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La liquidación de los submarinos de la Comunidad de Estados Independientes: la Flota Roja

La gigantesca Flota Roja sufría una crisis de carácter muy grave cuando corrían los primeros meses del 1993. La redefinición de sus objetivos tácticos y estratégicos, las diferencias y ambiciones de Rusia y de Ucrania, los agudos problemas económicos, etc., que sacudían a la Comunidad de Estados Independientes (CEI), eran cuestiones que afectaban seriamente a la que fuera Ia segunda Armada más importante del mundo.

También se habrían botado tres submarinos convencionales (diesel-eléctricos) serie Kilo tipo que, según Ia fuente citada, sigue fabricándose en Komsomolsk, Petersburgo y en Nízhniy-Nóvgorod. Afirmaba el marino norteamericano que Ia construcción de los avanzados Akula es probable que prosiga en Komsornolsk y en Severodvinsk, astilleros estos últimos donde también continuarían materializándose los Oscar II. Por otra parte el contralmirante Sheafer agregó que ascienden a más de 60 los submarinos nucleares de todos los tipos dados de baja, con serios problemas para el almacenamiento de los reactores nucleares y de su combustible radioactivo, habiéndose suspendido todas Ias operaciones de neutralización de esos peligrosos residuos en Ia región de Murmansk.

Pese a lo dicho hasta aquí, ya no se sostiene Ia creencia occidental, a veces propagandística, sobre Ia continuidad del amplio programa submarino ruso. Los datos más recientes evidencian que ha sido casi enteramente cancelado, y que los barcos en construcción no se terminarán. La prueba que avala Ia veracidad de este aserto es que las principales potencias de Ia OTAN (Estados Unidos, Francia y el Reino Unido) también están reduciendo drásticamente sus realizaciones en este campo.

EL COLAPSO

De hecho, en Ia primera mitad de 1992 la CH ordenó el desguace de los submarinos nucleares en construcción, y Ia anulación de los proyectos futuros. No ha respetado, pues, Ia regla del estado de obras al 50 por cien que garantiza el acabamiento de los buques de superficie cuando están lo suficientemente avanzados. Esto quiere decir que los submarinos nucleares serán desguazados cualquiera que sea su estado, en grada o en armamento. Se estima que tan extraordinaria medida afectará a seis Oscar II armados con misiles de crucero y, en cuanto se refiere a los submarinos de ataque puros, a seis Sierra y hasta seis Akula.

foto: Los accidentes en submarinos soviéticos, como éste fotografiado no lejos de las costas japonesas en 1980, fueron bastante habituales.

Por lo que hace a los submarinos estratégicos Delta IV para misiles balísticos, con siete ejemplares ya en servicio, se estimaba un máximo de cinco en construcción en Severodvinsk, de los que muy recientemente parece ser fueron enviados al desguace todos menos los dos últimos, que llegarán a entrar en servicio, habiéndose detenido los trabajos sobre los segundo y tercero definitivamente. Según se dice, será ese el único astillero ruso que construya submarinos nucleares en el futuro.

Fuentes europeas relacionadas con Ia industria eléctrica de origen nuclear, tras asegurar que es peligrosísima y escandalosa Ia falta de seguridad en los reactores civiles de Ia CEI, creen que los rusos pueden pretender instalar en tierra los reactores de los submarinos cancelados (cuatro de ellos en un plazo inmediato) ya que parecen tener condiciones de seguridad unas mil veces superiores a los primeramente citados, y una vida cifrable en unos cuarenta años. Dichas pilas se destinarían, por consiguiente, a la producción de energía eléctrica ciudadana e industrial.

DESGUACES ACELERADOS

Con relación a los tipos de submarinos nucleares ya en servicio, varios de ellos se están dando masiva o progresivamente de baja, fundamentalmente los dotados con misiles de crucero. En septiembre de 1991, Radio Moscú afirmaba que en Ia costa rusa del Pacífico aguardaban desguace 29 submarinos nucleares, sin contar uno que ya había sido desmantelado. Afirmó que Ia Flota del Pacífico contaba (o había contado) con 69 submarinos de propulsión nuclear (contra 65 estimados por Ia Fuerza japonesa de Autodefensa), y 40 diesel-eléctricos.

foto: Una vieja imagen de la flota de submarinos entonces soviética.

En 1992 tuvo lugar en Ia base principal de Ia Flota del Pacífico, Vladivostók, una cadena de explosiones en los grandes arsenales de munición. A raíz de ellas, el inventario de misiles de crucero SS-N-7 Starbright debió de verse muy disminuido, y ello podrá muy bien traducirse en Ia baja acelerada de todos o parte de los diez Charlie I, construidos entre 1967 y 1970. Por el mismo motivo, por cuanto también sus armas SS-N-12 Sandbox o SS-N-3 Shaddock dejaron de producirse hace tiempo, deben de encontrarse en trance de desaparición los 17 Echo II, cuya baja ya se esperaba para antes de acabar el presente año.

Fueron también fuentes occidentales las que insinuaban en 1991 que, ante Ia esperada penuria en submarinos nucleares con misiles de crucero, los Delta I, II y III (36 en total) podrían ser reconvertidos a SSGN, equipándolos con los nuevos misiles de crucero SS-N-21 ó SS-N-24, si bien más tarde se comenzó a dudar de que el desarrollo del SS-NX-24 Scorpion vaya a completarse nunca. Ya ha ido al desguace el único Yankee II (misiles SS-N-17) y, según creemos, al menos un Yankee I, siendo manifiestamente anticuados los diez restantes de esta serie por lo que, de no desguazarlos, seguirían convirtiéndose en SSGN.

Si, como he sugerido al principio del anterior párrafo, tiene efectivamente lugar la conversión de los Delta I, II y III para portar misiles de crucero en vez de estratégicos, los únicos SSBN, es decir, submarinos con misiles balísticos que quedarían en al Voiénnii Morskói Flot serían unos quince, entre los Typhoon y los Delta IV. Por cierto, parece ser que el nombre Typhoon, asignado por Ia OTAN a los seis mayores submarinos nunca construidos es, por primera vez, transcripción inglesa del nombre ruso de Ia serie Taifún o tifón. Estos buques han dado resultados poco satisfactorios, acaso en razón de su excesivo tamaño, mala maniobra y difícil ocultamiento, no obstante lo que presenten magnificándolo la novela y consecuente película «La caza del Octubre Rojo». A pesar de ello, los Taifún van a ser modernizados o lo están siendo ya. Se conocía el nombre de uno de ellos, al parecer Mískiy Komsomoliéts, pero sin duda este bautizo tan político habrá sido cambiado.

En cuanto a los submarinos nucleares de ataque, los cinco Alfa podrían, como medida de ahorro, pasar a Ia reserva. Una medida más enérgica puede afectar a los quince Victor I (uno ya fue retirado), construidos en el periodo 1965-74, que presentan una muy baja operatividad.

foto: SSBN de la clase «Yankee».

SUBMARINOS DIESEL

Según fuentes de la Inteligencia de la US Navy, ha comenzado el desguace de la serie Juliett de submarinos dotados de misiles de crucero, y también los Foxtrot, de ataque. A primeros de año, por lo que se refiere a los Juliett, se había desguazado uno, otro había viajado de la base de Strolok al astillero de desguace de Najodka, y un tercero, probablemente came de desguace también, se había hundido estando atracado a un muelle. De otros dos submarinos del mismo tipo de Ia Flota del Pacífico, se encontraban uno fuera de servicio en Ia base de Vladivostók, y otro estaba clasificado para desguace. Solamente quedaría uno en servicio en la Flota del Norte, seis en la del Báltico y seguramente dos en Ia del Mar Negro, aunque ninguno de ellos considerado ya como buque de primera línea. Como usuarios del misil de crucero SS-N 12 Sandbox, retirado de producción, el posterior accidente de Vladivostók, antes citado, habrá supuesto el tiro de gracia para estos barcos, que a principios de 1991 eran aún quince.

En cuanto a los Foxtrot, el primero desguazado pertenecía a Ia Flota del Mar Negro, y ya había otro preparado para realizar el tránsito hasta Najodka.

Con relación al tipo que la OTAN denomina Kilo, y que constituye el máximo avance tecnológico soviético/ruso en submarinos de propulsión diesel-eléctrica convencional, los barcos en construcción no debían llamar a engaño: se han venido exportando a Ia Marina de la Unión India (serie INS Shindhu, ocho ejemplares entregados en 1986-90 por los astilleros Sudomiej, de Leningrado) y de Argelia.

Este año, a precio de saldo se vendieron tres a Irán por 2.100.000 dólares (repito,  2,1 millones), más cinco millones de dólares cuyo destino no ha trascendido pero que pudieran servir para el entrenamiento de dotaciones o para completarlos. No hay motivos para creer, pues, que la Marina de Ia CEI vaya a incrementar su número.

foto: Un «Yankee Nokh», clase derivada de la modernización de viejos submarinos.

Hace ya tiempo trascendió que la empresa conjunta fino-soviética Hamiscrap, ubicada en Naantali —Sudoeste de Finlandia—, iba a encargarse del desguace de 120 Whiskey, valorándose el precio de cada uno convertido en chatarra entre los dos y tres millones de dólares. En diversas bases del Báltico se acumulaban 150 submarinos a la espera de ser trasladados a Naantali. La firma confiaba en desguazar también 20 buques de superficie, que sumarían 170.000 toneladas. Más tarde se supo que otra empresa conjunta destinada a desguaces, esta vez ruso-norteamericana denominada Interscrap Company, había perdido al remolque un submarino en el Pacífico.

LAS DISPUTAS

Ya no centrándonos sólo en el tema submarinos, sino en el conjunto de la Marina de Guerra ex-soviética, Ia última pretensión ucraniana sobre la Flota del Mar Negro demandaba nada menos que el 86 por cien de los buques y 64 por cien del personal. Ucrania ya posee 29 barcos de guerra. La postura rusa consiste en ofrecer menos del 16 por ciento del total de Ia fuerza naval, aduciendo que Ucrania ya supera los límites en fuerzas terrestres y aéreas. Rusia, por su lado, sospecha que Ucrania sólo desea los buques para obtener divisas vendiéndolos. Sin embargo, el contralmirante Kozhin, jefe del Estado Mayor Naval ucraniano, reclama una función oceánica para su fuerza por venir, e incluso pretende que no sólo opere en el Mar Negro, sino también en el Mediterráneo, Atlántico Central y Océano Indico. Rusia, como contrapartida, no admite que Crimea pertenezca a Ucrania (nunca tuvo históricamente esa dependencia hasta una redistribución territorial en tiempos de Kruschev), y exige el acceso a Ia base de Sebastopol durante los próximos cinco o diez años, mientras evoluciona hasta llegar a ser puerto plenamente comercial y se convierta Novorossijsk en Ia principal base rusa del Mar Negro. Parece que todas Ias armas nucleares existentes en la Flota del Mar Negro han quedado en poder de los rusos.

En el Mar Caspio hay menos disensiones: Georgia tomó el control sobre 42 buques de guerra menores de la base de Poti. La Flota del Caspio se ha dividido a cuartos iguales entre Rusia y Azerbaijan, mientras que los otros dos cuartos se negocian con Kazajstán y Turkmenistán, que no se cree que pretendan conseguir Ia totalidad de esas partes.

Revista Defensa nº 179, marzo 1993, Niéstor Galkin


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