Se efectuaron conjuntamente tareas de planeamiento, conducción de las mismas misiones, la regulación jurídica internacional aplicable a la interdicción marítima, el empleo de tecnologías adecuadas para la efectividad de las operaciones y también, el uso de sistemas aéreos no tripulados para reconocimiento de los objetivos a tomar y el apoyo a la toma de las decisiones tácticas en el entorno.
Inserción en navíos sin colaboración de la tripulación
Se practicaron los procedimientos de abordaje cooperativo y no cooperativo (habitual el no cooperativo en buques chinos), técnicas de inserción táctica desde embarcaciones neumáticas de casco rígido, tipo Zodiac, la utilización de drones y todas las requeridas para el acceso a navíos mediante ganchos de escalada, descenso por cuerda rápida o fast rope desde helicópteros y otras formas de inserción en navíos donde posiblemente su tripulación no colabore.
Los subfusiles STEYR son plenamente eficaces y prácticos para este tipo de misiones. Foto: Armada Argentina
El movimiento en espacios confinados y el posible combate en espacios mínimos o aislados, formó parte de los entrenamiento, no es fácil conducirse en un buque repleto de compartimentos estancos o reducidos, más aún con la orden de no causar bajas a la tripulación del navío. También se realizaron adiestramientos con medios de visión nocturna, a la vez que se practicaron las técnicas básica de medicina táctica, tras los varios ejercicios que se realizaron en forma conjunta, llego el tiempo de la evaluación de ambas delegaciones para continuar promoviendo instancias de cooperación bilateral, para mejorar las capacidades de los Buzos Tácticos argentinos en el marco de las nuevas realidades del combate moderno. (Luis Piñeiro / Fotos Armada Argentina)






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