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Elecnor Deimos Space: a la vanguardia europea, desde Ciudad Real, en la búsqueda de basura espacial

La compañía española Elecnor Deimos Space ha activado un avanzado sistema de observación, localización, seguimiento, catalogación y vigilancia de los fragmentos de cohetes, satélites, piezas de vehículos espaciales o herramientas utilizadas por astronautas y pérdidas durante sus paseos por el espacio, que giran sin control alrededor de la Tierra y representan un peligro para los satélites en servicio. Se trata del centro de vigilancia de asteroides y basura espacial más importante de Europa.

El sistema está formado por un observatorio con tres avanzados telescopios que se encuentran situados a 1.070 metros de altura, en una loma cercana al puerto de Niefla, un paraje del parque natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, en Almodóvar del Campo (Ciudad Real). Los telescopios también perseguirán los pequeños asteroides que pueden representar un peligro y las reentradas de chatarra espacial en la atmosfera ya que, según Miguel Belló, director general de Elecnor Deimos Space, “entre 10 y 15 objetos espaciales caen mensualmente a la Tierra y si conocemos su lugar de impacto podremos minimizar los daños sobre propiedades”.

Envueltos por una carcasa semiesférica para protegerlos de la intemperie y gobernados por control remoto, los telescopios descargan sus imágenes en tiempo real sobre el Centro de Integración y Operaciones de Satélites de Elecnor Deimos Space de Puertollano, a unos 30 kilómetros del asentamiento de los telescopios. Denominado DEIMOS Sky Survey o DeSS, ambos complejos fueron visitados por vez primera por la máxima autoridad política de la Comunidad de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, por el general Francisco Aymerich, jefe del Sistema de Mando y Control del Ejército del Aire, así como por altos directivos de la industria espacial española.

En el centro de Puertollano se supervisan las observaciones y se ofrecen los servicios a los operadores de satélites y a las administraciones públicas para que efectúen las operaciones convenientes para evitar que la chatarra espacial llegue a impactar sobre satélites en funcionamiento y provoque averías o incluso su destrucción. “Viajando a 25.200 km/h, la chatarra espacial es más peligrosa que una bala”, subraya Sánchez-Ortiz, máxima responsable de DeSS. Debemos tener conciencia de que hay catalogados del orden de 16.000 trozos de chatarra espacial de 10 centímetros, alrededor de 600.000 de entre 10 y 1 centímetros y “millones si hablamos del tamaño de milímetros, por lo que los riesgos para los satélites en servicio son evidentes”, insiste Sánchez-Ortiz.

Los telescopios han sido asentados en un pequeño espacio privado, un lugar que goza de alrededor de 270 noches al año de cielos despejados, carece de contaminación lumínica y, por tanto, es un lugar idóneo para la observación astronómica.

El observatorio dispone de tres sensores ópticos: dos telescopios para la observación en orbitas medias y bajas de la Tierra (NEO y GEO) a partir de 20.000 kilómetros en los modos de vigilancia y seguimiento y un tercero dedicad a la observación de las órbita bajas menores de 2.000 kilómetros y a los rápidos movimientos de objetos cercanos a la Tierra. Europa pretende desarrollar su propia red internacional para la vigilancia y seguimiento de objetos espaciales. Por el momento, la Unión Europea acaba de poner en marcha el proyecto TeSeR (Technology for Self-Removal of Spacecraft) que, liderado por Airbus Defense & Space GmbH y con un presupuesto de 2,84 millones de euros, pretende desarrollar tecnologías para reducir el riesgo de colisión de los satélites con basura espacial.

“Después de haber contaminado durante siglos la superficie terrestre y los océanos, desde hace más de medio siglo estamos contaminando el espacio sin que exista todavía una legislación internacional para evitarlo”, subraya Jaime Nomen, el astrónomo que vela por el buen funcionamiento de los tres telescopios. (Juan Pons)


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