Elementos del Frente Polisario lanzaron tres cohetes de artillería desde el este del muro de seguridad hacia los alrededores de la ciudad de Esmara, en el Sáhara Occidental, al mediodía del 5 de mayo. El ataque, que no provocó daños materiales pero dejó a una mujer herida que fue trasladada al hospital, representa una nueva violación del alto el fuego. El primer y el segundo proyectil cayeron cerca de la prisión local de Esmara, mientras que el tercero impactó en una zona próxima al cementerio de la ciudad, todos en terrenos baldíos.
Miembros de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental) se desplazaron rápidamente a los lugares del impacto, donde iniciaron una inspección sobre el terreno que incluyó la recogida de datos técnicos, la evaluación de los daños y la documentación de las huellas del impacto, en el marco de sus tareas de vigilancia de violaciones. El objetivo declarado es elaborar un informe detallado que será elevado al secretario general de la ONU, António Guterres, en medio de esfuerzos internacionales para preservar la calma en la región.
Por otro lado, el Frente Polisario reivindicó el ataque en un comunicado en el que afirmó que sus unidades ejecutaron un "bombardeo concentrado" contra bases de retaguardia del ejército de ocupación, hablando de grandes pérdidas en sus filas. Esta afirmación contradice los datos sobre el terreno, que no señalan pérdidas de ese tipo, y viene a torpedear directamente los entendimientos auspiciados por Estados Unidos a finales de febrero pasado, que subrayaban que el respeto al alto el fuego es la vía esencial para cualquier avance político.
Cohetes de artillería de procedencia iraní
Los datos apuntan de nuevo a que los proyectiles podrían ser del modelo iraní Arash-4 de 122 mm, una copia idéntica de los cohetes rusos Grad, fabricada por la Organización de Industrias de Defensa de Irán. Este modelo posee un alcance operativo de 40 kilómetros, un salto importante frente al arsenal tradicional del Polisario, compuesto por lanzaderas soviéticas y chinas con alcances de entre 8 y 21 kilómetros únicamente. Gracias a este alcance, la ciudad de Esmara, situada a unos 30 kilómetros del muro defensivo, ha estado bajo el fuego de la milicia en varias ocasiones desde al menos 2024.
Volviendo al mapa de los impactos, el aeropuerto militar de Esmara se encuentra a más de tres kilómetros de los puntos donde cayeron dos de los proyectiles. Para un cohete cuyo error circular probable oscila entre 400 y 800 metros alrededor del objetivo, una desviación de esta magnitud tiene implicaciones tácticas. Si el objetivo real era el aeropuerto y no los barrios civiles cercanos, esta dispersión se explica en gran medida por la enorme presión temporal bajo la que operan los elementos de la milicia. La ventana de disparo disponible es muy estrecha, lo que les obliga a elegir la posición, realizar el apuntamiento topográfico, disparar la lanzadera y retirarse lo más rápido posible para evitar ser detectados y neutralizados por los drones armados marroquíes, como ha ocurrido en numerosas ocasiones anteriores.
Este ataque no es un hecho aislado, sino un eslabón en una escalada cuyos contornos comenzaron a perfilarse en octubre de 2024, cuando el Polisario bombardeó Esmara causando la muerte de un civil, seguido de otro ataque en junio de 2025. De la frecuencia de los hechos y de la evolución del arsenal se desprende que el Polisario tiende a probar el alcance de sus armas y las tácticas de disparo rápido, ante la persistente ausencia de una disuasión eficaz por parte de Marruecos que frene estas violaciones. (Alex Ribeiro)






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