Las Fábricas y Maestranzas del Ejército (FAMAE) avanzan en un ambicioso plan para revitalizar sus capacidades de vehículos blindados, tanto en la actualización de los existentes como en la eventual recuperación de la producción nacional. Según información a la que tuvo acceso defensa.com, estos esfuerzos forman parte de la planificación estratégica de la empresa para el período 2025-2040, alineada con el diseño de fuerzas del Ejército de Chile.
Uno de los proyectos más concretos en marcha es la modernización de los carros Mowag Piraña 6x6, que han prestado servicio por décadas en el Ejército y Carabineros. Se trata de una iniciativa que busca incorporar sistemas modernos, fiables y ergonómicos, con un alto componente de integración nacional. Entre las mejoras contempladas en una infografía difundida por la institución, destacan sistemas que consisten en un nuevo motopropulsor, rampa de acceso, sistema de combustible, rodadura para neumáticos run-flat, climatización mejorada, sistemas contra incendios (para el vehículo y la tripulación), asientos atenuadores de energía, protección para el operador de la ametralladora, tablero y sistema eléctrico renovado, y capacidades de visión nocturna.
Reactivación de la fabricación de vehículos blindados
La idea es consolidar en FAMAE una capacidad propia de diseño y actualización que pueda derivar en soluciones asequibles para las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, con potencial incluso de exportación. Está previsto modernizar alrededor de 45 unidades una vez que el primer prototipo modernizado sea presentado y evaluado por el Ejército. A partir de ahí se definirá el cronograma para el resto de la flota.
Paralelamente, FAMAE mira hacia el futuro con la reactivación de la fabricación de vehículos blindados. Históricamente, entre los años 80 y 90, la empresa produjo bajo licencia más de 200 unidades de la familia Piraña (6x6 y 8x8) en colaboración con Mowag (hoy General Dynamics European Land Systems). Ahora, el plan estratégico contempla iniciar con cofabricación junto a un socio tecnológico siguiendo una política nacional clara para luego avanzar hacia producción bajo licencia y mayor autonomía.
El objetivo es desarrollar vehículos de uso dual (militar y de seguridad pública), modulares y adaptados a las necesidades operacionales chilenas, incluyendo operaciones militares y MOOTW (operaciones militares distintas de la guerra). Este proceso se iniciaría formalmente este 2026 con una evaluación de factibilidad, proyectando presentar una solución concreta hacia 2029. La visión incluye no solo nuevos diseños, sino también la optimización de plataformas existentes con tecnologías de última generación e integración de proveedores locales.
El general de brigada Luis Espinoza, director de FAMAE, detalló estos lineamientos durante su participación en el panel “La Industria de Defensa Nacional y su contribución al país”, en el congreso internacional Los Desafíos de la Industria de la Defensa en el Nuevo Orden Internacional, realizado el 4 de diciembre de 2024 en el marco de Exponaval 2024. Allí enfatizó que recuperar la producción de blindados es una de las cinco áreas clave de desarrollo en la “Mirada al 2040” de la empresa.
Las otras áreas incluyen: fabricación de munición para armamento mayor (desde 105 mm hasta 155 mm), con hitos de integración en 2030, cofabricación en 2036 y plena producción en 2040; sistemas de equipamiento individual de combate y protección táctica; robótica y sistemas autónomos (con énfasis en merodeadores tipo kamikaze, observación, lanzamiento de cargas explosivas y transporte de carga en escenarios de guerra o catástrofe); sensorización del campo de batalla para información en tiempo real compatible con sistemas de mando y control; e integración de vehículos de campaña, junto con módulos logísticos y administrativos para operaciones y protección civil.
Estos proyectos buscan fortalecer la soberanía industrial y responder a demandas institucionales, pero no están exentos de desafíos. El principal sigue siendo el financiamiento estable y predecible, ya que las inversiones en I+D, modernización y nuevas capacidades requieren continuidad presupuestaria para evitar interrupciones en la planificación a largo plazo.
En palabras del general Espinoza, el propósito del plan estratégico 2025-2040 es trazar una hoja de ruta clara que oriente a FAMAE hacia un futuro sostenible, apoyando al Ejército como socio principal y a otras instituciones de defensa y seguridad. Se trata de definir una visión ambiciosa, anticipar cambios en el entorno internacional, fijar metas medibles, diseñar acciones concretas, optimizar recursos, impulsar la innovación y consolidar la excelencia operativa. Todo ello con el fin de posicionar a la empresa como líder relevante en la industria de defensa nacional, capaz de contribuir efectivamente a la seguridad del país en las próximas décadas. (Luis Andrés Lautaro)






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