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Los Dragones del Imperio Alemán

Los Dragones podían vanagloriarse de formar una de las ramas más antiguas de la Caballería alemana, pues su origen se remontaba a la Guerra de los Treinta Años, y se señala el año 1631 como el de creación del primer Regimiento de Dragones en el Ejército del Electorado de Brandeburgo. Si la élite de la Caballería, los Coraceros, tenían precedencia sobre los Dragones, éstos podían aducir que el más antiguo Regimiento de Coraceros, el Número 1, había nacido en 1674 como Leib-Dragoner-Regiment, a partir de un anterior cuerpo creado por el Gran Elector y que respondía al curioso nombre de Kürchen-Dragoner (Dragones de la Cocina).

 

A lo largo del siglo XVIII se crearon en Prusia numerosos regimientos de Dragones, de modo que al principio de las guerras napoleónicas había catorce, reducidos a seis tras la destrucción del Ejército prusiano en Jena y Auerstadt (1806). En 1815 se crearon otros tres, entre ellos el Garde-Dragoner-Regiment que aparece en esta lámina. En los años 60 se formaron más unidades de Dragones, y tras la victoria prusiana sobre Austria y los Estados Alemanes del Sur en 1866, se añadieron a la lista prusiana los regimientos de Dragones del Gran Ducado de Mecklemburgo (17° y 18°), Oldemburgo (19°), Baden (20°, 21° y 22°) y Hesse (23° y 24°), a los que se añadirían, al constituirse el Imperio en 1871, los del Reino de Würtemberg (25° y 26°). A principios de nuestro siglo había, pues, 28 regimientos de Dragones, incluidos dos de la Guardia.


El exagerado respeto por la tradición en el Ejército alemán se pone en evidencia al contemplar los uniformes de los Dragones, que reflejan el origen de Infantería montada que tuvieron en el siglo XVII. Mientras que en toda Europa los Dragones lucían uniformes equiparables a los del resto de la Caballería, en el Imperio alemán conservaron hasta la Guerra del Catorce una indumentaria similar a la de la Infantería, aunque con diferencias de color.
El cubrecabezas era el famoso Pickelhaube (casco de pincho) universalmente identificado con el infante alemán desde la Guerra Franco-Prusiana a la del Catorce. Era de cuero barnizado, con guarniciones metálicas, y el primer modelo, de forma mucho más alta, fue adoptado en 1844. En 1866-67 fueron precisamente los Dragones quienes pusieron de moda el modelo bajo. Los distintos regimientos se diferenciaban por la placa delantera del casco, que en el caso de los Dragones de la Guardia consistía en la Gardeadier (Águila de la Guardia) sobrecargada con la Estrella de la Guardia. Para gala y parada se sustituía el pincho del casco por un plumero llorón, blanco para los regimientos de la Guardia, los de Baden y el 25° würtembergués, y negro para los demás.
La Waffenrock o guerrera era idéntica a la de la Infantería en su corte, aunque de color celeste. La diferencia entre regimientos venía marcada por el color de la divisa en cuello, puños, vivos y hombreras en estas aparecía bordado el número o monograma de la unidad. Los oficiales llevaban hombreras de cordón dorado o plateado, sustituidas en gala por charreteras. Los Dragones de la Guardia llevaban además dos Garde-Litzen (barras de galán dorado) en cuello y puños.
Nuestra unidad adoptó en 1869 el sonoro título de 1. Garde-Dragoner-Regiment der Kónigin Viktoria von Grossbritannien und Irland, y al año siguiente reforzó su conexión británica al ser nombrado Chef des Regiments (coronel honorario) el Príncipe de Gales.
En su historial figuraba la batalla de Sadowa (1866) y la Guerra Franco-Prusiana. En esta última dio una famosa carga en Mars-la Tour que lo diezmó terriblemente; también participó en Sedán.
En 1893 recibió el estandarte que aparece en esta lámina, del modelo posterior a 1888, llamado Dragonenmuster, con las corbatas correspondientes a las campañas de 1813-15, 1866 y 1870-71, la conmemorativa de 1900, que el Kaiser entregó a todos los regimientos, y una especial de parada, azul y más ancha, que le regaló la Reina Victoria de Inglaterra en 1893.

Texto: Luis Reyes

Lámina: Dionisio Álvarez Cueto
 


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