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La sanidad madrileña clama por militarizar la gestión del coronavirus

Las Fuerzas Armadas españolas han asumido diferentes cometidos en la situación excepcional por la que atraviesa el país por la pandemia del coronavirus, desde el traslado de equipos, a la desinfección de instalaciones o las misiones de policía junto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero si hay una característica de las Fuerzas Armadas que puede resultar de ayuda en esta situación de pandemia es su capacidad de organización ante situaciones de adversidad. Sirva de ejemplo su formación y experiencia en la gestión de emergencias como las nucleares, biológicas y químicas (NBQ), cualificación que quedó de manifiesto en la gestión de anteriores crisis de menor índole, como la del ébola.

En España la Comunidad de Madrid es la que más está sufriendo los estragos del virus, aquí se concentran el 60 por ciento de contagiados y fallecidos por el coronavirus a nivel nacional. Sabemos que la Sanidad madrileña ha alcanzado ya el colapso de su capacidad para absorber nuevos pacientes afectados por coronavirus en las unidades de cuidados intensivos. Se buscan soluciones de urgencia como emplear las instalaciones de IFEMA o medicalizar hoteles. Sin embargo, al mismo tiempo, se dan situaciones paradójicas como la no cancelación de actividades no urgentes en los hospitales públicos, no se derivan enfermos no infectados por coronavirus a otras comunidades autónomas o se siguen planificando operaciones de pacientes oncológicos en hospitales infectados de COVID19. Es más, se han estado realizando intervenciones no urgentes en quirófanos cuando la situación ya era de evidente urgencia.

Con este panorama, nos hacemos eco desde aquí del llamamiento de ayuda, un grito del personal médico que ante la incapacidad manifiesta de la Consejería de Sanidad pide la intervención de la sanidad madrileña por parte del Ministerio de Defensa. Esto permitiría establecer  un mando único, centralizado, jerárquico, con conocimiento sobre el manejo de situaciones de emergencia y autoridad para imponer una línea de trabajo clara y no sujeta a criterios políticos cuando no electoralistas.

No se trata de sustituir médicos civiles por militares sino de implantar procedimientos claros y únicos, no sujetos a interpretación o improvisación en los hospitales madrileños para aliviar la situación de colapso manifiesto que se vive actualmente.

Según nos informan a diario los profesionales médicos, la ineficiencia organizativa está empeorando con mucho el problema y aumentando el número de fallecidos. Hay hospitales colapsados, en los que la organización depende casi de cada médico. Dentro de los mismos conseguir que todo funcione es muy complicado y consume recursos que se deberían destinar exclusivamente a la atención sanitaria y no a improvisar la organización. Esta falta de coordinación lleva aparejada una enorme incertidumbre y lentitud en la toma decisiones, tanta que a día de hoy, por ejemplo, no hay montado un hospital de campaña para prestar atención a los pacientes que bien no cumplen criterios de ingreso en UVI o necesitan vigilancia medicalizada cuando se da el alta.

Se trataría de instalaciones de refuerzo como las encargadas por la Generalitat Valencia que, con lógica, se instalarán junto a los principales hospitales de referencia, proximidad que permitirá no dispersar a los profesionales médicos por otras instalaciones de emergencia como recintos feriales u hoteles. Sobra decir que el personal médico militar podría actuar como refuerzo del personal civil asignado a esas instalaciones temporales.

Asignar a las tareas de refuerzo al personal que actualmente trabaja en la atención primaria puede tener un efecto negativo a medio y largo plazo ya que ahora mismo son los que están frenando en parte la llegada de pacientes a los hospitales, realizando vigilancia telefónica domiciliaria entre la población confinada, sobre todo los de alto riesgo sanitario. Si esta tarea se descuida puede dispararse la llamada mortalidad secundaria.

Hay que reforzar la atención primaria y evitar la dispersión de recursos humanos. Repartir médicos y personal de enfermería y dejar desatendidos más pacientes no es la solución ya que no todos los profesionales sanitarios tienen la misma formación y si se asigna un número excesivo de pacientes a personal sin formación específica, la mortalidad va a aumentar. A eso hay que sumar el posible deterioro de los pacientes frágiles que se quedan en domicilio sin sus controles telefónicos.

Otro problema no solucionado de forma centralizada en Madrid es la desinfección de los hospitales ya que en la mayor parte de los centros se ha optado por incrementar las plantillas de limpieza. Esta medida es insuficiente en número y por la formación de quienes realizan las tareas de limpieza, siendo una tarea que podría realizar las Fuerzas Armadas igual que ya lo están haciendo en otras instalaciones. Esto permitiría la separación de los circuitos COVID19 y no COVID19, facilitando la disminución de los contagios entre los profesionales sanitarios, y mantener así una plantilla suficiente.

Desconocemos si esta petición podrá ser atendida por el Ministerio de Defensa, si es una decisión del gobierno regional o se considerará una intromisión del gobierno central o si los cálculos políticos de unos y otros pesarán más en la toma de decisiones que la vida y la muerte de los ciudadanos. (José Mª Navarro García)


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