Imágenes publicadas recientemente han revelado daños significativos en un helicóptero CH-47 Chinook del Ejército de EE. UU., como consecuencia de los ataques iraníes contra el campamento Buehring en Kuwait. El Chinook es uno de los sistemas de transporte pesado más importantes del arsenal estadounidense, las fuerzas de Washington dependen de él para el traslado de personal y equipamiento a través de la región. Su deterioro dentro de la base se suma a un historial de pérdidas acumuladas durante el último mes.
El campamento Buehring, también conocido como campamento Udairi, es considerado una de las mayores plataformas logísticas de Estados Unidos en el Golfo. Las imágenes satelitales que documentan la ola de ataques ocurrida entre finales de febrero y principios de marzo de 2026 han revelado extensos daños en múltiples instalaciones de la base, incluyendo hangares de aeronaves, posiciones de despliegue y almacenes, así como en una central eléctrica e instalaciones logísticas. En cuanto a las bajas humanas, estas se produjeron en otra base; un ataque con misiles contra un centro de operaciones en la base de Arifjan se cobró la vida de seis soldados estadounidenses del 1.er Comando de Apoyo Operacional.
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El helicóptero Boeing CH-47 Chinook sufrió graves daños.
Pérdidas de Estados Unidos
A un nivel más amplio, las estimaciones disponibles indican que las pérdidas aéreas estadounidenses en el marco de la denominada Operación Epic Fury han superado la barrera de los dos mil millones de dólares. Se han perdido cuatro aviones F-15E Strike Eagle: uno fue derribado sobre territorio iraní y los otros tres cayeron por fuego amigo sobre Kuwait, en circunstancias que aún están bajo investigación. Dos aviones A-10 Warthog fueron derribados, uno de ellos durante una misión de apoyo aéreo cercano como parte de una operación de búsqueda y rescate de combate.
Los datos también señalan que un avión de combate F-35 sufrió daños tras un enfrentamiento con un sistema de misiles iraní, aunque no se ha especificado si ha quedado permanentemente fuera de servicio.
Pero las pérdidas no se han limitado a los aviones de combate. Un avión de alerta temprana E-3 Sentry fue completamente destruido en la Base Aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita, un hecho operativamente significativo dado el valor que representa esta aeronave en la gestión del espacio aéreo y la coordinación de operaciones. Asimismo, se perdieron dos aviones de reabastecimiento en vuelo KC-135R, uno de ellos en la misma base, mientras que se reportaron daños en otras seis aeronaves cisterna distribuidas en bases de Irak y Arabia Saudita. En cuanto a los drones, la parte estadounidense ha perdido diecisiete vehículos no tripulados MQ-9 Reaper desde el 28 de febrero, una cifra que refleja la magnitud de la presión iraní sobre el sistema de reconocimiento estadounidense en la región.
Lo que llama la atención de los observadores en este panorama general es la diversidad en la naturaleza de los objetivos alcanzados por los ataques iraníes; desde la infraestructura de las bases, pasando por los sistemas de reabastecimiento de combustible, hasta los activos de alerta temprana. Esto indica una estrategia orientada a neutralizar las capacidades operativas de apoyo antes que los sistemas de combate directos. (Alex Ribeiro)






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