El buque multipropósito LSD “Magallanes”, primera unidad del Proyecto Escotillón IV Fase 1 que construye Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR) para la Armada de Chile, será botado al mar el próximo 18 de junio, y no el 17 como se había anunciado inicialmente.
- LSD Magallanes: La Armada de Chile reprograma su botadura para el 18 de junio por condiciones de marea.
- Programa naval: Es la primera unidad del proyecto Escotillón IV, con entrega prevista en 2027.
- Inversión: Contrato superior a 410 millones de dólares para dos buques que reforzarán capacidades anfibias y logísticas.
Según información confirmada por el Ministerio de Defensa y consultada directamente por defensa.com, la agenda oficial del ministro Fernando Barros Tocornal incluye el evento para el jueves 18 en los astilleros de ASMAR en Talcahuano. El cambio de fecha se debió a las condiciones de las mareas en la zona, según explicó el propio secretario de Estado durante su reciente visita a la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
En una entrevista concedida a Radio Polar en Punta Arenas, el ministro Barros confirmó el ajuste en la programación: “Se modificó del 17 al 18 de junio por razones de marea, para garantizar que todo salga en las mejores condiciones”, señaló. La ceremonia marcará un nuevo hito en el Plan Nacional Continuo de Construcción Naval de Chile.
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Ministro de Defensa Fernando Barros junto a los trabajadores de ASMAR durante su última visita al Buque LSD Magallanes.
El LSD “Magallanes” representa un avance clave para la flota nacional. Su construcción, que comenzó simbólicamente en febrero de 2022, ya superó el 100% de la estructura principal, incluido el izaje del bloque de puente de mando a finales de 2025 y avanzó en la fase de outfitting con la instalación de equipos de la empresa española SP Consultores y Servicios y medios de acceso de carga. Se espera que sea entregado a la Armada durante 2027.
Esta unidad multipropósito, junto a su gemela LSD “Rapa Nui” (cuya botadura está prevista para 2029), fortalecerá las capacidades anfibias y logísticas de la Armada, permitiendo operaciones de proyección marítima, apoyo en zonas aisladas y misiones antárticas. El contrato para las dos primeras naves, firmado en 2022, supera los 410 millones de dólares y reafirma el compromiso de construir soberanía naval en astilleros nacionales.
La botadura del “Magallanes” no solo celebra un progreso técnico, sino que consolida el impulso a la industria naval chilena en un momento en que el país busca mayor autonomía operativa desde el Pacífico hasta el continente blanco. Quedan pocos días para este importante momento. (Luis Andres Lautaro)





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