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Ertzainas de élite. La unidad secreta de la policía vasca.

Los grupos de élite, dentro de las diferentes Policías, constituyen siempre un motivo de curiosidad. Esta curiosidad se acentúa, por su carácter tan específico, en la Policía autónoma vasca o Ertzaintza habiéndose levantado ahora (año 1995), al cabo de casi una década, parte del velo que cubría, en su seno, a una unidad de ese tipo. Sobre la misma publicamos un reportaje que, sin duda, llamará la atención de nuestros lectores. Es como sigue:

El secreto ha envuelto a los Grupos Especiales de Berroci -Berroci Berezi Taldea (BBT)-, la unidad de élite de la Ertzaintza, desde su fundación. Durante diez años, sólo ha trascendido su existencia, ya que aparecía en el organigrama de la Policía autónoma. El Departamento de Interior ha guardado un absoluto silencio sobre este grupo, pese a que ha protagonizado algunas de las principales operaciones contra ETA.
El Gobierno nunca ha facilitado información sobre el funcionamiento, los componentes o el sistema de trabajo de esta unidad, e incluso su nombre en euskera es casi confidencial. Altos cargos de la Consejería de Interior, que dirige Juan María Atutxa, responden invariablemente al ser preguntados por el BBT que no existe, y aseguran que sólo es una unidad de intervención.
Los datos contenidos en este reportaje han sido obtenidos a través de antiguos miembros de la unidad. Según estas fuentes, el grupo nació con el objetivo de actuar en situaciones de alto riesgo, como el rescate de rehenes o el asalto a edificios en los que se puedan ocultar activistas de ETA. La especialización de la unidad alcanza también al material, adquirido a empresas de seguridad y armamento.
Los veintiún agentes que integran este grupo cuentan con sistemas de visión nocturna, munición y armamento especializado, un avanzado sistema de comunicaciones e incluso vehículos todoterreno del Ejército norteamericano. Se desconoce el coste económico de este equipamiento tan sofisticado. Interior sólo responde que no se puede calcular, puesto que la Ertzaintza no desglosa su gasto por unidades.

foto: Ertzainas en el curso de un ejercicio.

El Berroci Berezi Taldea fue creado en 1985 con los agentes destinados al servicio de escoltas que se entrenaban en la localidad alavesa de Berroci, un paraje abandonado situado a diez kilómetros de Vitoria. El entonces consejero de Interior, Luis María Retolaza, levantó unos barracones que sirvieron para preparar al embrión de la Ertzaintza. Hoy en día, Berroci cuenta con unas sofisticadas instalaciones —búnker, polideportivo, campos de tiros, helipuerto— rodeadas de estrictas medidas de seguridad.
Los primeros intructores del grupo pertenecían a una empresa británica dirigida por ex miembros de la Royal Navy. Algunos de los profesores formaban parte del SAS, el cuerpo especial que se hizo famoso por el asalto a la embajada de Irán en Londres, tomada por un grupo de extremistas. Según los antiguos componentes del BBT, se pretendía crear una unidad que pudiese actuar donde un ertzaina de a pie se vería superado por las circunstancias.
Sin embargo, los primeros conocimientos adquiridos por los agentes del BBT fueron específicamente militares. Durante nueve meses recibieron lecciones de demolición, asaltos, sabotajes, emboscadas y guerra de guerrillas. Interior llegó a adquirir equipos de submarinismo de circuito cerrado, que no emiten burbujas y son indetectables, para entrenar el buceo de combate.
Todas estas tácticas estaban destinadas, según los ex componentes de la unidad, a la lucha en ambientes rurales, ya que en aquella época ETA dominaba ese medio.
Hasta 1989, los agentes realizaron decenas de intervenciones en caseríos y cuevas en busca de armas o refugios de la banda. En estos trabajos limpiaban el terreno para los investigadores o los artificieros de la Ertzaintza. Asimismo, intervinieron en operaciones relacionadas con la delincuencia común.

CURSOS EN ALEMANIA

En 1989, un grupo de estos ertzainas de la BBT fue adiestrado en Wutenberg por el SEK, una unidad policial del citado land alemán especializada en actuaciones urbanas. En esa academia han recibido entrenamiento todos los grupos de élite del mundo, desde los SWAT norteamericanos a los GIGN (Groupe dintervention de la Gendarmerie Nationale) franceses, unidad que liberó el pasado mes de diciembre en Marsella a los pasajeros de un avión secuestrado por extremistas argelinos.
A partir del curso realizado en Alemania, el Berroci Berezi Taldea ha recibido la visita del Cuerpo Especial de la Policía de Oregón y de la unidad del GIGN de Burdeos. En las instalaciones alavesas también estuvieron como observadores mandos de las Policías de Letonia y Estonia, y algunas sudamericanas, aunque no han pasado por ellas ni los GEO del Cuerpo Nacional de Policía ni la Guardia Civil españoles.
El 30 de agosto de 1991, esta fuerza de élite intervino en el enfrentamiento con activistas del comando Vizcaya de ETA en el parque de Etxebarría, en Bilbao. En ese tiroteo murieron el ertzaina Alfonso Mentxaka y el etarra Juan María Ormazabal, Tturko.
Un año más tarde participaron en el cerco de Urdúliz, donde fue capturado Javi de Usansolo, aunque escapó Juan Carlos Iglesias Chouzas Gadafi, uno de los activistas más peligrosos. Su última actuación conocida contra ETA tuvo lugar en octubre de 1994 en Getxo, consiguiendo detener a los componentes del comando Lambroa.
Para todas sus operaciones, los agentes de la BBT han dispuesto de materiales realizados con tecnología punta a nivel mundial. Su armamento es alemán, principalmente, de la marca Heckler & Koch y está compuesto por pistolas de 9 milímetros, subfusiles de 5,56 milímetros y rifles de precisión de 7,62 milímetros, del tipo PGI, cuyo precio se acerca al millón de pesetas por unidad. La dotación se complementa con elementos de visión nocturna de la firma estadounidense ITT, y con sistemas de comunicaciones Motorola del mismo origen, equipados con secrafonía digital para evitar que las conversaciones sean intervenidas.
La especialización del material llega también a la munición, ya que la unidad cuenta con balas subsónicas —proyectiles cuya velocidad es inferior a la del sonido—, por lo que, acompañadas de un silenciador en el arma, permiten realizar disparos sin que se escuchen las detonaciones. Asimismo, disponen de dos tipos de elementos de puntería láser. Uno de ellos marca un punto rojo en el cuerpo del individuo que se encuentra en la línea de tiro. Su función es psicológica, y pretende paralizar a la persona enfocada con la amenaza de que se encuentra en el punto de mira. El otro equipo, de carácter convencional, consiste en disparar con precisión en la oscuridad.

VEHICULOS NORTEAMERICANOS

El material del BTT incluye tres todoterrenos Hummer, un modelo de vehículo militar diseñado por el Ejército de Estados Unidos. En España, tan sólo la Infantería de Marina dispone de ocho de estos automóviles, de uso exclusivamente castrense. Hasta ahora, la Ertzaintza no los ha empleado en ninguna operación relacionada con la unidad de élite, aunque la Brigada Móvil sí los utilizó en disturbios registrados en la localidad alavesa de Llodio. Algunos de los conductores de esta unidad de la Ertzaintza fueron adiestrados especialmente para el uso de los Hummer.
Los integrantes del grupo especial de Berroci están obligados a entrenar durante ocho horas al día. Durante ese tiempo realizan una hora de ejercicio físico y practican artes marciales. El resto del trabajo se dedica a las técnicas de tiro, conducción especial, detenciones y asaltos a pisos o escoltas.
Con los detalles conocidos de la vivienda se fabrica una réplica en la base de Berroci y comienza a ensayarse el asalto. Según un ex miembro de la unidad, el objetivo consiste en detener a todos los enemigos en un máximo de nueve segundos. El asalto real al piso comienza con la voladura de la puerta por medio de una explosión controlada. Inmediatamente, los agentes entran y controlan a todos los ocupantes. Los BBT no irrumpen en el objetivo si no es posible asegurar la proporción de dos policías por cada delincuente.

DARDOS NARCOTICOS

En el caso de que los miembros del BBT tengan que asaltar un caserío, la operación es bastante más complicada, ya que exige una aproximación en silencio de más de cinco kilómetros campo a través para evitar ser detectados, con todo el material a la espalda. El armamento disponible por el BBT para este tipo de situaciones incluye dardos narcóticos para dormir a los perros vigilantes que pueda tener el propietario de la casa.
No se puede hablar de miedo, pero en los segundos previos a un asalto, el corazón parece que va a estallar. Las pulsaciones se disparan y sólo pensamos en entrar para que todo acabe cuanto antes, recuerda un antiguo componente de la unidad. Los agentes aseguran que esas acciones serían imposibles sin tener una confianza total en los compañeros, algo que se consigue durante el entrenamiento diario.
Con tu binomio, la persona con la que has trabajado día a día, tienes una relación más fuerte que con tu hermano. Aprendes a comunicarte con él sin hablar, simplemente con un movimiento del cuerpo, añade. Esta compenetración permite que, durante los momentos previos al asalto, la comunicación se realice por las denominadas señales de campo. Una serie de gestos con manos y brazos acordados previamente resumen toda la información que debe saber el agente que va a actuar.

CONTROL DE «ZULOS»

La unidad de élite de la Ertzaintza también cumple otras misiones, como el control de zulos (escondites) de ETA, que son vigilados durante días y días a la espera de que el comando acuda a recoger el material almacenado en su interior. Hasta ahora, ninguna de las operaciones de este tipo dio resultados, aunque todas ellas han supuesto un gran esfuerzo para los agentes de la unidad.
En una de las últimas misiones de vigilancia, los berrocis permanecieron un mes ocultos en las inmediaciones de un depósito de armas, con relevos de semana en semana. En aquella operación, que finalmente no ofreció resultados, colaboraron miembros de la Brigada Móvil de la Policía autónoma vasca.
Todos los simulacros se efectúan con fuego real y, en muchos casos, durante la noche. La semana que se dedican a practicar ejercicios de tiro, cada agente realiza una media de 4.000 disparos.

foto: Varios miembros del Berroci Berezi Taldea (BBT) posan, junto a su instructor, durante uno de los entrenamientos realizados en Wutenberg.

Los altos niveles de exigencia física a que se ven sometidos los miembros del BBT explican que sólo unos pocos ertzainas superen las pruebas de acceso. En la última convocatoria de plazas, de ciento catorce aspirantes solamente ocho consiguieron ser admitidos. El elitismo de la unidad se mantiene por medio de un test físico semanal, que deben pasar todos los agentes, y una prueba psicológica al año. Al menos cuatro ertzainas resultaron heridos gravemente durante los entrenamientos, uno de ellos al caer de un helicóptero. Tal y como entrenes, así actuarás en la realidad. Esta es la teoría que preside todas las prácticas, afirma un ex agente del BBT.

TIRADOR DE ELITE

Los veintiún ertzainas operativos que actualmente integran la unidad están divididos en tres grupos de siete personas. Cada equipo cuenta con especialistas en transmisiones, demoliciones, escalada y buceo, así como un tirador de élite. Los agentes tienen asignado un equipo que pesa aproximadamente quince kilos y está compuesto por el armamento, el chaleco antibalas, el equipo de comunicaciones y diverso equipamiento técnico. Su uniforme para operaciones urbanas es un mono negro, y se cubren la cara con un pasamontañas del mismo color. En misiones rurales llevan un traje de camuflaje similar al de cualquier unidad militar.
Su sistema de trabajo incluye un gran número de tácticas y estrategias, según el tipo de operación al que tengan que hacer frente. En el caso de un asalto a un piso ocupado por delincuentes armados, los especialistas reciben información sobre el número de personas que se encuentran en la casa, sobre su armamento, la disposición de las habitaciones y otras circunstancias.
 

Revista Defensa nº 205, mayo 1995, O. B. de Otalora y L. Calabor

 


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