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España refuerza su proyección en África Occidental con la participación del Mando Conjunto de Operaciones Especiales en el ejercicio ‘Flintlock 26’

Desarrollo de procedimientos tácticos de combate en espacios cerrados en ‘Flintlock 26’.
Desarrollo de procedimientos tácticos de combate en espacios cerrados en ‘Flintlock 26’.

El Mando Conjunto de Operaciones Especiales (MCOE) lidera la participación española en el ejercicio multinacional ‘Flintlock 26’, que se desarrolla en Costa de Marfil bajo la dirección del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos en África (SOCAF). Esta actividad, considerada el principal ejercicio anual de fuerzas especiales en el continente africano, se consolida como una herramienta clave de proyección estratégica en una región marcada por la inestabilidad y la competencia geopolítica.

La presencia española en ‘Flintlock 26’ trasciende el ámbito estrictamente táctico para situarse en el plano de la cooperación en seguridad con socios africanos, en un momento en el que el Golfo de Guinea y el Sahel continúan siendo áreas prioritarias para la seguridad europea y alas que España presta especial atención. La creciente actividad de redes yihadistas en el Sahel, junto con amenazas como la piratería, el crimen organizado y el tráfico ilícito en el ámbito marítimo, refuerzan la necesidad de este tipo de ejercicios combinados.

El contingente español, coordinado por el MCOE, integra capacidades de operaciones especiales de los Ejércitos, la Armada y la Guardia Civil, lo que permite ensayar una respuesta conjunta en escenarios complejos y multinacionales. En total, ‘Flintlock 26’ reúne a más de 860 militares de 23 países de Europa, África y Norteamérica, facilitando el intercambio de procedimientos y la mejora de la interoperabilidad entre fuerzas aliadas y socios regionales.

En el plano operativo, los militares españoles están desarrollando actividades centradas en capacidades críticas como el tiro de combate, tiro de precisión y Combate en Espacios Cerrados (CQB), fundamentales para operaciones en entornos urbanos o contra amenazas irregulares. Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes del ejercicio es su dimensión marítima, especialmente significativa en el contexto del Golfo de Guinea.

En este sentido, la colaboración con el Buque de Acción Marítima (BAM) ‘Furor’, desplegado en la zona en el marco de las Presencias Marítimas Coordinadas (PMC) de la Unión Europea, permite integrar capacidades navales y de operaciones especiales en ejercicios de visita, registro y aseguramiento de buques en entornos no cooperativos. Este tipo de operaciones resulta clave para hacer frente a amenazas como la piratería o el tráfico ilícito, que afectan directamente a rutas marítimas estratégicas para Europa.

De forma paralela, la Célula de Estabilización desplegada en el ROLE 2 del ejercicio está llevando a cabo prácticas de evacuación sanitaria por vía marítima, reforzando la capacidad de respuesta ante bajas en entornos operativos complejos. La integración de capacidades sanitarias avanzadas en ejercicios de este tipo responde a la necesidad de operar en escenarios con infraestructuras limitadas y largas distancias de evacuación.

Más allá del adiestramiento, ‘Flintlock’ se ha convertido en un instrumento de diplomacia de defensa que permite fortalecer las capacidades de los países africanos socios y mejorar su autonomía frente a amenazas internas y transnacionales. En un contexto de reconfiguración de la presencia internacional en el Sahel —marcado por la reducción de algunas misiones europeas y el aumento de la influencia de actores como Rusia o Turquía—, ejercicios como este adquieren un valor añadido para mantener la influencia occidental en la región.

Para España, cuya seguridad está directamente vinculada a la estabilidad del flanco sur, la participación en ‘Flintlock 26’ refuerza su papel como actor comprometido con la seguridad en África Occidental, al tiempo que consolida su capacidad de operar de forma integrada con aliados en escenarios de alta exigencia.

De este modo, el despliegue español no solo contribuye a mejorar la preparación de sus fuerzas de operaciones especiales, sino que se inscribe en una estrategia más amplia orientada a la prevención de crisis, el apoyo a socios regionales y la protección de intereses estratégicos en una de las áreas más sensibles para la seguridad europea.


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