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Nuevos Eurofighter para sustituir a los F/A-18 de Canarias, un relevo inaplazable

Una de las grandes prioridades del Ejército del Aire español es el relevo, mediante un lote de 20 “Eurofighter” de nueva construcción, de sus muy veteranos aviones de combate F/A-18A asignados a la base aérea de Gando (Gran Canaria), desde donde aseguran la defensa del espacio aéreo de las Islas Canarias, en lo que se ha denominado Programa “Halcón”.

Esta necesidad la han manifestado en múltiples ocasiones los máximos responsables de la Institución. Una de las la últimas peticiones la hacía el JEMA (Jefe del Estado Mayor del Aire), general del aire Javier Salto Martínez-Avial, el pasado mes de febrero en el marco de una conferencia en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado. Quien fue durante años el máximo responsable del Mando Aéreo de Canarias (MACAN), conoce perfectamente la situación y manifestaba la necesidad de poner en marcha lo antes posible el Programa Halcón, si bien reconocía que la sustitución de los F/A-18 de Canarias por un lote de 20 Eurofighter necesitará un poco más de tiempo.

El JEMA recordó que dichos aparatos se terminarían en la línea de montaje de Airbus Defense and Space (DS), uno de las integrantes (además de la italiana Leonardo y la británica BAE Systems) del programa, de Getafe (Madrid) y esta inversión beneficiará a la industria nacional, con el correspondiente retorno en la economía española. Hay que insistir en que una de las soluciones a la crisis que vive el sector aeronáutico español, al igual que el internacional, debido a la pandemia del COVID-19, pasa por la inversión estatal, como la acordada, aunque todavía no materializada, entre Airbus DS y el Gobierno de España.

La defensa aérea de las islas Canarias la asume el 462 Escuadrón del Ala 46, unidad que cuenta sobre el papel con cerca de una veintena de McDonnell Douglas (hoy Boeing) F/A-18A Hornet, con los que debe mantener el servicio de alerta aérea inmediata, o Quick Reaction Alert (QRA), que pone en minutos 1 o 2 cazas en el aire. El grave problema de esta envejecida flota, en línea con la alarmante media de antigüedad de las aeronaves del Ejército del Aire, que es de 34,2 años, es que solo un titánico y costoso esfuerzo de los sistemas de mantenimiento de la Institución permite mantenerlos en servicio.

Nos tendríamos que remontar al 5 de abril de 1999 para ver el origen del Hornet en Canarias. Ese día el entonces capitán Cruz, tras finalizar su servicio de QRA, vio como el pequeño tractor sacaba cazabombardero de fabricación francesa Mirage F-1EE y posteriormente era ocupado el refugio acorazado por uno de los EF-18 del Ala 12. En aquel momento comenzaba la carrera operativa del C.15, que es como se denomina al aparato militarmente en España, en la Base Aérea de Gando, sede del Ala 46. 

Canarias

La presencia del Ejército del Aire en las Islas Canarias es un elemento fundamental para la defensa del archipiélago, con la particularidad de que el Ala 46 realiza su misión a una distancia de casi 2.000 km. y con un Océano de por medio de donde está su Mando y las principales estructuras de apoyo y logísticas de la Institución. El gran motor económico de las Canarias es el turismo, que llega y sale en un 99 por ciento por vía aérea, siendo clave mantener la seguridad de los miles de aviones comerciales.

Además, desde Canarias se cubre el espacio aéreo del flanco más suroccidental de la Unión Europea y de la OTAN con los F-18 y la estructura de mando y control con la que cuenta el archipiélago, que consiste en el Grupo de Alerta y Control (GRUALERCON), también sito en Gando, y 2 radares operados por sendos EVA (Estación de Vigilancia Aérea), en Gran Canaria y Lanzarote. Fueron los EF-18 y los pilotos del Ala 12 de la base aérea de Torrejón (Madrid) quienes realizaron la misión de QRA en un principio. De hecho no sería hasta el 19 de enero de 2001 cuando el Ala 46 recibió su primer F/A-18A, luciendo en su cola la insignia del 462 Escuadrón, un halcón.

Posteriormente llegarían otros 22 más. El 7 de febrero de 2003 el Ala 46 recibió su último aparato y se dio por terminado el reequipamiento. Actualmente, el 462 Escuadrón está dotado con una cada vez más reducida plantilla de F/A-18A Hornet que, aunque exteriormente son idénticos a los EF-18M que equipan en la Península a los alas 12 y 15, son diferentes a éstos, dado que se adquirieron de segunda mano, siendo gradualmente modernizados en España, aunque no han alcanzado los estándares del resto de la flota.

Para reforzar los EF-18M (designación con que se conocen los primeros F/A-18 adquiridos nuevos y modernizados posteriormente en España), el Ejército del Aire compró en 1995 a través del citado Programa CX un lote de 24 Hornet monoplazas procedentes de los stocks de la US Navy, y el USMC (US Marine Corps). De éstos, 13 estaban en servicio en el momento de adquirirse y los otros 11,  ya dados de baja, se eligieron posteriormente entre los almacenados al aire libre en el desierto de Arizona.

Toda la flota fue dotada de turbinas F404-GE-400 nuevas y 22 de ellos, empezando por los procedentes del desierto, fueron sometidos en la Estación Naval de Oceana (Virginia) por parte del competente Naval Air Systems Command (NAVAIR) a un proceso de modernización y regeneración denominado MCAPP+ (Maintenance, Corrosion and Paint Program+Structure Check).

Estos trabajos fueron fundamentales para afrontar las duras condiciones de Gando, que según nos expuso en 2019 el entonces máximo responsable de la Base, el coronel (hoy general) Fernando Torres, Gando está situada en una zona de duras condiciones de temperatura, humedad, viento y salinidad, su suelo tiene una elevada concentración de magnetita y todo eso hace que haya una alta tasa de corrosión, que afecta tanto al material como a las infraestructuras de la base.

La importante actividad de la pequeña flota de F-18 y las duras condiciones ambientales obviamente han pasado una alta factura de desgaste, por lo que, a mitad de la pasada década, se decidió reducir la disponibilidad a mínimos. Para hacer frente a este grave problema el Ejército del Aire desarrolló un plan de choque, que pasa por una serie de trabajos de mantenimiento mayor de las células, en el que, además del Grupo de Material del Ala 46, se suman especialistas de la Maestranza Aérea de Albacete (MAESAL), del Mando de Apoyo Logístico (MALOG) y de Airbus DS.

El objetivo, ante los retrasos con que la falta de presupuesto lastra la adquisición de un nuevo material de combate, era mantener en servicio parte de la flota, hasta mediados de esta década.  Así, a los profesionales del gran hangar de mantenimiento del Grupo de Material de Gando se han sumado la presencia de los de Airbus DS  y de los especialistas del MALOG, entre ellos los equipos de ensayos no destructivos, que se encargan de localizar las posibles fisuras y daños en las células de los aparatos.

Estos trabajos son fundamentales para localizar problemas no visibles de corrosión, junto a los de revisión y sustitución de las partes móviles del tren de aterrizaje y la revisión y reparación de los depósitos de combustible, especialmente del situado en el fuselaje. Se trata de un trabajo titánico, que ha permitido recuperar varios de los F/A-18, pero los años no perdonan. Hablamos de aparatos que llevan acumulados cerca de 40 años en servicio.

Un único y claro sustituto

La División de Planes del Ejército del Aire nos confirma que este mismo año se comenzará a dar de baja los F/A-18 más antiguos del Ala 46, a pesar del referido plan de choque, que permitirá volar a algunos de éstos hasta 2024. Mientras, el 462 Escuadrón es reforzado con despliegues periódicos, aunque no constantes, de los más modernos C.15M de los citados alas 12 y 15 y, más ocasionalmente, de los Eurofighter de los alas 11 y 14. Pero en ambos casos hablamos básicamente de una situación de emergencia, que necesita de una solución definitiva de defensa de está vital zona de España.

De hecho, la disponibilidad de los C.15M es cada vez menor, ya que, al igual que a sus compañeros de Canarias, y aunque se han beneficiado de un constante programa de modernización liderado por el Centro Logístico de Armamento y Experimentación (CLAEX), también sufren un proceso de obsolescencias de parte de sus equipos y sistemas, por lo que están en la última fase de su vida operativa. Esta flota, actualmente de poco más de 50 aparatos, se ha sometido a un proceso de revisión estructural que ha posibilitado aumentar su vida operativa, inicialmente calculada en 6.000 horas de vuelo, hasta las 7.000.

Desde la División de Planes se advierte que no habrá trabajos para aumentar más tiempo su vida operativa, por lo que, según vayan llegando al hito de las 7.000 horas de vuelo se empezarán a dar de baja, a partir de 2025. Por tanto, hablamos de un grave problema para el Ejército del Aire, que hasta la llegada del Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS), que siendo muy optimistas, con entraría en servicio hasta 2040, no podría garantizar su principal rol, la defensa del espacio aéreo de España, ni sostener los despliegues internacionales, con sólo 70 Eurofighter.

Obviamente, la solución más lógica, también varias veces formulada por el JEMA, sería dotarse de un segundo lote de Eurofighter, entre 30 y 50, aunque sin descartar totalmente tampoco un posible segundo sistema de armas, como sería el del avión norteamericano Lockheed Martin F-35. Dicha opción sigue sobre la mesa de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), que intentaría combinar dicha necesidad, con la acuciante de la Armada para dotarse de la versión con capacidades de despegue y aterrizaje vertical/corto, o V/STOL (Vertical/Short Take-Off and Landing), la F-35B, aunque de nuevo el problema del presupuesto hace muy improbable esta solución.  

Volviendo al Eurofighter, el JEMA ha afirmado en varias ocasiones que en este programa el Ejército del Aire iría de la mano de la Fuerza Aérea de Alemania (Luftwaffe), que está en proceso de adquirir más de estos aparatos europeos, hasta la llegada de los aparatos de combate fruto del programa FCAS, en el que también participa Francia a través de Dassault Aviation.

Proyecto “Quadriga”

En noviembre de 2020, el Parlamento alemán aprobó la adquisición de 38 nuevos Eurofighter para la Luftwaffe (31 monoplazas 7 biplazas), en el marco del Proyecto Quadriga, valorado en unos 5.400 millones de euros. Se trata de aparatos de última generación que llevarán de serie el nuevo radar de barrido electrónico activo AESA (Active Electronically Scanned Array) Captor E, con los que la Fuerza Aérea germana reemplazará a sus unidades más antiguas de este modelo, de la denominada Trancha 1, a partir de 2025.

Previamente, en julio de 2020, Airbus DS firmó con Alemania y España un contrato para el desa­rrollo, suministro e integración de 115 radares Captor E para sus flotas de Eurofighter, lo que supone el mayor pedido hasta la fecha del radar AESA más avanzado del mundo. Se entregarán e integrarán 110 Captor-E para Alemania y una paupérrima cantidad inicial de 5 radares para los del Ejército del Aire, que se entregarían hipotéticamente a partir de 2023.

Paralelamente, en España el mencionado Programa Halcón ha pasado buena parte de los trámites requeridos para su puesta en marcha, como son la aprobación de la definición de necesidad operativa y la determinación de requisitos de Estado Mayor, por lo que en cualquier momento se podría realizar el pedido de la veintena de Eurofighter, o C.16, y el equipo de apoyo en tierra asociado. Pero, como otros muchos programas, de los múltiples que se gestiona la DGAM, está parado por la falta de financiación.

En el horizonte del Halcón estaría la reunión organizada el pasado 4 de febrero de 2021 en la el Palacio de la Moncloa entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el máximo responsable ejecutivo de Airbus, Guillaume Faury, en el marco de la relación estratégica con la multinacional aeronáutica europea. Esta reunión era continuación a la previa acaecida el 30 de julio de 2019, con el objetivo de abordar la crisis provocada por la pandemia en el sector aeronáutico nacional e intentar evitar cierres y despidos por parte de Airbus DS, que repercutirían, además, en su múltiple cadena de proveedores.

En estas dos reuniones habría estado sobre la mesa la adquisición de más Eurofighter para el Ejército del Aire que se montarían en la Final Assembly Line (FAL) de Getafe. Respecto al plazo, según algunas fuentes, se tendría que cerrar la propuesta antes de finales de junio para sumarse al Proyecto Quadriga, lo que sería más ventajoso económicamente. El montante del programa sería de unos 2.000 millones de euros, en los que se debería de incluir la adquisición de al menos 20 radares Captor E. 

La puesta en marcha del Programa Halcón sería un paso fundamental hasta la llegada del avión de combate que surgiese del programa FCAS en términos tecnológicos, pero sobre todo de incorporar un sistema de armas dotado de un radar AESA. No hay que olvidar que al otro lado del Estrecho, y frente a las islas Canarias, el Reino de Marruecos tiene planeado adquirir 25 nuevos cazabombarderos Lockheed Martin F-16C/D del  Bloque 72, que vendrían dotados de serie con el radar  AESA AN/APG-83 con un alcance de 400 km.

Estamos ante un sistema de tecnología similar, aunque de prestaciones un poco inferiores al Captor-E. Además, la Real Fuerza Aérea de Marruecos realizaría un amplio upgrade de su actual flota de 23 F-16C/D a dicha configuración. Así el Reino Alauita, teniendo en cuenta su factibilidad de dotarse de todo el material de defensa que anuncia, contará  en unos pocos años con casi medio centenar de aparatos de combate equipados con sensores AESA. (Revista Defensa nº 517, Julio Maíz)


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