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El embajador ucraniano en Perú deja mal parado a Antonov

Ihor Tumasov, embajador de Ucrania en Perú, en una entrevista de Milagros Leiva en un programa de televisión por cable peruano, retrató su gran conocimiento en el tema aeronáutico afirmando que Antonov tiene una gran competencia con Airbus, el primero de toda una serie continua de disparates, con la connivencia y apoyo de la entrevistadora, que se esforzó en demostrar denodadamente su ignorancia sobre estos temas, y quizás también de otros, por su forma de expresarse.

En una de las contundentes afirmaciones, el embajador aseguró que “la compra anticipada te lleva a un buen precio”. Esto en sí suena bien para justificar el bajo precio ofrecido para la muy polémica compra de un Antonov An-178 para la Policía Nacional del Perú, pero Tumasov se empeñó en desmentirse a sí mismo incluso en una de las pocas aseveraciones razonables que lanzó, cuando más adelante en la larga entrevista dijo: “Podemos conversar el precio menor” para la FAP (Fuerza Aérea del Perú) y la Marina, después de asegurar que la razón de que el precio del Ministerio del Interior fuera tan bajo era por comprarlo como cliente de lanzamiento. Independientemente de la extraordinaria contradicción, nos imaginamos la cara que ha debido poner al titular de esa cartera, justificándolo porque el “precio disminuir cuando hay más demanda” (sic). O sea que no ha tenido ninguna ventaja económica la Policía por ser cliente de lanzamiento y se puede entonces calificar el valor ofertado por el único An-178 vendido en el mundo como temerario, con todas las consecuencias que ello puede acarrear.

 

Más espectacular es su rotunda afirmación que no hay “mucha diferencia de manejo” entre el An-32 y el An-178, refiriéndose Tumasov en su peculiar terminología al pilotaje. En este caso nos figuramos la cara del público meridianamente conocedor si una autoridad asegurara que no hay mucha diferencia de pilotaje entre un Boeing 707 y un 787.

El embajador aseguró en público que el avión peruano es el sexto de producción y que los cinco anteriores son del Ministerio del Interior de Ucrania, lo cual está claro que no sólo no es cierto, sino que evidencia no sabe lo que dice, ya que, de ser verdad que hay aviones que se están fabricando bajo la propia financiación de Antonov, uno es el prototipo que está en vuelo y otro el preceptivo prototipo de ensayos estáticos, con lo cual, quedarían 3 aviones por definir, si descontamos el peruano. El embajador aseguró que hay dos ejemplares volando, lo cual es falso, pues sólo hay uno. Para liarlo más todavía, dijo que ha el Ministerio del Interior de Ucrania ha pedido 5 y que los otros 8 hasta el supuesto encargo de 13 que no están todavía con presupuesto, lo cual es equivalente a que no se ha podido firmar el contrato de compra de esos 8… ni de los 5 primeros, según aseguró en otra entrevista el director general del propietario de Antonov. Parece un película de los hermanos Marx, sin que la presentadora se percatara de las diferentes versiones y contradicciones. O no estaba en el guion del programa por razones que se nos escapan.

 

No sabemos qué es lo que entiende el embajador como última generación, pero se refirió como tal al motor Progress D-436 que propulsa a esta fracasada familia de aviones, propulsor que se desarrolló inicialmente para las versiones finales de los aviones Yakovlev Yak-42 y Antonov An-72 en los años ochenta. Se probó por primera vez en 1985 , es decir hace 35 años. Sin ánimo de descalificar al Cuerpo Diplomático ucraniano, esto se entiende como un motor de tecnología muy anticuada para los avances que se producen en el mundo aeronáutico. Esa ‘última generación’ en motores es en lo que se basa para asegurar que el An-178 tendrá bajos costes de operación. La entrevistadora tampoco se percató. Posiblemente no estaba en el guion.

 

Tras la publicidad, la peculiar presentadora aseguró sin rubor que la base de la tecnología cuando se separó Ucrania de la Unión Soviética estaba en Kiev, acusando de ignorantes a los que no sabían esto. Debería leer quizás un poco más ella o documentarse antes de asumir enunciados que producen hilaridad. Ucrania bate dos tristes records que parecen incompatibles con el mantenimiento de una gran base tecnológica, como el PIB per capita más bajo de Europa (y, por cierto, muy inferior a la de Perú, según el Fondo Monetario Internacional), que hace que sea el país más pobre del Continente; y un índice de corrupción de los más altos del mundo. Quizás Ucrania se benefició de la política soviética y rusa de ayudar a lo que hoy es un Estado y seguramente hay que atribuir a la ruptura entre las dos naciones el hecho irrefutable Antonov sólo haya vendido un avión en cuatro años, el de la Policía peruana.

Milagros Leiva lo definía así: “Cuando se separó de Rusia la fama de tecnología viene de los ucranianos. Los cerebritos de la Unión Soviética eran los ucranianos”, a lo que se sumó entusiasmado Ihor Tumasov: Durante los tiempos de la ex Unión Soviética, la mayor base productiva, científica, tecnológica había Ucrania (sic). En el momento de disolución de la ex Unión Soviética, Ucrania quedó con 40 por ciento de todo el potencial industrial de toda la Unión Soviética y en ese momento Ucrania estaba en el primer lugar del mundo en número de personas universitarias per capita”.

No sabemos entonces cómo han podido sobrevivir Mil (cuyos helicópteros según la presentadora son latas), MiG, Sukhoi, Brahmos, KBP, los Astilleros del Almirantazgo, UAC, Rostec, etc.., etc., etc. (‘etecé’ según dijo varias veces Leiva), por hablar sólo de la industria de defensa aeroespacial rusa, mientras que los ucranianos han tenido que contar con la presencia de fuerzas y tecnología militar de la OTAN como efecto de disuasión de cara a Moscú, pues sus Fuerzas Armadas no podrían contener ni una leve acometida, pese a los generosos comentarios de entrevistadora y entrevistado hacia la situación del conocimiento en la pobre Ucrania.

El embajador, con el apoyo de la presentadora ensalzó que Sikorsky es ucraniano y “construyó el primer helicóptero”, lo cual tampoco es cierto. Nació en territorio ucraniano del Imperio Ruso, en 1903 ingresó en la Academia Naval de San Petersburgo (Rusia), que abandonó en 1906 debido a su interés en la ingeniería. Tras un breve período en París, ingresó en el Instituto Politécnico de Kiev (Ucrania), y aunque cursó con éxito el primer año quedó convencido de que los problemas que él aspiraba a solucionar requerían soluciones prácticas bastante alejadas de las abstractas asignaturas que se cursaban. Realizó un breve periplo por Europa, trabando contacto con los pioneros aeronáuticos de entonces, realizó un curso en París y retornó en 1909 a Kiev con el firme propósito de construir un helicóptero, que debió abandonar tras un par de infructuosos prototipos, pues el desarrollo técnico alcanzado en motores y materiales no era el suficiente. Al estallar la revolución soviética emigró a los Estados Unidos, donde en 1928 logró la nacionalidad. Hizo el primer helicóptero que se produjo en serie, no el primer helicóptero, tipo de aeronave que no inventó.

“Antonov tiene el record de libro Guinness del avión más chiquito, Antonov 2”, lo cual ha debido provocar carcajadas entre las decenas de fabricantes de aviones mucho pequeños. Luego dijo que está “en Guinness por avión más vendido y que estaba en serie dentro de 70 años (sic)”. Pues tampoco, Sr. embajador: Del An-2 –que si que es el mayor biplano (concepción abandonada en Occidente hace muchos decenios) monomotor fabricado- se construyeron 18.000 ejemplares (la inmensa mayoría gracias a Moscú, por cierto) y del Cessna 172 estadounidense 45.000 y hemos ido a buscar sólo el primer ejemplo. Y cuando esperábamos que Ihor Tumasov nos iba a revelar también que la ensaladilla rusa y la montaña rusa también son de tecnología ucraniana, simplemente se limitó a decir “somos muy abiertos, somos socios serios, somos socios responsables”. “La Policía ucraniana cómo no va a comprar aviones Antonov” concluyó la presentadora. Pues no sabemos cómo, pero de momento parece que tiene alguna razón para no hacerlo.

Foto: El Embajador ucraniano en Lima, Ihor Tumasov.


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