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La U.S. Navy encarga dos portaviones a la vez por valor de 15.000 millones de dólares

El astillero estadounidense Huntington Ingalls Industries (HII) anunció la adjudicación de un contrato por valor de 15.200 millones de dólares para el diseño y construcción de los portaviones de propulsión nuclear CVN-80 Enterprise y CVN-81, de la Clase Gerald R. Ford. El contrato del tipo Detail Design and Construction (DD&C), equivale a una vez y media el presupuesto de Defensa de España para todo el ejercicio 2019. Se enmarca en la estrategia del Departamento de Defensa publicada en 2016 que contempla que la US Navy encargue 355 nuevos buques, entre los que se incluiría una flota de 12 portaviones. Esta estrategia de encargar varios portaviones de una vez no es nueva, sino que se vio en los ochenta cuando se pidieron hasta 4 de la Clase Nimitz, concretamente el USS Abraham Lincoln (CVN-72) y el USS George Washington (CVN-73) fueron contratados simultáneamente en 1982.

Estos y otros 2 más fueron también construidos en las instalaciones de Newport News y, al igual que entonces, ahora se persigue el mismo objetivo, ahorrar costes durante la construcción, calculándose en esta ocasión en 4.000 millones. El CVN-80 Enterprise está previsto que sea entregado en 2028 para sustituir al USS Eisenhower (CVN-69), mientras que la del CVN-81 está prevista para 2032, cuando sustituya al USS Carl Vinson (CVN-70). La empresa está acometiendo las necesarias inversiones y modernizando sus instalaciones y procedimientos, en línea de la llamada digitalización de la construcción naval. La adjudicación de este contrato supone carga de trabajo para 2.000 empresas en 46 estados. El primero de los diez que está previsto construir, que da nombre a la Clase, ha tenido un coste de 12.900 millones de dólares. Está previsto que los 3 primeros portaviones (Gerald R. Ford, John F. Kennedy y Entrerprise tengan un coste de 43.000 millones de dólares.

El Gerald R. Ford, que comenzó las pruebas de mar en abril de 2017, iba a ser entregado en septiembre de 2015, pero problemas de sobreprecio y retrasos la demoraron, siendo el primero construido para la Marina estadounidense en cuarenta años. Con 100.000 ton. de desplazamiento, 337 m. de eslora y hasta 77 de manga, cada uno de ellos está propulsado por dos reactores nucleares del tipo A1B, con los que pueden alcanzar hasta 30 nudos. Entre las tecnologías que incorporan destaca el sistema de lanzamiento de aeronaves, que emplea energía electromagnética. En lugar de las habituales catapultas de vapor, el nuevo buque emplea un sistema denominado EMALS (Electromagnetic Aircraft Launch System), alimentado por electricidad generada por los dos reactores nucleares con que cuenta el buque.

Las ventajas del EMALS frente a las tradicionales catapultas son su menor tamaño, facilidad de instalación, menor mantenimiento y sobre todo que permite lanzar un avión cada 45 seg., un 25 por ciento más rápido que las catapultas de vapor. Contarán también por primera vez con radares de tecnología de barrido AESA (Active Electronically Scanned Array) o de matriz activa electrónicamente escaneada, que elimina la necesidad de partes móviles con lo que el mantenimiento se agiliza. Además, tiene unas mayores prestaciones, ya que puede emitir simultáneamente en varias frecuencias. Los dos reactores nucleares A1B que tendrán generan hasta 300 MW de energía eléctrica, el triple que los reactores de la Clase Nimitz. Contarán además con un importante despliegue de armas, incluyendo el sistema de defensa de medio alcance con misiles ESSM (Evolved Sea Sparrow Missile) y el de corto alcance y contra misiles RAM (Rolling Airframe Missile) antibuque (José Mª Navarro García).

Fotografía: El Gerald R. Ford al poco de su entrega (HII)

·Construcción del John F. Kennedy (HII)


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