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Una evaluación del BMR

Estando en estos momentos en plena elección de la torre para el VCR 8x8 “Dragón”, no hemos podido resistir la tentación de rescatar este artículo publicado en la Revista Defensa nº 19. En esos momentos, corría el año 1979, el Ejército se encontraba sometiendo a diferentes pruebas el recién salido del horno Blindado Mediano de Ruedas , BMR.  Juan Bernardo Alberti-Dumas analizaba de esta manera esta situación: 

Como ya hiciera en otra ocasión, quisiera exponer mi juicio personal sobre un tema, esperando que resulte de algún valor.
En este caso me voy a referir al BMR, Blindado Medio de Ruedas, que equipará las unidades mecanizadas del Ejército español y que merece una detenida atención, especialmente en algunos puntos que resultan algo discutibles.
El BMR es, en esencia, un vehículo de transporte (y eventualmente de combate) todo-terreno, anfibio, protegido y armado del pelotón de fusileros hasta y por la zona de combate. Conceptualmente es similar al VAB francés y al TPz-1 alemán.
Desglosando los componentes clásicos de un vehículo blindado observaremos:

MOVILIDAD
Sus prestaciones, tanto en tierra como en agua, son excelentes. Su suspensión, oleoneumática, le permite igualar, si no superar, la movilidad táctica del TOA; la estratégica resulta netamente superior.
El tener direccionables el eje anterior y el posterior facilita grandemente su maniobrabilidad, tanto en combate como en desplazamientos, y reduce los inconvenientes derivados de unas dimensiones algo generosas.
La autonomía es buena, gracias al tipo de motor, y económica, gracias al tipo de carburante. La elección de un motor derivado de uno civil, conocido y probado, facilita el mantenimiento y garantiza la existencia de repuestos. La relación CV / Tm. es alta.

PROTECCIÓN
La pasiva es aceptable, con un buen perfil balístico, que resulta inferior al PIRANHA y superior al VAB. La protección derivada del blindaje y de su forma debe resultar superior a la del TOA.
La posición anterior del motor proporciona un factor de seguridad adicional, ya que un impacto directo en el morro sería absorbido por el bloque motor, posibilitando la evacuación del personal transportado.
La ubicación del depósito de carburante, por otra parte poco inflamable, resulta algo peligrosa. La protección contra-minas es excelente.
Sería útil proteger el tubo de escape contra golpes o impactos de armas ligeras; la inutilización del silencioso no afecta a ningún punto vital del vehículo, pero el estruendo que supone ir sin él afecta a su individualización sonora.
Hay un detalle que me llama poderosamente la atención, y es el poco valor que se dan en el Ejército español a los dispositivos fumígenos de ocultación, estando dotados de ellos sólo los materiales de origen francés (AMX-30, AML-245, VTT M-3). No sería inútil, especialmente dada nuestra orografía, dotar a los restantes vehículos de nuestro parque blindado de tales dispositivos, naturalmente normalizados. El coste es muy económico, la instalación sencilla, y su empleo puede resultar providencial en un momento dado.
La protección activa dependerá de la visibilidad desde el vehículo, tanto a escotilla cerrada como a escotilla abierta; de su movilidad, ya comentada, y de su armamento.
Dejando éste para el final, hay que destacar que la visibilidad resulta, en su conjunto, más bien discreta.
La del conductor, tanto en las versiones normales como en el VEC, es alta.
La del jefe del vehículo (que lo es del pelotón) es limitada, y sólo a escotilla cerrada (de hecho, ésta no existe) en la versión PP. En la A-l es panorámica, gracias a una cúpula excelente. En la versión PTA resulta incompleta, al disponer sólo de tres periscopios fijos y dejando un gran ángulo muerto en los laterales y popa.
En el VEC resulta aceptable, aunque sería de agradecer un periscopio más en el lateral izquierdo.
Las mirillas son buenas, pero una sóla en el lateral izquierdo resulta insuficiente, siendo muy conveniente agregar otra.

ARMAMENTO
El punto más discutible. La versión PP dispone de la torreta MOWAG teledirigida, con una MG-3S 7,62 OTAN normalizada. El diseño es bueno, disponiendo de un buen campo de tiro, y manteniendo al tirador ajeno a los gases de los disparos. El arma tiene una gran cadencia de fuego, y dispone de una respetable reserva de municiones. En conjunto, la potencia de fuego disponible es la suficiente para la autodefensa y el apoyo al despliegue de sus infantes.

El punto discutible radica en su ubicación: en el puesto del jefe del pelotón, que lo es también del vehículo. No tiene escotilla superior, lo que impide que se asome para observar la situación o, simplemente para evacuar el vehículo. Durante el ataque deberá manejar el arma, y, cuando el pelotón desembarque, deberá conducir a sus hombres. Entonces un fusilero deberá ocupar su lugar, perdiendo un tiempo precioso y haciendo movimientos innecesarios. Por otra parte, salvo error, el equipo de transmisiones está a su cargo.
El resultado final de todo esto es que el jefe del pelotón deberá manejar el armamento, mandar a sus hombres e informarles de la situación (para lo cual debe observar por la torreta, obligándole a girarla en la dirección necesaria y perdiendo el objetivo que está batiendo) y de la acción a ejecutar, y mantenerse enlazado con el resto de la unidad. Todo a un tiempo. En el caso del vehículo del jefe de sección, la situación será todavía más problemática, por decir lo menos.

Si se asigna de forma más o menos permanente un ametrallador a la torreta, el jefe de pelotón carecerá entonces de medios de observación a escotilla cerrada. Y el abrir el portón superior y sacar la cabeza resultará a ciertas condiciones imposible. Por otra parte, la información del conductor, del ametrallador y de los fusileros situados junto a las mirillas no suple la apreciación personal.
Es muy necesaria, pues, una cúpula para el jefe del vehículo, además de la torreta del ametrallador. Para el primero puede utilizarse la del A-1, o la del PTA (completada), en su posición actual. Para el segundo, la misma torreta MOWAG que ahora, instalada entre los bancos, justo detrás del motor. Sería necesario modificar el portón superior, sustituyéndolo por la torreta en posición central y una escotilla a cada lado.
Por cierto, las escotillas superiores quizá resultaría más útiles si fuesen similares a las del PIRANHA, o, mejor a las del Pbv-302.

Tal vez sería necesario reubicar el primer fusilero de cada bancada, dotándolos, por ejemplo, de asientos individuales en el sentido de la marcha. Por otra parte, no creo que la torreta perdiese ángulo de tiro en depresión.
El vehículo se vería muy mejorado y el coste es perfectamente aceptable. Máxime si ha sido elegida una suspensión sofisticad a de gran rendimiento, pero más cara que una clásica, lo que me hace suponer ciertas ambiciones operativas.
Unos sistemas de torretas alternativos podrían ser la serie SCOUT o COMMANDO, de la Cadillac-Gage, o la serie TL-21. de la Creusot-Loire. Son especialmente interesantes a efectos de normalización en los BMR del ejército y los de las FOP; tal vez incluso de los TOA M-l 13.

La versión A-1 dispone de una MG-3S en candelero. Dada la utilización “auxiliar” del vehículo, resulta suficiente.
La versión PTA dispone de una torreta monoplaza T20-13 TOUCAN-l, con un cañón M-693 F-2 y una AA-52, de 20 milímetros y 7,62 mm. respectivamente. La potencia de fuego es muy buena, y dicha torreta puede ser aplicada también al TOA.
En las tres versiones anteriores, las mirillas y troneras laterales resultan adecuadas para la autodefensa y combate limitado. E l VEC dispone de un armamento discutible, aunque desde una perspectiva dif erente a la del PP.
Está dotado de una torreta GBD-A05, monoplaza, de mando manual (al menos originalmente), y equipada con un cañón automático KBA-B, de 25 mm. y de una MG de 7,62. Su peculiar instalación permite un gran ángulo de tiro, sobre todo en depresión. La munición del cañón es muy potente, disponiendo de 120 disparos HE y 80 APDS.
Pero las FF.AA. españolas tienen perentoriamente que normalizar su equipamiento. Si se dispone de material de 20 milímetros reglamentario en los tres ejércitos, y necesitando la venerable pero muy superada M2 HB de 12,70 mm. un sustituto, me resulta ilógico desaprovechar la oportunidad y añadir otro calibre más a nuestro inventario, con funestas consecuencias en los trenes de combate y en los escalones de mantenimiento.


Es de todo punto necesario el definirse entre el cañón de 20 mm y el de 25 mm. El vencedor debe hacer posible que desde el AA ligero de infantería a las patrulleras de la Armada, pasando por el cañón en la góndola ventral del C-l0l sean del mismo calibre y empleen la misma munición -
En el caso español creo que es preferible perder algo de potencia en beneficio de una normalización general.
Entonces, ya que se adopta la TOUCAN-1 para el PTA, ¿por qué no adoptar la TOUCAN-2 para el VEC?
Pesa, con personal y municiones 1320 kg. La reserva de munición consta de 350 cartuchos de 20 mm. (APDS y HE) y 900 de 7,62. Dispone de mando eléctrico, y es biplaza, artillero y jefe del vehículo, facilitando grandemente la labor del segundo, el cual dispone además de mando prioritario sobre el armamento. Este es idéntico a la TOUCAN-1.
La MG AA-52 debería ser sustituida por una MG-3S. El cañón M-693 F-2 permite serlo por un Rh-202, de idéntico calibre y munición. Presenta sobre el francés una mayor cadencia de fuego, 1.000 d/m. frente a 700, lo que representa una mayor probabilidad de acierto a la primera salva.
Hay además otra circunstancia que no conviene olvidar cuando se trata de materiales de 20 mm.: la experiencia que tiene el CETME en trabajos y proyectos sobre ellos, que no es nada desdeñable (el MEROKA; el cartucho superlargo; el proyectil APDS; el sistema bitubo AA ligero CENTAURE, en colaboración con la GIAT francesa.

CONCLUSIÓN
El BMR y sus derivados son unos productos de la industria española muy acabados e interesantes.
No obstante, presentan algunos “puntos negros” que deberían ser revisados, en vistas a un mejor aprovechamiento de sus grandes posibilidades.
Y hablando de posibilidades, ¿qué pasaría si a un BMR se le dota con un tren oruga, el del M-109 o el del LVT-7?. Creo francamente que valdría la pena hacer la prueba.


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