Por primera vez en el mundo, un avión de combate no tripulado (Unmanned Combat Aerial Vehicle o UCAV) ha derribado un blanco aéreo con un misil aire‑aire de alcance más allá del horizonte (Beyond Visual Range o BVR), consolidando a Turquía en la primera línea de la guerra aérea no tripulada. El UCAV Kizilema del fabricante turco Baykar, apoyado por una cadena de sensores, radares y enlaces de datos íntegramente nacionales liderados por ASELSAN, logró el hito sobre el mar Negro con un misil de tipo GÖKDOĞAN desarrollado por el instituto de Investigación y Desarrollo de Industrias de Defensa TÜBİTAK SAGE.
La prueba, realizada a finales de noviembre frente a la costa de Sinop, consistió en el lanzamiento de un blanco aéreo a reacción de alta velocidad que fue detectado, seguido y enganchado por el radar de tipo AESA MURAD integrado en el morro del Kizilema. Tras el bloqueo del blanco, el UCAV disparó un único misil GÖKDOĞAN desde un pilón subalar y consiguió un impacto directo, validando por primera vez una cadena de “kill chain” aire‑aire BVR completamente no tripulada y de diseño nacional.
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El UAV armado (Baykar)
Cadena nacional de sensores y guiado
En el ensayo intervinieron el radar MURAD, el buscador RF del misil, sistemas IFF nacionales y comunicaciones seguras de datos, que gestionaron la detección, identificación, seguimiento y control de tiro de forma integrada. MURAD, desarrollado por ASELSAN, es un radar de antena activa de nitruro de galio (GaN) multimodo capaz de rastrear múltiples objetivos, guiar misiles BVR y operar simultáneamente en modos aire‑aire y aire‑superficie, lo que sitúa al Kizilema en la categoría de “caza no tripulado” más que de simple UAV de ataque. El misil GÖKDOĞAN, por su parte, es un misil del tipo aire-aire con alcance más allá de la visual (Beyond Visual Range Air-to-Air Missile o BVRAAM) con buscador radar activo, alcance superior a 65 km. y capacidad “dispara y olvida”, comparable en filosofía a sistemas como el AIM‑120D o el Meteor.
La campaña de pruebas de GÖKDOĞAN y su hermano de corto alcance BOZDOĞAN ya había demostrado la madurez del binomio misil‑sensor en F‑16 turcos, pero el disparo desde Kizilema supone un salto cualitativo hacia conceptos de “loyal wingman” o aeronave de flanco y de cazas no tripulados capaces de asumir roles de superioridad aérea. Fuentes turcas destacan que el sistema abre la puerta a formaciones mixtas donde UCAV de altas prestaciones, apoyados por radares AESA y enlaces de datos en malla, actúan como lanzadores remotos de misiles BVR guiados por sensores propios o de plataformas tripuladas. Este avance sitúa a Turquía en un club muy reducido de países que no solo desarrollan UCAV armados, sino que empiezan a trasladar al dominio no tripulado misiones clásicamente reservadas a cazas tripulados.
El disparo fue seguido en vuelo por aviones de combate F‑16 turcos despegados desde la base de Merzifon, donde se encontraban mandos de la Fuerza Aérea y directivos de las empresas participantes, subrayando la relevancia estratégica del ensayo para la doctrina nacional de combate aéreo. Imágenes difundidas por fuentes oficiales muestran también a un UAV Bayraktar Akıncı grabando la secuencia, lo que ilustra el ecosistema de plataformas no tripuladas que Turquía está construyendo en torno a sensores, radares y misiles de desarrollo propio. De cara al futuro, el éxito con el misil GÖKDOĞAN y el desarrollo paralelo de versiones de mayor alcance refuerzan la aspiración turca de dotarse de una arquitectura de combate aéreo de “sexta generación”, con nodos no tripulados capaces de ejecutar interceptaciones BVR autónomas y en red sobre escenarios de alta intensidad.







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