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Regimiento de Husares de la Princesa nº 27

Después de superar una grave enfermedad sufrida en el palacio de la Granja, Femando VII regresó a Madrid a comienzos de 1833 en disposición de reanudar sus tareas de gobierno. El clima social existente en la Corte anda revuelto por efecto de la disyuntiva familiar respecto a la cuestión sucesoria. Ello ha trascendido notoriamente a los discrepantes medios sociales y políticos. No obstante el monarca se aplica a paliar cuantos problemas le son planteados y, entre ellos, le merece especial atención el que presenta el estado de las fuerzas militares. Incluso ha manifestado a los mandos militares: Quiero que un regimiento de mi Ejército lleve el nombre de mi muy querida hija primogénita heredera de la Corona. No iba a ser uno, sino dos, uno de Infantería y otro de Caballería. En realidad existió un Princesa, de Infantería, fundado en 1766 y casi extinguido en tierras de Ultramar, y un segundo gemelo creado en 1807 que formó en la expedición a Dinamarca con el marqués de la Romana. Pero con la reforma de 1823 quedó disuelto y sólo el primer batallón se integró en el 5.0 Regimiento de Infantería de Línea. El soberano le daría vida por R. O. en 10 de febrero de 1833 figurando como Regimiento de Infantería Maria Isabel, 40 de Línea y en el pie de tres batallones.

Un mes más tarde, también por R.O. en 6 de marzo del mismo año, se constituye el Regimiento de Caballería de la Princesa María Isabel, 40 de Línea. Para formar el nuevo cuerpo el coronel Ruiz del Regimiento Borbón contribuyó con 52 hombres y 32 caballos cedidos un día antes. Pero el rey rectificaría más tarde, y por una R. O. en 26 de abril del año en curso lo transformó definitivamente en 6.0 de Húsares de la Princesa Maria Isabel. El uniforme, especialmente elegido por el monarca, se componía de dolman azul celeste con un orden de once cordonaduras en blanco color de la divisa. Pantalón azul celeste con franja y adornos en blanco y botas de polaina corta; cubría la cabeza con chacó de copa alta en blanco rematado por cinta azul y plumero blanco; chapa frontal con la cifra del nombre de la princesa. Fue organizado en El Pardo bajo el pie de cuatro escuadrones de a dos compañías y éstas de 50 soldados montados y 12 desmontados. La plana mayor se componía de coronel, teniente coronel, dos comandantes, cuatro tenientes ayudantes, cuatro porta-estandartes, capellán, cirujano, mariscal mayor, mariscal segundo, picador, trompeta maestro, sargento segundo, primer trompeta, cabo primero, maestro armero, maestro sillero, sastre, zapatero y dos herreros. El cuadro de la compañía lo formaban capitán, teniente, alférez, sargento primero, dos segundos y ocho cabos. Pasaron su primera revista de comisario el 1 de mayo y el 18 de junio salieron para Madrid completamente uniformados y al día siguiente les fue entregado por S. M. en la plaza de palacio el correspondiente estandarte. El 20 de junio asistieron a la jura de la infanta María Isabel como princesa de Asturias, acto que se celebró solemnemente en la iglesia de los Jerónimos.
El 29 de septiembre de ese mismo año falleció Fernando VII, quedando su viuda, doña María Cristina, como reina gobernadora y regente en la minoridad de su hija Isabel II.

Este suceder motiva la primera guerra carlista, que se inicia con leves amagos por tierras manchegas pasando a Castilla la Nueva hasta las Vascongadas y súbitamente a todo el ámbito nacional. Los Húsares de la Princesa participan desde el principio y en 1836 luchan ya en campo vasco donde se dio la batalla de Orduña ganada por las tropas cristinas. Los húsares por su comportamiento obtienen la primera corbata de la Orden de San Fernando para uso de su estandarte. Después también con éxito, será en Salvatierra, Vitoria, etcétera. Pasando a Cuenca y Albacete el 20 de septiembre libran la victoriosa batalla de Villarrobledo frente a la Caballería del caudillo Cabrera por la que el Princesa recibió la segunda corbata de la titulada Orden y su coronel Diego de León asciende a brigadier y adquiere el sobrenombre de la mejor lanza de Villarrobledo. En 1837 vuelven al Norte combatiendo con brillantez en Graa y Peñacerrada consiguiendo la tercera de las citadas corbatas. En ese mismo año, y por un R. D., se convierten en lanceros siguiendo el color celeste para casaca y pantalón, pero solapas, cuello y puños granate y czkas a la polaca.
En 1840, el general Espartero se pronuncia contra el sistema ministerial y María Cristina abandona España. El nuevo regente decide que vuelvan a ser Húsares de la Princesa de Caballería nº 17 y con el pasado uniforme. En 1841 falla el intento de sublevación de los generales León, Concha, Pezuela y algunos oficiales más contra el regente. El Princesa de caballería es afecto a éste y el Princesa de Infantería a los contrarios. De resultas de ello se da el caso de que aquél se vea en el penoso deber de prender a su antiguo coronel León, quien junto a Fulgosio, Boria, Quiroa y demás oficiales es pasado por las armas el 15 de octubre del mismo año.
A la caída de Espartero, en 1843, el Princesa, que ha estado de custodia de la pequeña reina, quedaría disuelto el 10 de agosto del siguiente año. Más adelante, por un R. D. de 10 de junio de 1855 vuelve al activo militar como Húsares de la Princesa de Caballería nº 19, con la misma orgánica e igual uniforme, aunque con la variante de que en vez de chacó cubra con colbac o morrión de pelo y plumero blanco, use pelliza blanca, botones, adornos y nueve órdenes de cordonaduras en dorado. Lo componen los disueltos Cazadores de Barcelona nº 7, Alava nº 12, Cataluña nº 14, Granada nº 15 y Valladolid nº 16. Pasaron la revista de comisario el 15 de agosto del siguiente año en Alcalá de Henares con una fuerza de 439 hombres y 355 caballos.
En 1860 actuaron en África con el Ejército del general Prim, donde en la batalla de los Castillejos el cabo Mur del Princesa se distinguió por su heroico comportamiento. Luego vendría el destronamiento de Isabel II, en 1868, que ocasión sucesos de toda laya y la desaparición del Princesa, pero volvería a resurgir a la restauración de Alfonso XII, en 1875, y aún seguirían en la sucesión de su hijo Alfonso XIII prestando el honroso servicio de la guardia del Palacio Real compartida con su homónimo de instituto Húsares de Pavía..

(Texto y dibujo de Miguel Montaner)


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