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Lunes, 25 de mayo de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

Alemania y Francia se reparten el control del fabricante del carro de combate Leopard

Carro de combate Leopard 2A8 (KNDS)
Carro de combate Leopard 2A8 (KNDS)

Alemania y Francia ultiman un relevo histórico en el control de KNDS, el mayor fabricante europeo de carros de combate, con la entrada del Estado alemán en el capital del grupo hasta el 40% y la configuración de un “doble mando” público sobre el futuro de los Leopard y de buena parte de la artillería pesada del continente. La operación, ligada a la inminente salida a Bolsa de la compañía, busca blindar tecnologías clave frente a inversores externos y dar al eje franco‑alemán capacidad directa de decisión sobre qué sistemas se fabrican, en qué volumen y para qué clientes europeos y aliados.

Berlín compra el 40% y se iguala a París

Según la información adelantada por el Gobierno alemán y recogida por medios europeos, Berlín se prepara para acudir a la oferta pública de venta de KNDS con el objetivo de hacerse con el 40% de las acciones, una participación que igualará el peso del Estado francés tras la reducción de su actual 50%. La valoración del grupo podría rondar los 20.000 millones de euros, lo que implicaría un desembolso de hasta 8.000 millones por parte de Alemania, en la mayor implicación del Estado federal en una empresa de armamento desde la Segunda Guerra Mundial.

Hasta ahora, el Ejecutivo alemán apenas mantenía un 25% en el fabricante de sensores Hensoldt y alrededor del 11% en Airbus, por lo que la apuesta por KNDS representa un salto cualitativo en su política de participaciones estratégicas. El acuerdo político prevé que, una vez cerrada la operación y completada la OPV en Fráncfort, ambos gobiernos reduzcan sus paquetes al 30% en un plazo de dos o tres años, pero conservando los mismos derechos de voto, de manera que las decisiones clave solo puedan adoptarse de forma conjunta.

KNDS, campeón terrestre europeo y pieza central del rearme

KNDS (por KMW+NEXTER Defence Systems) es el holding resultado de la fusión, en 2015, de la alemana Krauss‑Maffei Wegmann con la francesa Nexter Systems, con sede en Ámsterdam y una cartera que incluye los carros de combate Leopard 2 y Leclerc, la artillería autopropulsada y sobre camión Caesar y los lanzacohetes MARS 3, entre otros sistemas. La compañía se ha convertido en el eje de los esfuerzos de rearme terrestre de varios países europeos tras la invasión rusa de Ucrania, multiplicando los pedidos de Leopard 2A7/2A8, artillería de tubo y cohetes guiados.

Con su entrada directa en el capital, Berlín quiere asegurarse voz y voto sobre la planificación industrial de KNDS en plena carrera por reponer y modernizar los parques acorazados europeos. La propia prensa alemana subraya que la operación dará al Gobierno federal potestad efectiva sobre “qué carro de combate, cuántos y para quién se fabrican”, un elemento decisivo cuando se negocian grandes contratos de exportación y se discute la prioridad de entregas entre socios de la OTAN y clientes externos.

Un movimiento con fuerte carga política

La compra del 40% llega tras meses de debate dentro de la coalición alemana, con el canciller Merz y la ministra de Economía partidarios en un inicio de limitar la participación estatal al 30% y el ministro de Defensa defendiendo un paquete mayor, inspirado en el modelo de participación cruzada que Francia y Alemania ya aplicaron en el consorcio aeroespacial EADS, hoy Airbus. Finalmente se ha impuesto la tesis de asegurar una posición equivalente a la francesa antes de la salida a Bolsa, para evitar que el peso de Berlín quede diluido frente a otros accionistas institucionales.

Desde París, el acuerdo también se interpreta como una forma de repartir el coste político y financiero de sostener a un “campeón europeo” que será clave en los grandes programas de futuro, como el desarrollo del Main Ground Combat System (MGCS), el eventual sustituto franco‑alemán del Leopard y del Leclerc. La gobernanza pactada consolida el eje franco‑alemán como árbitro de facto del mercado europeo de blindados y artillería.

Riesgos, críticas y horizonte de desinversión

El presidente del consejo de administración de KNDS, Thomas Enders, ha respaldado la entrada de capital público como fórmula para financiar la expansión y aumentar la producción, pero ha advertido de que el objetivo a medio plazo debe ser reducir sensiblemente las participaciones estatales. Tanto analistas financieros como algunos partidos advierten de que la presencia simultánea de dos gobiernos en el accionariado puede lastrar la cotización y politizar decisiones industriales, justo cuando la empresa necesita agilidad para responder a una demanda en alza.

En paralelo, organizaciones críticas con el rearme europeo alertan de que la operación refuerza la tendencia a “estatizar” los campeones armamentísticos para blindarlos frente a controles democráticos, al convertir las decisiones sobre contratos, empleo y localización de fábricas en asuntos de alta política entre París y Berlín. El propio Enders recuerda que el objetivo final es volver a un modelo en el que la seguridad nacional se garantice mediante contratos y cláusulas específicas, y no tanto a través de participaciones directas y permanentes en el capital de las empresas de defensa. (José Mª Navarro García)

 

 


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