En el caso de las fragatas multipropósito Clase M, FF-15 “Almirante Blanco Encalada” y FF-18 “Almirante Riveros”, el proyecto se desarrolla en los Astilleros y Maestranzas de la Armada de Chile (ASMAR) en Talcahuano. Cada unidad pasa por un exhaustivo período de intervención que incluye trabajos de sostenimiento estructural, actualización de sistemas y mejoras en sus capacidades de combate. El capitán de fragata Francisco Saavedra, oficial coordinador de reparaciones, resumió el alcance del proyecto: “Consiste en alargar la vida útil operativa de estas fragatas en un período de recuperación en los astilleros de ASMAR, para que continúen prestando servicio al país”.
Aunque no se ha hecho público en detalle los sistemas que componen la modernización, es muy probable que ambas unidades estén recibiendo el Sistema de Gestión de Combate (CMS) ADVENT de la empresa turca Havelsan, tal como se informó en marzo de 2025. Este CMS de última generación potenciará significativamente sus capacidades de comando y control.
Para manejar la complejidad de los trabajos, la Armada conformó un grupo de asesores técnicos encabezado por el oficial coordinador. Este equipo multidisciplinario reúne especialistas en ingeniería naval, sistemas de armas, telecomunicaciones, operaciones y finanzas, y actúa como enlace directo con direcciones técnicas clave como la Dirección de Ingeniería de Sistemas Navales y la Dirección de Telecomunicaciones e Informática. El capitán de fragata Esteban López, comandante de una de las fragatas, destacó a la Revista Vigía el impacto de estas labores: “Este buque se encuentra en una fase de soporte logístico y modernización que va a aumentar, mantener y potenciar sus capacidades de combate”.
Submarinos Scorpène, modernización en paralelo
En paralelo, la Armada impulsa la recuperación de los submarinos clase Scorpène SS-22 “Carrera” y SS-23 “O’Higgins”. El capitán de fragata Jorge Ibarra, comandante de una de las unidades, señaló que se trata de un proceso estratégico de alto valor: “Un proyecto de esta relevancia no permite improvisaciones. Su rol es asegurar que la flota se mantenga operativa, lo que se traduce en planificación, coordinación y seguimiento técnico permanente”.
Recientemente, la Armada ha avanzado en la modernización de los periscopios de ataque con nuevos sistemas optrónicos, como ya informamos. Estos trabajos forman parte del programa de media vida que busca mantener a los Scorpène como plataformas altamente capaces en la región durante la próxima década.
Submarino Clase Scorpène de la Armada de Chile en ASMAR, Talcahuano
Un esfuerzo estratégico de largo plazo
Con un horizonte operativo planificado por décadas, la Armada de Chile combina el uso eficiente de recursos nacionales con fuerte participación de ASMAR y la incorporación de tecnología de vanguardia. Este enfoque no solo asegura la vigencia de las unidades existentes, sino que también prepara el terreno para futuros proyectos de mayor envergadura.
Como resume la propia institución en su Revista Vigía, se trata de un plan que busca dotar al país de unidades completamente renovadas y listas para enfrentar los desafíos futuros en un escenario marítimo cada vez más exigente. Los trabajos continúan a buen ritmo y se espera que generen importante experiencia para la industria naval nacional. (Luis Andres Lautaro).





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