En agosto de 2024, cuando las relaciones bilaterales entre Chile y Argentina transitaban por uno de sus momentos de mayor estabilidad en décadas, un artículo publicado en el portal argentino “El Destape” intentó encender la mecha de una crisis artificial. Bajo la firma de Fernanda Velázquez, una periodista cuya presencia digital se reduce prácticamente a los textos aparecidos en ese medio, se difundió la supuesta detención por parte de la policía chilena de tres argentinos que transportaban un artefacto explosivo, un dron y “mapas electrónicos” de la región de Ñuble, cerca de la frontera binacional.
La nota, titulada en tono alarmista, sugería que se trataba de un “grupo de sabotaje” enviado desde Buenos Aires con el objetivo de atacar el “gasoducto transandino”, en el marco de una supuesta “guerra fría” impulsada por el presidente Javier Milei contra su par chileno de entonces, Gabriel Boric. La historia era completamente falsa. Según documentos internos de una operación de influencia vinculada a intereses rusos, revelados por OpenDemocracy, ese texto formaba parte de un plan deliberado para “crear tensión entre Argentina y Chile” entre el 13 y el 29 de agosto de 2024.
El documento filtrado describe con crudeza el objetivo: introducir la narrativa de que Milei enviaba saboteadores para interrumpir un contrato de gas “en interés de Estados Unidos”. El Destape, según los mismos archivos, habría publicado al menos 27 piezas en el marco de esta campaña por un monto cercano a los 67.500 dólares. Sus responsables no respondieron a las consultas de la investigación.
La ficción no quedó solo en Argentina. Dos medios digitales chilenos la replicaron casi de inmediato: Osorno en Vivo (26 de agosto) y La Razón (25 de agosto). El editor de Osorno en Vivo, Juan Luis Rubilar, reconoció posteriormente por escrito que “alguien copió la nota y la puso en la web”. “No sabemos quién. No se recibió pago. Mil disculpas, si es falsa la podemos sacar de la web”, señaló. La Razón, en tanto, guardó silencio ante los requerimientos consultados por OpenDemocracy.
Los mismos documentos rusos contemplaban otros titulares aún más incendiarios, inspirados en el histórico conflicto del Beagle de 1978: “Mapa de la partición de Chile tras la guerra con Argentina” o “Se están reclutando soldados en Argentina para una guerra con Chile”. Ninguno de ellos llegó a publicarse, pero revelan la intención de explotar sensibilidades históricas y el imaginario de las fuerzas armadas de ambos países.
Incidentes reales y manejo institucional
Frente a estas campañas fabricadas, la realidad de la frontera muestra un manejo diferente. Un ejemplo reciente ocurrió el 8 de febrero de 2026 en el paso internacional Los Libertadores, en la Región de Valparaíso. Un sargento del Ejército Argentino, de 39 años e identificado con las iniciales C.D.M., fue detenido durante un control rutinario del Servicio Nacional de Aduanas chileno al intentar ingresar dos proyectiles de mortero ocultos en el portamaletas de su vehículo.
Un canino detector alertó sobre la presencia de material sospechoso. Al inspeccionar la caja metálica verde, se confirmaron los proyectiles, similares a munición de mortero de uso militar. El sargento reconoció que se trataba de morteros, aunque sostuvo que no recordaba que estuvieran allí. Fue formalizado por los delitos de contrabando y tenencia ilegal de explosivos, aunque recuperó la libertad con la medida cautelar de firmar cada dos meses en la fiscalía, mientras avanza una investigación con plazo de seis meses.
Este tipo de situaciones, aunque generan atención por involucrar a un militar en servicio, se han resuelto dentro del marco legal y con profesionalismo por parte de las instituciones chilenas. No derivaron en comunicados escalados ni en tensiones diplomáticas o castrenses, lo que refleja la madurez de los mecanismos bilaterales existentes.
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Comandos de Fuerzas Especiales del Ejército de Chile.
Cooperación que prevalece
La realidad de las relaciones entre las Fuerzas Armadas de Chile y Argentina ha seguido un camino muy distinto. En los últimos meses, ambos ejércitos han profundizado su trabajo conjunto. A fines de 2025, oficiales de la III División de Montaña del Ejército de Chile y sus pares argentinos se reunieron en Mendoza para ultimar los detalles de la expedición binacional al “monte Aconcagua” prevista para enero de 2026, una actividad que conmemora la tradición montañera compartida y fortalece la interoperabilidad en zonas de alta montaña.
Las Armadas, por su parte, mantienen activos mecanismos como la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC), cuya última edición se inició en noviembre de 2025, y el ejercicio “Viekaren”, que sigue consolidando la coordinación en el extremo austral. Incluso tras el incidente fronterizo de 2024 en el “Hito 1” de Tierra del Fuego, un error de pocos metros en la instalación de paneles solares que fue rápidamente corregido, Chile procedió a actualizar su planimetría en el sector y el estrecho de Magallanes, cerrando el capítulo sin mayores consecuencias.
Ejemplos como estos reflejan el enfoque que históricamente ha caracterizado la cobertura de la web defensa.com en febrero de 2026 se informó cómo Chile reafirma su soberanía en el estrecho tras aquel episodio puntual. Asimismo, como el más reciente, donde el ministro de Defensa chileno abordó con serenidad la situación derivada de decretos argentinos previos, siempre en clave de diálogo bilateral.
Desinformación como herramienta clave para influir negativamente
Casos como el de agosto de 2024 muestran cómo operaciones externas intentan aprovechar la precariedad de algunos medios y la velocidad de las redes para sembrar desconfianza donde existe cooperación cotidiana. Las fuerzas armadas de ambos países, con décadas de ejercicios conjuntos, intercambio de inteligencia para la defensa y mecanismos de confianza mutua, han demostrado una vez más su capacidad para distinguir entre la ficción y la realidad operativa.
En un escenario regional complejo, donde persisten desafíos compartidos como el control de fronteras, la seguridad marítima austral y la proyección antártica, la madurez institucional de las instituciones de defensa chilena y argentina sigue siendo un activo estratégico. Los tambores falsos pueden sonar fuerte por unas horas, pero el trabajo silencioso y profesional de quienes visten uniforme en la cordillera, el mar y el aire continúa tejiendo lazos mucho más sólidos. (Luis Andres Lautaro)






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