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Sábado, 25 de abril de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Alemania quiere tener el Ejército más potente de Europa en 2039 y apunta a Rusia como su principal amenaza

Alemania ha dado un salto cualitativo en su postura de defensa al publicar su primera estrategia militar y plan de fuerzas, una “hoja de ruta” que aspira a convertir a la Bundeswehr en la fuerza convencional más potente de Europa antes de 2039. El documento, fechado en abril de 2026, supone un cambio de paradigma: fija a Rusia como principal amenaza, redefine el papel de Alemania en la OTAN y la UE y diseña un ambicioso plan de crecimiento estructural, tecnológico y humano de sus fuerzas armadas.

Un documento histórico para la Bundeswehr

Por primera vez en su historia, la República Federal de Alemania dispone de una estrategia militar formal acompañada de un plan de desarrollo de capacidades que, en conjunto, el Ministerio de Defensa denomina “Gesamtkonzeption militärische Verteidigung” (concepción global de la defensa militar). Se trata de la parte pública de dos documentos clasificados —la estrategia militar y el denominado “perfil de capacidades”— aprobados por el inspector general de la Bundeswehr en abril de 2026.

La estrategia define el entorno estratégico, la naturaleza de las amenazas y el modo en que la Bundeswehr debe disuadir y, llegado el caso, combatir en el marco aliado. Sobre esta base, el perfil de capacidades fija qué fuerzas, sistemas y estructuras necesita Alemania, integra los objetivos de capacidades de la OTAN con metas nacionales y marca las prioridades para la planificación y la adquisición.

Pistorius: de potencia económica a ancla militar europea

En su prólogo, el ministro de Defensa Boris Pistorius enmarca la nueva estrategia en un entorno “fundamentalmente transformado” por el aumento de crisis y conflictos, la erosión de reglas internacionales y el retorno de la fuerza como herramienta de poder. El texto subraya que Alemania pretende desarrollar la Bundeswehr como “la fuerza armada convencional más fuerte de Europa”, con un incremento rápido de la capacidad de defensa y de la resiliencia a corto plazo, un incremento significativo de capacidades a medio plazo y una superioridad tecnológica a largo plazo.

Pistorius insiste en que el documento ofrece “fiabilidad y trazabilidad” a tropas, aliados y opinión pública, pero advierte de que las versiones completas de la estrategia y del perfil de capacidades seguirán clasificadas para proteger la seguridad nacional y la de los socios. La publicación del resumen público se presenta, así, como un gesto de transparencia en un contexto de rearmamento acelerado, pero también como un mensaje político: Alemania acepta una responsabilidad reforzada en la defensa de Europa.

Breuer: el paradigma del liderazgo alemán en la OTAN

El inspector general de la Bundeswehr, el general Carsten Breuer, describe el paquete estratégico como una “concepción integral de la defensa militar de una sola pieza”. Según Breuer, la estrategia parte de la premisa de que, como mayor economía de Europa, Alemania “debe y va a asumir un papel de liderazgo en la OTAN, también militarmente”, lo que refleja un “cambio de paradigma” en la política de seguridad alemana.

El nuevo perfil de capacidades fusiona los objetivos marcados por la OTAN con las metas nacionales derivadas de las directrices de política de defensa y de la estrategia militar. Sobre esa base, se formula “lo que es militarmente necesario” para que la Bundeswehr responda a su papel ampliado “hoy y en el futuro”, con especial énfasis en innovación, rapidez de adaptación y capacitación de las tropas para un entorno de guerra altamente tecnológico.

Rusia, amenaza principal y desafío total

El documento identifica de manera inequívoca a Rusia como “la mayor amenaza inmediata” para la seguridad de Alemania, Europa y el espacio euroatlántico “en un horizonte previsible”. Se afirma que Moscú persigue una revisión del orden de seguridad europeo, considera legítimo el uso de la fuerza y ya hoy emprende operaciones híbridas contra los Estados miembros de la OTAN, incluida Alemania.

La estrategia sostiene que Rusia está creando las condiciones para una posible guerra contra la Alianza y que busca debilitar su cohesión, desacoplar estratégicamente a Estados Unidos de Europa y, en última instancia, remodelar la arquitectura de seguridad europea en su beneficio. El documento advierte de que la amenaza es “total”: combina la preparación para el conflicto militar directo con campañas de espionaje, sabotaje, ciberataques y desinformación destinadas a socavar la resiliencia de las sociedades occidentales.

Un “nuevo rostro” de la guerra

Uno de los ejes del texto es el llamado “Kriegsbild”, la imagen de cómo serán los conflictos futuros, que condensa las tendencias tecnológicas, doctrinales y sociales que, según Berlín, ya están transformando la guerra. La estrategia subraya el “desbordamiento” del conflicto, donde Estado, economía y población se convierten en objetivos y el adversario difumina deliberadamente las fronteras entre frente y retaguardia, civil y militar, paz y guerra.

El documento describe un escenario de “guerra multi-temporal”, en el que tecnologías de vanguardia como computación cuántica, robótica o inteligencia artificial conviven con medios convencionales y sistemas comerciales baratos, generando una combinación de continuidad y disrupción. Se destaca, además, un “campo de batalla transparente” en el que sensores ubicuos, conectividad global e IA hacen difícil escapar a la vigilancia, mientras los efectos a larga distancia y los sistemas no tripulados masivos convierten la profundidad operativa y la retaguardia en espacios vulnerables.

Implicaciones: innovación, superioridad de información y operaciones multidominio

A partir de este “Kriegsbild”, la estrategia extrae varias conclusiones para la Bundeswehr. En primer lugar, subraya la necesidad de una integración plena en la “Gesamtverteidigung”, la defensa total del Estado, reforzando la resiliencia social frente a la injerencia rusa pero concentrando a las fuerzas armadas en las tareas que sólo pueden asumir medios militares.

En segundo lugar, Berlín apuesta por acelerar el ritmo de innovación y adaptación, con la premisa de que la velocidad con la que la Bundeswehr incorpore nuevas capacidades será decisiva frente a un adversario que también innova rápidamente. La guerra por la información y los datos se presenta como un eje central: Alemania quiere reforzar capacidades ofensivas y defensivas en todas las dimensiones, en especial espacio, ciber e información, y considera “imprescindible” el uso de IA para gestionar volúmenes masivos de datos y complejidad.

La doctrina alemana se orienta hacia las Multi-Domain Operations, es decir, el empleo sincronizado de capacidades en tierra, mar, aire, espacio y ciber, en estrecha cooperación con aliados y socios. Esto exige una red de sensores y sistemas de mando y control altamente conectados, así como la capacidad de proyectar fuego de precisión a larga distancia y defenderse frente a amenazas aéreas y de misiles de todo tipo.

Hacia la “fuerza convencional más fuerte de Europa”

La sección central del documento detalla la ambición alemana de asumir una nueva “responsabilidad estratégico-convencional” en Europa y en el seno de la OTAN. Alemania se compromete a aportar fuerzas preparadas para los planes de defensa del Supreme Allied Commander Europe (SACEUR), a mantener su contribución a la disuasión nuclear mediante la participación en la nuclear sharing y a incrementar su peso en capacidades clave como la defensa antimisil y las capacidades de ataque profundo de precisión.

La decisión de estacionar de manera permanente una brigada de combate en Lituania se presenta como “expresión visible” de este nuevo rol y como base sobre la que Alemania pretende construir su condición de ancla militar en el flanco oriental. Al mismo tiempo, el texto reconoce la evolución estratégica de Estados Unidos hacia el Indo-Pacífico y señala que los socios europeos tendrán que asumir una mayor cuota de la seguridad euroatlántica, con Alemania ejerciendo de socio de referencia para muchos aliados.

Prioridades estratégicas: de la disuasión a las rutas marítimas

La estrategia formula una serie de prioridades militares que guiarán la instrucción, el adiestramiento y el empleo de las fuerzas. En primer lugar, sitúa el “aseguramiento de la capacidad de disuasión y defensa en el marco de la defensa nacional y aliada” como prioridad número uno, lo que implica mantener fuerzas listas y desarrollar capacidades estratégicas clave.

En segundo lugar, la Bundeswehr debe contribuir a mitigar los efectos de los ataques híbridos, especialmente aquellos dirigidos contra infraestructuras civiles críticas que afectan al funcionamiento del Estado. La tercera prioridad es reforzar la estabilidad en Europa y en su vecindad meridional, desde el norte y oeste de África hasta Oriente Próximo, mediante el apoyo a socios regionales y contribuciones a la gestión de crisis bajo mandato de la ONU o de la Política Común de Seguridad y Defensa de la UE.

En cuarto lugar, Alemania insiste en el carácter esencial de la protección de las líneas marítimas y de comunicación, que considera un pilar del orden internacional basado en normas. La Bundeswehr se propone asignar fuerzas para proteger estas rutas y la infraestructura crítica, lo que apunta a una mayor participación en operaciones navales de presencia, escolta y vigilancia.

Un plan escalonado hasta 2039

El camino hacia la Bundeswehr de 2039 se articula en tres fases sucesivas, ligadas al horizonte temporal y a la evolución de la amenaza. En una primera fase, hasta 2029, el objetivo es “maximizar lo más rápidamente posible” la capacidad de defensa y la resiliencia de las fuerzas armadas, redirigiendo recursos existentes, suprimiendo estructuras propias de un “ejército de paz” y concentrándose en la preparación para el combate de alta intensidad.

En una segunda fase, hasta 2035, la Bundeswehr debe experimentar un “fuerte crecimiento” como fuerza capaz de ejercer una función de liderazgo en Europa dentro del marco de la Alianza, con un aumento notable de capacidades en todas las dimensiones. La tercera fase, hasta 2039, se centra en la consolidación de una fuerza “tecnológicamente superior”, que aproveche de manera sistemática las tecnologías emergentes y esté plenamente adaptada al paradigma de las operaciones multidominio.

El documento no detalla en su parte pública el reparto exacto de capacidades entre Ejército de Tierra, Fuerza Aérea, Armada, apoyos y fuerzas especiales, ya que esta información se encuentra clasificada. Sí señala, sin embargo, que la planificación se hará en términos de capacidades (combinando sistemas, organización, infraestructuras, personal y recursos) y que se adoptarán criterios de priorización estricta en la asignación de recursos.

Crecimiento humano, reservas y base industrial

Uno de los elementos más llamativos es la ambición de crecimiento del componente humano: el objetivo mínimo fijado para 2035 es de 460.000 militares, entre personal activo y no activo, cifra que orienta el camino de crecimiento de las fuerzas. La reserva se define como parte integrante de la Bundeswehr, con componentes estructurales (incluido el “feldersatz” para reponer bajas y garantizar la continuidad en combate) y no estructurales, todos ellos con niveles de equipamiento específicos.

El texto insiste en la necesidad de la “plena dotación” de todas las unidades y de un colchón logístico específico por sistema de armas, así como de reservas de gran material para aumentar la capacidad de aguante en un conflicto prolongado. Esto se vincula a la adaptación de los niveles de almacenamiento y a la creación de capacidades escalables en la industria de seguridad y defensa, que deberá acompañar el esfuerzo de rearme.

La Bundeswehr se apoyará en una administración de defensa reforzada, capaz de aliviar a las fuerzas de tareas no estrictamente militares y de sostener el crecimiento de personal, material e infraestructuras. Alemania planea además asegurar apoyos permanentes fuera de su territorio, incluyendo personal civil de la administración integrado en estructuras de apoyo “embebidas” con las fuerzas desplegadas.

Objetivos de capacidades: fuego profundo, IA y soberanía digital

El perfil de capacidades traduce la ambición estratégica en seis grandes objetivos para la fuerza del futuro. El primero es reforzar la capacidad de efecto a distancia y la defensa frente a amenazas desde el aire, mediante el desarrollo de armas de precisión de largo alcance y la mejora de la defensa frente a misiles y plataformas portadoras.

El segundo objetivo apunta al “combate por la superioridad de la información”, ampliando capacidades ofensivas y defensivas para ganar y mantener la ventaja informativa en todas las dimensiones, con amplio uso de inteligencia artificial. El tercero se centra en la “conectividad y digitalización”, con Alemania aspirando a un papel de liderazgo en la creación de una “alianza habilitada para operaciones multidominio” a través de un “Digital Backbone” basado en plataformas en la nube y comunicaciones resilientes, buscando siempre que sea posible la “soberanía digital”.

El cuarto objetivo es garantizar la capacidad de mando nacional de operaciones, incluyendo la conducción de operaciones multidominio y de ataques de precisión en profundidad, con mecanismos de coordinación interministerial. El quinto define a Alemania como “base de operaciones” para la Alianza, comprometiéndose a desarrollar las capacidades militares necesarias para mantener funcional su territorio, espacio aéreo, aguas interiores y redes de datos y comunicaciones.

Por último, la Bundeswehr se compromete a tener en cuenta las capacidades necesarias para la “prevención y gestión nacional de crisis y riesgos”, así como para misiones de apoyo y tareas continuadas, en cooperación con otros departamentos del Estado. La combinación de la nueva estrategia y el perfil de capacidades, subraya el documento, proporciona por primera vez una derivación “ajustada a la amenaza” de las necesidades militares que justifican el crecimiento de la Bundeswehr.  (José Mª Navarro García)


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