Un correo interno del Departamento de Defensa de Estados Unidos filtrado por la agencia Reuters ha puesto sobre la mesa la posibilidad de suspender a España de la OTAN como medida de presión por la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso pleno de bases militares españolas y del espacio aéreo nacional para la campaña de Washington contra Irán. La revelación ha generado una fuerte conmoción política y estratégica en España y en el seno de la Alianza Atlántica.
Según el correo al que ha tenido acceso Reuters, altos cargos militares estadounidenses barajan diferentes opciones para “sancionar” a socios de la OTAN que se han posicionado en contra de la ofensiva militar de EEUU contra Irán. Entre estas medidas figuran, de forma explícita, la posible suspensión de España en la Alianza y la revisión de la postura de Estados Unidos en temas sensibles para Madrid.
El documento subraya que el objetivo sería “reducir el sentimiento de superioridad” de los aliados europeos y enviar una señal estratégica clara de que la postura de Washington no es negociable en el marco de la nueva guerra en Irán. En el mensaje se menciona que España, por negarse a abrir totalmente sus instalaciones en Rota y Morón y a facilitar el tránsito aéreo, se ha colocado en un plano de resistencia que Washington podría considerar “problemático” para su operatividad.
¿Puede la OTAN “expulsar” a España?
Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de Washington de 1949, que constituye la base de la OTAN, no contempla un mecanismo formal para expulsar a un país miembro; solo permite la salida voluntaria de un socio. Sin embargo, varias fuentes analizan que Washington podría, en la práctica, aplicar una “suspensión de facto”: limitar a España en órganos de mando, exclusiones en decisiones clave, bloqueo de compartición de inteligencia o vetos en mecanismos operativos, manteniendo el estatus formal de miembro. Este tipo de medida tendría un peso más político y simbólico que operativo, pero enviaría un mensaje muy claro sobre la relación de dependencia entre Madrid y Washington, y podría afectar a la credibilidad de España como aliado en otros escenarios, incluida la defensa de la Península Ibérica y del Mediterráneo.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha reaccionado de forma contundente, calificando la filtración como “inaceptable” y rechazando cualquier amenaza de suspensión de España en la OTAN. Sánchez ha insistido en que España cumple plenamente sus obligaciones dentro de la Alianza y que su posición es la de un “socio leal”, pero no automático: apoya la defensa colectiva, pero no se allana a cualquier operación militar de Estados Unidos que considere contraproducente o fuera de marco legal e institucional.
Fuentes ministeriales aseguran que el Ejecutivo solo trabaja con documentos oficiales y comunicaciones formales de la Administración estadounidense, y que un correo interno filtrado no constituye una política oficial del Gobierno de EEUU. No obstante, reconocen que la filtración refleja una “tensión estructural” entre la estrategia militar de Washington y la postura más prudente de varios socios europeos, especialmente en el contexto de la escalada en el Golfo Pérsico.
Implicaciones para la OTAN y la defensa ibérica
El episodio evidencia una fractura latente dentro de la OTAN: por un lado, EEUU presiona para que la Alianza se convierta en un instrumento más directo de su política de contención e intervención; por otro, socios como España, junto con otros países europeos, intentan mantener un margen de soberanía en decisiones de despliegue, bases y uso de infraestructuras.
Para España, la posible exclusión de canales operativos o de mando en la OTAN afectaría a su capacidad de acceso a inteligencia, a decisiones de la Fuerza de Reacción Rápida y a despliegues en el Mediterráneo, donde Madrid juega un rol clave en la vigilancia, el control de rutas y la apoyatura a la flota de la OTAN. Al mismo tiempo, genera un debate interno sobre hasta dónde puede llegar la soberanía nacional frente al poder de veto y la presión estratégica de EEUU, en un contexto de reforzamiento de la presencia militar estadounidense en Europa tras la guerra en Irán.
En los próximos meses, la tensión entre Washington y varios socios europeos de la OTAN podría intensificarse, especialmente si la operación iraní se prolonga o se amplía. España podría verse obligada a tomar decisiones más claras: o aceptar una integración más estrecha en la guerra de EEUU en el Golfo, con el uso ampliado de bases y espacio aéreo, o mantener su postura de “no apoyo directo” y asumir las consecuencias políticas y operativas dentro de la Alianza.
Desde el ángulo de la defensa nacional, el episodio pone en el centro del debate la necesidad de reforzar la autonomía estratégica europea, la capacidad de decisiones unilaterales en materia de despliegues y la diversificación de alianzas para evitar una dependencia excesiva de EEUU, incluso dentro de la propia OTAN. Para defensa.com, el caso del “memorando del Pentágono contra España” se convierte en un símbolo de la nueva era de tensiones internas dentro de la Alianza, donde la guerra en Irán actúa como catalizador de conflictos de poder entre Washington y algunos socios europeos clave.







1 comentarios