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120 Ala de Entrenamiento de Kalamata de la Fuerza Aérea griega

En 1970, la Fuerza Aérea griega estableció un Ala dedicada al entrenamiento en la base aérea de Kalamata, en el Sur del Peloponeso. Esa unidad continúa brindando adiestramiento en vuelo y en tierra a las nuevas tripulaciones. El principio del esfuerzo para producir nuevos pilotos de combate comenzó con el T-33A, que en 1976 fue reemplazado por el T-2E Buckeye. Kalamata es el hogar de 120º Ala de Entrenamiento, estructurado en los 361º, 362º, 363º y 364º escuadrones de Entrenamiento Aéreo, o MEA (Mira Ekpetheusis Aeros), y por la Escuela de Entrenamiento de Supervivencia en el Mar, o SSTS (Sea Survival Training School).

El 361º y el 364º Mira usan el T-6 Texan desde 2001, mientras que 362º y 363º operan el T-2E en sus misiones. La formación de un joven piloto griego se divide en cuatro fases: entrenamiento en el aire básico en la Academia de Vuelo de Tatoi; escuela de tierra y adiestramiento de contacto con el T-6; lo mismo con el T-2E; y formación aire-tierra. El 120º Ala es responsable de la segunda fase.

Los jóvenes pilotos llegan a los 361º o 364º escuadrones, donde emprenden su camino. El teniente coronel George Tzelepis, comandante del primero de estos, dice: Aquí los jóvenes pilotos que vuelan el T-6 cubren las fases inicial y básica y emplean tanto sistemas basados en ordenador, como hacen vuelos de práctica.

Esta etapa abarca alrededor de 120 horas de vuelo, en la cual los estudiantes aprenden procedimientos de vuelo, maniobras, manejo de los sistemas de las aeronaves, estandarización, adherencia a las reglas de seguridad en el aire y toma de decisiones, aumentando la capacidad y destreza y los procedimientos de seguridad, concluye.

Los estudiantes tienen acceso a los simuladores de vuelo de Kalamata. Una vez que se completa la Fase 2, pasan a las 3 y 4, orientadas hacia los aspectos avanzados y operativos, respectivamente. Esto significa volar con otro tipo de avión, el T-2E Buckeye. Aquí el entrenamiento se divide en elementos basados en tierra y en el aire, que involucran simuladores de vuelo, sistemas de formación basados en ordenador y prácticas en esas aeronaves.

Todo el proceso comprende alrededor de 100 horas. El teniente coronel Vergos Angelis, instructor del 362º Escuadrón, explica que en la Fase 3 los pilotos se separan en el grupo de los que se convertirán en pilotos de transporte o de helicóptero y los de aviones de combate. Este último comenzará a familiarizarse con la aeronave, aprenderá a manejarla y, después de pocas horas de vuelo, se adiestrará en el vuelo en formación e instrumental, o IFR (Instrument Flight Rules), en altitud media y baja.

La Fase 4 incluye la formación en misiones aire-aire, intercepción, “dog fight”, CAS (Close Air Support), ataque varios objetivos y evitar los sistemas de defensa terrestre, señala. Dependiendo de los resultados de cada piloto, más tarde se asignan a toda la línea de vuelo de la Fuerza Aérea griega.

foto: Último chequeo antes del despegue

Instrucción avanzada

Los que lograron la mejor puntuación irán a los escuadrones de F-16 C/D Fighting Falcon, Mirage 2000 o F-4E Phantom II y permanecerán en Kalamata para realizar alrededor de otras 60 horas de vuelo en la Fase 4, adiestrándose en armamento avanzado y vuelo de combate, incluidas misiones aire-aire y aire-tierra, más 15 de simulador.

Actualmente en el 120º Ala de Entrenamiento hay 22 instructores, 3 de ellos de la fuerza aérea italiana, y 15 estudiantes, 5 de ellos de aquella nación. La cooperación con la AMI (Aeronautica Militare Italiana) comenzó en agosto de 2009 y se produce mediante un acuerdo recíproco a largo plazo que beneficia a ambas partes. En este escenario, los instructores de las dos naciones y los jóvenes pilotos pueden compartir experiencias y tácticas.

También aglutina dos unidades de mantenimiento, responsables de la eficiencia de los T-6 y T-2E. Las secciones en este campo llevan a cabo la mayoría de las tareas, incluido las referentes a los motores. Se consiguieron células y repuestos adicionales de la US Navy después de la retirada de sus T-2C en 2015.

Algunas de las ventajas del Buckeye radican ser robusto, fácil de mantener y la accesibilidad al motor. Durante su carrera en la Fuerza Aérea griega, 7 T-2 estuvieron involucrados en accidentes. En 2018 se perdieron 2, muriendo un piloto. Se supone que actualmente sólo 5 aviones están operativos y los 10 recibidos de la US Navy se utilizan principalmente como fuente de repuestos.

El futuro del entrenamiento aéreo en Grecia aún no está claro. El reactor que tiene más probabilidades de reemplazar al T-2E es el Leonardo M 346, pero las limitaciones por los retos financieros jugarán el papel más importante y hasta el último momento seguirá siendo la plataforma en la que aprenderán los nuevos pilotos.

Nota del autor: Agradecemos especialmente al coronel Petros Caiman Doualptsis y a los tenientes coroneles Konstadinos Gkoumatsis y Emmanouil Kampanarakis su apoyo para la realización de este reportaje.

Revista Defensa nº 503, marzo 2020, Andrea Avian


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