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Carabineros Reales (Brigada de Cazadores)

Las consecuencias de la Revolución francesa se harán sentir en España, tanto en lo político como en lo militar. Los ministros Floridablanca y Aranda, amigo de Voltaire, son destituidos dando paso a otra figura que lleva esencia militar: don Manuel Godoy Álvarez de Faria, enérgico e impetuoso, tal vez lo que hace falta en esos momentos; tiene 25 años y lleva en los Guardias de Corps desde los 17.

En Francia ha sido detenido por la Convención Luis XVI, primo del monarca español. Sometido a proceso, es luego condenado a la guillotina. Esto apesadumbra al rey Carlos IV y le hace gastar cuantiosas sumas de dinero en comprar el favor de los jueces, y hasta el mismo Godoy intenta por todos los medios salvarle; pero ello resultará inútil y en enero de 1791 es ejecutado, como su esposa María Antonieta.
Por el horror de este regicidio se decide entrar en la coalición formada por Austria, Prusia y Cerdeña, que declaran la guerra a Francia.
El favorito Godoy se dispone a formar fuertes contingentes de tropas, y el rey, animado por el clamor popular que este hecho ha suscitado en el país, hace un llamamiento a todos y en particular a los ricos próceres para que contribuyan en su medida a lograr estos preparativos.
El primero en responder es el marqués de Monsalud de Almendralejo, Extremadura, que en escrito dirigido a S.M. en 1793, propone levantar por su cuenta un cuerpo de Carabineros Reales de Caballería que conste de cuatro compañías y cada una compuesta de capitán, teniente, alférez, sargento 1º, Sargento 2º, Cabo 1º, Cabo 2º, un trompeta y 36 hombres de tropa; pero con la condición de ostentar el mando. Por ello se compromete a correr con los gastos que originen los enganches, vestuario, armas, monturas y caballos.
Cuenta el conde de Clonard en la Historia Orgánica del arma de Caballería que el marqués de Monsalud solicitó, y ello merece contarse por pintoresco y humano, que se le autorizara a sacar 60 penados de conducta limpia para enrolarlos en sus filas.
La Plana Mayor constaría de coronel, teniente coronel, sargento mayor, ayudante, capellán, cirujano, timbalero, mariscal, sillero y un maestro armero. Por Real Disposición en 30 de marzo de ese año, el rey acogió esa propuesta; pero dispondría por otra Real Orden en 5 de abril, que sólo constase de tres compañías de a 50 hombres de tropa cada una, aunque con el número de oficiales, sargentos y cabos propuestos y la misma plana mayor.
También otro noble vecino de Jerez de los Caballeros, conde de la Corte de Verona, ofreció al rey levantar un segundo escuadrón con idénticas bases que el primero, por lo que en una Real Orden de 26 de abril de 1793 se dispuso que estas fuerzas se pusiesen a las órdenes del ya coronel marqués de Monsalud.
Por otra Real Resolución en 28 de agosto de 1794 se creó un tercer escuadrón a expensas del Estado y al que, unido a los dos anteriores y por otra disposición del rey, se le denominaría Carabineros Reales. Más tarde acabaría, por deseo del rey, en ser primer regimiento de Carabineros de la Reina María Luisa como señalado homenaje a su augusta esposa.

Entretanto la guerra contra los revolucionarios franceses continuaba favorablemente a las armas españolas con tres cuerpos de ejército que operaban por Cataluña, Navarra y Vasconia, donde se distinguiría de modo notable el bravo general Ricardos.
El primer escuadrón de Carabineros asiste a la batalla de Pontós el 14 de junio de 1794, obteniendo una actuación destacada, sufriendo gran cantidad de bajas y teniendo que retirarse a sus bases.
El primero y tercer escuadrón de Carabineros regresaron a la Corte, donde se hallaba el segundo, de guarnición. Su comandante, don Manuel de Laguna y Moscoso, hizo constar que regresaba sin oficiales, sin más que un porta-estandarte y unos pocos sargentos. Una vez que fueron rehechas sus filas, partió para Gibraltar donde intervendría en su asedio, llegando por último a acantonarse en San Roque.
Por un reglamento, en 1802 se dispuso cambiaran de instituto los Carabineros, transformándose en 1.0 de Húsares de la reina María Luisa. De este modo lo mandan a tomar parte en las operaciones de Portugal, donde actúa cruzando la frontera y toma la plaza de Gelves, poniendo en fuga las guerrillas enemigas y arremete a cuchilladas a las tropas portuguesas. En ese mismo año, con parte de la fuerza de este cuerpo, el capitán general de Extremadura, don Juan Caraffa, organiza la partida núm. 3 para tomar parte en la persecución del contrabando en la frontera.
En 1807, cuando ya tropas francesas cruzan suelo español a pretexto de tomar Portugal, aliado de Inglaterra, este cuerpo y por orden del gobierno, tiene que incorporarse al ejército franco-español que mandaba el general francés Junot y tomar parte en cuantas operaciones les fueran encomendadas en la invasión de Portugal. Al llegar el año 1808 tienen noticias del alzamiento nacional contra campo francés. Por caminos ocultos y con una fuerza de 371 hombres y 93 caballos, regresan a Extremadura.
Encontrándose acuartelados en Badajoz en el mes de mayo de 1808, y como el nombre de María Luisa no hiciera al caso, se dispuso por la Junta de Armamento y Defensa de Extremadura se formaron dos regimientos de cinco escuadrones de a dos compañías con 491 caballos cada una, titulándolos 1º y 2º de Húsares de Extremadura, al mando del coronel Monsalud el primero y el segundo del coronel don Cristóbal Mariano. Por otra decisión de la misma Junta y en justa rememoración, se creó en 7 de septiembre del mismo año el regimiento de Carabineros Reales de Extremadura, dándose el mando al coronel don Gregorio de Laguna. Los regimientos de Húsares de Extremadura 1º y 2º, antiguos carabineros, volvieron a sufrir otra reforma en el año 1815, quedando como 1º y 2º de Húsares de Bailén, terminando por refundirse en el de Alcántara. El 23 de abril de 1824 en Jerez de los Caballeros y por el coronel Espinosa de los Monteros formaría en el escuadrón realista como Lanceros del infante don Carlos. En 12 de junio de 1825, fue 4º ligero de Bailén. El 18 de mayo de 1844, se llamó de Cazadores. Por fin el 17 de septiembre del mismo año se convierte en 17 de Lanceros, llevando como emblema la cifra en oro de “María Luisa de Borbón”.


Texto y dibujo: MIGUEL MONTANER


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