El pasado 31 de marzo, el grupo de combate del portaaviones “George H.W. Bush” zarpó desde Norfolk (Virginia) con destino a Oriente Medio, lo que reforzará el poder naval de Estados Unidos en el marco de la operación Epic Fury contra Irán.
El movimiento del grupo de combate del portaaviones o Carrier Strike Group 10 (CSG-10) o “George H.W. Bush” sitúa una capacidad de ataque adicional al alcance inmediato de la región en un momento crítico. El despliegue se produce mientras el USS “Gerald R. Ford”, cabeza de su clase, que lidera el CSG-12, está inmovilizado por reparaciones tras sufrir un incendio fortuito; y el CSG-3 encabezado por el USS “Abraham Lincoln” (CVN-72) continúa operando plenamente en el mar Arábigo, atacando sus aviones de combate constantemente a Irán. En conjunto, este nuevo despliegue permitirá a la Marina de Estados Unidos o US Navy mantener entre dos y tres portaaviones dentro del radio operativo del conflicto, mostrando una capacidad creíble de escalada, a pesar de la incertidumbre sobre la operatividad real del Ford.
El CSG-10 está actualmente organizado en torno al USS “George H.W. Bush” (CVN-77), un portaaviones de la clase Nimitz con un desplazamiento superior a 100.000 toneladas y propulsado por dos reactores nucleares, lo que le permite operar varios años sin repostar. Los buques escolta incluyen tres destructores de la clase Arleigh Burke: USS “Ross” (DDG-71), USS “Donald Cook” (DDG-75) y USS “Mason” (DDG-87), siendo este último designado como buque de mando de la defensa aérea y antimisiles, responsable de coordinar la protección frente a misiles balísticos y de crucero.
El personal total supera las 5.000 personas, incluyendo la dotación del buque, el ala aérea y el estado mayor, conformando una fuerza naval autosuficiente capaz de sostener operaciones aéreas, de defensa antiaérea, ataque y guerra antisubmarina.
El Carrier Air Wing 7 embarcado en el portaaviones incluye nueve escuadrones con casi un centenar de aeronaves para misiones de ataque, escolta y vigilancia, diseñados para mantener un flujo continuo de salidas. Los escuadrones de cazas de ataque VFA-83, VFA-103, VFA-105 y VFA-131 operan aviones de combate F/A-18E/F Super Hornet para misiones aire‑tierra y aire‑aire, mientras que el escuadrón de guerra electrónica VAQ‑140 utiliza aviones EA‑18G Growler equipados para interferencia de radar y supresión de defensas aéreas.
La capacidad del portaaviones para mantener operaciones aéreas sostenidas representa una ventaja clave en misiones contra Irán, donde el acceso a bases regionales está cada vez más problematico. El ala aérea puede ejecutar misiones de ataque contra infraestructuras iraníes como fábricas de misiles y bases navales, así como contra objetivos móviles, incluidos buques de guerra y lanzaderas de misiles. La movilidad del portaaviones posibilita su reposicionamiento entre el Mediterráneo oriental, el mar Rojo y el mar Arábigo en cuestión de días. La integración con otros CSG aumenta la capacidad de salidas y la redundancia operativa. El portaaviones también apoya operaciones de seguridad marítima, incluyendo la escolta de buques comerciales a través del estrecho de Ormuz mediante sus buques acompañantes.
La preparación para el despliegue del USS “George H.W. Bush” incluyó la finalización de un ejercicio o Composite Training Unit Exercise (COMPTUEX), que certificó la integración funcional de todos los componentes del grupo de combate. Además, otras unidades de la US Navy, como son destructores y submarinos, operan en Epic Fury, dispositivo al que se están incorporando refuerzos, como el ya citado por defensa.com, del grupo anfibio encabezado por el navío anfibio USS “Tripoli” compuestos por unos 3.500 efectivos.
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La presencia del USS “George H.W. Bush” en la operación Epic Fury generará más salidas, como la de este F/A-18E del VFA-131. (foto: US Navy)
La arquitectura de ataque
El CSG Bush podría ser destinado a reforzar estas fuerzas o relevar a unidades que han superado las duraciones estándar de los despliegues, como es el caso del USS “Gerald R. Ford”. En este sentido, el jefe de Operaciones Navales de la US Navy, el admiral (almirante de cuatro estrellas) Daryl Caudle, indicó que el despliegue del Ford podría extenderse hasta un undécimo mes, señalando además que el portaaviones regresaría a su posición tras las reparaciones, motivadas por un incendio en la lavandería, a las que se está sometiendo en Croacia, antes de volver finalmente a su base.
La US Navy describen este modelo operativo como una “unidad de respuesta ante incendios”, desplegada sin un objetivo fijo pero lista para reaccionar ante crisis emergentes. Sin embargo, aunque oficialmente no se haya declarado su destino final, ya es seguro que el USS “George H.W. Bush” se dirige a Oriente Medio, poco más de un mes después de los primeros rumores.
El posible despliegue simultáneo de tres CSG de la US Navy en el mismo teatro podría generar una capacidad combinada de entre 300 y 360 salidas aéreas diarias, con picos de más de 600 en periodos cortos.
Desde un punto de vista operativo, tres portaaviones posicionados alrededor de Irán crean una arquitectura de ataque distribuida que cubre el Mediterráneo oriental, el mar Rojo y el mar Arábigo, optimizando la eficacia de los 180 a 210 aviones distribuidos entre las tres alas aéreas embarcadas. Además, los navíos de escolta que acompañan a cada portaaviones amplían considerablemente el poder de fuego disponible. Cada destructor suele contar con entre 90 y 96 celdas de lanzamiento o Vertical Launched Systems (VLS), y con tres grupos de ataque, el total supera las 800 o incluso cerca de 1.000, cargadas con misiles de crucero BGM-109 Tomahawk de ataque a tierra, permitiendo ataques simultáneos de gran escala sin depender de las operaciones aéreas. Esta estructura también refuerza la cobertura defensiva frente a misiles balísticos y sistemas no tripulados ya sean navales o aéreos o (Unmanned Aircraft System, UAS) mediante sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles. (Julio Maíz)






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