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A la espera del segundo Plan Nacional de Observación de la Tierra por Satélite en España

El periodo de tiempo que abarca la segunda mitad de 2019 y el primer semestre de 2020 ha sido razonablemente fructífero para el sector espacial español, a pesar del frenazo de la actividad y la reconfiguración de los procesos industriales ocasionados por la pandemia del coronavirus COVID-19.

La industria nacional ha recibido con satisfacción la notable carga de trabajo que va a lograr del proyecto Spainsat Nueva Generación, una pareja de satélites de comunicaciones que el operador Hisdesat Servicios Estratégicos adjudicó en mayo de 2019 al binomio industrial formado por Airbus Defence and Space y Thales Alenia Space.

Pero el retraso en la firma del contrato va a repercutir en su construcción, lanzamiento y entrada en servicio, que difícilmente llegarán a tiempo para solaparse con la pérdida de operatividad de las 2 plataformas que ahora cumplen la misión de facilitar las transmisiones al Gobierno de Madrid y a las Fuerzas Armadas españolas (Xtar-Eur y Spainsat), que están en órbita desde febrero de 2005 y marzo de 2006, respectivamente.

El Gobierno español también ha estado retrasando su decisión sobre la sustitución de los satélites de inteligencia Helios 2, que ya se encuentran en el tramo final de su vida útil.

La firme voluntad del Ministerio de Defensa de que un lote de imágenes de radar del satélite Paz forme parte de las contrapartidas en especie por el pago de la entrada de España en el programa francés ‒llamado Composant Spatial Optique (CSO)‒ que releva a los Helios 2A y 2B está entre las causas del retraso. Pero todo apunta a que Defensa se va a adherir a CSO y que la autorización del Consejo de Ministros se producirá antes de que concluya 2020.

El sector confía en que, tras el envío al espacio del satélite de observación óptica Ingenio, previsto para finales de agosto de 2020, arranque un segundo Plan Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS 2). 

Se produzca o no, la crisis de 2008 ya sirvió para que las compañías espaciales españolas hicieran un notable esfuerzo por reforzar su presencia en los mercados internacionales, lo que se refleja en que cerca de las dos terceras partes del volumen de facturación del sector proceda de la exportación. A favor de una revitalización del tejido industrial espacial del Continente está la aprobación por parte de la Unión Europea de una suma que todavía tiene que recibir la luz verde del Parlamento de Estrasburgo y que en sus orígenes está cifrado en 16.000 millones de EUR para el periodo 2021-27.

Por fin Ingenio y UPMSat-2

El principal evento nacional en materia espacial previsto para 2020 es la puesta en órbita del satélite electro-óptico gubernamental Ingenio. Una vez obtenido el 23 de abril el placet de la ESA para su vuelo al espacio, su despegue a bordo de un lanzador europeo Vega desde la base espacial de Kurú, en la Guayana francesa, estaba programado para finales de agosto de 2020, pero las consecuencias de la pandemia lo han retrasado de nuevo.

Una vez sea validado en órbita, un acuerdo alcanzado en febrero entre el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y el ministerio de Ciencia e Innovación asigna al primero su control, explotación y comercialización. Concebido para prestar servicios cartográficos, supervisar el medio ambiente, vigilar los incendios forestales y la evolución de las inundaciones, Ingenio va a aportar imágenes ópticas en los canales pancromático (blanco y negro) y multiespectral (color), con una resolución de 2,5 y 10 m., respectivamente.

Primer satélite de observación de titularidad estatal construido en España por un consorcio industrial de empresas nacionales, el contratista principal y responsable del satélite es Airbus Defence and Space en España, mientras que Sener es el diseñador y fabricante del instrumento óptico de alta definición.

También conocido como SeoSat (Scientific Earth Observation Satellite) y junto con el satélite de radar Paz, en órbita desde febrero de 2018, son el segmento de vuelo del primer PNOTS que data de 2007, iniciativa que aspira a conseguir que España obtenga autonomía e independencia en la obtención de imágenes y datos desde el espacio. La causa de la demora del lanzamiento de Ingenio, es el despegue que le precede, que supone el retorno al vuelo del lanzador Vega con 53 pequeños satélites a bordo, entre ellos el UPMSat-2 de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que debe ser colocado a 500 kilómetros de altura y funcionar durante unos 3 años.

De 50 kg. y unas dimensiones de 0,5x0,5x0,6 m., es una plataforma de demostración tecnológica que lleva a bordo 5 experimentos de las empresas españolas Tecnobit e IberEspacio y del Instituto Universitario de Microgravedad Ignacio Da Riva. Otra misión de la ESA en la que España ejerce la total responsabilidad es Proba-3, en la que Sener Aeroespacial está inmersa en sus etapas finales, una vez que la Agencia declaró a finales de 2019 que la Revisión Crítica de Diseño del proyecto había sido superada, al igual que la de su segmento terreno.

Como contratista principal, Sener ya está metida en la fabricación, integración y ensayo de los diferentes equipos de los dos satélites que integran la misión, en cooperación con QinetiQ Space NV, Airbus Space Systems España, GMV y Spacebel. En Proba-3 participa un consorcio industrial de más de 20 compañías de 14 países, que trabajan de forma coordinada para evaluar las tecnologías del vuelo en formación de alta precisión.

Previsto su lanzamiento al espacio en 2023, el proyecto exige contar con 2 pequeños satélites, que tienen que mantenerse a una distancia de 150 m. con una precisión relativa entre ellos del orden de mm. y de segundos de arco, una técnica clave para futuras iniciativas espaciales científicas.

En el campo institucional, el INTA trabaja en un programa de I+D llamado ANSER (Advanced Nanosatellites Systems for Earth Observation Research), una constelación de mini satélites de observación que pretende demostrar que es posible fraccionar las cargas y el sistema de control de vuelo en formación a bordo de satélites muy pequeños y de pocos kilos de peso.

El proyecto consiste en poner en órbita 4 mini satélites de observación que volarán en formación separados entre sí una distancia máxima de unos 10 km., que se intercomunicarán entre ellos, aunque cada uno cumplirá una misión diferente. Desde la órbita se dedicarán a la supervisión de los recursos hídricos de los embalses y pantanos españoles, medir la calidad de las aguas y a identificar y localizar productos contaminantes. Las previsiones de lanzamiento al espacio se sitúan en 2021.

El INTA ejerce desde finales de marzo la plena responsabilidad sobre el satélite científico Cheops de la ESA, una vez validado en órbita por Airbus Space Systems España, tras ser lanzado al espacio el 18 de diciembre desde la Guayana. Las restricciones de distanciamiento social aplicadas en el INTA a causa de la pandemia de coronavirus no han afectado a las operaciones. El segmento terreno está en gran medida automatizado por GMV y los técnicos del Instituto pueden verificar el estado de salud del satélite, enviar telecomandos y practicar otras actividades en la modalidad de teletrabajo.

El desarrollo y construcción de Cheops ha sido liderado por Airbus Space Systems España, que ha dirigido y gestionado el trabajo de 24 empresas de 11 países europeos, 7 de ellas españolas. De 273 kg. de peso al despegue, su labor desde unos 700 km. de altura se centra en estudiar el tamaño, densidad y masa de exoplanetas ya identificados y posicionados más allá del sistema solar.

Cumbre de ministros y congreso espacial

El segundo semestre de 2019 ha estado repleto de importantes acontecimientos. El evento de mayor relevancia fue el que tuvo lugar en Sevilla, que acogió los días 27 y 28 de noviembre la cumbre de ministros y máximos responsables nacionales de las 22 naciones miembros de la ESA. Bautizada como Space19+ y organizada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) con el Ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, como anfitrión, el conclave ministerial fue presidido de manera conjunta por Frédérique Vidal y Manuel Heitor, altos responsables de Ciencia, Innovación y Enseñanza Superior de Francia y Portugal.

Los responsables nacionales del sector espacial europeo tomaron decisiones programáticas y, sobre todo, económicas, que han dado luz verde y dotado de fondos ‒14.388 millones de EUR a lo largo de 5 años‒, a las nuevas iniciativas espaciales que pretenden aportar beneficios directos a los ciudadanos europeos.

Entre los acuerdos más importantes cabe destacar el de continuar la construcción de satélites dedicados a la observación de la Tierra, colaborar con Estados Unidos en el proyecto de exploración Lunar Gateway, reforzar la financiación de las misiones científicas y ultimar el desarrollo de los nuevos lanzadores Vega-C y Ariane 6.

La antesala de la cumbre de Sevilla fue el primer Congreso del Espacio celebrado en Madrid durante la primera quincena de octubre. Bajo la batuta de la Asociación Española de Tecnologías de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE) y, con el lema “Más allá de los límites”, la iniciativa reunió a los más destacados altos cargos, directivos, científicos y profesionales de la industria espacial y de los organismos públicos españoles relacionados con el sector. Durante dos jornadas se pasó revista a las capacidades, retos, oportunidades y programas en los que está inmerso el sector en los ámbitos de la Ciencia y la exploración del cosmos, la observación de la Tierra, las comunicaciones, la defensa y la navegación por satélite.

El prolegómeno de los anteriores eventos fue la celebración a finales de mayo de la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (FEINDEF) 2019, inaugurada por la Ministro de Defensa, Margarita Robles. Escaparate bienal de la industria española puesto en marcha por (TEDAE) y la Asociación de Empresas Contratistas con las Administraciones Públicas de España y Otros Estados (AESMIDE), pretende dar a conocer las capacidades de esos sectores nacionales. Airbus Defence and Space España, DAS Photonics, GMV, Hisdesat, Indra, Inster, el INTA, Sener Aeroespacial y Tecnobit mostraron la oferta de sus productos y servicios espaciales.

Nuevos actores que entran en escena

El Ejército del Aire ha activado a finales de noviembre el Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial (COVE). Su misión principal es conocer y vigilar el entorno espacial, así como prestar servicios en apoyo a las operaciones que llevan a cabo las Fuerzas Armadas españolas. El COVE complementa sus actividades con las que realiza el Centro Español de Operaciones de Vigilancia y Seguimiento Espacial (S3TOC) y asume desde hace varios años el control operativo del radar de vigilancia espacial de la ESA ubicado en las proximidades de la localidad de Santorcaz, a unos 30 km. de Madrid.

El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) de la Presidencia del Gobierno ha establecido el Consejo Nacional de Seguridad Aeroespacial, organismo encargado de asesorar al presidente del Gobierno en materia de seguridad del espacio aéreo terrestre y ultraterrestre. Creado en marzo de 2020, su principal cometido es apoyar al CSN en la planificación y coordinación de la política de Seguridad Nacional relacionada con la seguridad aeroespacial.

La patronal TEDAE, que agrupa a 74 compañías, designó a principios de marzo a Ricardo Martí Fluxá para ejercer la Presidencia de la entidad durante el bienio 2020-21. Persona de reconocido prestigio en el sector, sustituyó a Jaime de Rábago, que asumió el puesto durante 2018 y 2019 y que no se vio ratificado en el cargo, a diferencia de sus dos predecesores. Diplomático de carrera, ex secretario de Estado de Seguridad (1996-2000), y antiguo Jefe de Protocolo de la Casa de SM el Rey (1992-96), durante muchos años fue presidente de ITP ‒hoy ITP Aero‒, la compañía española de motores de aviación.

En el plano empresarial, el grupo de ingeniería y tecnología SENER ha completado su reorganización y ha nombrado presidente a Andrés Sendagorta y a Andrés Sendagorta Cudós como nuevo CEO. A principios de 2020 había constituido Sener Aeroespacial, compañía bajo la dirección de José Julián Echevarría ‒con Diego Rodríguez al frente del ámbito espacial‒ tras agrupar las capacidades de espacio, aeronáutica y defensa y centra su campo de acción en el desarrollo de productos y la fabricación.

Entre los operadores de comunicaciones vía satélite, Hispasat e Hisdesat, se produjo un transvase de directivos. La toma de control de Hispasat por parte de Red Eléctrica de España (REE) ha supuesto el relevo de la Presidente y de su Consejero Delegado, Elena Pisonero y Carlos Espinós, respectivamente. Fueron sustituidos en septiembre de 2019 por Rosario Martínez ‒alto cargo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)‒ y por Miguel Ángel Panduro, hasta entonces máximo responsable de Hisdesat, el operador gubernamental. La marcha de Panduro se solventó un mes después designando como Director Genera a su segundo de a bordo, Miguel Ángel García Primo.

También en Elecnor Deimos Space ha habido cambios en la cúpula. Su fundador y director general, Miguel Belló, fue relevado en septiembre de 2019 por Ismael López, que hasta entonces dirigía la filial del Reino Unido (Deimos Space UK) y antes había ocupado el cargo de Director General adjunto del Grupo y responsable del departamento aeroespacial y de defensa.

Los vuelos inaugurales de Miura 1 y Ariane 6 se retrasan

En el campo de los lanzadores se han producido destacadas novedades. PLD Space no ha podido llevar a cabo el vuelo inaugural de su micro lanzador Miura 1 a finales de 2019, como tenía anunciado. Entre las principales causas de la demora se encuentra el motor cohete de combustible líquido Teprel-B que lo propulsa, cuyo ensayo con éxito no se pudo completar hasta finales de febrero de 2020.

Una vez validado el motor de oxígeno líquido y queroseno, queda pendiente integrar y probar en banco de ensayos el lanzador completo de 12,5 m. de longitud y 70 cm. de diámetro, así como concluir toda la infraestructura en tierra para el despegue, labor esta última que corresponde al INTA, que apoya el proyecto. Así las cosas, PLD todavía no ha determinado una fecha para el primer despegue.

Respecto al futuro Ariane 6, el retraso de su vuelo inaugural era previsible. Su despegue lo situaba ArianeGroup para finales de 2020, pero será en 2021, como muy pronto. En España, Airbus Space Systems España ya ha ultimado las tareas que tiene asignadas para la fabricación del primer lote de estructuras, mientras las obras para levantar y acondicionar su nueva factoría en Getafe ‒en las inmediaciones de Madrid‒ están en sus últimas fases. Airbus CRISA ha cumplido su compromiso de entregar las primeras unidades de vuelo de la Unidad Centralizada Multifunción (CMFU) y de la Unidad de la Función Pyro (PFU) para el Ariane 6.

Thales Alenia Space España consiguió a finales de abril un muy importante contrato con la sociedad italiana Avio para desarrollar el sistema de seguimiento del lanzador europeo Vega durante todas sus fases de vuelo al espacio. Se trata de poner a punto un trasmisor TDRS para mejorar el sistema de telemetría en términos de coste y prestaciones.

En su sede de Tres Cantos, la compañía ha levantado una sala limpia de 20 m. de altura y 600 m2. de superficie, que se suma a los 2.000 m2. ya existentes, lo que le permitirá asumir la integración de cargas útiles de comunicaciones de grandes dimensiones, como las que van a viajar a bordo de la pareja de satélites Spainsat NG de Hisdesat.

GTD, en estrecha colaboración con la base noruega de lanzamiento de cohetes de Andøya ‒situada en la isla del mismo nombre, a 300 km. en el interior del Círculo Polar Ártico‒, trabaja en el concepto de micro lanzador Envol. La compañía española aporta su experiencia en el Software a bordo, la aviónica, el segmento suelo y la seguridad para analizar las posibilidades de brindar un servicio comercial a bajo coste, sostenible y de gran flexibilidad que permita lanzar al espacio satélites de hasta 200 kg.

También lidera un consorcio internacional que afronta un proyecto denominado SAMMBA para desarrollar un nuevo concepto de servicios de lanzamiento. Consiste en ofrecer soluciones económicas y modulares para establecer una base espacial polivalente que, con independencia de su ubicación geográfica, permita llevar a cabo campañas de lanzamiento ágiles, flexibles y rentables.

Satélites con gran cantidad de tecnología nacional

Otro proyecto con una presencia nacional destacada es la sonda científica Solar Orbiter de la NASA y la ESA, que viajó al espacio el 10 de febrero de 2019 llevando a bordo nada menos que un 17% de tecnología española, porcentaje muy superior a la presencia nacional habitual en las misiones científicas de la Agencia europea.

El INTA, Airbus Space Systems España, Airbus CRISA, Alter Technology, GMV,  Sener Aeroespacial, el Instituto de Astrofísica de Canarias y las Universidades de Valencia, Alcalá y Politécnica de Madrid han volcado en ella todo su potencial para desentrañar los misterios que encierra el Sol. La participación industrial ha sido gestionada por el CDTI, mientras que las instituciones académicas han estado coordinadas por el Instituto Astrofísico de Andalucía.

Otros dos proyectos de importancia para la industria nacional son JUICE (Jupiter Icy Moons Explorer) y Euclid. Madrid ha sido la ciudad en que se ha dado el primer paso para hacer realidad la sonda Juice, donde los técnicos de la factoría de Barajas de Airbus Space Systems han construido su esqueleto interno con forma de cilindro y el sistema de control térmico para proteger los equipos y los 10 instrumentos que viajarán a bordo.

Sener Aeroespacial ha concluido con éxito las pruebas de verificación del mástil desplegable de 10,6 m. de longitud de su magnetómetro, el más largo realizado por la compañía española para la ESA. Fabricado en fibra de carbono y piezas metálicas, la total integración del sistema se realizó en las instalaciones de la compañía en Asúa (Vizcaya) y las verificaciones en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC), en Noordwijk (Países Bajos).

En el caso de Euclid, se encuentra en su fase final de su desarrollo. Con su puesta en órbita planeada para 2021, es una misión cosmológica que pretende estudiar la materia y la energía oscura extra-galáctica. La participación industrial española alcanza el 13% y recae en Airbus Space Systems España, que asume la estructura del satélite y el sistema de control térmico; Airbus CRISA, que desarrolla la unidad electrónica FGS; y Sener Aeroespacial y Thales Alenia Space España, responsable del módulo de comunicaciones, que ya ha sido entregado para su integración en el satélite.

Sener es el contratista principal del sistema de control de órbita y actitud del satélite, el más complejo y preciso de la astronave. También asume el desarrollo del mecanismo que asegura la calidad óptica del telescopio, así como todo el proceso de puesta a punto del mecanismo de despliegue y apuntamiento de la antena de alta ganancia, que permite enlazar con las estaciones en tierra.

Para la nueva plataforma de comunicaciones OneSat de Airbus, CRISA ha desarrollado una novedosa MVPCU (Unidad de Potencia Modular y Reconfigurable), concebida para optimizar su fabricación y pruebas y alcanzar los exigentes tiempos de entrega y volumen de producción. Para reducir el precio de cada una, la compañía ha incorporado componentes comerciales (COTS), tecnología de Galio y un novedoso empaquetado que reduce casi a la mitad su masa y volumen.

En la misión Mars 2020 del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de Pasadena (California), a bordo del todo terreno marciano bautizado Perseverance, viaja la sofisticada estación meteorológica española MEDA, un proyecto del Centro de Astrobiología (CAB), institución conjunta del INTA y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Con una unidad de control obra de CRISA, incorpora 11 sensores meteorológicos que medirán la temperatura, humedad, presión atmosférica, radiación infrarroja y la velocidad del viento sobre la superficie del planeta rojo.

La industria española también contribuye a la misión MSR (Mars Sample Return), un programa conjunto de la NASA y la ESA cuya finalidad es recoger muestras del suelo marciano y traerlas a la Tierra para su análisis detallado. Previsto su lanzamiento para 2026, la ESA se responsabiliza del módulo de retorno a la tierra, o ERO (Earth Return Orbiter), y del vehículo robótico de recogida de muestras SFR (Sample Fetch Rover).

GMV lidera el sistema de Guiado, Control y Navegación (GNC) de la aproximación del módulo ERO, que navegará hasta la órbita de Marte para localizar y capturar el pequeño contenedor de muestras ‒una esfera de unos 20 nm. de diámetro‒ y regresar con ellas a la Tierra. También participa en el vehículo robótico que recuperará las muestras extraídas por el todo terreno de la NASA.

Northrop Grumman y Noruega se inclinan por GMV

GMV ha firmado un importante contrato con Northrop Grumman para desarrollar y suministrar el centro de control y operaciones de los satélites de comunicaciones ASBM-1 y ASBM-2 de Space Norway HEOSAT, que serán puestos en órbita en 2022. Filial de la compañía estatal Space Norway, creada para gestionar la banda ancha del programa ASBM (Arctic Satellite Broadband Mission), han sido concebidos para ser emplazados en órbitas altamente elípticas (HEO) y permitir la conectividad de banda ancha móvil a usuarios civiles y militares en el Ártico, más allá de las que alcanzan los satélites geoestacionarios.

La aportación de GMV al proyecto noruego constituye el núcleo del sistema satelital ASBM. La compañía española integrará el sistema de procesamiento en tiempo real de telemetría y comando y el de dinámica de vuelo, así como el de monitorización y control de los equipos terrenos y el de supervisión y control de las estaciones terrenas, todo ello sobre la base de productos y aplicaciones creadas por GMV.

El operador francés Eutelsat confía en las antenas fabricadas por Airbus DS en Madrid

Especializada en el desarrollo y fabricación de antenas avanzadas de todo tipo para satélites, Airbus Space System España ha hecho realidad la primera y más revolucionaria antena electrónica, lo que la sitúa a la cabeza del sector de antenas activas. Su nombre es ELSA Plus, acrónimo en inglés de antena reconfigurable y orientable en modo electrónico, y fue presentada a finales de noviembre antes de ser embarcada con destino a Toulouse, donde se integró a bordo del satélite de comunicaciones comerciales Quantum del operador francés Eutelsat.

Se trata de una antena multihaz con una capacidad sin precedentes para reconfigurar en órbita sus haces de radiofrecuencia en cuanto a cobertura, frecuencia y potencia, lo que le ofrece una agilidad sin precedentes para ajustar los servicios multimedia y de radiodifusión a las peticiones del operador. Además, es capaz de localizar desde el espacio cualquier lugar desde donde se generan interferencias.

La antena española pesa tan solo 146 kg. –casi nada si lo comparamos con las 3,5 ton. de Quantum– y consigue su flexibilidad gracias a modificar la cobertura de sus señales sobre la tierra, mudar la potencia de las emisiones, variar el espectro electromagnético en la banda Ku y aumentar o disminuir las capacidades. La filial española de Airbus ha liderado un equipo industrial formado por 12 compañías españolas y del resto de Europa, entre las que se encuentran Airbus CRISA, Arquimea, IberEspacio e Indra.

Las cifras del sector en 2019

Los datos facilitados por TEDAE correspondientes a 2019 reflejan que el colectivo espacial español tuvo un volumen de negocios de 863 millones de euros ‒un muy ligero descenso respecto a 2018, que fue de 867 millones‒, de los que el 38% corresponde al segmento de vuelo, el 29% a operadores, el 25% al segmento de terreno y el 8% a lanzadores. Las exportaciones representan el 81% del volumen económico total de los productos y servicios (2 puntos inferior a 2018) y se dedica un 11% de la facturación global a la innovación, igual a la de 2018. La aportación al PIB Industrial del país es del 0,5% y el sector proporciona puestos de trabajo de calidad a 4.230 personas, lo que representa un incremento del 8,21% respecto a 2018, año que dió empleó a 3.909 personas.

Pequeñas noticias de grandes éxitos

Alter Technology y la ESA organizaron en Sevilla durante los primeros días de noviembre el primer congreso dedicado a los componentes electrónicos comerciales (COTS) para aplicaciones espaciales disruptivas. Los asistentes pasaron revista a las necesidades del mercado, a sus experiencias y previsiones respecto al uso de piezas eléctricas, electrónicas y electromecánicas en los programas de constelaciones de nano y mini satélites, así como en los futuros proyectos.

DAS Photonics ha concluido el proceso de instalación y pruebas del sistema fotónico para SMOS Ops de la ESA, que se encuentra integrado en el Hardware del receptor desarrollado por Sener Aeroespacial para el proyecto Optical Harness for Future L-band Radiometer. Se trata de una tecnología que supone un gran avance en la miniaturización de la futura generación de sensores de la sonda espacial europea SMOS (Satélite de Humedad Terrestre y Salinidad en los Océanos) para observación de la Tierra. Fue puesta en órbita en noviembre de 2009 y su único instrumento (MIRAS) era el primero desarrollado para la ESA por la industria espacial española.

Iberespacio continúa con el desarrollo y fabricación de paneles termo-estructurales para la refrigeración de satélites, en especial de comunicaciones. Al menos 15 ingenios en órbita ‒entre ellos el Intelsat 39 y el Eutelsat 7C‒ incorporan sus eficientes paneles de refrigeración, de los que ya ha producido en torno a un centenar con alrededor de 700 Heat Pipe integrados, muchos de ellos en su nueva factoría de Torrejón, en las cercanías de Madrid.

Elecnor Deimos lidera el proyecto EO-Alert de la UE, en el que participan de forma destacada la Agencia Aeroespacial Alemana (DLR), OHB Italia y las Universidades de Graz y Turín. Consiste en desarrollar soluciones tecnológicas innovadoras para proporcionar productos y servicios de muy baja latencia ‒inferior a 5 min.‒ para el procesamiento de datos de observación de la Tierra. El cometido de Deimos es poner a punto tecnologías para generar y procesar imágenes ópticas a bordo de los satélites con capacidad para detectar barcos y tormentas en tiempo real.

Telespazio Ibérica tiene una gran presencia en todas las iniciativas que generan productos para la adquisición de imágenes y datos derivados de los satélites Sentinel de la constelación Copernicus. Entre ellos destacan los relacionados con facilitar información geoespacial para la gestión de situaciones de crisis en cualquier parte del planeta y los productos vectoriales de alta resolución espacial VHR, que abarcan una franja de 10 km. tierra adentro sobre un área de 730.000 km2. a lo largo de toda la costa europea. (Juan Pons)


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