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Aviones de combate para la Fuerza Aérea argentina: la novela sigue ahora con F-16 daneses

Los jets daneses son antiguos, pero muy bien mantenidos (Julio MAIZ)

Sabido es que la situación castrense en Argentina es delicada, cuando menos. Ya hemos escrito en otras oportunidades y por lustros, el estado de indefensión  de la Nación y el claro deterioro del poder bélico de la misma.  En busca de un avión de combate para la Fuerza Aérea, las comitivas castrenses han visitado desde China, a Pakistán, la India, que ofrece el HAL Tejas, y ahora, como era de esperar, el Pentágono hace su ofrecimiento en base a unos vetustos cazas F-16 que provendrían de una institución europea, la Real Fuerza Aérea Danesa, cazas antiguos y con corta vida operativa, pero bien mantenidos, siendo Dinamarca un país de la OTAN, sus equipos están actualizados y con un soporte técnico más que adecuado.

La adopción de esta aeronave americana implicaría buscar también un avión de reabastecimiento en vuelo, obviamente un KC-135, pero la clave es que no está segura la provisión de armamento moderno, ni elementos de guerra electrónica y mucho menos armamento antibuque, todos sistemas básicos e indispensables para generar doctrina operativa.

Según los uniformados estadounidenses, entre ellos el General Charles Q. Brown, jefe de la USAF y un político, el Subsecretario para la Defensa en el Hemisferio Occidental, Daniel Erikson es lo que EEUU puede ofrecer para Buenos Aires. Tampoco se garantiza que tras la compra, se permita la actualización de estos aviones de la década del ochenta, con la industria israelí –solución anhelada por la FAA- y tampoco se sabe el tiempo de provisión de los mismos, más cuando Copenhague  ha informado que tendrá más tiempo en servicio estas máquinas ante la evolución de la contienda en Ucrania.

Este jet, chino-pakistani, parece ser ofrecido con un completo equipamiento

Falta endémica de medios de combate

No es casualidad que los principales medios de combate del país fueron quedando eliminados o disminuidos, si como todo fuera un sueño interminable, la continua merma de las capacidades tácticas y estratégicas ha sido una constante, mediante administraciones  a las que claramente no les interesa la Defensa. Como si tuviéramos que darle la razón a aquellos que dicen que es el costo a pagar por haber desafiado a la pérfida Albión, año a año en forma implacable se fue limitando y destruyendo a todos los componentes que se cubrieron de gloria en la contienda del Atlántico Sur.

Lentamente y con una precisión milimétrica, la Fuerza Aérea, la Aviación Naval, la Fuerza de Submarinos y todos los que significaron un peligro real, han visto disminuir sus capacidades hasta su virtual desaparición. No abundaremos, ya que lo hemos expresado en otras oportunidades.

Desde hace años la Fuerza Aérea Argentina no dispone de un medio efectivo para obtener la supremacía aérea, solo un puñado de jets de ataque liviano, pese a lo cual intentan mantener el puño en alto, solo logrado por la capacidad y tenacidad de sus aviadores y técnicos. Mientras, se mantiene por mucho tiempo una novela que se anota en el presupuesto de la cartera, pero nunca se ha cumplido hasta ahora.

Está claro que la compra de un sistema de armas implica factores políticos, estratégicos, alineaciones ideológicas y al final, los millones necesarios para la misma. El actual gobierno muestra un acercamiento interesado a Pekín, que ha facilitado ingentes préstamos a Buenos Aires para robustecer las reservas monetarios o como garantías para obras importantes que China está llevando adelante en el país. Esto para Washington representa un molesto alineamiento, casi inaceptable: la administración bonaerense coquetea con Venezuela y Cuba, al tiempo que juega con la construcción de un polo logístico en Ushuaia en manos chinas.

El ofrecimiento de un puñado de cazas chino-pakistaníes JF-17 Thunder para la Fuerza Aérea Argentina (FAA) en interesantes condiciones financieras no es la preocupación para los estadounidenses, es la creciente injerencia en importantes negocios que va conquistando Pekín lo que inquieta al Tío Sam.

Funcionarios y militares argentinos en la china CATIC viendo el Thunder

Centrales energéticas, puertos, vías navegables, compañías alimenticias y mucho más es donde los chinos están cada vez más presentes y por montos multimillonarios. No mueve el amperímetro de la defensa en el cono sur unos pocos cazas de desconocido rendimiento, aunque según los especialistas, podrían suministrarse con una panoplia completa de armamentos modernos, suite electrónica acorde a los tiempos, equipos auxiliares y hasta una participación mínima de la industria nacional.

Como verá el lector, múltiples intereses se mueven para que los cielos argentinos  no sean surcados por aviones relativamente modernos, tomando en cuenta los poderosos y modernos medios que hay por la región. Aunque una facción política quiere comprar los JF-17 Thunder sin analizar  las implicancias estratégicas de dicha operación, otros quieren quedar bien con quien, al fin y al cabo, es el que provee de dineros frescos e imprescindibles a la Argentina, o sea EEUU.

Pasa el tiempo, las comitivas siguen viajando por el mundo y la delicada situación económica del país compromete la concreción de este tan deseado programa. Para más, el próximo es un año electoral y los políticos de la Casa Rosada necesitan hasta el último céntimo para sostener su administración, adquirir un sistema que será provisto seguramente, con otra gobernación de distinto signo político y hasta ideológico, no es un gesto altruista común por estos lares.

La Fuerza Aérea Argentina ya anunció que está finalizando los estudios de los contendientes, sus capacidades, sistemas y oportunidades, para presentar al poder político durante el verano argentino, la mejor opción disponible en el mercado. Este poder, decidirá que le conviene al país, la decisión política tiene muchas aristas y  capítulos que no conocemos.

Veremos en los próximos tiempos cuál será la propuesta seleccionada y, principalmente, si esto llegara a buen destino.(Luis Piñeiro)



 


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