El momento actual apunta a escenarios de enfrentamiento en los que haya que actuar frente a adversarios muy tecnológicos capaces de desplegar armamento muy sofisticado, lo que requiere, para su neutralización, de capacidades propias que sean disruptoras. En ese entorno, el Ministerio de Defensa acaba de publicar un interesante documento de 175 páginas. Se trata de la “Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (EDIT)” de 2026, informe que deja bien detallado algunas de las actuaciones y procesos evolutivos que se buscaría seguir para desarrollar tecnologías y obtener determinados equipos militares con los que dotar a las Fuerzas Armadas españolas.
En las primeras páginas se dice que en un escenario de constante transformación cobran especial relevancia las tecnologías e innovaciones disruptivas. Se dice también que cobra creciente importancia la soberanía tecnológica y hay que aprovechar sinergias con avances tecnológicos de uso dual. Más específicamente, se detalla que en España se van a impulsar tecnologías de guiado y control avanzado de municiones, de buscadores multiespectrales para reconocimiento autónomo de blancos o propulsión no hipersónica para misiles tácticos.
Si se suman esos esfuerzos a otros como las nuevas arquitecturas radar, las soluciones avanzadas PNT (Posicionamiento, Navegación y Sincronización), los materiales para aplicaciones a alta temperatura, o el desarrollo de vehículos para vuelo hipersónico -este último concreto en el capítulo de diseño de plataformas aéreas-, podrían aglutinarse tecnologías útiles para obtener armas hipersónicas de diseño y fabricación española.
.jpg)
Si se dedican recursos, España podría tener en menos de una década algún arma hipersónica operativa real para garantizar la necesaria disuasión. (Octavio Díez Cámara)
Capacidades hipersónicas
Sobre los vehículos hipersónicos se concretan investigaciones y avances en el conocimiento de vuelo hipersónico para velocidades superiores a Mach 5 que permitirán definir conceptos para operar vehículos tanto defensivos como ofensivos. Se van a valorar actuaciones que incluirán las de identificación de requisitos mecánicos, termodinámicos, electromagnéticos, de resistencia y vibraciones o de fatiga.
Son parte del objetivo “tecnologías para vehículos hipersónicos” que se contempla en el mencionado documento de 2026. Se contempla también, dentro de este último objetivo, investigar y desarrollar sistemas de propulsión capaces de operar de forma sostenida en régimen hipersónico, incluyendo conceptos propulsivos del tipo scramjet u otros.
Si las inversiones dedicadas a esas áreas específicas son las necesarias se podría contar, en unos pocos años, con una base tecnológica e industrial española con la que abordar la necesidad de contar con armamento defensivo y ofensivo hipersónico, un material que actuaría de forma diligente como disuasor frente a terceros y que haría que España tuviese una mayor capacidad para neutralizar sin llegar a enfrentamientos una amplia variedad de hipótesis en lo que a amenazas exteriores se refiere. (Octavio Díez Cámara)






Deje un comentario
Su e-mail no será publicado.
Los comentarios que no se atengan a las normas de participación podrán ser motivo de expulsión.