiento a los fines de la Fundación, que ya ha suscitado el interés de numerosas personas, instituciones y empresas y ya cuenta con un buen número de entusiastas patronos, entre los que se encuentra Grupo Edefa. Sus actividades se desarrollarán –sin carácter limitativo– dentro de tres líneas de acción básicas: 
•    Actividad formativa docente: Patrocinará la enseñanza relacionada con el arte y la historia. La primera iniciativa será la creación en el seno de la Universidad Antonio de Nebrija –con la que ya existe un acuerdo- de un aula o cátedra específica donde se desarrollará un Master Universitario de Pintura Histórica, que se encuentra en fase de diseño y su primera edición –salvo imponderables- tendrá lugar el curso 2021-22. 
•    Actividad formativa ocupacional: Patrocinará un taller de pintura donde las jóvenes promesas seleccionadas al efecto podrán completar su formación y perfeccionar su técnica creando obras pictóricas bajo la dirección de acreditados y reputados maestros, incluido el propio Ferrer-Dalmau). 
•    Difusión cultural: Impulsará todo tipo de iniciativas encaminadas a la difusión de la cultura a través de la creación artística y del conocimiento de la historia de nuestro país. Dentro de esta línea de acción podrán realizarse cualquier tipo de actuaciones (exposiciones, congresos, certámenes, foros, conciertos…).

foto: Siria 2018: Recorriendo las calles de Alepo, mientras el escolta ruso porta un AKMS (versión ligera con culata plegable del AK-47)

Entrevistamos a Augusto Ferrer Dalmau

Conversamos con Augusto Ferrer-Dalmau sobre su obra pictórica y la Fundación que lleva su nombre y que pretende ser un gran instrumento de lo que se ha dado en llamar cultura de defensa.

¿Cómo surgió la idea de pintar esta obra que ahora ve la luz?

El proyecto me lo propuso mi buen amigo el general Antonio Esteban, oficial con una larga trayectoria legionaria, pues, si no me equivoco, ha estado más de veinte años destinado en distintas unidades de La Legión. Previamente, el general había contactado con la Agrupación Nacional de Legionarios de Honor buscando su implicación y patrocinio. Los contactos fueron fructíferos ya que el presidente, Francisco Fernández Verni, consideró que, siendo el año del centenario, la iniciativa era más que oportuna y que para los Legionarios de Honor constituía un honor y una obligación participar en tan pertinente e interesante proyecto. Para mí, pintar una obra de gran formato con motivo del centenario de La Legión constituía un reto que desde el principio me sedujo e ilusionó.

¿Puede contarnos algo del proceso de elaboración de la obra “Voluntarios para morir”?

Lo más llamativo del cuadro, fue hacer la escena nocturna. Era la primera vez que abordaba esta temática así y para ello necesitaba fuego que iluminara las figuras en la oscuridad.

¿Cuándo será su presentación oficial y destino final?

 Inicialmente estaba previsto efectuar la presentación oficial el 28 de enero, misma fecha en la que, allá por 1920, el rey Alfonso XIII tuvo a bien firmar el Real Decreto de creación de La Legión. Sin embargo, por las razones que todos conocemos de la situación de emergencia sanitaria, no ha podido ser. En el futuro, en una fecha todavía por determinar, cuando las circunstancias sean más propicias haremos una presentación como la ocasión merece. Respecto a la ubicación final del cuadro es otra incógnita que todavía no podemos despejar. No obstante, estoy seguros de que será un lugar de categoría donde el público lo pueda ver y disfrutar de esta obra que evoca los primeros pasos de nuestra emblemática Legión. 

¿Por qué sargento legionario?

Siempre me ha gustado La Legión y la familia Legionaria. Vi la ocasión y no lo pensé dos veces. Las ilusiones y emociones son el motor de mi vida.

¿Cuáles son sus objetivos de la Fundación como promotor de tan artística e histórica empresa?

Dejar un legado. Que se siga pintando la historia, pero para ello es necesario crear una plataforma que facilite la formación de nuevos artistas. Sería una pena que todo lo que he aprendido estos años no lo pudiera trasmitir a otros pintores  para que pudieran  mejorarlo.

¿Cree que un proyecto como la Fundación, que tiene la finalidad encomiable del arte y la historia tiene recorrido?

Tenemos el ejemplo del taller Grekov que acumula éxito y prestigio. Si los rusos lo tienen porque los españoles van a ser menos. Además, como se dice, querer es poder. En torno al proyecto se ha unido un grupo de grandes, buenas y entusiastas personas que están convencidas y empeñadas en que esto salga adelante, dure y perdure. Por razones obvias, no puedo darle la lista de patronos pero si puedo adelantarle un nombre que le sonará, Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, que ha tenido a bien aceptar ser nuestro presidente.


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