El Ejército de Chile continúa fortaleciendo sus capacidades en ciberseguridad, en un escenario donde las amenazas digitales se vuelven cada vez más complejas y sofisticadas, incluyendo aquellas potenciadas por inteligencia artificial y con miras a los riesgos que traerá la computación cuántica.
Designado como uno de los 158 Operadores de Importancia Vital (OIV) por la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI), la institución juega un rol clave en la protección de la infraestructura crítica nacional. Esta clasificación, alineada con la Ley Marco de Ciberseguridad (Ley N° 21.663) y el reciente Reglamento de Ciberseguridad de la Defensa Nacional publicado en febrero de 2026 en el Diario Oficial, impone obligaciones claras como el reporte oportuno de incidentes y la adopción de medidas preventivas y de respuesta coordinadas.
El Equipo de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática de la Defensa Nacional (Csirt-DN), dependiente del Estado Mayor Conjunto, entrega las directrices generales y supervisa a los Csirt sectoriales, entre ellos el del Ejército, que opera directamente en la prevención, detección y mitigación de ciberataques.
Según explicó al Diario Financiero el Teniente Coronel Maximiliano Espinoza, jefe del Csirt del Ejército, manifestó que la institución cuenta con un programa plurianual de financiamiento dedicado exclusivamente a ciberseguridad. Este asegura recursos estables para el desarrollo tecnológico y la continuidad operacional. En ese marco destaca el proyecto “Ciberdefensa I”, con un horizonte de cuatro años y ejecución a partir del segundo semestre de 2026. La iniciativa busca consolidar capacidades mediante la incorporación de herramientas avanzadas de monitoreo, análisis y correlación de amenazas, junto con protección perimetral reforzada para sistemas y redes.
“El financiamiento cubre la adquisición de hardware especializado, plataformas de seguridad, capacitación técnica y el sostenimiento operacional durante todo el período”, detalló el oficial. Agregó que la planificación es continua y que las fases posteriores profundizarán en modernización tecnológica, automatización de procesos y mayor resiliencia ante amenazas emergentes, siempre bajo esquemas plurianuales.
A la fecha, el Ejército ha avanzado en protocolos de comunicación segura y resiliencia, con monitoreo permanente de redes y sistemas, clasificación temprana de eventos, aislamiento rápido de activos comprometidos y planes de recuperación robustos. Todo ello se complementa con una capacitación activa y permanente de los equipos involucrados.
Desarrollo de un modelo de IA propio y soberano del Ejército de Chile
Uno de los aspectos más innovadores es el trabajo iniciado en enero de 2026 en un modelo de lenguaje grande (LLM) propio, basado en arquitecturas de código abierto similares a las liberadas por compañías como OpenAI. El objetivo es contar con capacidades de procesamiento de inteligencia artificial de manera local y segura, sin depender de servicios en la nube externa.
En fase de prueba, esta herramienta permite tareas sensibles como la clasificación de documentos clasificados, apoyo en la toma de decisiones y análisis de grandes volúmenes de datos, manteniendo el control total sobre la información.
“Utilizamos el núcleo, -el LLM- que las compañías liberan y desarrollamos nuestra propia capa conversacional y de personalización. Al ejecutarse localmente, tenemos control absoluto de las bases de datos, los prompts y las conversaciones: nada sale a la nube externa, todo es propiedad 100% del Ejército”, precisó el Teniente Coronel Espinoza al medio señalado.
El proyecto “Ciberdefensa I” incluye la adquisición de un pequeño data center con unidades de procesamiento gráfico (GPU) para manejar mayores cargas de IA, lo que permitirá desplegar el modelo de forma institucional entre el segundo semestre de 2026 y principios de 2027.
Tecnologías de protección avanzada y redes seguras
En la última década, el Ejército ha estandarizado sus centros de operaciones de red (NOC) y de seguridad (SOC) bajo normas internacionales, fortaleciendo la supervisión y la respuesta ante incidentes.
Entre las soluciones implementadas destacan los agentes de protección de endpoints basados en IA, desplegados en equipos con acceso a la red. Estos monitorean en tiempo real la actividad, aprenden patrones normales de uso y actúan de forma autónoma ante comportamientos anómalos, bloqueando accesos y protegiendo el sistema.
La conectividad se basa en una Intranet propia a nivel nacional, complementada con enlaces de microondas punto a punto y comunicaciones satelitales para garantizar cobertura en zonas remotas o de difícil acceso. Para los servicios de internet y redes privadas se emplea SD-WAN, que selecciona automáticamente la ruta más eficiente según latencia, estabilidad y disponibilidad.
La protección de redes incorpora cortafuegos de última generación, equipos de cifrado y tecnologías de Acceso a Red de Confianza Cero (ZTNA), con verificación continua de identidad de usuarios y dispositivos.
La institución mantiene su propia infraestructura de centros de datos. Desde hace más de cinco años anticipa los riesgos cuánticos incorporando cifrado postcuántico de nivel estratégico basado en algoritmos resistentes a ataques cuánticos en los enlaces troncales que conectan los data centers. Para las unidades desplegadas en terreno, se utilizan túneles seguros con cifrado avanzado que aseguran la integridad y confidencialidad de las comunicaciones.
“Contamos con una capa de máxima seguridad entre los centros de datos y otra robusta para las unidades operativas. De esta forma se resguarda la información en todos los niveles”, concluyó el Teniente Coronel Espinoza.
Estos esfuerzos reflejan el compromiso del Ejército de Chile por adaptarse a un entorno de amenazas en constante evolución, priorizando la soberanía tecnológica y la protección de la información estratégica nacional. (Luis Andres Lautaro)






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