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Legionarios extranjeros en Indochina

Se analizan los antecedentes y momentos claves de una guerra casi olvidada (1946-54), pero antesala de la Guerra Fría, así como el papel jugado en el conflicto por la legendaria Légion Étrangère, deteniéndonos en alguno de los más duros combates sufridos por una de sus unidades de primera línea en el Delta del Río Rojo.

Vous autres légionnaires, vous êtes soldats pour mourir et je vous envoie où l’on meurt!(1)

La cita que abre este artículo forma parte de una arenga realizada en 1884 por el general de brigada De Négrier a sus tropas, con ocasión de la campaña de Bac Ninh (Tonkin, actual Norte de Vietnam). En aquel momento de la expansión colonial francesa, dicha exitosa campaña frente a los chinos contribuyó a la consolidación de las posesiones francesas en Extremo Oriente. Una aventura que había comenzado en 1858, a raíz de la decapitación de un misionero español(2) ordenada por el emperador  vietnamita Tu Duc el año anterior. Francia, que ya había sufrido anteriormente en la zona ejecuciones de misioneros propios, utiliza el suceso del español como gota que colma el vaso y ve la oportunidad para desembarcar en aquellas tierras. En un principio se planteaba supuestamente como expedición de castigo, pero, a la postre, aquel enclave del Sudeste asiático se convertiría en la perla del imperio, como gustaban los franceses nombrar a su colonia más preciada: Indochina(3).

Por cierto que, en aquella fase inicial de la conquista, Francia estuvo apoyada desde el primer día por un importante contingente español enviado por el capitán general de Filipinas y ordenado, a su vez, por el Gobierno de España. No en vano, y entre otras acciones, la participación de aquellas tropas en la conquista de Saigón (febrero de 1859), mandadas por el entonces teniente coronel Carlos Palanca Gutiérrez, fue determinante para que Francia se apoderara de la Cochinchina; y hasta tal punto debió de serlo, que Napoleón III concedió al jefe español la más alta condecoración francesa: la Legión de Honor, además de otras menciones a oficiales y clases de tropa españoles... Pero esto sería asunto para otro reportaje, no menos apasionante que el que ahora nos ocupa.

foto: Julio de 1952: El 2/5 REI se prepara para trasladarse a Phat Diem, su nuevo sector operacional en el Sur del Delta del Río Rojo. Hasta ese momento había permanecido 18 meses en Tien Yen, cerca de la frontera china, realizando importantes trabajos de reconstrucción. Obsérvese en primer término un obús alemán de 105 en el ángulo inferior derecho de la imagen (foto Col. O. Schneider).

Volviendo con la arenga del general De Négrier, nunca hubiera debido este imaginar hasta qué punto aquellas palabras suyas adquirirían su máxima expresión, poco más de sesenta años después... La Francia de 1945, una vez finalizada la II Guerra Mundial (SGM), se apresuraba a organizar una expedición para recuperar aquella joya que momentáneamente le había sido arrebatada, ya fuere bien por la ocupación japonesa, o bien por propia negligencia, sin dejar de lado el surgimiento del Viet Minh(4), un importante movimiento independentista. Liderado por Ho Chi Minh, llega a proclamar el 2 de septiembre de 1945 en Hanoi la independencia de la República Democrática del Vietnam, cuyo presidente es ese líder.

Durante los nueve años que dura la I Guerra de Indochina, hasta la firma del armisticio en julio de 1954, el CEFEO(5) moviliza a más de 200.000 efectivos militares(6), de los que aproximadamente el 25 por ciento son franceses metropolitanos, el 30 tropas coloniales africanas, el 30 indochinas bajo mando francés(7) y, finalmente, el 15 corresponde a la Légion Étrangère(8), esta última nutrida casi en su totalidad por europeos.

foto: En 1925, y tras la muerte de su padre Khai Dinh, Bao Dai, a la edad de 12 años, es el último emperador del Vietnam establecido por los franceses.

A pesar de presentar la Legión Extranjera (en adelante mencionada como LE) el porcentaje más bajo de participación en número de efectivos, sufre sin embargo uno de los balances de bajas más elevados del CEFEO: nunca inferior a 10.500 muertos o desaparecidos (más de 9.000 eran legionarios de tropa), es decir, casi un 40 por ciento de los presentes durante la I Guerra de Indochina o no volvieron, o bien no volvieron vivos. Cabe añadir casi 19.000 legionarios heridos o enfermos con secuelas perdurables tras la guerra. Desde su creación, en 1831, hasta nuestros días, este conflicto tan poco conocido ha significado con mucha diferencia para la LE el más sangriento y letal de los muchos en los que ha intervenido.

Antecedentes de una guerra

A pesar de que Estados Unidos llegó a contribuir con un muy alto porcentaje del esfuerzo logístico(9) que Francia necesitaba durante la guerra, se da la cruel paradoja de que la actitud del gigante norteamericano no fue precisamente la misma en los años previos al conflicto. Durante la SGM, el Viet Minh ya luchaba contra los japoneses, con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Soviética. Bao Dai, último emperador vietnamita, puesto por los franceses en 1925, se encuentra en 1945 forzado por los japoneses, que no querían europeos dominando en Asia, a declarar la independencia del Vietnam. Hombre perezoso y débil, pero prudente e inteligente, el emperador le escribe una carta al general De Gaulle y le dice cosas como nosotros podríamos entendernos muy fácilmente y hacernos amigos, si ustedes quisieran abandonar la pretensión de volver como amos.

foto: Un pequeño cementerio franco-español del siglo XIX, en el que están enterrados decenas de soldados de ambos países, sobrevive a duras penas en Vietnam, olvidado entre la maleza y la industria circundante. Una modesta capilla en el centro del recinto, en cuyo interior perdura esta placa, testigo de la conquista de Indochina.

Pero los viets disponían de muy buenas cartas: contaban con el apoyo de los servicios secretos norteamericanos(10), que les habían armado y equipado. Y estos servicios estaban decididos a impedir que los franceses se aposentaran de nuevo en aquel enclave asiático. Una vez derrotado el Ejército japonés en agosto, Ho Chi Minh persuade a Bao Dai para que abdique, lo cual tiene lugar el día 25 de ese mismo mes. Acto seguido, la liga comunista de Ho toma el control del país y proclama la independencia el 2 de septiembre. La situación se tornó extremadamente violenta: lejos de que este nuevo Gobierno revolucionario goce de la unanimidad del pueblo, facciones vietnamitas luchan entre sí en un ambiente de preguerra civil.

A la vuelta de los franceses, que son bienvenidos por buena parte de la población, el Viet Minh centra sus ataques en las guarniciones francesas ya existentes con anterioridad en el territorio. Tras infructuosas negociaciones, las hostilidades se inician un año más tarde. No es hasta finales de la década de los cuarenta, con el triunfo de la revolución comunista en China, por una parte, y la guerra de Corea por otra, cuando Estados Unidos cambia radicalmente su política de soterrada oposición al colonialismo francés, para tratar de impedir el avance del también comunista Viet Minh, además de clara afinidad soviética.

En 1950, ya en plena guerra indochina, Francia afianza las facciones locales anticomunistas recuperando del exilio a Bao Dai y poniéndolo al frente de un nuevo Gobierno en Saigón, con el apoyo de la Administración Truman. Esta medida, adoptada en medio de una honda preocupación en Norteamérica ante la expansión del comunismo por Europa Oriental y Asia, pone fin al antiguo rechazo que mostraba Washington a implicarse con el colonialismo francés en Indochina. A partir de entonces, Estados Unidos se vio directamente envuelto en la creciente tragedia del Vietnam. En suma, una guerra que quizá pudiera haberse evitado, o al menos no haberse desarrollado y extendido en la forma en que lo hizo, ni con Francia, ni tampoco después con Estados Unidos(11): perdieron mucho más que hombres y batallas. En palabras de Jean Lartéguy(12), ambos países perdieron allí sus almas.

foto: 17 de diciembre de 1950: El general De Lattre (izqda.), alto comisario de Francia en Indochina (plenos poderes civiles y militares), y su adjunto de operaciones, el general Salan, en el avión que les lleva de Saigón a Hanoi para reconducir la situación militar en Tonkín. Durante su breve presencia en Indochina, De Lattre venció al Viet Minh en importantes batallas. Regresó a Francia en noviembre de 1951 y murió dos meses después a causa del cáncer, siendo sustituido en Extremo Oriente por Salan.

Legionarios: europeos, con mayoría alemana

Sidi Bel Abbes es una villa no costera del Norte de Argelia, levantada a partir de 1847 por y para la LE, a la sazón colonia francesa. La Maison Mère es la encargada de recibir a los aspirantes a legionarios en el DCLE(13), donde, tras un durísimo período de instrucción serán enviados a cualquiera de los siguientes destinos: protectorados franceses de Marruecos o Túnez, Madagascar... y los mejores embarcarán para Indochina. En el contrato que firman, se comprometen a servir con honor y fidelidad durante cinco años... ha prometido igualmente seguir al Cuerpo a cualquier lugar a donde conviniera al Gobierno enviarle. La mayoría de los futuros legionarios llegaban procedentes de Marsella, donde a su vez la LE encuadraba a todos los voluntarios que enviaban las distintas oficinas de alistamiento repartidas, no solo por Francia, sino también por la zona gala de la Alemania recién derrotada, que le correspondió en el reparto entre los vencedores del III Reich.

Pero también llegan otros aspirantes europeos a Argelia desde el mismo Norte de África, muchos de ellos procedentes del Marruecos español. Ya se trate de apátridas, aventureros sin norte predefinido, jóvenes sin esperanza o menos jóvenes que huyen de un lugar a donde no pueden volver, la LE les ofrece buena paga y comida, pero, sobre todo, una nueva oportunidad para sus vidas. Tras su alistamiento, se les custodian efectos personales, con la prohibición de realizar contacto externo alguno durante un tiempo inicial. Se convierten en hombres sin pasado y, una vez dentro, no tienen que dar explicaciones a nadie de quién eres ni de dónde vienes, si es ese su deseo. No en vano, el Art. 2º del Código de Honor del Legionario dice: Cada legionario es tu hermano de armas, sea cual fuere su nacionalidad, raza o religión. Tú le manifiestas siempre la estrecha solidaridad que debe unir a los miembros de una misma familia.

foto: Fieles a la tradición legionaria, los centinelas del Cuartel General de Aubagne (Francia) mantienen en la actualidad la faja azul y las hombreras del Siglo XIX con los colores rojo y verde de la Légion Étrangère (foto Colección J. Colorado).

Las vicisitudes y peripecias que en los años cuarenta podían llevar a un hombre a alistarse eran de toda índole, como más adelante veremos, pero la LE no es un refugio para criminales. Ya se hubiera alistado con su auténtica identidad o con una falsa (se permitía), su Servicio de Información se ocupa de contrastar los antecedentes de los futuros legionarios para evitar que se les cuele algún indeseable. Por ejemplo, la tarde de su primer permiso de salida, dos alemanes fueron detenidos por agentes de la Interpol (previamente avisados por la LE) que les estaban esperando a las puertas del cuartel: habían huido de Alemania tras agredir a un taxista hasta causarle la muerte.

La ya mencionada posibilidad de alistarse con identidad falsa era utilizada a menudo por los propios franceses, ya que la LE no admitía más que a extranjeros. Entonces aquellos firmaban con otro nombre, simulando proceder de otro país francófono (principalmente Suiza o Bélgica). Franceses solo podían ser sus oficiales o militares de carrera. A los nuevos legionarios tampoco se les podía considerar como mercenarios, ya que en esta acepción se dan connotaciones claramente diferenciadoras de las atribuibles a un mero voluntario, teniendo en cuenta, además, que muchos de estos no lo fueron tanto, sino obligados por las circunstancias.

En aquel momento, la práctica totalidad de la tropa legionaria era de origen europeo, siendo los alemanes los más numerosos. Les siguen los polacos, rusos, húngaros, rumanos, italianos, griegos, españoles... y también algunos americanos e ingleses. De este modo, la LE aportó en Indochina la mayoría de la infantería europea combatiente. Baste recordar el contexto político y socio-económico de la Europa de 1945 (España incluida), para comprender esto. Francia necesitaba enviar urgentemente tropas bien instruidas al Extremo Oriente y para ello reclutó directamente de sus campos de prisioneros a veteranos de la Wehrmacht y Waffen SS(14) alemanas. Se trataba esta de una fuerza humana muy numerosa y en general experimentada: no había que perder el tiempo en formarles para el combate. Tras el armisticio, los meses pasaban, y los franceses no daban esperanza alguna a sus prisioneros de una posible o pronta repatriación.

foto: Septiembre de 1952, Canal de Suez: Varios barcos como este trasladaban miles de soldados desde Argelia a Indochina varias veces al año, en una travesía que duraba entre 20-28 días, según el navío. A su paso por el Canal egipcio, el mando prohibía a la tropa mantenerse en cubierta para evitar posibles deserciones, pues alguno podía lanzarse aprovechando las aguas tranquilas (foto Colección N. Miralles).

Ante un panorama tal, los reclutadores visitan los campos de prisioneros alemanes y les ofrecen la libertad y exoneración de cualquier posible culpa si se comprometen durante cinco años con la LE. Esto ocurría durante los primeros años de guerra indochina, pero un segundo flujo germano se produce desde los años 1950-51, con jóvenes que no llegaron a combatir antes. Unos se alistan porque viven en un país arrasado y sin expectativa de futuro, mientras que otros, adolescentes imbuidos de sentimiento anticomunista, no pudiendo ya combatirlo en Europa, aprovechan la oportunidad que les brinda la LE de hacerlo en otro confín y no dudan en ponerse algún año más de edad para ser admitidos. Se inicia la década de los cincuenta y cuando estos jóvenes alemanes llegan a Sidi Bel Abbes se encuentran con que incluso varios suboficiales instructores de la Legión hablan su lengua: veteranos del Ejército alemán. A la postre, más del 50 por ciento de legionarios combatientes en Indochina fueron germanos, porcentaje este que se eleva mucho más en algunas unidades. En definitiva, Francia, que justo hasta ayer había tenido a la URSS como aliado contra el III Reich, hoy aprovecha a su enemigo útil para enviarle a luchar bajo sus colores contra un nuevo y desconocido adversario, correligionario de su ex aliado soviético. De esta forma se ha forjado siempre la historia del hombre y de los pueblos.

foto: “Legio patria nostra”: La Legión es nuestra patria, cabecera del Certificado de Buena Conducta que se entrega al legionario que haya sido merecedor de ello al término de su contrato. Era un documento de gran valor, ya que su poseedor, extranjero, tenía derecho a entrar y establecerse en la Francia continental disfrutando casi de los mismos derechos que los naturales del país. Al contrario, todo aquel ex legionario sin méritos para recibirlo, solo tenía derecho a ser trasladado desde Argelia a la frontera más próxima a su país de origen  (foto Colección J. Colorado).

En otra escala mucho más reducida, desde la Guerra Civil española la LE había estado recibiendo flujos iniciales de republicanos exiliados, pero en los años siguientes siguieron llegando otros a la Caserne Viénot(15) para alistarse por razones tan diversas como muy personales, completamente al margen de motivaciones políticas (ver la 2ª parte de este artículo). El total de españoles presentes en Indochina a través de la LE se acerca al 4 por ciento. Los legionarios seleccionados para Indochina eran enviados al puerto de Orán, donde grandes barcos transportaban varias veces al año a miles de soldados con destino a Saigón, en una agotadora travesía que solía durar más de 20 días, con tan solo dos escalas: Djibouti (salida del Mar Rojo) y Colombo (Ceilán). Cuando el buque entraba en el Canal de Suez, el mando ordenaba que la tropa no se mantuviera sobre la cubierta: aprovechando las aguas tranquilas del canal y la proximidad de la costa, se dieron casos de soldados que se lanzaban con intención de desertar…

foto: Momento del disparo de una granada de mortero de 50 mm, coloquialmente llamado “lance patate” por la Infantería legionaria (Portada de la revista “Képi Blanc”, nº de diciembre 1953).

El 2º Batallón del 5 REI

Además de otras pequeñas unidades independientes de apoyo, mantenimiento, reparaciones, ingenieros... este Ejército cosmopolita, tan duramente instruido y preparado en Argelia, estuvo presente en Indochina entre 1946 y 1955 con las siguientes unidades combatientes:

 2º Regimiento Extranjero de Infantería (2 REI).

 3º Regimiento Extranjero de Infantería (3 REI).

 5º Regimiento Extranjero de Infantería (5 REI).

 13ª Demi-Brigade (13 DBLE).

 1º Regimiento Extranjero de Caballería (1 REC).

 1º y 2º batallones extranjeros de Paracaidistas (1 y 2 BEP).

El 5 REI, también llamado Regimiento del Tonkín, fue una legendaria unidad creada en 1930 y la única de la LE concebida directamente en Indochina. A partir de las pequeñas unidades que mantenía allí dispersas desde el Siglo XIX, este nuevo Regimiento se constituyó como heredero de sus tradiciones. En la SGM quedó prácticamente destruido tras una defensa heroica frente a los japoneses en 1945. Se refunda en 1949, ya en plena guerra indochina, y después de esta salió de Vietnam por primera vez en su historia. Enviado a la siguiente guerra de Argelia, a su término fue trasladado a la Polinesia francesa, hasta su disolución definitiva en 2000. Este Regimiento ha sido por tanto la única unidad de la LE que jamás puso pie como tal en la Francia metropolitana. Pero, además, al 2º Batallón del 5 REI, le cupo el privilegio de ser la última unidad militar en abandonar lo que había sido la Indochina  francesa, el 12 de marzo de 1956, tras la retirada definitiva del colonizador, casi un siglo después de su llegada.

foto: Helicóptero Hiller 360 de evacuación sanitaria. A ambos lados del reducido habitáculo de vuelo se encontraban externamente sendas camillas. El uso del helicóptero aún no estaba extendido. Las 2 primeras unidades no llegaron a Indochina hasta 1950, aumentando a 32 de distintos modelos en 1954. Siempre como medio sanitario, estos pocos aparatos evacuarían a casi 11.000 heridos en 4 años (foto Col. L. Metzger).

Más allá de la archiconocida derrota en Dien Bien Phu(16), sobre la que tanto se ha escrito, no todas las unidades de la LE estuvieron implicadas en aquella fatídica batalla(17). Desde 1952, al 5 REI se le dieron altas responsabilidades en el control del gran Delta del Río Rojo, la zona más rica del Tonkín, con inmensos arrozales, continuamente asediada por las infiltraciones enemigas. Un año antes, a su llegada a Indochina como nuevo comandante en jefe del CEFEO para intentar reconducir la situación, el general Jean de Lattre de Tassigny, consciente de la importancia estratégica del Delta, había creado la llamada Línea de Lattre: construcción de una amplia red de puestos fortificados (hormigón, minas, artillería...) a lo largo de un perímetro de casi 600 km. en torno al Delta, además de reforzar los puestos ya existentes en el interior del mismo(18). Fue precisamente el 2º Batallón del 5 REI (en adelante 2/5, integrado por las compañías 5ª, 6ª, 7ª y 8ª) uno de los presentes en los más duros golpes que el regimiento tuviera que afrontar ante el Viet Minh dentro de este cinturón estratégico entre octubre de 1952 y mayo de 1954, la etapa final y más cruenta de la guerra.

Sector Phat Diem, Subsector Phuc Nhac (octubre-diciembre de 1952)

Situada en el extremo Sur del Delta tonkinés, la provincia de Phat Diem es una de las más ricas y pobladas de la zona. De mayoría católica, su población vietnamita se mantiene hostil al gobierno del Oncle Ho(19) y sufre por ello continuos ataques y acosos procedentes de las bases viets de Tan Hoa (Annam), muy próximas y al otro lado de la Línea de Lattre. Junto con otras unidades no legionarias, el 2/5 tiene su base de retaguardia en Phuc Nhac desde el mes de julio, un lugar de pésima reputación e incierto descanso. Los viets manifiestan su presencia a modo de guerrilla un día sí y el otro también: hostigan puestos, cortan carreteras, minan campos en abundancia, no pierden ocasión de atacar un convoy poco protegido o de emboscar a cualquier pequeña patrulla. Las reaperturas de rutas afectadas exigían el desplazamiento mínimo de una compañía(20). Los legionarios están sometidos a una constante fatiga física y mental: una guerra de nervios, en un escenario donde no hay campos de batalla, ni frentes establecidos.

foto: Fuerte Cay Mai (Saigón), sede de la CPLE (Compagnie de Passage de la Légion Étrangère), un centro de tránsito que, entre otras misiones, recibía tanto a los legionarios llegados de Argelia para su distribución entre las distintas unidades, como organizaba la repatriación de aquellos que habían cumplido en Indochina su campaña de 2 años (foto Colección N. Miralles).

La situación se agrava cuando desde Tan Hoa elementos de la División 320 Viet Minh alcanzan el Song Day(21), lo cruzan y, sin pudor alguno, se van estableciendo progresivamente a lo largo de las provincias de Phat Diem, Nam Dinh y Ninh Binh. El mando francés envía grupos tácticos para localizar estos focos enemigos: no encuentran nada. Sin embargo, los puestos fortificados sí sufren la presencia enemiga: ataque al importante puesto de Yen Cu Ha el 21 de octubre, que resiste. Pero otros van cayendo: Phuong Mai, defendido por mayoría de supplétifs(22) sucumbe el 8 de noviembre, sin supervivientes, mientras que el puesto de mando del batallón en Phuc Nhac es hostigado con morteros de 81 mm., para retrasar el operativo de ayuda.

El día 16, la práctica totalidad de los puestos defendidos por el 2/5 son atacados a la misma hora, siendo destruido el de Dong Phu tras 90 minutos de combate. Otra de las tácticas habituales de los viets era primero atacar un puesto y, después, cuando desde el lugar atacado habían pedido ayuda a la base, preparar una emboscada sobre la columna que se dirige a socorrer el puesto. Esto ocurrió a primeras horas de la mañana del 6 de diciembre, cuando un fuerte contingente partió desde la base a Yen Cu Ha, que la noche anterior estaba sufriendo un duro asedio.

Sector Phat Diem, Subsector Phuc Nhac (diciembre 1952)

Durante la ofensiva de la División 320 Viet Minh(16), iniciada en octubre sobre este sector, a primeras horas de la mañana del 6 de diciembre, un fuerte contingente francés abre la ruta para socorrer los puestos de Van Bong y de Yen Cu Ha, que la noche anterior estaban sufriendo un duro asedio, hasta caer este último tras hora y media de lucha. Este puesto se encuentra a unos 10 km. de la localidad de Phuc Nhac, base de retaguardia del 2º Batallón, de donde la columna de apoyo parte a pie, ya que la pista de acceso estaba cortada en varios puntos y no hay tiempo de acondicionarla para camiones. Por la izquierda avanza una compañía BIM(17), por el centro la Legión con la 6ª Cía. (compañía) del 2/5 REI, y por la derecha dos compañías de senegaleses pertenecientes al 26º BMTS(18). No habían aún alcanzado la mitad del recorrido cuando, a la salida de la aldea de Yen Ninh, silba de repente una ametralladora enemiga por la izquierda. El mando da orden de despliegue a la derecha de la ruta, el flanco protegido por los senegaleses, pero el teniente francés Gaitte, que manda esa sección de cabeza, da la alarma: en este lado les están esperando los viets.

foto: Legionarios del 2/5 REI (7ª Cía.) en uniforme de campaña, con la amalgama de equipamiento propia de estas unidades, de procedencia inglesa, francesa y estadounidense. Respecto del armamento, nótese que 2 de ellos llevan la pistola ametralladora alemana MP-40 y el resto porta el fusil MAS francés. Sentado, en el centro, el legionario español Fco. Miralles, un caso poco común, al haber realizado 3 viajes a Indochina, muriendo en un campo de prisioneros Viet Minh en agosto de 1954 (foto Colección N. Miralles).

Se produce un violento enfrentamiento: a lo largo de un frente de 300 m., las tropas del CEFEO(19) están siendo emboscadas por todo un batallón enemigo. En la confusión inicial, la peor parte la llevan los senegaleses: el oficial francés que había dado la alarma muere tras recibir una ráfaga viet en el pecho. Y aún peor: la emboscada ha situado a sus hombres en la línea de tiro entre los atacantes y los legionarios de la 6ª Cía., con el resultado de varios senegaleses alcanzados por fuego amigo. Al poco tiempo irrumpe a toda velocidad, procedente de Phuc Nhac, un pelotón no previsto de 3 carros M-24 Chafee del RICM(20), alertados por el fragor de la batalla. Un disparo preciso de uno de estos blindados despeja el terreno para legionarios y senegaleses, pero acto seguido una granada de mortero golpea mortalmente al teniente Demarquay(21), que dirige el pelotón blindado. Varios son los legionarios heridos que no pueden continuar avanzando. Sin embargo, hay un español, que, a pesar de haber caído en los primeros compases de la emboscada con su pierna izquierda atravesada por un balazo, no pide ayuda, se mantiene activo en su puesto de combate y repele con éxito todos los ataques que le llegan. Cordobés de nacimiento, para el legionario Colorado(22) este ha sido su bautismo de fuego, además con sangre. Hacía dos días que había llegado a este su nuevo destino, procedente de Saigon.

La batalla se alarga sin decantarse hacia uno u otro bando, hasta que la aparición de 2 cazabombarderos franceses obliga a los viets a retirarse, dejando sobre el terreno 134 muertos y una cantidad importante de armamento recuperado. A pesar de esta victoria táctica en Yen Ninh, el tiempo a emplear para evacuar a las bajas propias, por un lado, y a perseguir a los atacantes en retirada, por otro, da lugar a que hasta el día siguiente la columna francesa no pueda alcanzar las ruinas de Yen Cu Ha, no encontrando allí alma viva que socorrer: tan solo tres cadáveres de legionarios alemanes. La lista de desaparecidos de la 8ª Cía.(23), que  sostenía este puesto, asciende a 44 legionarios, incluido el oficial al mando y sus tres sargentos (todos europeos), más 1 vietnamita. Diezmado y agotado, el 2/5 REI ha perdido en un mes, entre muertos y desaparecidos tras combates, a 80 hombres: 2 oficiales, 7 suboficiales, 9 cabos y 62 legionarios de 1ª y 2ª clase. El batallón aguarda su relevo, que no llegará hasta el 20 de diciembre de 1952 con el 1/5 REI, procedente del sector de Bac Ninh(24), a donde se desplaza el 2/5 para su reconstitución y seguir sosteniendo los puestos del nuevo sector.

Sector Bac Ninh (enero-marzo de 1953)

Aun sin estar en absoluto tranquilo, este sector no se encuentra tan asediado como el de Phat Diem. Se trata de otro extremo clave de la estratégica Línea de Lattre(25), que al estar delimitado al Norte por el Song Cau(26), supone este una más clara barrera natural frente al enemigo, que se encuentra al otro lado. El 2/5 REI se recupera poco a poco de los duros golpes recibidos en su anterior destino. De sus cuatro compañías de combate, la 5ª había casi desaparecido y nuevos refuerzos procedentes de Saigon en enero, más el traslado de algunos mandos con experiencia desde las otras compañías, permitieron su vuelta a la operatividad. Desde su base en la histórica ciudadela de Bac Ninh, el batallón coordina las acciones desde los distintos puestos avanzados de su responsabilidad, a orillas del Song Cau, cuyas guarniciones no llevan una vida precisamente relajada. Cuando no reciben fuego de mortero desde la otra orilla, sufren emboscadas, despliegan peligrosas patrullas nocturnas, inspeccionan pueblos o detectan infiltraciones hacia el interior del Delta, que hay que neutralizar en operaciones de limpieza. Y todo ello siempre bajo un sol de plomo, con el continuo acoso de mosquitos sin piedad, ocultas e inesperadas minas, la mirada de rostros locales, ora impasibles, ora sonrientes, pero que nunca sabes cuándo son realmente hostiles...

Las operaciones de limpieza no siempre resultan exitosas, como la frustrada sobre Hoi Quan el 26 de febrero. Esta localidad, situada a escasos 8 km. al Suroeste de la base del Batallón, y peligrosamente próxima a la ruta principal que lleva a Hanoi, a 25 km., se encontraba ocupada por el enemigo. El asalto fracasa, a pesar de contar con apoyo de artillería, con un balance de 8 legionarios muertos y 13 heridos. Pero no queda tiempo para lamentaciones; hay que preparar la siguiente operación: una acción de bucle para tomar los pueblos vecinos de An Phu y An Tu, ocupados por fuerzas de la División 308 Viet Minh. El 1 de marzo, a las 04:30 h., parten a pie de cada puesto las distintas unidades implicadas. Cuatro horas más tarde, una vez en el punto de encuentro, embarcan en camiones para ser trasladados hasta Chi Long, a 3 km. del objetivo. Las informaciones previas daban el grueso de las fuerzas enemigas sobre An Phu, desde donde el capitán Pons, jefe de la 6ª Cía., coordinaría la operación con apoyo artillero y de blindados procedentes de Bac Ninh, mientras que otras secciones de las compañías 6ª y 5ª se dirigían sobre An Tu. Pero un violento fuego enemigo se desencadena desde esta última y rechaza claramente el primer asalto francés y evidencia que las informaciones previas eran erróneas.

foto: Durante una apertura de ruta en el Delta del río Rojo a la salida de una aldea, un M-24 “Chafee” y la población local, en primer plano, aguardan para continuar a que la infantería legionaria inspeccione el camino y lo limpie de minas “viets” u otro tipo de sabotajes. De fabricación estadounidense, fue el carro de combate más utilizado por Francia en Indochina por su ligereza (18,4 ton.) y buena movilidad para avanzar por los terrenos blandos y pantanosos del Delta, además de su excelente potencia explosiva (cañón de 75 mm.) frente a un enemigo sin tanques (foto Col. O. Schneider).

Pons reorganiza sus fuerzas sobre la marcha y un segundo asalto, con refuerzos al mando del teniente Monteil, de la 5ª, desequilibra en favor de la Legión, tras duros enfrentamientos cuerpo a cuerpo que obligan a limpiar el pueblo casa por casa, agujero por agujero. Los tres sargentos jefes de sección que llevan el ataque son todos italianos: Nebiolo, Campanella y Cacace. El balance de pérdidas del 2/5 REI es de 6 muertos (incluido otro sargento y cabo italianos, un cabo francés, un legionario de 2ª clase alemán y dos supplétifs(27) vietnamitas) y 15 heridos, entre ellos tres supplétifs y el teniente francés de la 6ª, Baillenx, herido dos veces seguidas durante esta acción. Pero el enemigo deja sobre el terreno 39 muertos propios y 52 prisioneros, muchos de ellos heridos. La batalla de An Tu fue particularmente remarcable para el 2/5 REI, no solo por la favorable desproporción de pérdidas, sino por la importancia del armamento recuperado: 4 fusiles ametralladores, 1 mortero de 60 mm., 1 ametralladora, 26 fusiles, 2 bazookas, 6 minas y numerosa munición de todo tipo. Al final de la jornada, el bucle sobre las dos localidades quedaba cerrado y la misión cumplida. Tras esta operación, el enemigo se vuelve menos agresivo y la frecuencia de los enfrentamientos disminuye en el sector, aunque no por ello dejan de colocar minas y de sabotear rutas. Pero veamos que nos dicen los legionarios que allí estuvieron.

Otto Schneider, cabo mayor (Würzburg, Alemania, 1931-2017)

Con más de ochenta años de edad, me recibió en la estación de Würzburg vistiendo una elegante camisa blanca cerrada con la corbata verde de la Legión Extranjera. No nos conocíamos (salvo contactos telefónicos), pero me abrazó y besó como si yo fuera alguien de su familia. Mantenía un aire serio, casi marcial, pero la tenue humedad de sus ojos le delataba: había venido a visitarle desde España el hijo de un antiguo camarada de Indochina. Su padre, combatiente en la PGM (I Guerra Mundial), falleció con 45 años de edad antes de comenzar la SGM (Segunda). Su madre quedó sola al frente de cinco hijos: dos mayores, Otto y su gemelo mayor Karl, y el pequeño que moriría en 1951, cuando Otto ya estaba en la Legión. Tras la SGM, Otto es un adolescente en un país arrasado, dividido, sin oportunidades ni futuro. Acabaría convirtiéndome en un delincuente, afirma. A escondidas de su madre, va a ver a su hermano mayor al trabajo y le dice que si en tres días no ha vuelto, que no se preocupen por él... Con 19 años se dirige a Offenburg, en la zona de ocupación francesa de la derrotada Alemania, donde se encuentra la oficina de alistamiento de la Legión. Durante su viaje en tren en Francia, algunos galos le lanzan a él y a otros viajeros alemanes los orines y deposiciones de los retretes. Desde Argelia, colonia francesa, donde se encontraba el Cuartel General de la LE(28), realizó dos campañas(29) completas en Indochina, destinado siempre en la 6ª Cía. del 2/5 REI: Yo estaba en el grupo de morteros semipesados de la compañía, un grupo independiente de cinco hombres para dar apoyo a las secciones de primera línea con morteros de 60 y de 81 mm. Ya solo el de 60 pesaba 18 kg, que me tocó cargar muchas veces.

foto: Hanoi (Vietnam del Norte), 14/7/54: Los legionarios de la 6ª Cía. del 2/5 REI desfilan con motivo de la fiesta nacional francesa. El cabo mayor Schneider es el más alto, a la izqda., de los 3 de primera fila (foto Col. O. Schneider).

Durante su primera campaña (1951-53), Schneider estuvo en Phat Diem-Phuc Nhac y allí le tocó presenciar la trágica muerte de uno de sus mejores amigos, otro legionario alemán, en el otoño de 1952: El puesto de Yen Cu Ha fue el más peligroso de todos en los que estuve dentro del Delta del Río Rojo. Cada compañía era responsable de las minas que plantaban para proteger el puesto y cada 6 meses se desminaba y se hacía un nuevo mapa de minas. Nos tocó desminar lo que había puesto la unidad anterior, que marchó tiempo atrás, y en el mapa se marcaban 27 minas. Logramos desenterrar sólo 26. Volvimos a contar una y otra vez... nos faltaba una mina que no aparecía. Al día siguiente, sentados sobre la ruta fumando, nos preguntábamos qué hacer, pues no se podía quedar así. Buscábamos en la tierra, uno por cada lado, siempre en fila, en la misma línea. Mi amigo Albert, experto en minas, se arrastró buscando en paralelo a la fila, cuando se produjo una explosión: la mina le arranca la media cara derecha y muere instantáneamente. La mina estaba plantada desplazada 25-30 cm de la fila marcada en el mapa... Yo mismo trasladé el cuerpo de mi amigo y pedí permiso al mando para ser yo quien enviara la carta a la familia en Alemania. Su familia devolvió la carta respondiendo que no querían saber nada.

Otto relata estos hechos mientras se esfuerza por contener las lágrimas: era la LE la verdadera familia de su camarada desaparecido. Una de las tácticas de guerrilla de los viets era observar con detalle dónde ponían las minas, para por la noche variar alguna ligeramente, hacia el interior del perímetro de seguridad del puesto. El legionario alemán Otto medía casi 1,9 m. de estatura, lo cual tenía sus desventajas a la hora de realizar ciertas tareas: Durante el traslado de heridos que no se valían por sí mismos, a veces me tocaba cargar con muchas armas. ¡Un fusil pesa! Una vez tuve que transportar un herido atado sobre mi espalda con la faja de legionario... Cuando salíamos de patrulla, el preferido de los viets para capturar prisioneros era siempre el último de la fila. Cuando yo me encontraba en esta posición, me ponía muy nervioso y si el penúltimo se rezagaba respecto del resto de la fila, ¡montaba mi bayoneta y le pinchaba para que fuera más rápido! Una vez en Argelia, tras su primera campaña indochina, realiza el curso de cabo y solicita voluntario el regreso al Extremo Oriente.

En mayo de 1954, durante la travesía de ida a bordo del buque Pasteur reciben por radio la noticia de la caída definitiva de Dien Bien Phu(30), por lo que ya la tropa en este viaje desembarca en Tonkin con la sensación de que estaban realizando un viaje inútil. Destinado en la misma 6ª Cía. del 2/5 REI, una vez firmado el armisticio en julio, sus misiones son más de policía, traspaso de poderes a las autoridades Viet Minh, y repliegue ordenado hacia Cochinchina (Vietnam del Sur), hasta marzo de 1956, donde forma parte del último contingente militar en abandonar lo que había sido para Francia la perla del imperio.

Foto: Mayo de 1953: El legionario Schneider posa en uniforme de campaña poco antes de su repatriación a Argelia, tras finalizar su primera campaña indochina (foto Col. O. Schneider).

De regreso a la Maison Mère de la LE, el cabo mayor Schneider se reenganchará un año más hasta el verano de 1957, en pleno conflicto de independencia argelino, desde donde parte hacia su ciudad natal en Alemania. Años más tarde, la Bundeswehr (Fuerzas Armadas de la República Federal de Alemania) le homologa como sargento de la Reserva. Su tiempo de servicio en las filas de la LE fue de seis años y medio. Recibió las condecoraciones Cruz de Combatiente y Combattant Volontaire (Indochine-Afrique du Nord), Médaille Coloniale Extrême-Orient y conmemorativas Campagne d’Indochine, de operaciones de seguridad y mantenimiento del orden (Argelia).

Aldo Nebiolo, sargento (Turín, Italia, 1931)

Cuando el investigador intenta profundizar al máximo detalle en hechos que tuvieron lugar hace casi setenta años, hay que tener en cuenta la avanzada edad de aquellos testigos de excepción, en aras del rigor histórico. Para ello, siempre que me he entrevistado con veteranos de Indochina he tomado las medidas oportunas para comprobar tanto la veracidad, como el grado de exactitud de sus testimonios y no quedarme sin más con lo primero que dicen. Por supuesto lo hacen siempre con intención de ayudar en la investigación, pero que en ocasiones pudiera derivarse más hacia lo que el veterano piensa que el otro desea escuchar, que hacia lo que realmente ocurrió en un determinado lugar y en una determinada fecha.

En el caso del sargento Nebiolo, puedo confirmar que, a pesar de sus 86 años (comencé las conversaciones con él hacía un lustro) y sin disponer de diario personal de la época, me ha demostrado tener una memoria prodigiosa, capaz de recordar anécdotas, detalles y lugares cuya precisión y rigurosidad fui comprobando poco a poco y de diversas formas. En 2009 le cupo el muy alto honor de ser elegido portador de la mano del capitán D’Anjou durante la ceremonia de Camerone(31) en Aubagne (Francia, sede del Cuartel General de la LE). Excepcionalmente, la única campaña que hizo en Indochina no fue de dos años, como era preceptivo, sino que se prolongó hasta los tres y dos meses, primero de forma voluntaria y, después, al ser jefe de sección, no se podía marchar hasta que otro suboficial pudiera sustituirle.

foto: El veterano sargento Aldo Nebiolo en la actualidad, durante una reunión de veteranos en Italia. Es miembro destacado de ANIEL, la Associazione Nazionale Italiana Ex Legionari (foto Col. A. Nebiolo).​

Había llegado a ser jefe de sección(32) con 20 años, y esto es algo que te hace crecer rápido... A pesar del desastre que sufrimos en Phuc Nhac, la vida no fue menos dura en Bac Ninh, siempre la misma música: patrullas, emboscadas, sabotajes... Cuando me enviaron de la 6ª a la 5ª Cía. para su recomposición, y esta recuperó su capacidad para combatir, nos destinaron al puesto de Than Chuc, el más peligroso de todos, porque era el único que estaba al otro lado del río Song Cau, el lado enemigo. Allí caí el 11 de abril de 1953 herido de bala en gemelo izquierdo y pierna derecha, durante una patrulla nocturna en la que fuimos emboscados. Aldo fue trasladado para recuperarse de sus heridas al Hospital Lanessan (Hanoi), y estando allí se produjo un grave accidente en su sector: El día 16, un avión nuestro de transporte “Dakota”(33) cayó envuelto en llamas hasta estrellarse cerca del puesto de Dong Xuyen, mantenido por la 6ª Cía. y a pocos kilómetros del mío. Se decía que la causa fue una de las alas que se desprendió. Los de la 6ª se precipitaron sobre la zona de impacto para proteger los restos antes de que llegaran los viets. Pudieron salvarse algunos documentos, pero poca cosa se pudo hacer por las víctimas: 29 cadáveres carbonizados, irreconocibles, la mayoría eran legionarios...

Pero, el mes anterior, Aldo ya se había destacado durante el asalto de An Tu anteriormente descrito, mereciendo una nueva citación para su Cruz de Guerra, de las cuatro que obtuvo. En ella sus superiores dejaron escrito del sargento Nebiolo: Excelente jefe de sección. El 1 de marzo de 1953 ha conducido su sección en el asalto de  la aldea de An Tu con una energía digna de elogio, encargado de la limpieza de la línea de defensa rebelde, ha llevado a su sección al cuerpo a cuerpo contra un enemigo que ha resistido rendirse hasta el final. No ha dejado de ser para sus legionarios un ejemplo de coraje y de sangre fría. De regreso a Argelia, Aldo disfrutó de un permiso de 120 días por fin de campaña: Me concedieron el máximo permiso posible. Sólo estabas autorizado a desplazarte a Francia o a sus colonias. Yo elegí Túnez, porque allí la mayor parte de los europeos eran de origen italiano. La Legión me envió a su centro de reposo en Tabarka, donde recibía mi sueldo y comida y alojamiento gratis, pero luego podías alojarte fuera libremente y moverte por todo el país. Después del permiso, mi siguiente destino fue como jefe de instructores en Mascara (Argelia), uno de los centros donde se formaban los futuros legionarios. A principios de 1955, este sargento italiano cumple su compromiso con la LE y regresa a su lugar de origen. Su tiempo de servicio en las filas de la LE fue de cinco años y recibió las siguientes condecoraciones: Croix de Guerre des TOE con cuatro citaciones (una estrella de bronce y tres de plata); Cruz de Combatiente y Combattant Volontaire (Indochine);  Medalla de Herido de Guerra (1 constatada); Médaille Coloniale Extrême-Orient; conmemorativas Campagne d’Indochine y de operaciones de seguridad y mantenimiento del orden (Argelia); Médaille militaire de la IVª République; y Cruz de Caballero de la Legión de Honor.

Joaquín Colorado Cárdenas, legionario de 1ª clase (Peñarroya, Córdoba, 1926-Madrid 1993)

Los primeros días de diciembre de 1953, es decir, un mes después de la mina amiga que había segado la vida del camarada de Otto Schneider, llega a Phuc Nhac el legionario Colorado. En el edificio del antiguo seminario católico, que sirve de puesto de mando para el 2º Batallón, es destinado a la 6ª Cía., la misma de Otto y de Aldo. A los tres días de su llegada afronta su primer combate, cae herido y recibe su primera condecoración por acción de guerra (batalla de Yen Ninh, descrita al principio de este artículo). Evacuado por vía aérea a Hanoi, estará un mes en el hospital y, por fortuna, la pierna tenía orificio de entrada y salida de la bala, pero sin afectación ósea. A la hora de hablar sobre aquello mi padre nunca se explayaba, denominador común entre los veteranos contactados: en el seno familiar, nunca querían contar demasiado, incluso en alguna ocasión no habían dicho nada a sus hijos. Yo era un niño y, a las preguntas de un niño, mi padre, tras una pausa y con la mirada perdida, me respondía siempre, pero con breves palabras y de la forma en la que se debe responder a un infante sobre las experiencias vividas en una guerra, en esa guerra.

No obstante, además de los documentos personales de la época que conservó, en los años setenta dejó escrito su testimonio a través de una entrevista que le hicieron para un periódico. Jamás le vi alardear de aquello y con los años comprendí que el sufrimiento le había acompañó durante toda su vida. Previamente a su bautismo de fuego en Yen Ninh, hacía siete meses que había desembarcado en Indochina. Al ser un mecánico especialista, su primer destino no había sido una unidad combatiente, sino la 1ª CMRLE(34), ubicada en Saigon (Cochinchina). Antes de su temprano fallecimiento, nunca llegué a preguntarle algo que siempre me ha rondado de forma casi obsesiva: si después de 7 meses en Saigon, en zona relativamente tranquila, su cambio de destino a una unidad de primera línea a la zona más caliente, Tonkin y su Delta del Río Rojo, había sido impuesto por el mando o, por el contrario, hubiera sido solicitado por el propio Joaquín. A falta de documentos que lo pudieran confirmar en uno u otro sentido, otras fuentes consultadas se inclinaban más hacia la solicitud voluntaria, con el argumento de que los mandos de las unidades de reparaciones no querían prescindir de sus escasos especialistas. También le pregunté a Aldo Nebiolo, que, como suboficial y jefe de sección, quizá pudiera tener más conocimiento sobre este tipo de vicisitudes. Y su respuesta me impresionó, porque no se me había ocurrido antes desde ese enfoque. Textualmente me dijo: Yo creo que tu padre debió de pedir voluntario el cambio a la unidad de combate, porque a un buen español yo no lo veo haciendo de mecánico mientras otros estábamos haciendo la guerra.

En enero de 1953, tras ser dado de alta en el hospital de Hanoi, el legionario Colorado regresa a su 6ª Cía.: Cuando estábamos en el puesto del sector Bac Ninh teníamos la misión de cortar las infiltraciones enemigas. En los seis meses que estuve allí, éramos bombardeados por mortero un día sí y otro no. Una vez por semana, un grupo de ocho hombres salíamos de patrulla y a dar réplica al enemigo. Sin embargo, estas réplicas no siempre tenían el resultado deseado: Aparte de su superioridad numérica, los “viets” rara vez se dejaban ver, pero de regreso al puesto raro era el día en que no volvíamos con varias bajas, a causa de trampas, granadas y minas. Las trampas consistían en tablas de madera con pinchos afiladísimos de caña de bambú, que templaban al fuego y se volvían más duros que el acero; las ocultaban en hoyos a lo largo de los caminos. Estas trampas no mataban, pero el quedarte malherido bloqueaba a su vez a toda nuestra columna, que tenía que ocuparse de la evacuación. Yo mismo caí en una de estas trampas…

foto: Los cambios de una guerra: A la izqda., el legionario español Joaquín Colorado cuando aún no había entrado en combate, con el rostro de un niño. A la dcha., el mismo después de 18,5 meses de combates en primera línea de fuego, luciendo sus condecoraciones personales y la del cordón de su regimiento: el niño dejó de existir (foto Col. J. Colorado).

En septiembre de 1953, durante la Operación Brochet(35), Joaquín recibe la segunda citación para su Cruz de Guerra, en la que sus superiores dejan escrito de él: Tirador de ametralladora, valiente y eficaz. Se ha distinguido el 5 de octubre de 1953 en Thi Duc (Vietnam del Norte), colocándose en batería bajo fuego enemigo muy próximo, reduciendo una resistencia al silencio. El 9 de octubre ha sido herido por una trampa enemiga en el pie izquierdo, cuando se encontraba en cabeza protegiendo a su columna. Las enfermedades tropicales que más afectaban a las tropas, incluso con resultado de muerte, eran el paludismo y la disentería. Esta última alcanzó al legionario Colorado cuando le quedaba poco más de un mes para ser repatriado por fin de campaña. Por fortuna, pudo ser tratado a tiempo con antibióticos, aunque esta enfermedad intestinal sería otra de las secuelas que se llevaría de Indochina y que le acompañaría hasta el fin de sus días.

El mismo viaje de ida en el que el gran buque Pasteur dejaba por segunda vez al cabo mayor Otto Schneider en tierras vietnamitas, fue en el que Joaquín embarcó para su viaje de vuelta, el 23 de mayo de 1954. La disentería, junto con los méritos acumulados en tan poco tiempo y un informe favorable de sus superiores contribuyen a que se le conceda autorización para dejar la LE antes de cumplir el compromiso firmado por cinco años. En abril de 1955 es licenciado definitivamente, obteniendo su Certificado de Buena Conducta y permiso para residir en la Francia europea. A diferencia de los legionarios Schneider y Nebiolo, Colorado aún tardaría muchos años en regresar a España, durante los cuales desde Francia siguió recorriendo mundo y otros continentes en busca de su destino... pero esto ya, es otra historia. Su tiempo de servicio en las filas de la LE fue tres años y nueve meses y recibió estas condecoraciones: Croix de Guerre des TOE con dos citaciones (estrellas de bronce y de plata), Cruz de Combatiente, Medalla de Herido de Guerra (2 constatadas), Médaille Coloniale Extrême-Orient y conmemorativa Campagne d’Indochine. El grado de invalidez de guerra reconocido por el Estado francés fue del 30 por ciento. Cabe indicar que Joaquín Colorado Cárdenas cumplía plenamente los requisitos exigidos para haber recibido tanto la Medalla Militar IVª República, como la Cruz de Caballero de la Legión de Honor. Pero estas ambas, a diferencia de las anteriores concedidas de oficio, sólo se otorgaban previa solicitud expresa del interesado, que nunca hizo.

Notas:

(1) ¡Vosotros legionarios sois soldados para morir y yo os envío allá donde se muere!

(2) Fray José María Díaz Sanjurjo, obispo de Platea y vicario apostólico de Tonkín Central.

(3) Territorio que integraba Cochinchina, Annam y Tonkin (los tres el actual Vietnam), más Laos y Camboya.

(4) Alianza para la independencia del Vietnam, fundado en 1941.

(5) Corps Expéditionnaire Français en Extrême-Orient.

(6) Transcurridos dos años de campaña indochina, lo habitual es que el combatiente fuera repatriado. Se incluye personal de Fuerza Aérea y naval. No se trata en absoluto de cifras ni de porcentajes exactos, sino meramente aproximativos a partir de distintas fuentes, con el único objetivo de ofrecer una idea general de cara al tema principal de este artículo.

(7) No se incluye el Ejército Nacional vietnamita, aliado de Francia: aproximadamente 150.000 hombres.

(8) Legión Extranjera francesa.

(9) En 1953, y solo en vehículos de transporte, semiorugas armados o carros blindados, el 80 por ciento de los utilizados por el CEFEO eran de procedencia estadounidense.

(10) OSS: Office of Strategic Services, precursora de la CIA.

(11) Hasta 30 años más tarde, cuando Saigón cayó en manos de los comunistas de Hanoi, el 29 de abril de 1975.

(12) Seudónimo, veterano de la SGM, escritor y periodista francés, autor de varias obras sobre la descolonización gala.

(13) Dépot Commun de la Légion Étrangère.

(14) Whermacht, Fuerzas Armadas Alemanas durante la SGM; Waffen SS, fuerzas de combate de élite pertenecientes a las SS, pero que normalmente operaban en el frente bajo el mando de jefes del Ejército (Wehrmacht). Inspiradas precisamente en la legión francesa, varias de las divisiones Waffen SS se nutrían de voluntarios no alemanes: daneses, noruegos, finlandeses, bálticos, belgas, bosnios musulmanes, franceses, etc.

(15) Cuartel central de la LE en Sidi Bel Abbes (Argelia).

(16) Alianza para la independencia del Vietnam, fundada en 1941, y por extensión, nombre del Ejército creado por dicha alianza, antecesor del Vietcong durante la II Guerra de Vietnam contra Estados Unidos.

(17) Bataillon Indochinois de Marche, unidad del Ejército Nacional vietnamita, aliado del Francés.

(18) Bataillon de Marche de Tirailleurs Sénégalais.

(19) Corps Expéditionnaire Français en Extrême-Orient.

(20) Régiment d’Infanterie Coloniale du Maroc.

(21) Demarquay tenía 28 años, no se habían cumplido tres meses de su llegada a Indochina, y esta era su segunda acción de guerra. Fue condecorado con la Croix de Guerre des TOE (Cruz de Guerra de los Teatros de Operaciones Exteriores) con hoja de palma y con la Legión de Honor a título póstumo, al igual que el también caído teniente Gaitte. La Cruz de Guerra es una condecoración militar francesa que se otorga por hechos realmente excepcionales acaecidos en acción. Cada Croix de Guerre podía llevar una o varias estrellas de bronce, plata, dorada u hojas de palma, según la calidad de la acción a recompensar, y tantas como número de citaciones acumuladas tuviera reconocidas el combatiente por dichas acciones de guerra.

(22) El legionario Colorado fue condecorado por esta acción con la Cruz de Guerra con estrella de bronce y citado en el Orden del día de la Brigada como joven legionario, dinámico y valiente....

(23) Dentro del 2º Batallón del 5 REI, fue precisamente la 8ª Cía., la que había relevado a la 6ª en Yen Cu Ha un mes antes, regresando la 6ª a la base de Phuc Nhac para descanso y quedar como unidad móvil.

(24) Sector también ubicado dentro del Delta del Río Rojo, a unos 40 km. al Noreste de Hanoi.

(25) Ver 1ª parte de este artículo, en el nº anterior de Defensa.

(26) Perteneciente a la Cuenca del Río Rojo, el Song Cau es el segundo curso natural de agua más importante del Tonkin, con 288 km. de longitud.

(27) Supplétifs: palabra francesa para referirse a los soldados regulares vietnamitas leales a Francia que eran encuadrados como refuerzo en las compañías legionarias. Se extendió en las unidades de la LE desde 1950, en lo que fue llamado Le jaunissement de la Légion (jaune es amarillo). Buenos combatientes, aportaban no solo su lengua materna y local, sino también el conocimiento del terreno y de las tácticas viets.

(28) Légion Étrangère.

(29) Tras dos años de estancia en Indochina, el soldado era normalmente repatriado. Tras un permiso de dos meses por fin de campaña podía de forma voluntaria solicitar ser destinado nuevamente al mismo lugar.

(30) Esta batalla de casi dos meses de duración (marzo-abril, hasta el 7 de mayo de 1954) supuso la derrota definitiva de Francia.

(31) Camerone es la fiesta anual de la LE, que se celebra cada 30 de abril. Conmemora la batalla que tuvo lugar ese día en la hacienda mexicana del mismo nombre en 1863, en la que 75 legionarios resistieron durante 10 h. el ataque de más de 2.000 soldados locales. Su jefe, el capitán D’Anjou, era manco y llevaba una mano de madera, la cual se conserva a modo de reliquia y se exhibe cada 30 de abril mientras es llevada solemnemente por un destacado veterano, especialmente elegido a tal efecto.

(32) Las compañías tenían 4 secciones de entre 30 y 40 hombres.

(33) Douglas DC-3 o C-47 Dakota, bimotor de transporte fabricado en Estados Unidos. Tenía una capacidad para 28 soldados, más otros 3 de tripulación.

(34) Compagnie Moyenne de Réparation de la Légion Étrangère, una de las unidades independientes de apoyo y servicios con las que contaba la LE en Indochina.

(35) Brochet fue una de las muchas operaciones en las que participó el 2/5 REI, que desde junio de 1953 abandonó su misión en los puestos para ser encuadrado en el GM5 (Groupement Mobile nº 5), uno de los grupos especiales integrados por unidades de distintas procedencias y todo tipo de armas, creados por el mando francés para realizar operaciones ofensivas de máxima eficacia.


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