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El VCR 8x8 “Dragón” piedra angular para el concepto “Fuerza 35” y la articulación de la industria española de defensa

Ha habido que esperar más de una década para que el programa Dragón se convierta en una realidad. Desde que en 2007 el Ministerio de Defensa anunciara su intención de adquirir vehículos blindados 8x8, la crisis financiera y las consiguientes restricciones presupuestarias retrasaron la necesaria sustitución de los acorazados de la familia BMR/VEC 6x6.

El lanzamiento de los programas tecnológicos en diciembre de 2015 supuso un hito importantísimo para la consolidación del programa y para reducir el riesgo tecnológico en la fase de producción. Pero no ha sido hasta el pasado mes de agosto cuando definitivamente el proceso ha culminado con la firma del contrato para el suministro del primer lote de 348 vehículos que equiparán en los próximos años a nuestro Ejército de Tierra. El VCR 8x8 Dragón es incuestionablemente un elemento clave para la realización del concepto Fuerza 35. Además de dotar a las futuras brigadas 35 de la capacidad de maniobra necesaria para alcanzar la movilidad requerida, proporcionará una elevada capacidad de combate y una notable mejora de la protección de los combatientes.

Su concepción como un sistema de combate capaz de incorporar paulatinamente los avances tecnológicos que se produzcan en el futuro le permiten actuar en operaciones multidominio, más allá del puro dominio físico. El contrato inicial de suministro firmado el pasado mes de agosto prevé la entrega de vehículos en cinco versiones y doce variantes diferentes hasta el año 2027. Todas estas versiones se construirán sobre una plataforma común, de elevadas prestaciones en cuanto a movilidad y autonomía, sobre las que se instalarán un conjunto de sistemas de armas, mando, control, comunicaciones y capacidades ISTAR profundamente integradas.

Pero el Dragón es un vehículo concebido para una vida útil superior a los treinta años, a lo largo de los cuáles sin duda se añadirán nuevas versiones a los actuales vehículos de combate de infantería (VCI), de exploración de caballería (VEC), de combate de zapadores (VCZ), de observador avanzado (VCOAV) y puesto de mando de batallón (VCPC). A sus capacidades actuales se sumarán otras, incorporando nuevas tecnologías de protección, sistemas de armas o mando y control. Es difícil prever hoy dónde nos llevará esta evolución, pero sin duda los dragones de la próxima década serán vehículos diferentes a los que ahora empezamos a producir.

El programa VCR 8x8 también impulsará la transformación de la concepción del soporte logístico a los sistemas de armas terrestres en el Ejército español, sirviendo como banco de pruebas para la introducción de conceptos como el gemelo digital o el mantenimiento predictivo en este campo. Sólo de esa forma será posible aprovechar en plenitud la capacidad de evolución del sistema a lo largo de su ciclo de vida. Pero si el Dragón tendrá un impacto decisivo en la forma de operar del Ejército, sus efectos sobre la industria nacional de sistemas terrestres para la Defensa no serán menores. Este programa es el más importante lanzado en los últimos veinte años y tiene el potencial de, más allá de vertebrar el concepto Fuerza 35, servir para articular este segmento del mercado de defensa. La constitución de Tess Defence el pasado mes de junio es el primer ejemplo.

El objetivo inicial de la compañía fundada por Escribano, Indra, Santa Bárbara Sistemas y SAPA es ser la adjudicataria y responsable del contrato de suministro de los VCR 8x8, asumiendo las funciones de gestión del programa, autoridad de diseño a nivel sistema, dirección técnica, ingeniería de sistemas y control de configuración, dotándose de una estructura organizativa adecuada para mantener la interlocución con el Ministerio de Defensa en lo relativo al programa. Pero más allá de ello, también pretende gestionar y mantener las capacidades generadas en los programas tecnológicos previos, maximizando la participación nacional y asegurando la soberanía nacional de la solución, con una clara vocación de exportación futura.

El plan de Tess para la ejecución de esta primera fase del suministro permite un alto grado de nacionalización del vehículo, gracias a la profunda integración vertical que facilitan las capacidades propias de fabricación de sus accionistas, así como la red de subcontratistas y suministradores nacionales seleccionados. De esta forma, el contrato del VCR 8x8 Dragón permitirá consolidar las capacidades de estas empresas y su negocio en el área de defensa, ejerciendo un efecto de arrastre sobre la cadena de suministro nacional e impulsando su desarrollo tecnológico. La ejecución del programa también requerirá inversiones importantes en las plantas y capacidades productivas de los subcontratistas nacionales, tanto a primer nivel, como aguas arriba en la cadena de suministro. Esto permitirá la introducción de tecnologías innovadoras en esas plantas, mejorando su capacidad productiva.

El contenido nacional directo obtenido para el Programa completo se estima con los datos actuales muy cercano al 70 por ciento del valor total del contrato, lo que supone un hito muy importante en términos de soberanía y autonomía en el suministro de plataformas y sistemas de armas complejos. Esto supone la creación de casi 1.300 puestos de trabajo directos de alta cualificación y al menos otros tantos indirectos. Pero más allá de la fase de producción que cubre la oferta de Tess, hay que tener en cuenta que todas las capacidades y conocimientos de carácter tecnológico, formativos, de sostenimiento y documentales estarán en posesión de Tess y de sus socios, que podrán dispensarlos directamente a otras empresas y a las unidades logísticas del Ejército de Tierra.

El desarrollo del programa permitirá establecer vínculos profundos de carácter estratégico entre las empresas de sistemas terrestres de defensa, que podrán sin duda aprovecharse en otros programas en el futuro. Las alianzas forjadas en este entorno proporcionarán unos cimientos sólidos para construir una base industrial y tecnológica susceptible de abordar futuros desarrollos, que permitan completar la implantación del concepto Fuerza 35. El efecto vertebrador sobre la industria será decisivo para mejorar su posicionamiento para la participación en los futuros proyectos del Plan de Acción Europea de Defensa (EDAP) u otros de cooperación internacional. El VCR 8x8 Dragón tiene el potencial de convertirse para la industria de sistemas terrestres en el equivalente a lo que fueron el programa Eurofighter para la industria aeronáutica de defensa española o el F-100 para la naval, fuentes de transformación y renovación profunda de sus capacidades y estructuras. Desde Tess estaremos orgullosos de contribuir a este esfuerzo y de poner al servicio de nuestras Fuerzas Armadas un vehículo de combate de última generación, que constituirá un pilar fundamental para sus operaciones en las próximas décadas. (Luis Mayo, director General de Tess Defence)


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