La Vª Brigada Aérea de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) conmemoró el 51° aniversario del Grupo de Defensa Antiaérea N°21 en la Base Aérea Cerro Moreno, en Antofagasta. En la ceremonia se recordó el legado del sistema Mygale, hoy preservado como pieza histórica en el museo al aire libre de la brigada y se dio inicio formal a una nueva fase operativa de la unidad, un paso que sus mandos describen como oportunidad y responsabilidad ante las amenazas aéreas contemporáneas.
La actividad, realizada el 6 de mayo, fue presidida por el comandante en jefe de la Vª Brigada Aérea, general de brigada aérea (A) Eduardo Cuadra Wells, y el comandante del Grupo, comandante de grupo (DA) Rubén Collantes. Estuvieron presentes oficiales, personal del cuadro permanente y comandantes de las unidades internas. Tras los honores reglamentarios y el izamiento del pabellón nacional, el comandante Collantes repasó la trayectoria de la unidad, sus orígenes y la evolución tecnológica que la ha mantenido como un pilar de la defensa aérea del norte del país.
“Recordar de dónde venimos, el sacrificio de quienes estuvieron antes y hacia dónde nos dirigimos en esta nueva etapa”, enfatizó el general Cuadra al dirigirse a los integrantes del Grupo, conocidos como los Centinelas del Desierto. El comandante Collantes, por su parte, dedicó palabras especiales a los soldados conscriptos en instrucción y entregó estímulos al cuadro de honor de la unidad.
Legado del Mygale y el salto hacia el futuro
Uno de los momentos más simbólicos fue el reconocimiento al sistema de armas Mygale (basado en misiles Mistral), que la unidad operó desde 1994 y que marcó un antes y un después en la capacidad de defensa antiaérea de punto de la FACh. Un ejemplar del sistema con su radar Samantha y las unidades de tiro Aspic montadas en vehículos Peugeot P4 permanece ahora como pieza emblemática en el museo al aire libre de la Vª Brigada Aérea. Su retiro operativo no significa olvido, sino el cierre de un ciclo que permitió acumular experiencia valiosa en misiles portátiles y radar móvil.
La transición a una nueva etapa operacional llega en un momento en que la defensa aérea enfrenta desafíos crecientes: drones, misiles de crucero de bajo vuelo, saturación de amenazas y la necesidad de mayor integración con otros sistemas. Para los Centinelas del Desierto, esto implica actualizar doctrina, procedimientos y, probablemente, capacidades, manteniendo el equilibrio entre artillería de tubo (como los Oerlikon GDF-007 de 35 mm y Vulcan de 20 mm) y misiles.
La misión del Grupo sigue siendo clara, proteger los medios e instalaciones críticas de la brigada mediante operaciones de defensa antiaérea, al tiempo que forma a los jóvenes que cumplen su servicio militar. “¡Pólvora, Cañón y Misil! Artillero listo para combatir”, es el lema que resume el espíritu de esta unidad táctica terrestre de combate.
Más de medio siglo de historia
Los orígenes del Grupo se remontan a 1953, con la creación de la Batería Antiaérea N°3 en Temuco, equipada inicialmente con cañones de 37 mm y ametralladoras Browning .50. En 1956 se trasladó a Cerro Moreno. En 1975 se reorganizó como Grupo de Artillería Antiaérea N°21, fecha que marca su aniversario oficial. En 1986 adoptó su denominación actual al pasar a depender de la Iª Brigada Aérea y, desde 1995, forma parte orgánica de la Vª Brigada.
A lo largo de estas décadas incorporó cañones de 20 mm en los 80, misiles Blowpipe y, en 1994, el Mygale, que representó el salto a la era de los misiles guiados por infrarrojo con movilidad táctica. Esa evolución tecnológica, unida al compromiso de su personal, ha permitido a la unidad cumplir de manera silenciosa pero efectiva su rol en la protección del espacio aéreo nacional.
Con esta conmemoración, el Grupo de Defensa Antiaérea N°21 se prepara para los retos que impone un escenario de amenazas en constante transformación. Los Centinelas del Desierto siguen en su puesto, listos para la nueva etapa. (Luis Andres Lautaro)






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