Estados Unidos, cuya Marina (United States Navy) dispone de una amplia flota de submarinos nucleares especializados en cometidos de ataque o de respuesta con misiles balísticos de tipo intercontinental, mantiene activo un recurso concreto que es especialmente curioso, furtivo y podría ser determinante en algunos conflictos actuales o en otros que se presenten en un futuro. Se trata del submarino furtivo USS Jimmy Carter, el designado SSN-23.
Es el tercero de un tipo que se considera como el más avanzado de los que opera la United States Navy y que pertenece a una clase que, pese a sus espectaculares prestaciones, se dejó de fabricar por su elevadísimo coste de adquisición.
En el SSN-23 se decidió incorporar algo distinto de sus dos hermanos del tipo Seawolf. Se le dotó de un módulo MMP (Multi Mission Platform) de 100 pies de longitud pensado para dotar al submarino de unas capacidades específicas multimisión de lo que nada en concreto se ha difundido.
También, en el USS Jimmy Carter se ha dispuesto la capacidad de portar un contenedor estanco que facilita el llevar minisubmarinos DCS (Dry Combat Submersible) con los que los equipos de Operaciones Especiales de la United States Navy, los famosos Navy SEAL (SEa, Air and Land), puedan realizar tránsitos de infiltración y exfiltración bajo el agua especialmente discretos y determinantes para cometidos de reconocimiento o acciones directas en costas hostiles. Es una capacidad única y disruptora que sería notable si Estados Unidos decide -si no lo ha hecho ya y lo está ejecutando- acciones en puntos costeros o cerca de determinadas instalaciones de Irán.
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Despliegue discreto de equipos SEAL y operaciones con UUVs caracterizan al SSN-23 USS Jimmy Carter estadounidense. (United States Navy)
4.500 millones
En el USS Jimmy Carter, cuyo precio oficial de adquisición fue en su día de 3.500 millones de dólares de 2005 -lo que entonces valía casi una decena de los de tipo convencional- al que hay que sumar otros 1.000 más para las modificaciones específicas que le caracterizan, se cuenta con el módulo multimisión y otras modificaciones que le harían especialmente útil para desplegar naves submarinas autónomas (UUV, Unmanned Underwater Vehicles) o controladas a distancia (ROV, Remotely Operated Vehicles), pudiendo ejercer misiones de localización y neutralización de determinados objetivos de interés para la United States Navy.
Podría, y así se le encargó a Electric Boat en su concepción, poder llevar minas como las que incluyen un determinado sensor captador que sólo las hace detonar ante la detección de la firma concreta de un determinado buque, activo especialmente útil para neutralizar las capacidades navales de un país que se considere adversario por parte de la United States Navy.
Se ha señalado que el USS Jimmy Carter podría alcanzar, gracias a su planta propulsora alimentada por un reactor nuclear, una velocidad punta de 35 nudos y una de 20 en un modo totalmente silencioso que haría casi imposible detectar un submarino especialmente furtivo que desplaza unas 9.000 toneladas y puede llevar medio centenar de torpedos pesados y de misiles de crucero. (Octavio Díez Cámara)






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