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Esquadráo Aeroterrestre de Salvamento de la Fuerza Aérea Brasileña, una Unidad singular

Parece oportuno subrayar el hecho de que el militar paracaidista no sólo es aquél que salta y, tras el salto, combate como infante. El salto en paracaídas, automático o en caída libre, es el medio para iniciar innumerables misiones. De ahí que muchos países con estructuras castrenses pujantes, dispongan de pequeñas unidades paracaidistas que, fuera del Ejército de Tierra, es decir, en la Fuerza Aérea y en la Marina, desempeñan misiones muy específicas como son: ataque y destrucción de instalaciones aeroportuarias, reconocimiento, señalización de objetivos, búsqueda y salvamento (SAR) de tripulaciones de aeronaves caídas en lugares de difícil acceso y evacuación de pilotos abatidos en territorio enemigo.

Las acciones de estas pequeñas fuerzas no siempre son del conocimiento del gran público, especialmente debido a la generosidad de sus integrantes y el carácter reservado, a veces hasta secreto, de las tareas atribuidas por el Mando. En parte, éste es el caso del Esquadráo Aeroterrestre de Salvamento, más conocido por Para-SAR, de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

LOS ORÍGENES
En 1946, sólo tres años después de que se hablase por vez primera de introducir el paracaidismo en la Escuela de Aeronáutica de la FAB, la delegación brasileña que asistía al congreso de la Organización de Aviación Civil Internacional, propuso utilizar a los paracaidistas en misiones SAR lo que fue aceptado, en el acto, por todos los presentes. Fue así como el Directorio de Rutas Aéreas, del Brasil, organizó, en la entonces Escuela Técnica de Aviación y con el apoyo de la Escuela de Paracaidistas del Ejército, cinco equipos de alerta constituidos por militares paracaidistas que recibieron el nombre de Para-Salvo. Todo el material les fue proporcionado por la FAB.

foto: El coronel retirado Guaranys, ex comandante y pionero del Para-SAR, saluda a parte de sus actuales miembros en el Mato Grosso.

Asumieron, encuadrados en el Grupo de Aviación 2/1O con base en Cumbica, Sáo Paulo, dos tipos de responsabilidades: de instrucción en la Escuela de Aeronáutica y de SAR a través del Directorio de Rutas Aéreas. Acto seguido, gracias al respaldo del Mando Aerotáctico Terrestre y a los informes enviados por los Para Rescue Teams norteamericanos, se abordaron los estudios necesarios para crear una doctrina consistente y uniforme.
Y es que al carecerse de reglamentos específicos surgían problemas de solución difícil en materia de reclutamiento, filosofía de empleo, ascensos, transferencias, cursos, etc., razón por la cual, recurriendo sobre todo a la experiencia adquirida, el Para-Salvo dio origen al actual y ya mencionado Para-SAR.

AÑOS DE HISTORIA
Le correspondió al Directorio de Rutas Aéreas planear, organizar y desarrollar el sector de protección al vuelo en Brasil, definiendo el sistema de aerovías y aeropuertos. Paralelamente se activaron, para la seguridad del vuelo, servicios de meteorología aeronáutica, comunicaciones, tráfico aéreo, informaciones de aeropuertos, cartas aeronáuticas y SAR. A este último se le asignó como finalidad la de prestar asistencia efectiva e inmediata a las aeronaves en situación de emergencia, dividiéndose en seis áreas, en cada una de las cuales funciona un centro de coordinación responsable de aplicar las medidas adecuadas según la situación de las aeronaves.

foto: Paracaídas “T-1O” de salvamento, muy utilizado por el Para-SAR.

Habida cuenta que los dos tercios del territorio brasileño están cubiertos por densos bosques, el servicio de búsqueda y salvamento no puede por menos que contar con equipos preparados para moverse en esas difíciles zonas. Sus componentes deben constituir un conjunto armonioso de militares dotados físicamente, altamente especializados y poseedores de un verdadero espíritu de abnegación.
Orgánicamente, la primera unidad en crearse bajo las siglas de la FAB fue la 1 Escuadrilla Aeroterrestre de Salvamento, creada por decreto Ley de 2 de septiembre de 1963. Sin embargo, debido a problemas corporativos y, sobre todo, a la amplitud de las operaciones, diez años más tarde, el 20 de noviembre de 1973, nacía el Escuadrón Aeroterrestre de Salvamento al que se le señalaron las siguientes obligaciones:

-Adiestrar a los equipos de salvamento de las unidades militares.

-Impartir instrucción de paracaidismo y de supervivencia a los tripulantes orgánicos de las unidades aéreas.

-Efectuar misiones SAR.

-Ejecutar aquellas misiones especiales que les sean deterterminadas.

El EAS/Para-SAR está subordinado disciplinar y administrativamente al comandante de la base aérea Dos Afonsos, lugar donde tiene su sede, y operacionalmente al comandante general del Aire. Se estructura en Comandante, Comandante Adjunto, Sección de Operaciones, Sección de Material y Sección Aeromédica. El comandante del Escuadrón es un oficial superior de la FAB con grado de teniente coronel, calificado con el curso de paracaidismo militar.

CURSO OPERACIONAL PARA-SAR
Prepara a los componentes de este servicio en misiones de salvamento y rescate, búsquedas aéreas, terrestres o humanitarias, instrucción de paracaidismo y supervivencia. Para acceder a este curso se exige, entre otras cosas, que el candidato sea oficial o sargento de la FAB y que se haya diplomado como paracaidista en el Ejército de Tierra con la clasificación muito bern (muy bien). El curso incluye: Supervivencia en la selva; estudios etnológicos sobre los indios brasileños; destrucciones navegación terrestre; navegación marítima y fluvial; tiro y armamento; máquinas, motores y radios; socorro de urgencia; salvamento en montaña; supervivencia en la mar; salvamento marítimo/recuperación de ahogados; acceso a las aeronaves; aprovisionamiento aéreo.

foto: En el curso de un entrenamiento en la selva.

Estos apartados se realizan en lugares tales como el Centro de Instrucción de Guerra en la Selva o el Hospital Carlos Chagas, impartiéndose muchos de ellos en establecimientos pertenecientes al Ejército. Una vez obtenida la calificación de Páraquedista Especializado ern Salvamento e Resgate, los hombres del Para-SAR, de acuerdo con las disponibilidades de cada momento, pueden perfeccionar su formación con los siguientes cursos y prácticas:

En el Ejército
• Curso de maestro de salto. • Curso de Fuerzas Especiales. • Curso de mantenimiento y doblado de paracaídas. • Curso de guerra en la selva. • Prácticas de explosivos y destrucciones (ESIE/EB).
En la Marina
• Curso de inmersión autónoma.

En la Fuerza Aérea
• Prácticas de salto libre, más vulgarmente de caída libre. • Prácticas de paraplano. Combat Control Tearn, con la USAE

UNIFORMES, INSIGNIAS Y DISTINTIVOS
Son, básicamente, los mismos en vigor en la FAB salvo los siguientes:
— Boina burdeos con su respectiva insignia.

— Distintivo de paracaidista del Ejército de Tierra.

— Distintivo de paracaidista especializado en salvamento y rescate.

— Distintivo de identificación de la propia unidad.

— Botas castañas y botas para uso en la selva.

— Uniforme operacional, más conocido como camuflado.

Distintivo del Para-SAR que se cose sobre el uniforme camuflado. ​

Distintivo de paracaidista militar nacional.  Lo utilizan todos los paracaidistas brasileños egresados del Centro de Instrucción Paracaidista “General Penha Brasil” ​

Distintivo de Paracaidista Especializado en Salvamento y Rescate, arriba, y el mismo emblema para uniforme camuflado, abajo. ​

El distintivo de Para-SAR se lleva en medio del bolsillo izquierdo de la guerrera del uniforme operacional y al final del curso se recibe la daga Para-SAR, que es un símbolo muy apreciado. Vale la pena reseñar que sin carácter oficial, durante algún tiempo circularon dos versiones del distintivo Para-SAR: una habilitada con el curso de maestro de salto y la otra con el curso de Operaciones Especiales.
En cuanto al uniforme operacional, muy diferente del utilizado en el Ejército, ha sufrido algunas restricciones en su uso. Así por ejemplo, por decisión del Mando de la FAB, sólo se permite llevarlo en misiones operacionales lo que ha causado una profunda tristeza en los efectivos de esta unidad de élite.

Revista Defensa nº 243-244, julio-agosto 1998, Antonio Sucena do Carmo 


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