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UAV navales en América Latina

Frecuentemente, una aeronave no tripulada, o UAV (Unmanned Aerial Vehicle), incluso semidoméstica, de muy económica adquisición, ostenta mayor tecnología y recursos electrónicos que diversos aviones livianos en uso militar, sin arriesgar la vida de tripulaciones, ni exigir costosas erogaciones de combustible.

A nivel naval, fuera de las limitaciones meteorológicas en cuanto a vientos, rige el mismo cuadro, el cual augura un franco crecimiento del uso de este tipo de sistemas sobre mares, grandes lagos y estuarios de la región, donde, tal vez, el Cuerpo de Fusileros Navales de la Marina de Brasil haya sido la primera unidad en estrenarlos. El PELVANT (Pelotón de Vehículos Aéreos No Tripulados), que se institucionalizó en 2009,  comenzó a gestarse y a dotarse de este tipo de dispositivos ya hacia fines de 2005, cuando la empresa entonces denominada Santos Lab diseñó especialmente para ellos el Carcará 1, lanzado manualmente o mediante catapulta, con 45 min. de autonomía a 40 km/h.

Al llegar el nuevo Carcará 2 en 2009, con 3 ejemplares y luego 35 más y duplicando la autonomía, el PELVANT se organizó como dependencia del  Batallón de Control Aerotáctico y Defensa Antiaérea. Los UAV se utilizarían en ejercicios antiaéreos, de tiro, de seguimiento de objetivos, protección de instalaciones, desastres naturales y ayuda a necesitados y mantenimiento del orden. Su carga útil, de unos 800 gr., usualmente se integra con una cámara de alta definición (HD) o un sensor infrarrojo. Transmite datos en tiempo real mediante una antena PTZ (incluso HD) aterrizando casi verticalmente a través del modo propio Deep Stall.

Actualmente la Marina de Brasil evalúa diversos UAV medianos para vigilancia marítima prolongada, habiendo ya chequeado los Elbit Hermes, IAI Heron y otros, decantándose hasta el momento por el sistema Boeing Insitu ScanEagle, que comprende lanzador, estación de recogida, unidad de control en tierra a través del programa de ventas militares al exterior FMS (Foreign Miitary Sales), bajo la supervisión de la Dirección de Aeronáutica de la Marina, con la posible incorporación de hasta 6 unidades.

Se creó el 1er Escuadrón de Aeronaves de Patrulla y Vigilancia Pilotada Remotamente Marítima (QP-1) para sus misiones desde diversos navíos, especialmente la nueva Clase Tamandaré. La brasileña Stella también propone el nuevo Atobá, del tipo MALE (Medium Altitude, Long Endurance) de mediana altitud y gran autonomía, desarrollado bajo normas STANAG, con un alcance de 250 km. y capacidad de volar hasta 28 h. transportando una carga de 70 kg. Recientemente se ofreció a la industria petrolera Off-shore, ya que Brasil licitará 6 áreas de prospección superando las 200 millas marítimas de la costa.

Algunas unidades policiales locales brasileñas han incorporado drones ligeros, también para ser utilizados en colaborar con rescates costeros o prevenirlos, polución ambiental,etc.

Los otros países

El Escuadrón de Aviones no Tripulados de la Armada de Ecuador, basado en Manta, mantiene, desde 2009, 4 IAI Searcher MK II para misiones de reconocimiento; y 2 IAI Heron de 20 horas de autonomía dotados de radar de vigilancia marítima y otros sensores. Además del combate a la pesca clandestina y el narcotráfico integran el Plan de Soberanía Energética contra el robo y el tráfico  de combustible. Chile mantiene los Skua en la Infantería de Marina y 2 unidades del nacional RMS Mantarraya, integrado por plataforma de lanzamiento, estación de control modular y las aeronaves en un sistema transportable que actúa desde tierra o embarcado, con 4 horas de autonomía portando sensores optrónicos, bengalas, señuelos, etc., además de algunas unidades DJI Mavic 2 Zoom en zonas navales.

Argentina decidirá entre el uso de productos nacionales o extranjeros, aunque en 2019 efectivos navales de ese país cursaron en sistemas Raven RQ-11 en el NAVSCIATTS (Naval Small Craft Instruction and Technical Training School, Missisipi) en EEUU. La Dirección de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico de Marina de Guerra peruana, además de ya poseer alguna unidad topográfica E-bee y otras para guardacostas, desarrolla sus propios sistemas, previendo despegue vertical y convencional, motores eléctricos y una carga útil de hasta 6 kg.

Colombia embarca en sus fragatas Almirante Padilla y, eventualmente, en sus OPV-80 los Boeing Insitu Scan Eagle en versión de operación nocturna NightEagle, la cual  incorpora visión termal de MWIR (Media Wave Infra-Red). Para sus últimas lanchas fluviales COTECMAR LPR-40  propone utilizar los israelíes Sky Sapience Hover Mast Exo. Honduras recurre a nivel naval al ADS Orbiter 2 equipado con una cámara de video con varios sensores nocturnos y diurnos y una autonomía de 80 km., operable desde sus nuevas embarcaciones.

El Escuadrón de Aviones No Tripulados de la Armada de México, aparte de contar con algunos desarrollos propios de mini UAV, quiere estandarizar la línea SPARTAAM (Sistema de Patrullaje Autónomo de Reconocimiento Táctico-Aéreo para la Armada), proyectado por su Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico (INIDETAM), de operación vertical y tetramotor. Cuenta ya con 9 unidades, que complementan a los 12 Arcturus Jump-VTOL estadounidenses actuales.

Estos, equipados con Data Link y carga útil de 27 kg., emplean sensores infrarrojos y electro-ópticos Cloud Cap 200 y 400, teniendo una autonomía de 12 horas de vuelo. La mayoría son tetramotores de despegue vertical, aunque unas pocas unidades se lanzan desde rampa. En algunos otros cuerpos navales, como la Armada Nacional uruguaya, aún es muy puntual el uso de UAV y con escasas unidades (1 afectada al Cuerpo de Infantería de Marina), aunque ya se han hecho traslados de medicamentos entre navíos con pequeños sistemas de DJI.


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