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Accidentes de submarinos, una lacra de las que pocos se libraron

La revelación por parte de las autoridades rusas de la situación de varios submarinos soviéticos nucleares hundidos durante los años de la Guerra Fría, ha destapado la caja de Pandora de las penalidades y riesgos sufridos por sus dotaciones durante los 45 años en los que nada se publicaba sobre accidentes en lo que fuera la URSS.

A lo largo de la historia de los submarinos, permanentemente convivió con el hombre la posibilidad del accidente, casi siempre mortal, que le impidiese sacar el buque a la superficie. La avería podía implicar el naufragio inmediato del submarino por colisión, vía de agua, explosión interna, etc., con lo que la pérdida de vidas era también casi instantánea. Otras veces el submarino quedaba inmovilizado en el fondo, incapaz de ascender a la superficie, con su dotación atrapada en uno de sus compartimentos estancos, y dependiendo de una serie de factores (profundidad, adiestramiento de los hombres en escape libre, medios de salvamento, celeridad de la operación, etc.). A veces se podía conseguir el rescate de gran parte de los supervivientes como en el reciente caso del submarino peruano Pacocha, echado a pique por colisión con un pesquero japonés cuando salía del puerto de El Callao el 2 de septiembre de 1988, y que gracias a que yacía en 33 metros de sonda y a que entre sus oficiales se encontraba uno buceador, pudieron salvarse la mayoría de sus tripulantes haciendo escape libre.
Otras veces el salvamento es posible gracias a la acción heroica de algunos miembros, como en el accidente sufrido por el submarino balístico nuclear soviético K-219 de la clase Yankee, en el que un suboficial, con sacrificio de su vida, consiguió parar el reactor cuando el buque naufragaba el 3 de octubre de 1986, en aguas del Atlántico Norte, a 1.600 millas de los EE.UU. Evitó así una catástrofe nuclear y posibilitó la supervivencia de la dotación que fue rescatada por un buque de superficie.
En estas líneas analizaré los métodos de salvamento de las distintas naciones y los accidentes más importantes acaecidos en tiempo de paz en los últimos 50 años, por considerar que un hundimiento en tiempo de guerra forma parte del riesgo que conlleva participar en la contienda.

 FILOSOFIA INICIAL DEL SALVAMENTO
Todas las Marinas de guerra de principio de siglo con sumergibles en sus flotas, mantenían los mismos razonamientos para justificar los gastos ocasionados por las compras de los buques y medios de salvamentos: cabía la posibilidad de que los sumergibles capaces de bajar a profundidades de 40 m. o mayores, se quedasen en el fondo debido a sus limitaciones tecnológicas. Los fondos frecuentados, por múltiples razones y sobre todo por la utilización inicial de estos artefactos con mentalidad costera, eran próximos a la cota para la que estaban diseñados. La recuperación de un submarino en tales fondos, consistía en izarlo desde la superficie con un buque grúa de doble casco, tipo catamarán, como lo fue el Kanguro español adquirido a Holanda después de la PGM y que era capaz de levantar 650 ton. desde 40 m. de profundidad. Los levantamientos, que en principio parecían sencillos utilizando este tipo de buques, resultaron en la práctica extremadamente dificultosa al depender de múltiples condicionantes, que iban desde la cercanía del lugar del siniestro, hasta las condiciones meteorológicas favorables, pasando por la localización exacta.

foto: Una explosión interna, probablemente, echó a pique al C-3 cerca de la costa malagueña, en diciembre de 1936.

Si a estas dificultades añadimos que el submarino siniestrado en el 40 por cien de los casos, según las estadísticas de 1904/1914, lo era por colisión a la salida o entrada de puerto, el casco se veía dañado produciéndose la inevitable inundación del submarino y la muerte de sus ocupantes, por lo que ya no era necesario el rápido salvamento de la nave. La PGM influyó en el paulatino destierro de esa mentalidad costera de utilización de los submarinos, lo que trajo consigo la pérdida de confianza en los buques de salvamento, al navegar casi siempre en fondos superiores a los 100 m., muy por fuera de su cota de actuación.

EL CAMBIO DE MENTALIDAD
El cambio de la filosofía del salvamento, lo trajo la masiva utilización de submarinos durante la SGM, que los convirtió en unidades oceánicas autónomas e independientes, permitiéndoles operar en todo tipo de escenarios sin ayuda de ningún tipo y mucho menos de los buques de salvamento. La recuperación económica de la posguerra y los avances tecnológicos desarrollados durante la contienda, en el campo de la detección submarina, permitieron poco a poco desarrollar tecnologías que hoy son aplicadas con eficacia gracias a ser incorporadas desde su diseño en el propio submarino, sin afectar a sus cualidades como arma. En resumen la filosofía actual está basada en los siguientes principios: * El submarino es, ante todo, un arma por encima de cualquier otra consideración. * La integración de los medios de salvamento en el diseño original debe respetar sus cualidades operativas. * El salvamento de la vida de la dotación es lo único que importa. * El salvamento no debe depender en lo posible del exterior. * Los medios externos son una ayuda valiosísima y fundamental en determinados casos.

LA DOCTRINA DE LAS NACIONES OCCIDENTALES
En el Reino Unido, con una gran superficie de plataforma continental sujeta a grandes corrientes marinas y una meteorología adversa, la mayoría de las operaciones tienen lugar en zonas cuya profundidad es superior a la cota de colapso de sus submarinos. Sin embargo, los ejercicios de adiestramiento inicial se realizan en áreas donde el salvamento es posible. Las derrotas de ida y vuelta a las zonas de patrulla pasan por lugares de poca sonda y zonas focales de gran densidad de tráfico marítimo, el Canal de la Mancha entre ellos. La filosofía británica se basa ante todo en la prevención de los accidentes, no menguar la capacidad militar del submarino en beneficio de su seguridad, ofrecer una gran capacidad de supervivencia a la dotación en caso de accidente y la autosuficiencia en los medios principales de salvamento, basándose además en un exhaustivo adiestramiento.

foto: El submarino británico “Triad” fue hundido por un torpedo italiano, frente a Libia,  durante la SGM. Este tipo de pérdida se considera la única verdaderamente admisible por fuerza mayor.

La independencia de los medios del exterior lleva a considerar el escape libre como el principal medio de salvamento, con una limitación próxima a los 200 m. de profundidad. La utilización de los vehículos de rescate norteamericanos denominados DSRV (Deep Submerged Rescue Vehicle) es otro elemento contemplado de su doctrina, al verse privados del buque de salvamento HMS Challenger que contaba con un pequeño submarino el LR-5, capaz de evacuar a cuatro personas desde 400 m. de profundidad, y que fue dado de baja por razones presupuestarias.

foto:  La explosión accidental de un torpedo causó la pérdida del “Sidon”, británico, en Portland.

En Alemania la piedra angular del salvamento no es otra que el escenario en el que operan principalmente sus submarinos, es decir, el Mar Báltico poco profundo y de fondos escasamente accidentados, con una sonda media próxima a los 200 m. La misión y el condicionamiento geográfico les ha obligado a proyectar hasta ahora submarinos de poco desplazamiento, clase 206, que debido a su reducido tamaño carecían de mamparos resistentes, lo que obligaba a sus dotaciones a confiar únicamente en sus propios recursos para salvarse, es decir a la salida por sus escotillas de salvamento utilizando la técnica de escape libre. No obstante el diseño y construcción futura de la clase 212, de características oceánicas, le obligará a adaptar la esfera de salvamento incluida en los submarinos de 1.500 ton. de la clase 209 construidos para la Marina india, único medio autónomo realmente eficaz bajo mi punto de vista, ya que toda la dotación del submarino siniestrado puede salvarse dentro de ella y ascender desde la cota máxima hasta la superficie.
Los submarinos franceses construidos después de la SGM, carecían inicialmente de mamparos estancos al ser de pequeño tamaño, los Arethuse y Daphné. Posteriormente se soslayó parcialmente este grave defecto en los Agosta y en los nucleares clase Rubis, además de en los SNLE balísticos. Sus escotillas de salvamento fueron modificadas para permitir el trasvase de los miembros de su dotación a los vehículos DSRV norteamericanos ya citados, además de contemplarse el escape libre a través de sus esclusas de salvamento y en profundidades inferiores a los 200 m., para lo que cuenta con la ayuda del buque de salvamento Tritón que dispone de un mini-submarino, el Griffon, capaz de operar en fondos de 600 m. para localizar buques hundidos.

foto: Restos del “Scorpio” fotografiados a 10.000 pies de profundidad.

En España el Arma Submarina, además del buque de salvamento Kanguro al que hemos mencionado y cuyo trabajo más notable fue el rescate de la artillería principal del acorazado España hundido en el cabo Tres Forcas, tuvo como medio propio de salvamento la boya Génova, invención del teniente de navío del mismo apellido, y que permitía la ascensión de los miembros de la dotación de los submarinos clase C y D hasta la superficie. Después de la Guerra Civil los medios de salvamento fueron prácticamente nulos, y posteriormente al contar con submarinos clase Delfín y Galerna similares a los Daphné y Agosto franceses, ha adoptado la misma filosofía que esta última nación, basada en el escape libre en aguas poco profundas, en las que contaría con la ayuda del buque de salvamento Poseidon y en la utilización en cotas superiores a los 100 m., con el DSRV de la Marina de los EE.UU. que sería llevado en un avión C-5 Galaxy hasta las proximidad es del lugar del siniestro.
Italia, situada estratégicamente en el Mediterráneo Central, domina las líneas marítimas de comunicaciones que van de Gibraltar a Suez y viceversa a través del canal de Sicilia de aguas poco profundas. Por ello inicialmente construyó submarinos de escaso desplazamiento, como la clase Toti aunque luego, con la clase Sauro, recuperasen la categoría de submarinos oceánicos. Para el rescate de sus submarinos cuenta con el buque de salvamento Anteo con una capacidad de intervención exterior de hasta 250 m. y de búsqueda de 600 m. con la ayuda de un minisubmarino denominado Use!. Además, gracias a un acuerdo firmado con los EE.UU., tiene la posibilidad de contar con los DSRV ya mencionados.
La US Navy, dotada exclusivamente de submarinos nucleares capaces de navegar en cotas superiores a 500 m. inaccesibles  al organismo humano, ha basado su doctrina de salvamento en medios exteriores que permitan el rescate. Inicialmente desarrolló la campaña McCann a bordo de los buques de salvamento clase ASR, que se acoplaba a la escotilla del submarino y permitía el rescate de un reducido número de hombres en cada actuación. Más tarde, en 1971, fabricó los DSRV Mystic y Avalon minisubmarinos de 30 ton. de desplazamiento, que con una autonomía de 24 horas a 3 nudos son capaces de rescatar a 24 hombres en cada inmersión acoplándose a la escotilla del submarino accidentado, con una limitación en profundidad de 1.500 m. Estos dos minisubmarinos, para ahorrar baterías, son capaces de operar amadrinados a un submarino nuclear de ataque que los llevaría al punto exacto del desastre o bien acoplados a los buques de salvamento Pidgeon y Ortolan, de la Marina de los EE.UU., que los transportarían desde el puerto a la zona donde se hallase localizado el submarino siniestrado. Para largas distancias, por ejemplo desde su base de San Diego hasta Europa, el transporte lo haría en un avión C-5 o C1 41 hasta el aeropuerto más próximo, y desde éste iría por carretera en un trailer al puerto más cercano al lugar del accidente.

ALGUNOS ACCIDENTES FAMOSOS
La Marina de Guerra española ha perdido a lo largo de su historia seis submarinos (ver Cuadro 1), si bien cinco de ellos desaparecieron durante la Guerra Civil de 1936-39 por lo que su hundimiento puede achacarse a sucesos navales. Tal sucedió con el submarino B-6 hundido el 19 de septiembre de 1936, en un punto situado a 15 millas al Norte del Cabo Peñas, como resultado de los impactos realizados por el remolcador armado Galicia en desigual combate, lo que le valió al alférez de navío Abárzuza, comandante del Galicia, la Cruz Laureada de San Fernando. Del siguiente submarino hundido, el B-5, sólo se sabe que desapareció con toda su dotación el 12 de octubre del mismo año frente a la costa de Málaga, posiblemente por sabotaje de su propio comandante adicto a la causa nacional.

foto: El submarino C-4 sobrevivió a la Guerra Civil pero en 1946 fue abordado y hundido por el destructor “Lepanto”.

El C-3 naufragó también cerca de la costa malagueña al ser torpedeado por un submarino alemán, el U-34, mandado por el capitán de corbeta Grosse, cuando navegaba tranquilamente en superficie salvándose únicamente su comandante y dos serviolas que se encontraban en el puente.

cuadro 1
HUNDIMIENTO DE SUBMARINOS ESPANOLES
Inmersión Núm. de
Fecha Nacionalidad Nombre en metros Víctimas Reflotado Causa del accidente Observaciones

Sept. 1936

Española

B-6

 

O

No

Vía de agua en super- ficie.

Hundido a cañonazos frente
a Cabo de Peñas (Santander).

Oct. 1936

B-5

28

No

Desconocida.

Hundido frente a Estepona (Málaga), posible sabotaje.

Dic. 1936

C-3

45

No

Explosión en superficie.

Hundido frente a Málaga por un avión. 3 hombres recuper ados.

Dic. 1936

C-5

 

45

No

Desconocida.

Hundido frente a Ribadesella (Asturias), posible sabotaje.

Oct. 1937

C-6

80

0

No

Vía de agua en super- ficie.

Hundido por su dotación frente a Gijón.

Jun. 1946

C-4

1.100

45

No

Abordaje

Colisión a cota periscópica con un destructor en aguas de Sóller (Mallorca).


En cuanto al C-5 desapareció por causas desconocidas en la noche del 30 de diciembre de 1936 en las proximidades de Ribadesella, posiblemente por decisión de su comandante decidido a pasarse al bando nacional. El último submarino perdido en la contienda es el C-6 cuya tripulación lo echó a pique en el puerto de Gijón para evitar su apresamiento por los nacionales, victoriosos en la campaña del Norte. Pero la auténtica tragedia tuvo lugar en tiempo de paz, el 27 de junio de 1946, cuando en el curso de unas maniobras navales de la Flota en aguas de Baleares, el destructor Lepanto pasó por ojo al submarino C-4 que se hundió al 013 de Sóller y 13 millas con 45 hombres a bordo. Tan sólo se recuperaron una silla rota y trozos de madera.
La US Nauy tuvo el dudoso privilegio de iniciar la lista de submarinos nucleares hundidos con el Tresher (SSN-589), (Cuadro 2) desaparecido el 10 de abril de 1963 en un punto situado a 220 millas al Este de Boston, con 129 hombres de su dotación, cuando realizaba pruebas de mar después de finalizar un largo periodo de obras en el arsenal de Portsmouth. La última señal del submarino fue oída a las 09:17 horas por el buque de salvamento Skylark presente en la zona. Inmediatamente, comenzó una búsqueda exhaustiva que dio sus frutos el 24 de junio con la recuperación de trozos de su batería, a una profundidad de 2.500 m. No sería éste el único submarino que perderían los EE.UU. El USS Scorpion, un moderno submarino nuclear de ataque cuando volvía a su base de Norfolk, procedente de un periplo por el Mediterráneo, en la mañana del 21 de mayo de 1968, transmitió su última posición al Oeste de las islas Azores y 450 millas. Fue la última vez que se tendría contacto con él y con los 90 hombres de su dotación. Después de una búsqueda que duró cinco meses fue localizado a 460 millas de las Azores, en un fondo de 3.000 m. Oficialmente el desastre fue atribuido a causas desconocidas, aunque se sospecha que el Pentágono si conoce el fallo que produjo el accidente.

 

Cuadro2
HUNDIMIENTOS DE SUBMARINOS BLOQUE OCCIDENTAL

Núm.

Fecha

Submarino

Origen

Núm. de Víctimas

Causa del accidente

1

27.06.46

C-4

España

46 muertos

Abordado por el destructor Lepanto en Sóller.

2

05.12.46

Ex U-2326

Francia

26 muertos

Accidente en inmersión cerca de Tolón.

3

26.08.49

USS Cochino

EE.UU.

7 muertos

Hundido en aguas de Noruega por explosión de batería.

4

12.01 .50

HMS Truculent

G. Bretaña

64 muertos

Colisión con petrolero sueco Divinis en estuario Támesis.

5

16.04.51

HMS Affray

G. Bretaña

75 muertos

Rotura del “snorkel”, hundido al Norte de Alderney.

6

23.09.52

Sibyelle

Francia

47 muertos

Accidente en inmersión cerca de Tolón.

7

04.04.53

Dumlu pinar

Turquía

81 muertos

Colisión con el submarino sueco Naboland en Dardanelos.

8

16.06.53

HMS Sidon

G. Bretaña

13 muertos

Explosión de un torpedo en el puerto de Portland.

9

30.05.58

USS Stickleback

EE.UU.

Ninguno

Colisión con el LJSS Silverstein.

10

10.04.63

USS Tresher

EE.UU.

129 muertos

Causa desconocida en aguas de Boston.

11

14.09.66

Hai

Alemania

19 muertos

Fallo de soldadura cerca del Dogger Bank.

12

25.01.68

Dakar

Israel

69 muertos

Desaparecido en el Mediterráneo Occidental.

13

27.01 .68

Minerve

Francia

52 muertos

Desaparecido en el Mediterráneo Occidental.

14

21 .05.68

USS Scorpion

EE.UU.

99 muertos

Desaparecido a 250 millas al SW de las islas Azores.

15

16.05.69

USS Guitarro

EE.UU.

Ninguno

Hundido en dique por negligencia.

16

04.03.70

Furydice

Francia

57 muertos

Explosión interna en aguas de Tolón.

17

01 .07.71

HMS Artemis

G. Bretaña

Ninguno

Hundido en la base por error humano.

18

11.10.72

Sirene

Francia

Ninguno

Hundido en Lorient por fallo en tubo lanzatorpedos.

19

26.08.88

Pacocha

Perú

6 muertos

Abordaje con pesquero japonés Hyowa Marn en El Callao.

Otra nación occidental, Francia, ha tenido también que sufrir varios hundimientos siendo quizás el más notorio el del Surcouf, el mayor submarino de su época con 4.218 ton. y 159 hombres a bordo. Este monstruo de la tecnología francesa que contaba con un montaje doble de artillería de ocho pulgadas, desapareció en la noche del 18 de febrero de 1942, cuando fue pasado por ojo por el carguero norteamericano Thomson Lykes en el Golfo de México. Ya en épocas recientes el hundimiento de tres submarinos clase Daphné, los Minerve, Eurydice y Sirene (este último sin bajas humanas y posteriormente recuperado), acabaron con los éxitos de exportación de sus astilleros navales a la vez que causaron serias inquietudes en las Marinas poseedoras de buques de esta clase: España, Portugal, Pakistán y Sudáfrica. El Minerve desapareció el 27 de enero de 1968 en el Mediterráneo Occidental con toda su dotación por una avería en sus timones de buceo de popa. Igualmente se fue a pique con toda su dotación el Euridyce, el 4 de marzo de 1970 cuando navegaba en las proximidades de Tolón. Esta vez fue oída una gran explosión y su situación pudo ser determinada para las posteriores investigaciones.

foto: Entrenamiento de submarinistas norteamericanos, hace años, en aguas de las islas Vírgenes.

El naufragio del Sirene tuvo por causa un fallo del personal de torpedos, cuando se encontraba en su base de Lorient el 11 de octubre de 1972, al abrir simultáneamente la puerta interior y exterior de un mismo tubo lanzatorpedos. Afortunadamente no hubo víctimas y el submarino pudo ser posteriormente reflotado y reparado.
Otro accidente ocurrido en el Mediterráneo, y que supuso la pérdida de toda la dotación, fue la del submarino israelí Dakar, ex HMS Totem, desaparecido el 25 de enero de 1968 por causas desconocidas cuando después de su reciente entrega, el 10 de noviembre de 1967, se encontraba en tránsito entre Gibraltar y su base de Haifa. El siniestro fue inicialmente achacado por Israel a la Marina egipcia, hasta que hallada su boya de salvamento pudo determinarse que las incrustaciones marinas correspondían a las islas griegas del Egeo, habiéndose reanudado recientemente su búsqueda en las proximidades de Rodas.
Punto y aparte merecen los submarinos de la desaparecida Unión Soviética, que coparon en diversas ocasiones las portadas de todos los diarios e informativos, al sufrir espectaculares accidentes, a los que ya se hizo mención en su día en estas páginas (*), pero sólo ahora ha sido posible acceder a relatos escalofriantes por parte de oficiales submarinistas, lo que permitió a los investigadores occidentales aumentar la relación de accidentes de los que fueron víctimas centenares de submarinos soviéticos construidos desde la posguerra hasta nuestros días (ver Cuadro 3).

(*) Ver: Los submarinos nucleares y sus accidentes”, en DEFENSA núm. 107.

Cuadro 3
ACCIDENTES GRAVES DE LA FLOTA SUBMARINA SOVIETICA

Núm.

Fecha

Submarino

Comandante

Núm. de Víctimas

Causa del accidente

1

04.07.61

Hotel K19

N. Zateiev

7 muertos

Avería de un reactor, en patrulla.

2

12.02.65

November K11

Y. Kalachnikov

Dotación radiada

Reactor incontrolado por incompetencia del personal.

3

08.09.67

November K3

Y. Stepanov

39 muertos

Incendio en dos compartimentos, en patrulla.

4

08.03.68

Golf K129

V. Kobzar

100 muertos

Submarino hundido cerca de la isla de Guam.

5

24.05.68

Prototipo K27

P. Leonov

5 muertos, 12 radiados

Avería de un reactor en el mar.

6

11.04.70

November K8

V. Bessonov

52 muertos

Hundido en el Golfo de Vizcaya por un incendio.

7

23.09.72

Hotel K19

V. Konlibaba

28 muertos

Incendio durante una patrulla en el Atlántico Norte.

8

06.04.74

Yankee K420

 

Dotación intoxicada

Incendio en un compartimento.

9

28.06.75

Delta 1 K447

 

2 heridos

Explosión en un compartimento de baterías.

10

07.12.75

Echo II K36

 

2 heridos

Explosión de una batería en superficie.

11

10.09.77

Yankee 1 K403

 

Varios heridos

Explosión de una batería en inmersión.

12

02.09.78

Yankee 1 K451

 

Dotación intoxicada

Incendio de los turbogeneradores.

13

28.12.78

Delta K171

E. Lomov

3 muertos

Avería de un reactor por incompetencia.

14

30.11.80

K222

Y. Goloubkov

Sin víctimas

Reactor incontrolado, graves daños.

15

08.04.82

Alfa K123

 

Sin víctimas

Graves daños. Reparaciones durante 9 años.

16

24.06.83

Charlie II K429

 

2 muertos

Hundido en la bahía de Kracheminnikov.

17

18.06.84

Echo 1

E. Selivanov

13 muertos

Incendio durante una patrulla.

18

06.10.86

Yankee 1 K219

1. Britanov

4 muertos

Hundido en las Bermudas después de una explosión.

19

01 .04.89

Komsomolets

E. Vanine

42 muertos

Hundido en el Mar de Noruega después de un incendio.

En los últimos 25 años la Flota soviética perdió cinco submarinos, de los que cuatro eran nucleares. El primero de ellos de propulsión diesel y clase Golf, aunque armado con tres misiles nucleares, desapareció en 1968. Procedía de su base de Vladivostock, en el Pacífico, siendo detectado por los equipos de seguimiento norteamericanos hasta un punto situado a 1.000 millas al NW de las islas Hawaii cuando se perdió todo contacto el 8 de marzo de dicho año. El K128, que tal era su numeral, desapareció antes de iniciar su patrulla frente a la isla de Guam. Pero la historia no acaba aquí pues la CIA, deseando estudiar los tres misiles nucleares que transportaba, inició una costosa empresa de rescate con la ayuda financiera del multimillonario Howard Hughes, la Operación Jennifer, en la que fletó el buque civil Glomar Explore.  Este, especialmente provisto de potentes grúas, debía izar el pecio desde una profundidad de 5.000 m. con la ayuda de una gabarra. El submarino fue localizad o y rescatados los cuerpos de 70 hombres de su dotación, al mismo tiempo que afloraba a la superficie, en 1974. Posteriormente el Departamento de Defensa de los EE.UU. pudo realizar las investigaciones pertinentes descubriendo diversos fallos de construcción, tales como variaciones de espesor en su casco resistente y malas soldaduras, además de anticuados equipos.

foto: Un buque de apoyo soviético socorre a un submarino tipo “Eco 1”, afectado por una explosión que causó varios muertos a 160 km al Este de Okinawa.

El 11 de abril de 1970 se perdía, a consecuencia de un incendio, el primer submarino nuclear soviético. Con la numeral K8 era de los conocidos en la OTAN como clase November. Un total de 52 hombres perecieron en las frías aguas del Golfo de Vizcaya, en una situación estimada a 70 millas al SW de Cornwall. El resto de los hundimientos de submarinos soviéticos ocurrieron en la década de los 80. El 24 de junio de 1983, salía de la bahía de Kracheninnikov, en las proximidades de la península de Kamchatka, el submarino nuclear de ataque K429, de la clase Charlie 1, para efectuar unas operaciones de trimado estático, pero una serie de errores humanos hizo que penetrase el agua por las escotillas aún abiertas. Gracias a que la sonda era de tan sólo 35 m. fueron recuperados 104 hombres, muriendo únicamente dos en las operaciones de salvamento. El submarino se perdería definitivamente al hundirse en el astillero donde debía ser reparado. Tres años más tarde, el 6 de octubre de 1986, le llega el turno a un submarino nuclear de la Flota del Norte, el K219, de la clase Yankee 1, al sufrir un incendio en un tubo lanzamisiles cuando navegaba a 600 millas al NE de las Bermudas. Afortunadamente la dotación pudo ser recogida por otros buques soviéticos que se encontraban en la zona. Tan sólo hubo que lamentar la muerte de cuatro hombres debida al incendio.

foto: No lejos de Terranova fue fotografiado este submarino soviético, obligado a emerger por problemas técnicos

El último accidente, y quizás el que más sensibilizó a la población europea, fue el sufrido por el Komsomolets un clase Mike cuyo casco de titanio le permitía hacer inmersión a 1.000 m. de profundidad, algo que le haría entrar en el libro Guiness de los récords. El 7 de abril de 1989, encontrándose en el Mar de Noruega, a 100 millas al SW de la isla de los Osos, estalló un incendio en el compartimento estanco número 7 a las 11:00 horas. Pese a dispararse las botellas de gas freón para extinguirlo, el fuego se propagó al compartimento número 6, quedando el buque sin propulsión por colapso del reactor. El soplado enérgico de los lastres principales hizo subir al submarino desde cota 150 hasta la superficie, aunque el incendio siguió progresando. A las 11:45 el Komsom olets pidió ayuda por radio sin conseguir respuesta hasta las 14:18, hora en la que acudió un avión 1L38 a reconocer la zona. A las 16:24 se produjeron unas explosiones internas que abrieron aberturas en el casco resistente, comenzando el submarino a hundirse. El mal funcionamiento de las balsas de salvamento y la temperatura del agua de tan solo 2 grados, hicieron que cuando apareció el primer buque, a las 18:20 horas, únicamente son encontrados con vida 27 de sus 69 tripulantes, habiendo perecido 38 por frío y 4 a causa del incendio. El submarino se perdió en un fondo de 1.500 m., lo que hace concebir esperanzas de que el reactor permanezca intacto sin fugas radioactivas, algo que sin duda hizo perder el sueño a los noruegos aquella noche.

CONCLUSIONES
El salvamento de submarinos ha sido una preocupación dominante en los jefes de las distintas Flotillas de submarinos existentes en el mundo. Las Marinas occidentales gastaron sumas ingentes en obtener los medios que permitan un rescate de las dotaciones accidentadas en un tiempo mínimo. Hoy por hoy, apenas si existen dos medios realmente efectivos dentro de sus limitaciones: la esfera de salvamento con que van dotados los modernos submarinos indios clase Shishumar, de fabricación alemana, que permiten a toda su dotación realizar la ascensión a la superficie, y el vehículo de salvamento norteamericano DSRV, capaz de evacuar la dotación de un submarino que disponga de escotilla de salvamento estándar. No obstante si consideramos que los submarinos navegan normalmente en sondas superiores a 500 m., la posibilidad de subsistir se reduce tan sólo al primero de los dos métodos mencionados, a no ser que el accidente ocurra en las proximidades de un puerto. El adiestramiento de las dotaciones en la técnica del escape libre no debe por tanto ser abandonada, hecho que a la Marina peruana le supuso rescatar con éxito a la inmensa mayoría de los hombres del Pacocha, hundido en las proximidades de El Callao, en sondas próximas a los 30 m.

foto: El submarino norteamericano “Dolphin”, en 1968. Lo proyectaron para llevar a cabo pruebas de estructuras submarinas y para servir de plataforma a nuevas tecnologías que diesen mayor seguridad a estas naves.

La historia de los desastres submarinos es impresionante, aunque últimamente con el aumento de la seguridad de los buques, avances tecnológicos y mejor calidad de los materiales, el número de submarinos hundidos ha decrecido espectacularmente. La realización de ejercicios aliados Sorbet Royal, con la recuperación real de miembros de la dotación de un submarino posado en el fondo, contribuye también a ello. La cooperación internacional en este campo, sin distinción de ideologías o bandos, es otro paso que debe darse para aumentar las posibilidades de salvamento de una dotación que se encuentre atrapada en un submarino siniestrado.

Revista Defensa nº 223, noviembre 1996, José María Treviño


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