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Lunes, 23 de febrero de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Aviones de combate JF-17 Thunder, carros de combate… Pakistán vende millones en sistemas de armas a Libia en medio de una creciente competencia regional

La variante Block III es la última versión del JF-17 Thunder.
La variante Block III es la última versión del JF-17 Thunder.

En un paso que señala un cambio cualitativo en la "diplomacia de defensa" seguida por Islamabad, fuentes oficiales de Paquistán revelaron hace unas semanas la conclusión de un acuerdo militar valorado en más de 4.000 millones de dólares con el Comando General de las Fuerzas Armadas Árabes Libias, con sede en Bengasi. Este acuerdo llegaba como culminación de una reunión de alto nivel celebrada previamente en Bengasi entre el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, General Asim Munir, y Saddam Haftar, Subcomandante General de las fuerzas libias y Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Terrestres, lo que abre la puerta a serios interrogantes sobre el futuro de los equilibrios militares en Libia y el norte de África.

Arsenal diversificado y proyección estratégica

Los detalles técnicos del acuerdo, cuya ejecución está prevista en un plazo de dos años y medio, indican que incluye un paquete diverso de equipamiento militar que cubre los dominios terrestre, aéreo y naval. Según documentos citados por la agencia Reuters y fuentes de Defensa, la columna vertebral de este acuerdo consiste en suministrar a las fuerzas libias (en el Este) 16 aviones de combate JF-17 Thunder, una aeronave desarrollada conjuntamente por Pakistán y China y comercializada como una alternativa eficiente y de bajo costo a los cazas occidentales.

Además, el paquete incluye 44 tanques de batalla principales modelo Haider, sistemas avanzados de mortero para infantería y un buque de guerra multipropósito, sumado a 12 aviones de entrenamiento básico Super Mushak. Esta orientación libia hacia las industrias de defensa paquistaníes se considera un intento de diversificar las fuentes de armamento, lejos de las complejidades tradicionales de las cadenas de suministro occidentales.

Desde la perspectiva estratégica paquistaní, este acuerdo representa un gran avance para el sector de la industria de defensa que Islamabad busca expandir en términos de exportación para reforzar su economía en dificultades con divisas fuertes. Pakistán basa la comercialización de sus productos, que incluyen aeronaves, vehículos blindados y municiones, en su larga experiencia en contrainsurgencia y en el desempeño de su fuerza aérea en las escaramuzas fronterizas con la India en 2019. Las declaraciones del General Asim Munir, transmitidas por el canal saudí "Al-Hadath", confirman esta tendencia, enfatizando las capacidades avanzadas que su país ha demostrado en el terreno, lo que convierte a Libia en un mercado prometedor y un posible punto de partida para la influencia paquistaní en la región del Mediterráneo.

El jefe del Estado Mayor del Ejército paquistaní, general Syed Asim Munir, visitó Bengasi para reunirse con el mariscal de campo Khalifa Haftar, comandante del Ejército Nacional Libio.

Competencia regional y el desafío del embargo

Por otro lado, la arena libia no parece estar libre de competidores; el movimiento paquistaní coincide con un notable giro pragmático en la política turca hacia el este de Libia. Tras años de hostilidad militar, el año 2025 fue testigo de un acercamiento notable entre Ankara y Bengasi, materializado en múltiples visitas de Saddam Haftar a Turquía y su reunión con el Ministro de Defensa turco, Yaşar Güler, al margen de la feria "IDEF25", además de la visita del jefe de inteligencia turca, Ibrahim Kalin, a Bengasi. Esta congestión turco-paquistaní refleja el deseo de las potencias regionales de asegurar sus intereses con la fuerza que controla la Media Luna Petrolera libia, independientemente de la división política existente entre el Gobierno de Unidad Nacional en Trípoli y las autoridades en el Este.

El dilema legal representado por el embargo de armas impuesto por las Naciones Unidas desde 2011 sigue siendo el desafío más destacado, en teoría, a pesar de que los informes del panel de expertos de la ONU describieron recientemente el embargo como ineficaz. Mientras el gobierno de Abdul Hamid Dbeibah, reconocido internacionalmente, controla el oeste, las fuerzas de Haftar continúan reforzando sus capacidades militares a través de acuerdos y asociaciones internacionales que eluden las restricciones tradicionales, aprovechando la laxitud internacional y la realidad geopolítica que impone tratar con los actores de facto en el terreno.

Los observadores consideran que los funcionarios paquistaníes manejan el acuerdo bajo la premisa de que no viola directamente el embargo, o confían en precedentes internacionales y flujos previos de armas desde los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Rusia y Turquía hacia ambas partes del conflicto, lo que a menudo ha convertido el embargo de la ONU en una mera formalidad. (Alex Ribeiro)

 


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