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España necesita más munición para la instrucción de sus militares

Muchos de los infantes españoles no han cubierto la totalidad de prácticas de fuego real que les harían más hábiles con las armas personales y colectivas que manejan. (Octavio Díez Cámara)
Muchos de los infantes españoles no han cubierto la totalidad de prácticas de fuego real que les harían más hábiles con las armas personales y colectivas que manejan. (Octavio Díez Cámara)

Durante muchos años, la munición en general, y en especial la de las armas personales y de aquellos sistemas de apoyo de fuego directo o indirecto que facilitan acciones defensivas u ofensivas en la profundidad del territorio en el que se despliega, fue poca y muchos de los militares de las Fuerzas Armadas veían como solo podían pasar por los campos de tiro unas pocas -muy pocas- veces al año.

Es verdad que se puede decir que la carencia de munición era resultado directo de unos presupuestos muy limitados que no permitían obtener toda la que hubiese sido necesaria para consumir en prácticas y mantener los polvorines con la necesaria dotación de recursos para asumir las más variadas contingencias militares. Sí lo es, también, que se introdujeron algunos equipos de simulación que permitían ejercicios más o menos realistas para facilitar el aprendizaje de determinadas tácticas y procedimientos, aunque no es lo mismo que realizar acciones de fuego reales con las armas personales o colectivas que se tienen en dotación.

Ahora, con unos presupuestos del Ministerio de Defensa más amplios, es el momento de incidir en un mayor gasto de munición. Los infantes con sus fusiles y ametralladoras de apoyo, el personal de Caballería con los cañones de 25 milímetros de sus vehículos 6x6 VEC, los artilleros con las diferentes piezas de 105 y 155 milímetros que tienen en su orgánica y otras estructuras militares, que incluyen también las navales o marítimas, con aquel material de fuego que, incluidos los misiles, caracteriza lo que son capaces de generar ante un hipotético adversario.

Por lo que parece, y así se desprende analizando lo que queda detallado en el Plan Anual de Contratación del Ministerio de Defensa de los años 2025 y 2026, las partidas para adquisición de munición son cada vez más amplias. Es previsible, que ya se haya hecho un esfuerzo principal para dejar los polvorines al máximo de algunas de las municiones básicas para lo que sería necesario en el caso de tener que afrontar un enfrentamiento convencional. En el caso de sistemas como lanzacohetes, misiles y determinada munición de alta precisión y características técnicas avanzadas, es bastante probable que aún no se hayan completado las carencias que se tenían ni haya finalizado el necesario proceso de reposición.

Determinados colectivos, como el de los tiradores de precisión, tienen que tener una dotación más amplia de cartuchos para realizar más y más ejercicios de tiro real. (Octavio Díez Cámara)

Son esas, y otras más no concretadas por motivos obvios, acciones necesarias para alcanzar lo programado para una reserva estratégica diligente. Algunos acuerdos marco ya rubricados, que tienen programado realizar inversiones cuantiosas -en todo caso limitadas a decenas o cientos de millones de euros- en lo que es la reserva de guerra de municiones más clásicas como las de 5,56x45mm, 7,62x5mmm y 12,70x99mm de fusiles de asalto y ametralladoras.

El proceso de obtención de más munición sería óptimo y deseable sustentarlo con la creación en España de centros fabriles donde producirla. Estas instalaciones permitirían obtenerla en cantidad suficiente de forma que almacenes y necesidades de instrucción de los planes anuales de los militares españoles estuviesen satisfechas.

Una adecuada previsión en lo que a fechas de consumo preferente se refiere debe, en mi opinión, aplicarse para gastar aquella que llega ya a una edad que así lo aconseja y renovarla con otra nueva que pueda estar varias décadas almacenada con seguridad por si surge una hipótesis militar a la que haya que hacer frente.

Lo que está claro es que no se puede obtener munición, ni de fusiles ni misiles, con un plazo corto de tiempo y hay que ser previsores tanto en su compra como en su mantenimiento periódico y hasta en su posible transformación o mejora para mantenerla en el mejor nivel de empleo posible. (Octavio Díez Cámara)

 


Copyright © Grupo Edefa S.A. defensa.com ISSN: 3045-5170. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

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