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Armamento ruso en Centroamérica

Las columnas guerrilleras entraban a Managua, ocupando rápidamente Ias instalaciones de Ia Loma de Tiscapa, antigua sede del Primer Batallón Blindado, Ia Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI) y Ia Academia Militar, mientras que otras unidades se mueven contra el búnker de Somoza en el Frente Norte y en los emplazamientos militares de Ia hacienda EI Retiro, en el Frente Sur. EI colapso de Ia Guardia Nacional de Somoza en Nicaragua daba lugar a que Ia Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional estableciera el Estatuto Fundamental, y bajo el Artículo 24 decretaba Ia creación de un “Ejército Patriótico “.

Los guerrilleros se organizan en esos momentos en los batallones Rolando Orozco y el Gaspar García Laviana de Managua; el Blas Real Espinales queda localizado en Chinandega y el Carlos Manuel Jarquín en control de León. Se establecen unidades similares en Matagalpa, Jinotega y Chontales. Esas formaciones serian Ia piedra base del nuevo Ejército Popular Sandinista (EPS), establecido oficialmente el 22 de agosto de 1979. En su apogeo en 1986, eI EPS llegaría a alistar a unos 134.000 hombres, entre ellos 60.000 efectivos de los cuadros permanentes (Fuerzas Regulares) y con el resto representado por milicianos y reclutas del Servicio Militar Patriótico (SMP). Se agregaban a estos Ias unidades bajo el control del Ministerio del Interior, como las Tropas Guarda Fronteras (TGP) y Ia Policía Nacional.

En 1988, el EPS disponía 10 batallones regulares de infantería motorizada-mecanizada y 12 contrainsurgencia, apoyados por unos 240 de reserva y milicia, equipados con 150 carros de combate, 250 vehículos blindados, más de 600 piezas de artillería pesada, casi 400 cañones contracarro y centenares de morteros. Las fuerza aéreas y de Ia defensa aérea disponían de 3.000 hombres, 60 helicópteros de transporte y 13 de ataque. Todos estos materiales y equipos serían de procedencia soviética, calculándose que Nicaragua recibió hasta 300.000 ejemplares del fusil AKM y miles de ametralladoras y lanzacohetes de ese origen.

foto: Un RPG-7 de Nicaragua (foto R. Torrento vía J. Montes).

Para complicar el panorama, los Estados Unidos empezaron a equipar a los contrarrevolucionarios (contras) que atacaban Nicaragua desde Ias fronteras de Honduras y Costa Rica. Eventualmente, estos rebeldes recibirían equipos también de origen soviético. Saltamos de esos días históricos a los de ahora.

El fantasma de esas guerras asusta aún a los centroamericanos. Y es que sus restos, muy tipificados por el AKM, se pueden observar en Material de origen soviético en Nicaragua todos los rincones de esas tierras.

En Guatemala aún se ven elementos de reacción de Ia Policía Nacional Civil patrullando Ias calles con AKM y fusiles ametralladores RPK. Los encontramos en Panamá, donde Ia Policía Nacional sólo tiene AKM. Lo mismo sucedió en El Salvador recién terminado el conflicto, hasta que los Kalashnikov fueron sustituidas por GaIiIy metralletas SAF.

Resulta que, al parecer, se encontraban alijos de armas a diario y los fusiles rusos eran los favoritos para armar a los agentes que tenían que enfrentar a los bandoleros y ex combatientes bien armados. El problema es que también han sido los favoritos para equipar a los enemigos del orden.

El peligro de que armas de combate cayeran en manos terroristas se hizo evidente con Ia captura de sendos arsenales en Nicaragua, pertenecientes a Ias guerrillas salvadoreñas, varios años después que se firmara el tratado de paz en ese país. Otro multimillonario perteneciente a Ia guerrilla guatemalteca fue descubierto poco después en Managua. Más recientemente se daría el escándalo de miles de fusiles AKM de Ia Policía nicaragüense que habían sido enviados a Ia guerrilla y narcotraficantes colombianos a través de una venta ficticia. El caso no está aislado en Nicaragua por su enorme arsenal, sino también a otros países del área, donde se han dado transacciones de armas sospechosas. A esto agreguemos el estado miserable de Ia economía nicaragüense, con lo cual el mercado negro se ha quedado inundado con los AK-47. La prensa panameña indicaba que era posible encontrarlos a lo largo de Ia frontera con Costa Rica a un precio menor de los 100 dólares. En Honduras se han arrestado a varios presuntos traficantes, confiscándose cientos de AKM y otro material camino a Colombia.

En uno de los escándalos másngrandes, 5.000 AKM nicaragüenses pasaron a manos de Ia guerrilla de Colombia. El AKM ha sido producido en muchas partes del mundo y casi todas Ias variantes están presentes en Centroamérica.

foto: Nicaragua cuenta con una importante cantidad de AKM (foto H. von Santos).

El Dragunov SVD, en particular, ha encontrado el favor en Ias unidades de élite de varios de los países centroamericanos. Además de Nicaragua, se ha visto en Ias manos de Ia Policía Especial de Apoyo de Costa Rica, los francotiradores del Comando de Fuerzas Especiales salvadoreños y los tiradores especializados de Ias nuevas unidades de reacción de Ia PNC de Guatemala. Utiliza el mismo cerrojo y mecanismo del AKM, pero su diseño es optimizado para el disparo de precisión, utilizando el calibre 7,62x54 mm-R. Cuenta con una mira PSO-1 y se le atribuye un alcance de más de los 1000 m.

Otra arma muy apreciada por Ias fuerzas especiales salvadoreñas, así como por el Ejército de Nicaragua, es el RPG7. Se suma al arsenal de armas antitanque el RPG-18, catalogado competidor del modelo norteamericano M72 LA W, consistiendo de un proyectil en un contenedor-lanzador desechable con un peso de 2,7 kg. y un alcance de 200 m. Las Fuerzas de Defensa de Panamá utilizarían una buena cantidad de estos contra Ias fuerzas norteamericanas en Ia Operación Causa Justa de 1989. Otro material frecuente es el SPG-9, que es un fusil sin retroceso de 73 mm. El peso del lanzador es de 60 kg., con capacidad de lanzar Ia cabeza explosiva a una distancia de hasta los 1.960 m., penetrando hasta 400 mm. de blindaje.

El inventario total del arsenal en Nicaragua de origen soviético para 1990 se calculaba en:

. 150 carros de combate medios T54/T55M

. 30 carros de combate ligeros PT-76

. 150 transportes blindados BTR-60

. 50 transportes blindados BTR-50

. 102 transportes bLindados BTR-52

. 50 transportes blindados BTR-40

. 36 obuses D-30 de 120 mm.

. 60 obuses D-20 de 152 mm.

. 33 cohetes múltiples Type-63 de 107 mm. chinos

. 20 cohetes múltipLes BM-21 de 122 mm.

. 332 cohetes simples Grad-IP de 122 mm.

. 24 morteros pesados de 120 mm.

. 4 morteros pesados de 160 mm.

. 300 piezas ZLI-23-2 de 23 mm. antiaéreas

. 300 ZPU-1, 2 y 4 de 14,5 mm. antiaéreas

. 2116 MANPADS

. 354 cañones antitanque Z1S-2 de 57 mm.

. 83 cañones antitanque ZIS-3 de 76 mm.

. cañones antitanque M 1944 de 100 mm.

. 10 cañones sin retroceso de 82 mm.

. 579 morteros de 82 mm. M1937.

El Ejército de Nicaragua

Ei EPS se organizó con 25.000 efectivos entre 1980 y 1983,después de Ia caída de Ia Guardia Nacional, distribuidos en un Batallón de Infantería Motorizada, tres acorazados, 12 de Infantería, 3 de Infantería Ligera, 1 de Ingenieros, un regimiento de Defensa Antiaérea, bajo control de Ia Fuerza Aérea, y dos de Artillería de Campaña, de 3 batallones cada uno. La situación que se vive poco después de Ia caída de Ia Guardia Nacional dicta que, en 1981, Ia Junta de Gobierno decrete un estado de emergencia económica y en 1982 se proclama el estado de sitio. Para ese entonces ya se esperaba un aumento del Ejército a 60.000 reservistas, 4.000 guardias de fronteras y una milicia civil de otros 40.000. Además, para asegurar la seguridad interior, había unos 3.000 soldados dependientes del Ministerio del Interior. Empezó a recibir equipos de combate, calculándose que, en 1982, contaba ya con importantes cantidades de carros T-54 y T-55, 40 autoametralladoras y más de 100 VAP de diversos tipos, todos de origen soviético.

foto: Carros de combate ligeros PT-75 en Nicaragua (foto J. Montes).

Los datos proporcionados por el Departamento de Estado es esas fechas dicen que, en 1984, Nicaragua había recibido 66 T55, 28 PT-76, 63 transportes blindados de tropas BTR-52 y 3 BTR6O, 26 de reconocimiento BRDM-2 y otros dos de Ia variante de guerra química BRDM2 RHK, así como 18 cañones antitanque S-60 de 57 mm. y 12 modelos de 152, así como 4 camiones descontaminantes ARS-14 y cientos de Ural y Zîi. La marina de Guerra Sandinista incorporó dos torpederos Sin Hung de Corea del Norte y un Zhuk, así como 4 barreminas K8 y dos más de Ia clase Yevqenya, mientras que Ia Fuerza Aérea se equipaba con 8 helicópteros de ataque Mi-24/25 y por lo menos 5 Mi-8. Directamente de la Unión Soviética se habían recibido 900 ton. de pertrechos en 1981, 3.400 en 1982, 3.759 en 1983 y 6.500 en 1984. Desde Bulgaria llegaban 2.900 ton. en 1982, 6.600 en 1983 y 9.200 en 1984. Cuba contribuía con 240 en 1984 y Ia Alemania del Este suministraba 1.980 en 1983 y 2.260 en el siguiente.

Con este material se reequipaba completamente el EPS y en 1984 disponía de 40.000 regulares y 75.000 reservistas, distribuidos en varios batallones, incluyendo 14 de infantería regular y otros tantos de irregulares, a los que se sumaban miles de efectivos del Ministerio del Interior, entre los que se contaban 2.000 de la Brigada de Tropas Pablo Ubeda. Cinco batallones regulares eran de Infantería Mecanizada o acorazados, con más de 110 T55, 30 anfibios PT76, más de 100 blindados de transporte BTR-152 y 200 BTR6O. El apoyo vendría por parte de unas 60 piezas de artillería pesada con obuses D30 de 122 mm. y D20 de 152, así como unos 24 lanzadores de cohetes 8M-21, fusiles antitanque, morteros de 82 mm., alrededor de 3.500 camiones IFA W50 y unos 800 vehículos utilitarios (jeep) WAS. Llegaron seis aviones An-2, más de 50 helicópteros Mi-18/17HP Hip, Mi-2 Hoplite (polacos) y Mi-24/INDS. La defensa antiaérea sumaba modelos soviéticos de piezas ZPU-4, ZU-23, M-1939, y K-510 de 100, además de misiles tierra-aire SA-7/SA-14.

La Fuerza Aérea/Defensa aérea (FAS/DAA) llegaría a operar unos 6 An-26 y algunos aviones An-32, que pasarían luego a manos civiles. El An-26 Curies ideal para su uso en Centroamérica. En su interior se pueden acomodar hasta 40 soldados con sus equipos o 5.500 kg. de carga. Se sabe que durante los fuertes combates de Ia Operación Danto de 1988, el EPS utilizó a estos aparatos como bombarderos, lanzando bombas de caída desde Ia rampa trasera. El An-32 CIine es una versión mejorada del anterior y, por lo tanto, también una buena plataforma de transporte idónea en Ia región. Fue diseñado para obviar Ias limitaciones del An-26 en áreas calientes y elevadas. Tiene espacio para acomodar hasta a 50 soldados con sus equipos.

foto: Detalle de Ia torreta naval de un torpedero “Sin Hung” de origen norcoreano con dos ametralladoras rusas KPV, en servicio en Nicaragua (foto J. Montes).

Los primeros dos Mi-8MT Hip arribaron a Nicaragua en 1981, habiéndose recibido alrededor de 40 variantes cuando terminó el conflicto en 1990. Difiere principalmente con el Mi-17V en aviónica. Los dos son modelos biturbina, con Isotov TV3-117MT moviendo un rotor de 5 aspas superiores y uno de 3 de cola. Su interior le permite el transporte de hasta 24 soldados con sus equipos, o hasta 4.000 kg. de carga interior y 3.000 exterior. Esto les permite estar armados con una ametralladora 12,7 mm. en Ia nariz, con otras más ligeras en Ias puertas de entrada, así como lanzacohetes en montajes exteriores.

EI EPS se equiparía con una gran cantidad de armas antiaéreas ZEU-1, ZUP-1/2/4, ZU-23 y KS-19. En 1980, el Gobierno Sandinista envió a 70 pilotos a entrenarse en Bulgaria, previendo Ia entrega de aviones MiG-21, que le hubieran convertido en Ia formación más poderosa en Ia región, pues el Fishbed monta un un cañón 05h-23L de 23 mm., alimentado por 200 tiros, así como una gama de bombas y cohetes, incluyendo mísiles aire-aire R-60M, R-55 o R-13M. La FAS/DAA operaría con ellos desde los aeródromos y bases aéreas de Augusto César Sandino, Blue fields, Corinto, El Bluff, Estelí, La Rosita, Montelimar, Punta Huete, y Puerto Cabezas. El 21 de abril de 1983, un vuelo de tres aparatos Ilioushin Il-76 de Ia Fuerza aérea de Libia se vio forzado a aterrizar en Brasil, después que uno de ellos tuviera problemas en un motor. En su interior se encontraron los primeros de un lote de 17 aviones Aero L39 Albatross en ruta a Nicaragua, de origen checoslovaco.

A finales de 1984, eI carguero soviético Bakuriani entregaría lanchas rápidas y repuestos para los 12 Mi-8 ya entregados. En esos días, el mercante búlgaro Christo Botov llevó a El Bluff los primeros 4 de los 18 Mil Mi-25 que arribarían a Nicaragua, que es Ia designación de exportación del temido Mi-24D Hind, y a su vez este es una variante optimizada para el combate del Mi-8MT. Esto alivia Ia logística, pues se comparte el mismo motor TV3 -117, pero su fuselaje ha sido rediseñado, proveyéndole al piloto y al ingeniero de armas una posición en tandem. En Ia nariz del aparato se monta una torreta con una ametralladora de 12,7 mm., mientras que tiene un total de 6 puntos de ajuste en sus alas, que usualmente se equipaban con lanzacohetes UV 32-57 con 32 de 57 mm.

Recaerían sobre los helicópteros del EPS Ias principales acciones de combate de Ia Operación Diciembre Victorioso, a finales de 1984. Se transportarían miles de tropas desde el interior del país hasta Ia frontera con Honduras. Entre agosto y septiembre de 1985 Ia Fuerza aérea de Honduras (FAH) se encontraba apoyando activamente a los rebeldes de Ia Contra que operaban frente al EPS en Jalapa.

Los sandinistas respondían enviando unidades de Mi-8 y Mi-25 y, el 13 de septiembre, se reporta que un F-86 de Ia FAH logró forzar Ia bajada de un Mi-25. En diciembre de 1988, el piloto Edwin Estrada Leiva desertó del EPS, volando su Mi-25a Honduras. Otros dos serían derribados en fuertes combates, con uno atribuyéndosele a un misil portátil el 5 de marzo de 1987 y otro cayendo el 19 de junio de ese mismo año. Al final del conflicto, Ia Contra se acreditaría el derribo de 6 Mi-8, mientras que se atribuye a un F-5Ede Ia FAH el derribo de un Mi-17 en San Andrés Bocay, en marzo de 1987.

foto: Un convoy de camiones nicaragüenses (foto oficial Vía J. Montes).

El fin de Ia guerra trajo Ia drástica reducción de medios y así, en 1992, Nicaragua vendió 7 Mi-25, 12 Mi-17, 120 misiles SA-14 y SA-16, 30 piezas ZU-23 y seis radares P-12 y P-19 al Perú, con otros pertrechos siendo entregados a Ecuador. Sólo quedarían en servicio 15 Mi-17 y dos Mi-25 con uno de ellos ahora preservado como monumento en Ia entrada de Ia Base Aérea de Sandino, y uno mas recientemente almacenado dentro del mismo lugar. La operabilidad todavía de los Mi-17 en Nicaragua, después de 25 años de servicio constante, con Ia mitad de ellos bajo condiciones de combate, demuestra Ia durabilidad y calidad del producto.

En cuanto a Ias unidades navales, teniendo en cuenta los equipos adquiridos por Nicaragua entre 1984 y 1986, se recibieron, vía Tunes, un total de 4 barreminas costeros de Ia clase Yevgenya (Tipo 1258), de 90 ton., propulsados por dos motores diesel de 400 CV, dándoles una velocidad de hasta 11 nudos y un radio de acción de 300 millas. Cuando visitamos Ias instalaciones del Distrito Naval del Pacifico ya sólo funcionaba uno ocasionalmente. Las unidades Grif (clase Zhuk, del Tipo 1400) fueron numerosa de Ia Marina de Guerra Sandinista. Un total de 11 de ellas llegarían entre 1982 y 1989. Cada una, de 75 pies de eslora, montaba dos motores diesel M50 F4, de 2.400 CV, lo que les daba una velocidad de 30 nudos y un alcance de 1.100 millas a 15 nudos. Su armamento sería ligero, generalmente limitado a dos montajes dobles de ametralladoras de 14,5 mm. en torretas a proa y popa.

EI actual Ejército Nacional de Nicaragua ha heredado todo este material bélico y Ia mayor parte se encuentra en mal estado. Sobreviven unos 41 T55M, con un peso de 35,43 ton. (36.000 kg.), equipados con un cañón de 100 mm. Los blindados son unos 30 BRDM-2 y 64 de transporte BTR 60P Tienen un peso de 10,14 ton. y capacidad para transportar a una escuadra de infantería mecanizada de hasta 14 hombres en su interior.

Su talón de Aquiles lo constituye Ia pobre coraza de tan solo 14 mm. y sus dos motores son GAZ-498 V6 de gasolina de 90 CV a 3.400 rpm. Se usa en menor grado el tractor de oruga de artillería MT-BL, con un blindaje de 10 mm., y un peso de 11,71 ton. Decenas de T-54 y PT-76, así como transportes BTR-152 y BTR-50 están almacenados.

En términos castrenses se hace necesaria Ia repotenciación de los carros de combate T-55, muy probablemente con los mismos ingenios desarrollados para los modernizados IT-67 de Israel. Los BTR-60 y los BRDM también lo necesitan con un poderoso motor diesel que les permita una mayor eficiencia y alcance. Es de interés que se han remozado algunos camiones rusos, adaptándoles motores Mercedes para tener una mejor prestación y rendimiento ya que se encuentran fácilmente en el mercado comercial. Por otro lado, el parque completo de BTR-60 podría intercambiar sus dos motores de gasolina por otro Mercedes. Sin embargo, hay que reconocer que Ia nación no se encuentra en pie de guerra y, de estos materiales, sólo el parque aéreo y naval tiene prioridad para Ia seguridad nacional.

La flota está gastada. Podemos mencionar que un huracán en 1989 hundió un barreminas Yevgenya y dos patrulleros Grif y el Mitch, de 1998, desbarató la economía nacional. Existe una verdadera tarea de servicio de rescate naval asociada al servicio. AI menos dos de los cascos Sin Hung que pudimos examinar en Potosí se veían en buenas condiciones y aún mantenían sus dos torretas de ametralladoras pesadas de origen soviético de 14,5 mm., con otros tres cascos que parecían reparables. Se esperaba también poder restaurar al servicio algunos patrulleros Zhuk, repotenciados con motores comerciales, pero esto no se ha hecho realidad y Ia Fuerza naval del Ejército de Nicaragua solo mantiene algunas lanchas patrullando Ia costa pacífica y una presencia muy reducida en el Atlántico. En ese entonces aún se operaba un Yevgenya en calidad de patrullero.

foto: Un barredor de minas ahora convertido a patrullero en Nicaragua, el P-510, entregado por la Unión Soviética vía Cuba (foto J. Montes).

A principios del 2005, la Ley No.518 aprobaba un presupuesto de 1,2 millones de dólares exclusivos para el mantenimiento de equipo del Ejército Nacional, una cantidad insuficiente. El presupuesto de Defensa Nacional se mantiene en alrededor de 32 millones de dólares. Se logró un alivio en el 2003 con Ia llegada de un paquete por parte de Rusia, lo cual se aprovechó para restaurar los 9 Mi-17 sobrevivientes y dos An-26.

EI “Iqla”

Poco después de Ia ofensiva de Ia guerrillera salvadoreña de 1989, los subversivos del FMLN disparaban por primera vez mísiles portátiles SA-7 contra los aviones de Ia Fuerza Aérea salvadoreña. Seguidamente aparecían en el frente de combate los SA-14 y SA-16, con los que se pudieron derribar un par de aparatos del Gobierno, incluyendo un A-378 y un AC-47.

Habían llegado desde Nicaragua, pero en una entrevista al oficial sandinista Carlos Ernesto Gracia este afirma que su país se encargó de proporcionar los medios para que tuvieran acceso a Ia tecnología capaz de neutralizar a Ia aviación salvadoreña, pero los misiles los consiguieron los mismos rebeldes del FMLN, muy probablemente en Corea del Norte. Saldrían entonces dos aviones cargados con 64 misiles. Uno de los aviones se estrelló, pero otro aparato logró entregar 30 ó 32. Se sabe que después el Ejército Popular Sandinista verificó que varios SA-16 habían sido transferidos de los arsenales del Estado a los guerrilleros del FMLN, resultando en Ia captura de algunos oficiales nicaragüenses

El fin de las guerras revolucionarias y el del régimen Sandinista en realidad sofocaron un poco Ia preocupación de que dichas armas fueran utilizadas contra blancos civiles. De acuerdo a un informe publicado en Nicaragua, fuentes de inteligencia militar de los Estados Unidos aseguran que se entregaron 250 misiles portátiles a los Contras, que combatieron al régimen Sandinista durante Ia década de los ochenta. De estos, 80 eran del modelo C2M de fabricación soviética y obtenidos en el mercado negro y 170 Redeye norteamericanos. De acuerdo a estos mismos datos, en el momento de su desmovilización, en 1990, entregaron 81 Redeye al Grupo de Observadores de Ias Naciones Unidas en Centroamérica (ONUCA), en Nicaragua, y 37 en Honduras. De éstos últimos, según publicaciones periodísticas de los noventa, 28 eran C2M.

EI mismo informe ofrece el testimonio de Luis Fley González, jefe del Comando Regional 15 de Septiembre de los rebeldes, indicando que sus hombres se entrenaron en Ia Isla del Cisne (Honduras) y se recibieron 200 ingenios tierra-aire, todos del tipo Redeye. De ellos, 60 fueron repartidos a los grupos guerrilleros y 140 quedaron en las bodegas de las bases hondureñas de Palmerola y EI Aguacate. De los entregados a Ia guerrilla, 15 fueron empleados contra blancos del Ejército sandinista y el resto a los norteamericanos. Por su parte, el Comandante Johnson indicó que se le encomendó al enlace del Departamento de Estado, David Lindwali, rastrear los no utilizados en poder de los rebeldes y recuperarlos o destruirlos, devolviéndole unos 35. Admite haber utilizado 4 de sus 6 ejemplares, impactando contra helicópteros del EPS, mientras que otros dos fueron dañados. Ofrece el detalle que uno fue empleado contra un blanco en Ia pista del Carmen el 10 de junio de 1987; otro en Cuatro Esquinas de Buu, al Norte de Río Blanco, en septiembre de 1987; uno más en Bilampí y el cuarto se utilizó en Aguacate. En total, los Contra se atribuyen seis helicópteros derribados por misiles.

Otros ex comandantes rebeldes descartan Ia compra en el mercado negro, viniendo todos directamente de los arsenales norteamericanos.

¿De dónde llegaron los C2M entregados a ONUCA en Honduras?. No hay duda que algunos de ellos fueron capturados directamente al EPS y se asegura que sólo durante Ia Operación Olivero, cuando los rebeldes ocuparon el triángulo en el centro del país, se capturaron 22, y en total se estima que el EPS perdió aproximadamente 60 misiles en combates.

foto: Un An-26 bimotor en Ia Base Aérea de Sandino, en Managua (foto J. Montes).

En el 2003, el Gobierno de Nicaragua aceptó estar en posesión de 2.116 MANPAD, complementados con unas 400 piezas de 23 mm. La verdad que todo comenzaría en el 2002, durante una reunión de representantes centroamericanos, cuando el canciller nicaragüense, ante Ia sorpresa de todos, ofreció Ia destrucción de Ias armas de destrucción masiva, aclarando días después, que se refería a los misiles portátiles antiaéreos del Ejército. Sin embargo, los líderes militares afirmaron que estarían dispuestos a deshacerse de ellos si Honduras hacia lo propio con sus cazas F-5E, pero estos lo rechazaron. Jacinto Suárez, diputado en el Parlamento Centroamericano (Parlacen) y dirigente del FSLN, explicó que Ia antigua Unión Soviética le entregó a Nicaragua en Ia década de los ochenta un lote de más de 2.000 COM y C4M tierra-aire (apodados flechas). Se estima, en realidad, que el EPS recibió unos 3.000 misiles, incluyendo C-2M (SA-7), C-3 (SA-14) y 9k31O Igla (SA-16).

Se ha mencionado Ia disposición de algunos misiles a manos de mafias en México. Luego surgieron detalles que Ia policía de Nicaragua había localizado uno en desuso en manos de dos empresarios locales.

Pero en un reverso de Ia historia, uno de los involucrados declaró en audiencia que pertenecía a Ia dotación de cohetes que Estados Unidos le suministró a los Contras que combatieron al sandinismo en los ochenta y no provenía de los arsenales del Ejército.

Se habló de un posible interés por parte de grupos extremistas árabes o de Ia narcoguerrilla colombiana por los misiles. Se habla que oficiales de EEUU sugieren que elementos del Ejército de Nicaragua mantienen un escondite secreto de SA -7 no inventariados por inspectores internacionales. Con todo, estos reportes no han sido verificados y sus fuentes son dudosas y, probablemente, se trata de desinformación para presionar a los nicaragüenses para que se destruya el arsenal completo. Hasta el ex comandante sandinista Edén Pastora aseguró que el Gobierno de Nicaragua está obligado a destruir los misiles SAM-7 de su arsenal por un viejo acuerdo entre ellos con Estados Unidos. Indicó que fue suscrito en Manzanillo (México) en Ia década de los ochenta.

Lo cierto es que después de ese fiasco diplomático, el presidente Enrique Bolaños ofreció Ia destrucción unilateral del arsenal. Los oficiales norteamericanos aceptaron gustosos el ofrecimiento y se estableció un plan de eliminación en noviembre del 2003, destruyéndose los primeros 300 misiles en mayo del 2004, en presencia de representantes de Washington, y se hizo lo propio con otros 333 en julio en El Papalonal, a unos 50 km. En esa oportunidad, el subjefe del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, general César Delgadillo, expresó que se esperaba recibir ayuda por 80 millones de dólares en aviones, helicópteros, radares y lanchas patrulleras a cambio de su acción.

Se reveló que los militares deseaban quedarse sólamente con el 20 por ciento de unos dos mil ingenios que poseían originalmente, siempre y cuando los Estados Unidos proporcionaran a cambio los mencionados equipos necesarios para mejorar Ia defensa nacional.

Foto: Detalles de la nariz y del armamento del Mi-25 “Hind” (foto J. Montes).

La destrucción se detuvo, pero no antes de deshacerse de unos 1.100 ejemplares. El Legislativo, dominado por liberales y sandinistas, aprobó a finales del 2004 una Ley de Armas que le impide al presidente Bolaños esas actuaciones sin su permiso. A principios del 2005, el ministro de Defensa de Nicaragua, José Adán Guerra, reiteró a una delegación de funcionarios estadounidenses que su país pretendía guardar Ia quinta parte de su arsenal de misiles antiaéreos soviéticos, como parte de su reserva estratégica. Pero Estados Unidos insistió en que fuera total y unilateral y sin comprometerse a más. Al final se han tenido que conformar con saber que existe un inventario y están bajo seguridad gubernamental.

Los países de Centroamérica padecen una falta completa de medios de defensa aérea, pero nadie quiere ver los misiles portátiles en países tan pobres, que fácilmente podrían terminar en manos de terroristas o grupos extremistas. Sin embargo, Ias naciones que exigen su destrucción fallan en ofrecer alternativas.

Nicaragua carece completamente de aviones de combate y su única garantía disuasiva lo constituyen dichos medios antiaéreos. Con los MANPAD, Nicaragua tiene un sistema de defensa efectivo, aunque los acuerdos de Chicago le impiden dispararlos contra aviones de contrabandistas y, en general, civiles. El país centroamericano ni siquiera tiene un avión de combate que pueda hacer algún tipo de chequeo.

Por otro lado, los problemas territoriales entre los países de Ia región son preocupantes. Nicaragua ha enviado tropas a Ia frontera con Honduras bajo el manto de combatir Ia criminalidad en Ia frontera, lo cual ha llevado a protestas de ese país. No es un secreto que esas disputas condujeron a Ia movilización y, en algunos casos, a choques. La historia entre El Salvador y Honduras es similar. Cuando solicitamos autorización de este último país para visitar varias guarniciones en Ias cercanías del límite Sur (con Nicaragua y EI Salvador), Ia negativa fue rotunda.

La realidad económica y Ia corrupción en los países centroamericanos hacen muy posible Ia venta ilegal de uno de esos misiles a indeseables. Por otra parte, Ias disputas territoriales y desplantes militares de Honduras, Nicaragua y El Salvador continúan hasta estos días. La preocupación por mantener un balance del poderío es palpable y real para los líderes de esas naciones y Ia simple destrucción de esas armas no resuelve el dilema.

EI sistema de defensa aérea actual de Nicaragua depende de misiles portátiles y cañones pequeños de tiro rápido, que permiten acciones creíbles hasta los 1.500 m. Los C-2M y C-3M1 que posee tienen un alcance de hasta los 4.200 m. y 2.300 en altura, mientras que el 9k310 Igla es más efectivo y llega a 5.000 y un techo de 3.500. Tanto el C-3 como el 9k310 están equipados con guía infrarroja, que permite el disparo en cualquier ángulo contra el objetivo.

El C-2M, al igual que el Rede ye, para mejorar Ias posibilidades de éxito tienen que dispararse contra los motores, después de su ataque, apuntando y siguiendo Ia estela térmica. Los cañones de 23 mm. impactan a una distancia de hasta 2.500 m., con un techo efectivo de 1.500. Sin duda están son las más útiles del Ejército para garantizar la seguridad e integridad del territorio nacional. Efectivamente, en declaraciones del mayor José Antonio Urbina Barbereba, jefe de Ia Artillería antiaérea de Ia Fuerza Aérea del Ejército, el sistema nacional de defensa aérea sincroniza Ia utilización de los misiles con estas baterías de ZU-23 para defender la Capital y puntos estratégicos, económicos y militares en todo el territorio. Los sistemas dobles ZU-23-2 son armas limitadas al buen tiempo diurno.

La combinación de estas armas es decididamente efectiva y disuasiva. Sus capacidades les permite una buena probabilidad de derribo contra aviones A-37B de Honduras, Guatemala y El Salvador y los Tucano, C-101 (que están inoperativos), SMB-2 y F-5E de Honduras. Sin embargo, son de efectividad marginal contra los de última generación, como los F-18 o F-16. Una de Ias ventajas de los misiles portátiles es que pueden ser utilizados desde patrulleras.

Recordemos que Nicaragua perdió una serie de navíos en acciones de combate contra Ia Fuerza Naval de Honduras.

Revista Defensa extra 79, septiembre 2006, Julio Montes

 


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