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Verano de 1983: Botadura del "Giuseppe Garibaldi"

El sol cae a plomo sobre los astilleros de Monfaicone, situados en la ribera del Adriático, entre Venecia y Trieste. La sombra de una gigantesca grúa, que es movida de acuerdo con el desplazamiento del sol, nos protege a quienes ocupamos la tribuna de autoridades e invitados. En la misma el, en aquel momento, primer ministro de Italia, Amintore Fanfani, el ministro de la Defensa, Ligorio, el jefe del Estado Mayor de la Marina Militare“, almirante Monassi, y otros altos exponentes de la vida política y militar. No falta, tan siquiera, el vicario general castrense, monseñor Bonicelli.

Al lado de la grada un enorme gentío compuesto, en buena parte, por los empleados de Italcantieri y, en la grada misma, la airosa mole —engalanada con los colores rojo, verde y blanco, de la que bien pronto será la nave almirante de la Escuadra italiana: el “Giuseppe Garibaldi’

A la postre de los discursos, una mujer menuda, Flavia Donata Garibaldi, esposa de un descendiente directo del famoso héroe italiano, aprieta el botón que hace que la botella de chapaña, sujeta a un complicado artilugio, se estrelle contra el casco del buque. Este desciende solemnemente entre aplausos y ulular de sirenas, como descendieron antes que él, en paz y en guerra, otros muchos barcos a lo largo de los tiempos en este risueño lugar.

Creo que el más íntimo sentimiento de todos, en este instante solemne, es el de que el Giuseppe Garibaldi acabe su vida bajo el soplete del desguace. Que no sea hundido ni se vea envuelto en peripecia bélica alguna, haciendo carne del viejo apotegma latino: Si vis pacem, para bellum.

UN BAUTIZO ARRIESGADO

Habrá observado el lector que hemos hablado de la nave, Giuseepe Garibaldi, pero no la hemos definido. En la propia documentación que la empresa constructora, Italcantieri, nos facilita, la vemos definida de varias maneras: crucero portaaeronaves, portahelicópteros e, incluso, lo que es excesivo, crucero a secas (esto último en las invitaciones para el acto de la botadura). La Prensa añadió a tales calificativos el de portaaviones, mientras que los marinos militares han solido hablar de nave todo puente y últimamente de incrociatore di scolta portaeromobiles, es decir, crucero de escolta portaaeronaves, que es la denominación oficial adoptada.

foto: La imponente mole del crucero de escolta portaaeronaves “Giuseppe Garibaldi” se desliza por Ia grada hacia el agua, en Monfalcone.

Tan copioso ramillete de bautizos varios se debe a la vieja pugna que subyace en la Aeronautica Militare y las otras Armas, ya que la primera, esgrimiendo un decreto de hace muchísimos años que le confiere el control de todo lo que vuela, se obstina en evitar que los marinos y los hombres del Ejército de Tierra cuenten con aviones. Como el citado Real Decreto hablaba específicamente de aviones de ala fija, pudo sustraérsele a la Aeronautica Militare los helicópteros, pero no cedieron en otras cosas. Y así, los Breguet Atlantic de la Marina, al igual que los aviones —todos ellos pequeños— del Essercito, son operados por pilotos militares. La Marina, de cualquier forma, y por boca del propio almirante Monassi, ya: ha dicho que el Giuseppe Garibaldi embarcará aviones. Es obvio que así sea tras la lección de la guerra de las Malvinas y alto coste de una unidad como ésta que rendiría poco como portahelicópteros, pero no existe ninguna fecha —ni tan siquiera aproximada— para el embarque de los Sea Harrier.

El futuro exacto del Giuseppe Garibaldi, es evidente, aparece todavía confuso e incluso se sostiene, por parte de algunos, que de aquí al momento en el que deberían adquirirse los aviones de despegue vertical (presumiblemente unos dos años), bien podría suceder que otros sistemas de armas fuesen preferibles al Sea Harrier. No faltan los que sostienen que en un marco geográfico como aquel en el que va a tener que actuar la nave italiana, caracterizado por su estrechez, los nuevos MiG-29 se medirían satisfactoriamente con los F-14 Tomcat y los F-15 Eagle, y se impondrían sin demasiadas dificultades a los Sea Harrier e, incluso, a los Tornado que desde Gioia del Colle protegerán a la Escuadra en sus desplazamientos mar adentro.

Sea como fuere el resultado final, lo cierto es que el Giuseppe Garibaldi representa una necesidad perentoria para Italia, país que cuenta con ocho mil kilómetros de costas y que se adentra, como un punzón, en el Meditrráneo central. Las deficiencias registradas en el transporte del contingente italiano al Líbano, en el verano de 1982, por las carencias de las naves en las que viajaban, Ia paulatina reducción de efectivos de Ia VI Flota de la US Navy ante la perentoriedad dada por los norteamericanos a otros escenarios, el agravamiento constante de la tensión internacional, Ia presencia en la fuerza de la Unión Soviética en Libia, etc., son elementos que apoyan la existencia de una unidad como la que acaba de ser botada en Monfalcone. Y, en realidad, exigiría cuanto menos la construcción de otra, aunque el estado de las finanzas italianas hace prohibitiva tal decisión. Como nos ha dicho un observador: De ahora en adelante, la VI Flota no podrá contar más que con un portaaviones, en lugar de una “Task Force “ articulada sobre dos portaaviones. Esto significa que los aliados mediterráneos de los Estados Unidos deberán asumir sus responsabilidades, Italia incluida. Francia y España poseen también una dimensión atlántica, en el sentido geográfico del término, mientras que Grecia y Turquía, además de limitadas por sus problemas tecnológicos y financieros, se preocupan prioritariamente por las cuestiones que les enfrenta. Italia es, pues, el más mediterráneo de los países de la Alianza, de lo que se derivan deberes y responsabilidades no delegables a terceros.

UNA POTENTE DEFENSA

El Giuseppe Garibaldi, qué duda cabe, nos ha evocado en esta grada de Monfalcone al Príncipe de Asturias. Y no sólo a nosotros. En efecto, tanto en las conversaciones de esa jornada como en los textos periodísticos aparecidos acto seguido, se equipararon más de una vez las dos naves, cuyas filosofías operativas no son las mismas y que además responden a características técnicas diversas. En el discurso se incluyeron también, como es natural, a los portaaeronaves británicos que tan destacadamente actuaron el año pasado en aguas del Atlántico Sur.

foto:  Momento preciso en el que Ia madrina, emparentada directamente con el héroe italiano, procede a estallar la clásica botella de champán contra el “Giuseppe Garibaldi”.

Resumiendo opiniones, podría decirse que, contrariamente a la unidad española y a las de Ia Royal Navy, que poseen un escaso armamento AA y que carecen de misiles antinave, el Giuseppe Garibaldi posee una excelente defensa de punto y antinave, como luego se verá. Además, mientras que el Príncipe de Asturias está llamado fundamentalmente a ser una plataforma para aviones de despegue corto y vertical, por tanto con una menor incidencia en el armamento propio al hallarse protegido por las unidades de escolta que se asignarán al Grupo de Combate del que formará parte, la unidad italiana prima su autodefensa al asumir funciones de otro tipo, comenzando por las de nave de mando.

Cabría afirmar que la Marina Militare, para elaborar el proyecto de este buque, tuvo en cuenta otras muchas experiencias aprovechando para sí lo más positivo de todas ellas. Por ejemplo, no se ha dejado de estudiar el caso de los portaaeronaves soviéticos para tratar de combinar las características trivalentes de los mismos (antisubmarinos, antinave y antiaérea) en dimensiones más reducidas.

EL BUQUE

Concepto: Dadas las especiales características del teatro de operaciones en que se desenvuelve la Marina italiana, marcado por la presencia de una fuerte amenaza aérea, submarina y de superficie, cuya presencia sólo podrá ser detectada con escaso margen temporal a causa de la tortuosidad y estrechez del Mare Nostrum, decidieron a los mandos italianos a dotar al Giuseppe Garibaldi con una elevada capacidad de autodefensa contra las mismas.

Tal factor, unido a la deseada polivalencia de la unidad —ejercerá como buque de mando, antisubmarino y anfibio— obligaron a la definición de un diseño que, al contrario que en los Invincible y Principe de Asturias, se distinguiera por su capacidad, velocidad, potente armamento y diversidad de sensores.

Casco y propulsión: El diseño del casco del Giuseppe Garibaldi está marcado por la necesidad de introducir un potente equipo de turbinas en una eslora reducida, a la vez que se proporciona a las aeronaves transportadas una plataforma estable, todo ello sin menoscabo de una alta capacidad de supervivencia a los daños del combate.

El casco del buque presenta así unas líneas optimizadas para mantener una elevada estabilidad a altas velocidades con buen o mal tiempo, objetivo cuya obtención se ve facilitada por la inclusión de cuatro aletas de estabilización activa.

Para maximizar la supervivencia, el casco está dividido por 14 mamparos transversales que lo seccionan interiormente en 15 compartimentos completamente estancos. Según el constructor, la navegabilidad y flotabilidad están aseguradas, aunque tres de los compartimentos resulten completamente inundados. Con el mismo fin, las turbinas y los generadores diesel se dispondrán agrupados dos a dos a ambos lados de la quilla en estancos diferentes, separados longitudinalmente por tres mamparos, con lo que prácticamente se imposibilita que un solo impacto pueda dejar el buque sin propulsión o energía.

El armamento y sensores que constituyen el sistema de combate del Giuseppe Garibaldi es completísimo, pudiéndosele considerar como perfectamente apto para hacer frente a cualquier tipo de amenaza.

foto: Esta vista del “Giuseppe Garibaldi”, en el momento de su botadura, muestra el arrufo de su proa.

La vigilancia aérea y de superficie la proporcionan un juego de radares bidimensionales y tridimensionales Selenia y un completo equipo de Medidas de Apoyo Electrónico (E SM). La vigilancia submarina la proporcionará un sonar de bulbo de largo alcance cuyo modelo se mantiene en secreto pero que con toda seguridad habrá de tratarse de un Raytheon DE-1160 o de un AN/SQS-53.

El principal elemento del armamento lo forman indudablemente los 16 helicópteros SH-3D (sólo 12 en hangar) o la combinación que entre éstos y aviones Harrier se seleccione en el futuro. Los helicópteros irán armados con torpedos A-244, misiles Sea Killer y cargas de profundidad.

Las armas transportadas por los aviones de despegue vertical dependerán del modelo que de éstos se elija, pero incluirá a buen seguro cañones, bombas, cohetes y misiles aire-aire y aire-superficie. La panoplia de armas de autodefensa del Giuseppe Garibaldi es igualmente completísima. Incluye en primer lugar dos lanzadores Albatros para misiles antiaéreos Aspide, con un total de 16 ingenios listos para el disparo y otros 32 probablemente dispuestos para recarga automática. Los dos lanzadores están servidos por tres canales de control radaoptrónico que permite el guiado simultáneo de nueve misiles contra tres blancos diferentes.

Como última defensa contra aviones y misiles, el portaeronaves italiano contará con tres montajes Dardo de 40 mm. Que cubrirán prácticamente cualquier ángulo de aproximación, salvo tal vez el representado por la prolongación proel del eje longitudinal.

Para la eventualidad de un enfrenta miento de superficie, el nuevo crucero de escolta dispondrá de cuatro contenedores-lanzadores para misiles SS Teseo (designación oficial italiana del Otomat), que se verán suplementados por la relativa utilidad antinave de los Áspide.

Para la autodefensa ASW, el buque desplegará dos montajes triples de lanzatorpedos ligeros ILÁS-3 para ingenios Mk-46 ó A-244. La instalación de tales montajes debe obedecer a unos principios de moral más que prácticos, ya que resulta difícil imaginar en qué situación el Giuseppe Garibaldi podrá aproximarse a un submarino para lanzarle sus torpeditos, sin que éste haga uso previamente de sus torpedos pesados o misiles.

Por fin, y en vista de la elevada amenaza misilística que cabe esperar en el Mediterráneo, el buque contará con dos lanzaseñuelos SCLAR y un sistema de ECM que le permitirá desencadenar una tormenta electrónica frente a todo ingenio lanzado contra el buque.

Todos estos elementos de combate estarán controlados por un sistema de mando y control Selenia IPN-1O que permitirá dirigir no sólo la actividad táctica del buque sino también del conjunto de la fuerza operativa en la que se integrará.

Ei crucero de escolta portaaeronaves Giuseppe Garibaldi contará para el servicio de aeronaves con dos ascensores de 15 Tm. situados a proa y popa de la isla, así como con seis surtidores de keroseno.

El control de incendios en cubierta se realizará por medio de nueve estaciones dobles de agua y espuma, mientras que en el hangar y las cubiertas inferiores se efectuará a través de un sistema de ducha automática, así como —presumiblemente— por evacuadores de gases extintores.

La operatividad del buque en ambiente ABQ será prácticamente total, ya que todo su interior se encontrará presurizado y sus tomas de aire filtradas, no faltándole tampoco una estación de descontaminación de equipo y personal. De la misma forma, para asegurar el confort de la dotación y el buen funcionamiento de los delicados equipos, el 85 por 100 de los espacios interiores dispondrán de aire acondicionado.

El Giuseppe Garibaldi contará con tres tomas de fuel-oil para el reaprovisionamiento en la mar, dos de keroseno y otras dos para el trasvase por andarivel de personal y aprovisionamientos sólidos. En sentido contrario, no se ha desechado la posibilidad de que el buque sirva de nodriza para sus escoltas, por lo que dispondrá de dos-salidas para servir combustible.

Dadas las buenas condiciones de habitabilidad del buque y las importantes reservas que de alimentos, combustibles y respetos transporta, la autonomía (sin reaprovisionamiento) del Giuseppe Garibaldi se puede estimar en 30 días.

El papel de Ia Ansaldo Elettronica Industriale S.p.A

Entre las numerosas firmas que han contribuido, y están contribuyendo, a la concreción del Giuseppe Garibaldi cabe destacar el papel de la Ansaldo Elettronica Industriale S.p.A., que ha provisto a la nave del sistema automático de control de la instalación eléctrica SACIE (Sistema de Controllo delle Implanto Elletrico). El SACIE se encarga de la supervisión y automación de la instalación eléctrica, de la generación y de la distribución de acuerdo con tecnologías extremadamente avanzadas.

foto: Matasellos especiales dedicados por la “Poste Italiana” a la botadura del “Giussepe Garibaldi”

Además de permitir la utilización de numerosos niveles de automatismo en la conducción de la planta, el SACIE es capaz de localizar y controlar las averías de los grupos generadores de las cuatro centrales eléctricas y de las consiguientes líneas de distribución. El sistema se halla gestionado por dieciséis microprocesadores periféricos, cuatro de los cuales dedicados a la central eléctrica, más, naturalmente, el microprocesador de la sala de control (Control Room). Ei sistema SACIE para unidades militares se basa en una arquitectura de microprocesadores múltiples, corriendo por cuenta de Ansaldo Elettronica su diseño, desarrollo, fabricación, instalación y mantenimiento.

CONCLUSIONES

Italcantieri, aunque sabe las dificultades del mercado como consecuencia de la crisis económica internacional, no descarta la posibilidad de vender algún Giuseppe Garibaldi a otros países. Lo consiga o no, de lo que no cabe la menor duda es de que esta gran obra servirá para impulsar la técnica naval militar y, a la vez, como motivo de prestigio de cara a clientes de más modestos —aunque así y todo onerosos— productos, como las fragatas Lupo, aerodeslizadores Sparviero, los Sauro, etc. Una nave como esta es un orgullo para el país que la produce, sobre todo habida cuenta de su altísimo grado de componentes nacionales, y la mejor prueba de que se puede confiar en el “Made in Italy” naval.

Para el país apenino, que conoce horas muy bajas económicas, la construcción del Giuseppe Garibaldi supuso un respiro al haber absorbido, entre otras cosas, cuatro millones de horas-trabajo hasta el momento de Ia botadura. En estos momentos Italcantieri, que cuenta con 3.600 empleados, construye dos petroleros de 91.000 Tm. y dos sumergibles clase Nazario Sauro, pero la cartera de pedidos se encuentra patéticamente vacía. Se explica la seria inquietud reinante y el hecho de que, junto a la inevitable presencia de los pacifistas, se manifestasen los obreros con pancartas alusivas a la amenaza de desempleo que pesa sobre ellos y distribuyendo una octavilla explicativa. En ella se decía que las batallas sindicales, que encontraron su adecuado eco por parte de los entes locales, los partidos y el Parlamento, no han sido capaces para generar una suficiente demanda naval y garantizar, en consecuencia, los puestos de trabajo. De ahí que exijan más pedidos, la renovación de la Marina Mercante nacional y una clara voluntad política del Gobierno sobre el tema.

FICHA TÉCNICA

Dotación 550; otros 275 para operaciones de vuelo e infantes de Marina

Desplazamiento (Tm.) estándar: 12.130; a plena carga: 13.370

Eslora máxima (m.) 180,2; entre perpendiculares: 162,8

Manga 30,4

Calado 6,7

Cubierta de vuelo 170,2

Propulsión cuatro turbinas de gas FIAT/General Electric LM-2500 de 100.000 CV de potencia total

Velocidad máxima 29,5 nudos

Velocidad de crucero 18 nudos

Autonomía 7.600 mn. a 18 nudos

Armamento 16 helicópteros 5H-3D ó EH-101 ASW; cuatro lanzamisiles S/S Teseo; lanzamisiles óctupies Albatros para misiles Áspide; tres montajes dobles Dardo de 40/70 mm.; dos montajes triples ILAS-3. Sensores radar de vigilancia aérea de largo alcance Selenia RAN-3L; radar tridimensional de vigilancia aérea RAN-20S. Radar de vigilancia aérea/superficie RAN-i OS, radar de baja altitud SPS- 702; sonar de bulbo; tres montajes radaoptrónicos ORION 30-X

LOS OTROS “GIUSEPPE GARIBALDI”

Antes que este crucero recién botado llevaron el nombre del mítico caudillo militar italiano, Giuseppe Garibaldi, quien por cierto no fue nada ajeno en su agitada vida a Ias peripecias marinas, otras naves. Y, en concreto, las siguientes:

Fragata mixta de vela y vapor “Garibaldi”.—Puesta su quilla en los astilleros de Castellammare di Stabia el 1 de agosto de 1857, fue botada en enero de 1860 y entró en servicio en julio del mismo año con el nombre de Borbone en la Marina Napoletana de donde, el 17 de marzo de 1861, pasó a Ia Regia Marina. Estas eran sus características: desplazamiento plena carga, 3.980 Tm.; eslora, 68,2 metros, manga, 15,2, calado a plena carga, 7,1 m.; aparato motor, cuatro calderas tubulares y una motriz alternativa con movimiento directo con potencia de 1 .041 CV y velocidad de nueve nudos; velamen, tres mástiles con velas cuadradas y bauprés; armamento, XVI-200, XVI-160, VI-80; tripulación,25 oficiales y 467 suboficiales y marineros.

Crucero acorazado “Giuseppe Garibaldi”.—Puesta la quilla en los astilleros Ansaldo, de Génova, el 8 de junio de 1898, fue botado en el mismo mes del año siguiente, siendo terminado en abril de 1901. Sus datos: desplazamiento a plena carga, 8.100 Tm., eslora, 111,8 m.: manga, 18,2 m.; calado p.c., 7,3 m.; aparato motor, 24 calderas, dos generadores verticales de triple expansión; potencia, 14.000 CV; velocidad, 19,7 nudos; carga máxima de carbón, 1.200 Tm.; autonomía, 9.300 millas a 10 nudos, 5.500 a 15 nudos; armamento, I-254/40, lI-203/45, XIV-152/40, X-76/40, V147, dos ametralladoras, cuatro tubos lanzatorpedos de 450 mm.; blindaje máximo horizontal, 38 mm.; vertical, de 80 a 150 mm.; torres artilleras, 140/150 mm.; tripulación, 25 oficiales y 350 suboficiales y marineros.

Crucero ligero “Giuseppe Garibaldi”.—Cantieri Riuniti dell’Adriatico, de Trieste, colocó en grada este buque en diciembre de 1933, botándolo en abril de 1936 y entregándoselo a la Marina en diciembre del año siguiente. Características generales: desplazamiento a plena carga, 11.350 toneladas; eslora, 187,07 m.; manga, 18,9 m.; calado, 6,8 m. aparato motor, ocho calderas de tubos de agua, dos grupos de turbinas Parsons con reductores; potencia, 100.000 CV; velocidad, 34 nudos; combustible, 1.650 Tm. de gas-oil; autonomía, 4.125 millas a 12,7 nudos, 2.560 millas a 23 nudos; armamento, X-152/55, VIII-100/47, VIII-37/54, VIII-13,2, seis tubos lanzatorpedos de 533 milímetros, cuatro aviones con dos catapultas, dos lanzabombas, sistemas lanzaminas; blindaje máximo horizontal, 40 mm.; vertical. 100 +30mm,; torres artilleras,135m.; tripulación, 29 oficiales y 611 suboficiales y marineros.

Crucero lanzamisiles ‘Giuseppe Garibaldi”—En 1957, el buque anterior fue sometido en el arsenal de La Spezia a una profunda transformación, que se prolongó hasta 1961, para convertirlo en crucero lanzamisiles. Desplazamiento, 11.305 Tm. a plena carga; eslora, 187,07 m.; manga, 18,59 m.; calado, 6,8 m., aparato motor, seis calderas de tubos de agua, dos grupos de turbinas Parsons; potencia, 85.000 CV; velocidad, 30 nudos; combustible, 1.250 Tm. de gas-oil; autonomía, 4.500 millas a 20 nudos; armamento, sistema misilístico cuádruple para el lanzamiento de misiles balísticos intermedios de tipo Polaris. Sistema misilístico de doble superficie-superficie Terrier, artillería: IV-I 35/45, VII-76/62; tripulación, 47 oficiales y 618 suboficiales y marineros. (Revista Defensa nº 64-65, septiembre 1983)


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