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Las Guerras Civiles

A partir de 1945, Europa, Estados Unidos y otros países de riqueza comparable en distintos lugares del mundo, como Australia y Japón, han experimentado lo que se ha denominado la “Larga Paz”. Este periodo sin guerra de Estados que siguió a la Segunda Guerra Mundial se presenta hoy como el más duradero de la historia moderna. A pesar de que las tendencias globales también son alentadoras, cabe señalar que en el año 2016 hubo cuarenta y nueve conflictos armados, desde Afganistán hasta Yemen, sin contar actos de terrorismo, insurgencias y otras formas de guerra asimétrica.

Este nuevo fenómeno de las guerras asimétricas se da cuando el Estado o sus habitantes se ven atacados por fuerzas no estatales. El ejemplo más claro son las actividades de la organización islamista Al-Qaeda o las acciones de un impacto más amplio desarrolladas por el Estado Islámico. La tesis de David Armitage es que hoy, la Larga Paz sobrevive bajo una oscura sombra, que es la sombra de la guerra civil.

Lo que últimamente ha llenado de tumbas, muerte y destrucción a numerosas regiones no han sido las guerras entre Estados ni el terrorismo, sino la guerra civil. Ruanda, Burundi, Mozambique, Nicaragua o Sri Lanka, son ejemplos evidentes.  En estas páginas, el autor trata de explicar cómo, gradualmente, la guerra civil se ha convertido en la forma de violencia humana organizada más extendida, destructiva y característica. Desde 1989 ha habido en cualquier momento un promedio de veinte guerras intraestatales simultáneas.

Analizados los hechos y sus consecuencias, se confirma que este tipo de conflicto tiende a ser más largo y es propenso a repetirse. La realidad es que la guerra civil es menos estudiada que la guerra entre Estados. En concreto, ha sido estudiada de forma insuficiente desde un punto de vista teórico y se ha demostrado resistente a la generalización. El síntoma que ocurre en la actualidad es que son guerras civiles internacionalizadas, guerras que atraían fuerzas de los países vecinos o la intervención de poderes externos. Los efectos son más profundos que la guerra entre Estados, pues el enfrentamiento armado civil, como muestra el profesor Armitage, tiene la reputación de ser más destructiva y es el más agresivo de todos los conflictos.

La consecuencia son las poblaciones desplazadas y las crisis de los refugiados, una situación que perpetúa en el tiempo y en el espacio a millones de personas, y que es muy complejo de solucionar a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional. Una vez que se sale y se pierde todo, ya no se regresa. El lector se preguntará si estamos en un mundo en guerra civil, pero lo cierto es que la precariedad de las condiciones de vida ha provocado una crisis que rediseñará Oriente Próximo, África del Norte y Europa durante las próximas generaciones. 

¿Qué es una guerra civil? La guerra civil es una de las formas menos comprendidas de las distintas maneras de agresión humana. Las ideas de lo que son las guerras civiles, y de lo que no son, han tenido una larga tradición de debates académicos y políticos. Cuando se habla de “guerra” las palabras se convierten en armas y en ocasiones la definición de guerra civil ha dependido de la posición de quien la formula: si era gobernante o sublevado, vencedor o vencido, participante u observador externo. El que un conflicto sea calificado de “guerra civil2 puede ayudar a otras naciones a implicarse o a mantenerse al margen, como ocurrió a lo largo de la Historia en casos como la Revolución americana o la última guerra del Golfo. Sin contar que, a veces, la política actual en el mundo occidental "parece una guerra civil llevada por otros medios".

Esta obra de “Las guerras civiles” podría ser un complemento del clásico de Quincy Wright  “Estudio de la Guerra” (1942). El profesor David Armitage estudia esta forma de conflictos a lo largo de la Historia: desde la antigua Roma hasta nuestros días, pasando por el Renacimiento, las revoluciones de los últimos cuatro siglos, la guerra civil de Estados Unidos, la de España... Aquí propone instrumentos históricos para afrontar el desafío de la guerra civil, porque –afirma- “ni es eterna ni es inexplicable”.

La narrativa de fondo es ideológica. El subtítulo dado es “una historia en ideas”, no “historia de las ideas”. Estudia a pensadores como Hobbes, Locke, Sidney o Clausewitz, quienes teorizaron sobre los conflictos, pero su objetivo va más allá, y aspira a señalar su importancia en la formación de nuestra manera de concebir el mundo. Ideas como comunidad, autoridad o soberanía, están presentes. Cuenta con una amplia bibliografía y un extenso índice analítico. También se incluyen aspectos señalados por economistas, historiadores, estudiosos de las relaciones internacionales y personalidades de referencia ética.

La estructura tiene tres partes y una conclusión. Estas partes corresponden a tres momentos fundamentales decisivos: el mediterráneo, el europeo y el mundial. También diferencia el significado de la expresión, ya que abarca desde un asunto político, de rebelión, de naturaleza revolucionaria, de insurrección legitimada; un significado legal donde entra en juego la involucración de la comunidad internacional; y un concepto que ayuda a entender las guerras por delegación y de descolonización o las crisis humanitarias.

Para el profesor de la Universidad de Harvard, las nociones erróneas de lo que es una guerra civil tiene consecuencias, porque –afirma- “es una herencia intelectual que ha marcado las decisiones políticas tomadas hasta ahora con respecto a las mismas y que debería ayudarnos a pensar en esta forma de violencia en el futuro”. Desde esa perspectiva, se entiende cómo en países donde no hay beligerancia expresa, las guerras civiles se disputan en las urnas y en los titulares de los periódicos. (Gabriel Cortina)

Ficha técnica

Las guerras civiles. Una historia en ideas

David Armitage

Alianza Editorial, 2018

318 páginas


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