Actualidad
Spanish Chinese (Traditional) English French German Italian Portuguese Russian Grupo Edefa

La apuesta del Ejército de Tierra por dotar a sus vehículos con sistemas de extinción de incendios libres de halón

El respeto al medio ambiente está siendo incorporando progresivamente al planeamiento del Ministerio de Defensa, véase por ejemplo el caso de la disponibilidad de varios modos de funcionamiento en el Vehículo de Combate de Ruedas (VCR) 8x8 “Dragón” Ejército de Tierra, cumpliendo uno de ellos la actual normativa europea sobre emisiones.

Centrándonos en el caso que nos ocupa, el sistema contra incendios con que cuentan los vehículos militares, al igual que los civiles, emplea gas para apagar el fuego en el compartimento de tropa o el del motor. Sin embargo, gran parte de los sistemas en servicio emplean gases muy nocivos para el medio ambiente, existiendo una regulación internacional proclive a su prohibición y sustitución por otros más respetuosos con la capa de ozono. Los agentes químicos principales empleados en estas tareas son los denominados halones o hidrocarburos halogenados, que extinguen el fuego capturando los radicales libres que se generan en la combustión.

En concreto, los más usados hasta ahora eran el halón 1301 en instalaciones fijas y el halón 1211 en extintores portátiles. Pero aunque son muy eficaces contra el fuego por su alto poder de extinción, su fácil proyección y el pequeño volumen de almacenamiento, se comprobó que resultaban dañinos para la capa de ozono. De hecho, a partir de 1994 se detectó la reducción de la capa de ozono sobre la Antártida y posteriormente en el Ártico debida al efecto destructivo de los CFC (compuestos clorofluorabonados) y los halones.

Por ello la normativa internacional se ha ido endureciendo sobre estos productos químicos, quedando las aplicaciones militares primero al margen por sus especiales características, pero posteriormente también se las ha incluido por considerarse que existen otros gases igualmente efectivos y no contaminantes. El protocolo de Kioto de 2005 estableció por primera vez objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, en el primer periodo de compromiso (2008-2013) y luego para el período 2013-2020 la Unión Europea se comprometió a reducir en un 20 % las emisiones respecto a los datos de 1990.

En lo referente a las Fuerzas Armadas quedó prohibido el 31 de diciembre de 2020 el uso de extintores portátiles con halones en la cabina de la tripulación y estará prohibido emplear halones como parte del sistema contra incendios del motor el 31 de diciembre de 2035 y en las cabinas de la tripulación el 31 de diciembre de 2040, por lo que para esas fechas deben haberse desmontado o convertido a otro gas según el artículo 13, apartado 3, del reglamento CE nº 1005/2009.

Y es que desde 1994 está prohibida la fabricación, importación y uso en Europa de los dos halones citados (1301 y 1222) aunque existen “usos críticos” recogidos en el anexo VI del reglamento CE 1005/2009 revisado en el reglamento UE 744/2010 que recuerda que en el mercado existen alternativas, que los halones no son necesarios ni para usos críticos en nuevas instalaciones y que su sustitución tiene un coste razonable, sobre todo por el precio de los halones.

El halón 1301 y el halón 1211 presentan unos valores muy elevados en los índices denominados Tiempo de Vida Atmosférica (TVA) y Grado Potencial de Calentamiento Atmosférico (PCA), indicadores de su efecto en la capa de ozono. Además cuanto más contaminante es el gas, más elevados son los impuestos que se le aplican. Actualmente el Ministerio de Hacienda aplica a los gases fluorados un impuesto resultado de aplicar el coeficiente de 0,015 a su tasa potencial de calentamiento atmosférico, impuesto aplicado por cada kilo que se carga en los cilindros y que se paga cuando se monta o cuando se recarga.

Actualmente el halón 1301 solo se fabrica en Estados Unidos, con precios que rondan en la actualidad los 180 euros el kilo, si bien, está prohibida su importación a la UE, únicamente puede adquirirse halón regenerado, es decir, que ya existía y se ha analizado para su reutilización. Lo mismo sucede con otro gas alternativo como es el HFC 236fa (comercialmente denominado FE-36) al que afectan las mismas restricciones y normativas que el HFC277ea y que soporta además los impuestos más altos,  añadiendo a su precio, 100 euros por kilo. Precisamente este FE-36 ha sido también prohibido en nuevas instalaciones, aunque se pueden recargar de momento las existentes a un precio altísimo, por lo que es previsible que sea también prohibido una vez su consumo se reduzca. Por otra parte, el gas que se plantea como sustitutivo y cuyas características analizaremos próximamente, el HFC227ea, tiene un impuesto muy inferior al HFC236fa.

En breve analizaremos los planes emprendidos por el Ejército de Tierra para adaptar los sistemas contra incendios de sus vehículos a las actuales normativas y hacerlos más respetuosos con el medio ambiente sin que pierdan un ápice de su efectividad.  (José Mª Navarro García)

Fotografía: El Vehículo de Combate de Zapadores “Castor” del Ejército de Tierra, dotado de un moderno sistema contra incendios (GDELS-SBS)


Copyright © Grupo Edefa S.A. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.