En una medida destinada a rediseñar el panorama de seguridad en el sur del Líbano, Beirut y Tel Aviv firmaron el viernes en Washington un acuerdo marco auspiciado por Estados Unidos. El acuerdo, que se alcanzó tras una quinta ronda de negociaciones de cinco días de duración, traza una hoja de ruta para una retirada militar de Israel condicionada y la ampliación del control del ejército libanés. Sin embargo, mantiene a las fuerzas israelíes en zonas de seguridad específicas a la espera de cambios sobre el terreno en el equilibrio de poder local.
“Zonas piloto”
El acuerdo se basa en un enfoque gradual centrado en lo que se ha denominado "zonas piloto" (o experimentales). Fuentes israelíes revelaron que una de estas dos zonas se encuentra al norte del río Litani y la otra al sur. Se espera que el ejército libanés asuma gradualmente la responsabilidad de la seguridad en ellas para garantizar el monopolio de las armas por parte del Estado, una condición fundamental para iniciar cualquier esfuerzo de reconstrucción. Para asegurar su cumplimiento, oficiales militares estadounidenses trabajarán conjuntamente con el ejército libanés en estas áreas para verificar que estén completamente libres de cualquier presencia de Hezbolá.
Por la parte israelí, la presencia militar sigue condicionada al grado de aplicación del desarme. El Primer Ministro Benjamín Netanyahu confirmó que las fuerzas israelíes mantendrán su zona de seguridad dentro de los límites de la denominada "Línea Amarilla" hasta que Hezbolá sea desarmado y desaparezca la amenaza sobre el norte de Israel. El posicionamiento no se limitó a mantener las líneas defensivas; funcionarios israelíes aseguraron que el ejército conservará su libertad de acción militar en toda la zona de seguridad para contrarrestar cualquier amenaza. Sobre el terreno, el ejército israelí continúa aplicando medidas preventivas. Recientemente, lanzó panfletos sobre la localidad de Mansouri, en el sur del Líbano, exigiendo a los residentes que la abandonaran, e indicando que la zona se encuentra dentro de su radio de operaciones de seguridad. Esta es la primera advertencia de este tipo desde la entrada en vigor del alto el fuego.
EEUU apoyará el refuerzo del Ejército libanes
Para fortalecer la posición de las Fuerzas Armadas Libanesas y lograr una estabilidad duradera, el Departamento de Estado estadounidense anunció la disposición del Pentágono a proveer al ejército libanés con más de 30 millones de dólares. Asimismo, Washington destinó 100 millones de dólares en concepto de ayuda humanitaria inmediata, en coordinación con las Naciones Unidas. El objetivo declarado de este apoyo es mejorar las capacidades de las Fuerzas Armadas Libanesas para consolidar el control del Estado sobre todo su territorio a través del grupo de coordinación militar tripartito. Esto representa un cambio en las misiones operativas previstas para el ejército libanés, que pasaría de ser una fuerza tradicional de mantenimiento de la paz a una fuerza de imposición de la soberanía interna.
La apuesta por la implementación del acuerdo choca con una férrea oposición política y sobre el terreno por parte de Hezbolá. Su Secretario General, Naim Qassem, calificó el acuerdo de inconstitucional y afirmó que cruza las líneas rojas, subrayando que es inaceptable vincular la retirada israelí con el desarme de su grupo. Por su parte, el diputado Hassan Fadlallah advirtió que la aplicación de este acuerdo solo sería posible desencadenando una guerra civil. Esto sitúa al ejército libanés ante un complejo desafío de seguridad: enfrentarse a una facción armada local antes de que se produzca la retirada total israelí.
El acuerdo llega tras una feroz escalada de combates que estalló el 2 de marzo y que ha provocado enormes pérdidas humanas y materiales. Los ataques aéreos y las incursiones israelíes han causado en el Líbano la muerte de más de 4.000 personas y el desplazamiento de más de un millón, mientras que el balance de víctimas mortales israelíes asciende a 32 soldados y 4 civiles. Estas cifras constituyen un duro telón de fondo para cualquier nuevo despliegue militar, el equilibrio de disuasión y los compromisos mutuos siguen a merced de los acontecimientos sobre el terreno. (Alex Ribeiro)





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