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Martes, 16 de junio de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

El cazabombardero Sukhoi Su-34ME en la Fuerza Aérea de Argelia

Su-34ME en Argelia
Su-34ME en Argelia

Imágenes recientes ampliamente difundidas en internet han puesto fin a las especulaciones que persistieron durante el año pasado, después de que apareciera un cazabombardero Sukhoi Su-34ME portando claramente las insignias de la Fuerza Aérea Argelina. Las imágenes, publicadas por el foro Forces DZ, fueron tomadas probablemente en la base aérea de Laghouat, en el centro de Argelia, una instalación que tradicionalmente alberga los bombarderos tácticos de la fuerza aérea del país. Lo llamativo de estas imágenes es que las aeronaves aparecen con un camuflaje azul, en un claro contraste con las fotos tomadas anteriormente durante la fase de entrenamiento de los pilotos en Rusia, cuando lucían un esquema de pintura desértico que despertó una oleada de especulaciones sobre la identidad del cliente final.

  • Su-34ME en Argelia: Confirmada la incorporación del cazabombardero con insignias argelinas, primer operador extranjero.
  • Capacidades: Variante cercana al estándar Su-34M con aviónica mejorada, guerra electrónica y adaptación a entornos desérticos.
  • Modernización: Parte de un paquete que incluye Su-35 y Su-57, reforzando la capacidad de ataque y disuasión regional.

Qué revelan las imágenes sobre la versión argelina

En agosto de 2025, se difundieron imágenes de aviones Su-34M con pintura desértica sin información oficial sobre el país comprador; en aquel momento, Irán figuraba como uno de los candidatos probables junto a Argelia. Sin embargo, la aparición de las aeronaves con los distintivos argelinos ha cerrado este debate, revelando que Argelia era el destino real de este lote, convirtiéndose en el primer operador de este bombardero fuera de Rusia. Se estima que el primer lote recibido por Argelia a finales de mayo consta de al menos dos aviones Su-34ME.

Las fotos que circulan desde el año pasado revelan que el Su-34ME argelino no es una copia exacta del modelo ruso estándar, sino que incorpora una serie de modificaciones visibles y no visibles. Las aeronaves se muestran equipadas con luces LED en el tren de aterrizaje delantero, una tecnología derivada del Su-57, mientras que la mayoría de los aviones rusos estándar todavía emplean luces convencionales. También se han observado pequeñas aletas y protuberancias detrás de la cabina que no estaban presentes en modelos anteriores, las cuales probablemente formen parte del sistema de autodefensa o guerra electrónica.

Las diferencias se extienden a los sistemas de comunicación y de identificación amigo-enemigo (IFF) personalizados, con un paquete de aviónica actualizado que incluye una interfaz mejorada para la integración de sensores del radar frontal multimodo, radares laterales, sistemas optoelectrónicos y computadoras de misión más modernas, además de una adaptación específica para operar en ambientes cálidos y polvorientos.

De este modo, la versión argelina resulta técnicamente más avanzada que las primeras variantes del Su-34 ruso que precedieron a las actualizaciones de la generación "M", sin que esto signifique necesariamente que sea superior a las unidades más recientes que entran en servicio con las propias fuerzas rusas, ya que el núcleo de la plataforma (radar, computadoras y sistemas de armas) se mantiene en una generación similar. El factor determinante en su capacidad de combate real dependerá de su doctrina de uso, las municiones integradas y el nivel de acoplamiento dentro de la red de mando y control argelina, más allá de la propia plataforma.

El acuerdo de 2019 y seis años de espera

La adquisición de estos aviones no responde a una decisión reciente; los orígenes del acuerdo se remontan a 2019, cuando Argelia solicitó los Su-34ME como parte de un paquete más amplio que también incluía cazas Su-57E y Su-35SE, con entregas previstas inicialmente antes de 2026. No obstante, la invasión rusa de Ucrania y el consiguiente desgaste de las líneas de producción rusas obligaron a Argelia a afrontar una espera de seis años antes de que Moscú comenzara a cumplir gradualmente sus compromisos.

Estas entregas se enmarcan en un proceso de modernización continua de la fuerza aérea argelina, que ha experimentado una aceleración notable en tiempos recientes. En febrero de 2025, Argelia confirmó la recepción de sus primeros aviones Su-35, y para finales de ese mismo año recibió sus primeros cazas de quinta generación Su-57. Con la llegada del Su-34M, se completa el paquete triple contratado por el país, lo que refuerza la interoperabilidad y el soporte logístico con los demás cazas rusos que constituyen la columna vertebral de la Fuerza Aérea Argelina, encabezados por el Su-30MKA. Asimismo, la reanudación de estos suministros refleja la recuperación de la capacidad rusa para exportar aeronaves militares, en un intento por conservar su cuota en el mercado internacional frente a una competencia china y occidental cada vez más intensa.

Laghouat y el futuro de la flota de Su-24

La elección de la Base Aérea de Laghouat para recibir las nuevas aeronaves tiene un significado claro, ya que alberga la 4.ª Ala de Apoyo a la Penetración, que opera los bombarderos Su-24MK2. Por su parte, los aviones de reconocimiento Su-24MRK2 están asignados a la 5.ª Ala de Reconocimiento y Guerra Electrónica en la base aérea de Ain Oussera. De este modo, el Su-34 se perfila como el sucesor natural y complemento del sistema de bombardeo de largo alcance establecido en el centro del país.

Sin embargo, la llegada del nuevo bombardero no implica necesariamente el retiro inmediato de la flota de Su-24. En 2020, Rusia comenzó a modernizar el primer lote de bombarderos Su-24 argelinos; seis aviones fueron actualizados en una planta de la ciudad rusa de Rzhev al estándar Su-24M2. Esta mejora incluyó la instalación del sistema de puntería SVP-24, que permite atacar objetivos con precisión incluso empleando bombas no guiadas, una actualización basada en la experiencia de las operaciones rusas en Siria. Argelia posee más de 30 bombarderos Su-24 que entraron en servicio en 1989, y esta modernización garantiza la extensión de su vida útil, lo que significa que operarán junto al Su-34 durante los próximos años. Este factor podría explicar el número relativamente limitado de unidades Su-34 contratadas, que según se informa ronda únicamente las 14 aeronaves. No obstante, a medio plazo, es previsible que el número de Su-34ME se duplique al menos a medida que los Su-24M2 sean retirados definitivamente del servicio.

Lecciones de la guerra de Ucrania: el escenario más exigente

El acuerdo argelino no puede analizarse de forma aislada del intenso historial de combate acumulado por el Su-34 en Ucrania, siendo la aeronave que ha soportado la mayor parte de las operaciones de bombardeo rusas desde 2022. En Rusia, el Su-34 es considerado el principal vector de lanzamiento de bombas guiadas, junto con un empleo más limitado de los modelos Su-30SM y Su-35. La intensidad de su uso está vinculada principalmente a los regimientos de Su-34, que han ejecutado ataques sistemáticos contra concentraciones de tropas y equipos ucranianos, infligiendo daños significativos.

Según fuentes militares, de inteligencia y analistas ucranianos, el armamento principal del Su-34 hoy en día se centra en bombas equipadas con kits de guiado y planeo (UMPK) de calibres FAB-250, FAB-500 y FAB-1500. Los informes también han registrado el empleo de bombas pesadas FAB-3000 (de 3 toneladas de peso) con módulos de guiado UMPK, capaces de batir objetivos tácticos y operacionales a distancias de entre 60 y 80 km. Además, las versiones mejoradas UMPK-PD extienden este alcance a distancias que, según estimaciones ucranianas, podrían situarse entre los 150 y 200 km.

El Su-34 también tiene la capacidad de portar una variedad de misiles, entre los cuales figuran misiles de crucero como el Kh-55 y el Kh-65, empleados para atacar objetivos terrestres y navales con precisión. Su arsenal incluye asimismo misiles antibuque como el Kh-31A, diseñados para atacar buques de guerra. Además, el avión puede llevar misiles aire-aire como el R-77 y el R-73, utilizados en combates aéreos contra aeronaves enemigas, así como misiles antirradiación como el Kh-58, empleados para neutralizar los radares de los sistemas de defensa aérea. La aeronave puede transportar una carga útil de combate de hasta 8.000 kg distribuida en múltiples puntos de anclaje externos, lo que proporciona flexibilidad en la configuración de armas según la misión.

A este arsenal se ha sumado la munición merodeadora de largo alcance S-71K "Kotsur" con un alcance de 300 km y una ojiva de la clase OFAB-250-270, utilizada para atacar objetivos fijos con coordenadas predeterminadas en la retaguardia profunda. Esto se acompaña de una creciente integración entre el avión y estas municiones mediante actualizaciones electrónicas, lo que lo convierte en una plataforma de ataque en profundidad flexible y capaz de lanzar su armamento a la máxima distancia manteniéndose fuera del alcance de la mayoría de las defensas aéreas enemigas.

Sin embargo, este historial operativo ha conllevado un costo elevado. Las bases de datos de pérdidas basadas en confirmaciones visuales, como Oryx, señalan que entre 35 y 40 aviones Su-34 fueron destruidos o dañados irreparablemente hasta principios de 2026, lo que equivale aproximadamente a un tercio de la flota rusa anterior al conflicto. Las afirmaciones de Ucrania elevan esta cantidad a más de 50 o 60 aeronaves, aunque sin documentación visual en cada caso. La gran mayoría de estas bajas se atribuyen a sistemas de defensa aérea terrestre de medio y largo alcance, como los S-300, Buk, Patriot y NASAMS.

Ante el incremento de las pérdidas en 2022 y 2023, la doctrina de empleo rusa pasó de las incursiones profundas a altitudes medias al lanzamiento de bombas planeadoras guiadas desde el propio espacio aéreo ruso o desde zonas muy retrasadas tras la línea del frente, evitando así ingresar en la cobertura de los sistemas S-300 y Patriot. Informes de procedencia ucraniana y de la OTAN indican que el número de misiones de ataque directo de la aeronave sobre la línea de frente disminuyó en varios sectores, incrementándose la dependencia rusa en drones, artillería de cohetes y misiles de largo alcance como alternativas al ataque aéreo directo.

La ecuación de disuasión regional y los límites de las nuevas capacidades

En el contexto del Magreb, estos acontecimientos adquieren una dimensión que trasciende la renovación de la flota aérea. Marruecos opera actualmente un número limitado de baterías de defensa aérea, entre las que destaca el sistema de largo alcance Barak-MX, además de unas seis baterías Sky Dragon 50 y una batería del sistema de alcance medio SPYDER. Estas capacidades, de verse reforzadas en el futuro, podrían representar una amenaza real para los Su-34 argelinos, en especial considerando que el reducido tamaño de la flota argelina limita su tolerancia a pérdidas de desgaste como las sufridas por la flota rusa en Ucrania.

No obstante, la balanza no se inclina obligatoriamente a favor de la defensa. Si Argelia asimila las lecciones operativas de los primeros años del conflicto en Ucrania y adopta desde el principio una doctrina de bombardeo a distancia empleando municiones planeadoras y merodeadoras, en lugar de arriesgarse a incursiones directas dentro de la cobertura de la defensa aérea enemiga, podría lograr una ventaja táctica significativa, aprovechando la gran capacidad de carga útil del Su-34 y su aptitud para transportar armamento pesado a largas distancias.

En este sentido, el valor real de la transacción no reside únicamente en el número de unidades adquiridas, sino en las municiones que las acompañen, los sistemas de guiado y comunicación con los que se integren, y la capacidad de la Fuerza Aérea Argelina para estructurar una doctrina de empleo que capitalice la experiencia rusa en Ucrania, con sus aciertos y desaciertos. En todo caso, la llegada del Su-34 a Laghouat representa una evolución perceptible en las capacidades de ataque aéreo de Argelia, perfilando un nuevo equilibrio en el panorama aéreo de la región para los próximos años. (Alex Ribeiro)

 

 


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